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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno)
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Disclaimer: Ranma 1/2 y sus personajes NO me pertenece
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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.
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PRÍNCIPE OSCURO
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SINGLE CHAPTER
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—¡Vamos! ¿Qué se supone que traes puesto? – se escuchó el chillido de una voz femenina escandalizada.
Akane Tendo bajó el rostro y observó su vestimenta. Los pantalones marrón eran tallados al cuerpo y le quedaban bastante bien, la blusa blanca tenía escote redondo, se había puesto un sostén claro porque la camisa era un poco transparente. La chaqueta también marrón era la única que representaba un problema, era bastante pequeña y corta, por lo que no la tapaba como habría deseado, pero era la única que tenía. Sus zapatillas eran básicas, de un color blanco, nada extraordinario. Cuando se había visto al espejo el resultado le gustó, era justo como había supuesto que debía verse. Aún así, sabía que iba a recibir esa reacción y estaba preparada para es.
Miró como Hanae, una de sus compañeras de apartamento fruncía el ceño, la arruga pareciendo mucho más pronunciada por el maquillaje en sus cejas, ella vestía un traje entallado al cuerpo, el vestido era bastante decente sino fuera por la manera en que se adhería a cada una de sus curvas.
—Estas horrible – chilló despectivamente. Akane entrecerró los ojos y consideró que el traje de brujita le quedaba como anillo al dedo justo en ese momento.
—No me veo tan mal – se miró una vez más.
—Es una fiesta de disfraces Akane, no una reunión de estudios – la chica se cruzó de brazos, las largas y puntiagudas uñas negras tamborilearon sobre su piel.
—¡Estoy disfrazada! – gruñó la morena molesta, se acomodó los lentes sin aumento sobre el puente de la nariz.
—¿De que? ¿Bibliotecaria? – Fuyuka, su otra amiga y también compañera de dormitorio ingresó a la habitación recorriendo con la mirada a Akane. Ella no sé dejó intimidar, pese al disgusto evidente de sus amigas.
—Claro que no – negó, luego tomó la cámara fotográfica que tenía colgada en el cuello y se las mostró – ¿Ahora si saben quién soy?
—¿Una maestra de escuela que toma foto a sus alumnos? – señaló Hanae acomodando su cabello rojo por sobre su hombro.
—Una ama de casa con afición por la fotografía – Fuyuka se cruzó de brazos, su traje de cuero crujió, se miraba muy hermosa e increíblemente sensual con su disfraz de Gatubela.
—Vamos – Akane chasqueó la lengua.
—¡Chicas! ¡Es hora! – Akari hizo su aparición, lucía adorable con el vestido azul corto, con volantes y chongos por doquier, ella era sin dudas una perfecta Alicia en el país de las maravillas, su personalidad dulce era sin duda su mayor virtud.
—¿Ya está Ryoga aquí? – Fuyuka se levantó de un salto – Aún no he terminado de retocar mi maquillaje.
—Akari, Akane no quiso ponerse el traje que compramos para ella.
—¡Claro que no! – chilló la morena al instante.
—Te hubiera quedado mucho mejor – Hanae lució ofendida – Solo mira nada más lo que llevas puesto.
—Definitivamente no me vestiré como conejita ¡Olvídalo! Es completamente indecente.
—Es el propósito del traje – la pelirroja rodó los ojos.
—Por supuesto que no pienso vestirlo. No estoy desesperada.
—Mas bien deprimida – Hanae negó con la cabeza – Se supone que está noche es diferente, han pasado ya tres meses Akane, debes superarlo.
—¡Ya lo supere! – manifestó irritada – Si el traje es muy malo mejor no voy.
—A mí me gusta – Akari sonrió aligerando sorprendentemente el ambiente.
—¡¿En serio?! – la expresión de Akane se iluminó.
—¿En serio? – Hanae lució claramente escéptica.
—Claro, es muy original y es justo lo que esperaría de ti Akane. También me encanta Tsuneko Sasamoto.
—Akari – se acercó a la chica y la tomó de las manos – Eres la mejor.
—Como sea – Hanae suspiró – ¡Vámonos ya! Y olvídate de eso de quedarte aquí, es la última noche que te veo deprimida por ese idiota.
—¡No estoy deprimida! – chilló Akane molesta – ¡Ya no me importa nada Dai!
—Demuéstramelo, diviértete está noche – la pelirroja suspiró y luego sonrió, su expresión completamente dulce.
Akari comentó algo sobre que su novio seguramente se encontraba ansioso por la espera y las instó a salir rápidamente de la habitación.
Akane fue por sus llaves y su celular, guardó ambos en los bolsillos de su pantalón. Llevó algo de dinero por cualquier emergencia y decidió seguir a sus amigas.
Todas se había conocido en su primer año en la universidad cuando habían quedado como compañeras de dormitorio y la amistad había surgido casi al instante, ese mismo año había conocido también a Dai Tanaka y poco después se habían vuelto pareja. Apenas podía creer que hubieran pasado cuatro años desde entonces. Cuando creyó que todo iría bien, no había resultado así. No podía evitar pensar que era en parte su culpa, pero había superado esa etapa. No había sido ella misma esos meses y sabía que sus amigas hacia un esfuerzo para que volviera a la normalidad, lo menos que podía hacer era corresponderles con disposición.
Después de todo, solo sería una tonta fiesta universitaria de Halloween.
¿Qué podría pasar?
La fiesta era todo un evento. La facultad de arquitectura habían sido los protagonistas de dicha actividad. Había solicitado un permiso especial con antelación al campus y a su vez hicieron toda clase de publicidad pidiendo contribuciones diarias para reunir el dinero necesario para abrir sus puertas, habían repartido también una serie de invitaciones, la fiesta no había sido abierta al público, aún así, fueron bastante generosos con las demás facultades. La universidad les había permitido utilizar el edificio de arquitectura como cede principal y la organización que habían tenido los diferentes grupos de la carrera definitivamente eran notables.
Los pasillos estaban repletos de decoraciones alusivas a la festividad. Las luces bajas, telarañas en las paredes, varios murciélagos y otros animales colgados del techo, incluso algunos esqueletos estratégicamente colocados eran solo una parte de todo el trabajo que se había realizado. La música también ponía ambiente a la situación y una vez que entraron al gran salón, Akane observo su alrededor con evidente asombro.
—¿Qué demonios…?
Miro su alrededor encantada, las luces le añadían un aspecto tétrico al lugar y al mismo tiempo lo hacía aún más misterioso y fascinante. Los altavoces distribuidos en todo el lugar hacían que la música fuera envolvente y el piso bajo sus pies casi parecía temblar al ritmo de la pegajosa canción que sonaba en ese momento.
Akane miró a sus amigas notando la sonrisa plasmada en sus labios, las chicas parecían animadas por el ambiente oscuro y hechizado del lugar, la morena debía admitir que aquello era sin duda alucinante.
Talvez había sido buena idea asistir después de todo.
Casi una hora después no pudo mantener el pensamiento.
—¡Odio las fiestas! – chilló enfurruñada.
Buscó con la mirada a sus amigas, sus ojos se toparon con Akari y Ryoga, ambos chicos bailaban muy acaramelados en la pista de baile, no quería interrumpirlos, por lo que siguió buscando.
Hanae le había dejado para bailar con un chico que la había sacado de su mesa y Fuyuka apenas permaneció a su lado un par de minutos cuando algún desconocido se la había llevado, aunque de esta última no le extrañaba, su amiga era así, libre.
Claro que no esperó que la dejarán sola ¿No se suponía que estaban ahí para animarla? ¡Se sentía tan estafada! ¡Quería irse a casa en ese momento!
—Hola – una mano se apoyó en su hombro, la voz indudablemente masculina la hizo tensarse y volteó el rostro observando los ojos castaños de un vampiro.
—Hola – masculló moviéndose lentamente, se volteó sobre la silla para alejarse de su contacto.
—¿Quieres bailar? – le preguntó el chico en un casi grito, para que pudiera escucharle por sobre la música y las personas.
—No – Akane negó para enfatizarlo – No se bailar.
—Yo te enseño – él extendió una mano en su dirección.
—No es necesario – se apresuró a contestar – Estoy esperando a alguien.
—¿Puedo esperar contigo? – tomó la silla a su lado para sentarse, pero Akane se puso rápidamente de pie.
—De hecho, creo que iré a buscarla, buscarlo – carraspeó sonoramente – Hasta luego.
Dio media vuelta y se alejó rápidamente, el rostro le ardía ¿Qué demonios? ¡Vaya amigas que tenía! ¡Desgraciadas! ¿Cómo podían dejarla sola de esa manera?
Era una suerte que llevara dinero consigo porque en lo que a ella respectaba, era hora de irse. La fiesta había terminado. Talvez alcanzaría a ver algún maratón de películas de terror. Su cama y algunas palomitas con refresco sonaban como un excelente plan para un sábado en la noche.
Había asistido a demasiadas fiestas ya como para que le durará una vida. El idiota de Dai en varias ocasiones la había incitado a acompañarle, quería gustarle y ser atractiva a sus ojos, y tontamente creyó que de esa manera él podría verla como una chica guapa y sociable ¡Vaya idiota había sido!
Se apresuró a negar con la cabeza y lanzó un bufido nada femenino ¡Se suponía que no debía pensar en él! Era cosa del pasado.
Con un suspiro, Akane levantó la mirada y entonces sus ojos se encontraron con una figura familiar. El traje de vikingo no hacía mucho para esconder que evidentemente aquel no era otro más que el imbécil de su exnovio y venía de la mano con Kaori, su compañera de estudio ¡No puede creerlo! El idiota había tenido el descaro de asegurarle una y otra vez que no existía una relación entre ambos ¡Y ahora iban de la mano en una fiesta de la universidad!
Akane sintió como su rostro se encendía y un segundo después, la sangre bajó de sus mejillas a sus pies ¡Estaba avanzando! Y venía en su dirección. Instintivamente retrocedió un paso y entonces dio la vuelta y corrió, pero no logró avanzar nada pues su rostro impactó con un pecho indudablemente masculino.
Aturdida, con la mirada húmeda y la nariz palpitando por el golpe, levantó el rostro y se topó con los ojos azules más hermosos que había visto en su vida. Soltó un jadeo y apenas entonces se dio cuenta que el sonido provenía de ella, un estremecimiento la recorrió. Intentó disculparse, pero sentía la garganta seca y cuando se irguió en su totalidad, observó para su vergüenza que tenía ambas manos apoyadas sobre el torso del desconocido.
—Lo sien…
—¡Akane! – el llamado hizo que otro tipo de escalofrió le recorriera la piel.
—No puede ser ¡Trágame tierra! – su mente empezó a trabajar rápidamente. Podía huir o fingir que no lo había escuchado, pero no quería parecer una cobarde ¡¿Por qué justamente en ese momento?!
—Akane ¡Si eres tú!
—Dai ¡Hola! – dio media vuelta con una brillante sonrisa – ¿Qué tal?
El chico parpadeó y sonrió tentativamente. Tenía el cabello rubio y los ojos verde musgo, siempre había sido muy atractivo y era tan carismático que todos lo adoraban.
—Muy bien – se alborotó el cabello de la nuca, sus brazos se flexionaron, llevaba traje semejante a una armadura vikinga y una especie de espada en la cintura – Es una sorpresa verte aquí
—¿Sorpresa? – Akane fingió que no lo había recorrido con la mirada – ¿Por qué?
—Porque es una fiesta.
Le costó un momento comprender lo que le decía, su mente en ese momento era un caos ¿Cómo había terminado así? ¿Dónde estaban sus amigas?
—Si, pues… para mí también es una novedad – sonrió suavemente, encogiéndose de hombros.
—Quería verte desde hace días, te he llamado – Dai se acercó un paso, que Akane retrocedió.
—He estado ocupada – intentó parecer desinteresada. Buscó con la mirada a la zorra de Kaori dándose cuenta que no estaba por ningún lado ¿Dónde la habría dejado Dai? No importaba, nada de lo que hiciera le importaba ya ¿Dónde estaban las chicas?
—Quería disculparme contigo, ese día no era yo y siento que mis palabras te hayan lastimado – el chico tuvo el descaro de lucir realmente arrepentido. Unos meses atrás seguramente le habría creído, pero ya no era tan tonta y podía verlo como realmente era.
Sus amigas le había dicho en más de una ocasión que no se entregará tanto. Aquella era su primera relación y había dado todo de sí, talvez demasiado. Había intentado cambiar también, para gustarle a Dai y pese a todos los reproches y los consejos que había recibido de sus conocidos. Cuando terminaron tres meses atrás, Akane creyó que podría morir de un corazón roto, pero justo en ese momento estaba convencida que nunca estuvo enamorada de Dai, solo había sido su orgullo herido.
—No quiero hablar de eso – lo descartó con un movimiento de manos.
El chico negó con la cabeza al instante.
—Akane, por favor escúchame – extendió una mano en su dirección, Akane se apresuró a cruzar los brazos – Tu y yo nos amamos.
—No nos amamos – sus palabras lograron molestarla. Sintió como el rostro le ardía y apretó los puños – ¡Tu no me amas! – notó que parecía querer decir algo – ¡Y yo tampoco!
—No puedes mentirme. Se lo que hay en tu corazón – ¿Qué demonios? ¿Qué estaba diciendo? ¿Acaso siempre había sido así de egocéntrico?
—No es así, lo nuestro ya terminó Dai, ya no te quiero.
El chico enrojeció y frunció el ceño considerando sus palabras.
—Se que estás aquí porque sabías que yo también estaría. Te conozco Akane.
—¿Disculpa? – le miró sorprendida – De verdad eres un idiota.
—Pretendes que crea que estás aquí porque querías venir a una fiesta ¡odias las fiestas!
—No te incumbe, pero fue invitada – se apresuró a aclarar. La expresión de escepticismo en el rostro de Dai fue ofensiva.
—¿Ahh si? ¿Por quien? Seguramente fue una de tus amiguitas ¿no?
Akane estaba por contestar cuando escuchó el carraspeó de una voz masculina. Volteó y se topó una vez más con los ojos azules del desconocido con el que había chocado. El impacto que tenía esa mirada en ella era nuevamente sorprendente, sintió como la sensación de vértigo en su estómago se volvió aún más pesada. Apenas entonces notó que casi se encontraba sobre él y avergonzada, dio un rápido paso a un lado.
—Admítelo Akane – el chillido de la voz de Dai logró irritarla ¿Desde cuándo su voz tenía ese tono tan agudo y poco atractivo?
Frunciendo el ceño, dio una mirada en su dirección y odió la manera en la que una sonrisa se extendió en sus labios. Su arrogancia era desagradable, era un rasgo con el que había tenido que tratar por los últimos tres años, pero de pronto podía notarlo más intensamente, cuando antes solo le parecía vagamente molesto. Lo correcto sería decirle que había venido con sus amigas, pero entonces él le preguntaría que dónde estaban, lo cual terminaría de la misma manera, con su estúpido ego creyendo que ella estaba ahí para tener una mirada de su persona. Por el rabillo del ojo vio la figura alta y fornida del desconocido y le acometió la más tonta de las ideas. Antes de siquiera pensarlo demasiado —y arrepentirse en el proceso– tomó el brazo del hombre y se acercó a él, hasta que su cuerpo terminó pegado a su firme costado.
—¡Él! – anunció fuerte y claro – ¡Estamos en una cita!
Claro que hasta entonces tomó en cuenta la realidad de sus palabras ¿Y si el desconocido la desmentía? Ni siquiera logró disfrutar de la expresión de sorpresa de Dai, pues levantó la mirada y volvió a encontrarse con esos llamativos e intensos ojos azules. Notó que el chico arqueaba las cejas, también desconcertado por sus palabras.
—¡¿Cómo?! ¿Una cita? – la voz de Dai la devolvió al presente, le dirigió una mirada observando con placer como el rostro se le enrojecía.
—Si, una cita.
—No puedes estar hablando… – fijó la mirada en el hombre a su lado y Akane se sorprendió por lo rápido que su piel perdía color.
En ese punto se sentía mareada y un poco atontada. La música era muy fuerte, nunca esperó encontrarse con Dai en esa fiesta y justo en ese momento, se hallaba aferrada a un tipo que con una palabra podía hacer de aquel escenario, la peor humillación de su vida.
¡Era demasiado para procesar!
—¿Estás saliendo con Ranma Saotome?!
—¿Saotome? – ella frunció el ceño, el nombre acariciando malvadamente su oído con un tinte de familiaridad.
Miró al rubio confundida, pero entonces los ojos verdes del chico se entrecerraron y Akane se apresuró a asentir.
—Si, si, si – su voz salió en un chillido nada creíble – Estoy saliendo con Ranma Saotome.
Esperaba que Dai no logrará ver los signos de su mentira, nunca había sido una buena mentirosa y ese no era precisamente su mejor momento. Cuando el chico volvió a entrecerrar los ojos, la Tendo creyó que todo se había arruinado, por lo que se sorprendió cuando Dai lanzó un chillido furioso.
—Akane ¡¿Cómo puedes hacerme eso?!
Eso logró enfurecerla al instante.
—Tu me lo hiciste primero – se alejó del desconocido y le señaló con el dedo – Además, tú y yo no somos nada.
—Tu no puedes estar saliendo con él, tu me amas Akane. No puedes botar tanto tiempo, tantos años a la basura – que lo dijera con tal sentimiento le enfermó. Realmente era un idiota y un cínico.
—Tu empezaste, sigo el ejemplo del mejor – se cruzó de brazos.
Furioso, Dai empezó a despotricar, la morena lo ignoró mientras daba una mirada a su alrededor. Necesitaba encontrar a sus amigas ¿Cómo pudieron dejarla sola? ¡Se había metido en aquel problema por culpa de ellas!
—¡Escúchame! – el tono furioso y firme de Dai logró devolverla de sus pensamientos, fijó una mirada en él notando que apretaba los puños, había enrojecido aún más y casi podía ver cómo se le resaltaban las venas del cuello, observó también como una gruesa vena que tenía en la frente, palpitaba a un ritmo peculiar – No sabes en lo que te metes.
—No me importa nada de lo que tengas que decir ¡Me largo!
Estaba por dar la vuelta cuando la mano del chico se asió de su brazo, el agarre era firme, pero no doloroso.
—¿Qué haces?
—Ranma Saotome no te conviene.
—Es lo mismo que me dijeron de ti, pero la única diferencia es que se muy bien en lo que me estoy metiendo – intentó alejarse, pero Dai no cedió.
—Su reputación es legendaria en el campus, nunca está con una chica más de una noche.
Furiosa, Akane se zafó y dio un paso atrás.
—¡Es mi problema!
—No es un hombre de compromisos.
—¡No me importa! ¡Metete en tus asuntos idiota! – era la primera vez que lo llamaba así. Se sentía taaan bien.
—¡Te vas a arrepentir de hacerme esto Akane! ¡Te vas arrepentir de haber terminado nuestra relación!
—Ya me estoy arrepintiendo – gruñó entre dientes – ¡Pero de haberme fijado en ti!
—Deberías de agradecerlo ¡Ni siquiera eres tan bonita! – Akane soltó un jadeo, el comentario doliendo tanto como una bofetada ¡¿Cómo había podido juzgar a Dai tan mal?! Era un miserable.
—Tu…
—Te botará dentro de una semana si tienes suerte – miró tras su espalda – No vas a lograr lo que te propones amigo, lo intente por años y…
Una mano salió disparada en su dirección y Akane observó en shock como el cuerpo de su exnovio caía al suelo. La gente se apartó de su alrededor y las pocas personas que se habían reunido para ver aquel suceso, llamaron a más.
Akane miró como Dai levantaba la mirada, su mano apoyada en su mejilla enrojecida, un hilo carmesí deslizándose por su nariz.
—¡He escuchado suficiente! – la voz ronca y varonil del desconocido acarició sus oídos con suavidad.
Akane se estremeció y volteó notando que la mirada del chico se encontraba fruncida y fija en Dai.
—No tienes derecho – el rubio se puso de pie de un salto, se limpió bruscamente el rastro de sangre esparciéndolo por su piel.
—Estamos en una cita ¿no escuchaste? Es mi chica ahora – un jadeo generalizado se escuchó, Akane agradeció que el sonido tapara su propio gemido de sorpresa.
—Yo… – los ojos del moreno se fijaron en los suyos y su corazón se aceleró, haciendo arder su pecho.
—Además, solo mírala, es una hermosura ¿Cómo podría cansarme de ella?
Un brazo envolvió su cintura y antes de que Akane pudiera ordenar sus pensamientos, su cuerpo impactó contra un torso fuerte y ancho. Un jadeo escapó de sus labios, su piel se estremeció cuando sintió como unos dedos gruesos se deslizaron por el cabello de su nuca y el sonido murió cuando sus labios se vieron atrapados por otros más delgados.
Un pequeño y vergonzoso gemido escapó de su garganta. Estaba impactada y le tomó varios segundos comprender lo que sucedía ¿Acaso el desconocido la había ayudado? ¿Y la estaba besando en ese momento? El pensamiento de apartarse y abofetearlo por su atrevimiento iluminó su mente, pero entonces la mano en su cabello se apoyó en su mejilla y la obligó a ladear el rostro, los labios masculinos se deslizaron sensualmente por su labio inferior y luego tomó el superior y succionó ¡Ohh Dios!
El sujeto la había salvado de pasar una enorme vergüenza y la había besado para demostrar un punto al idiota de Dai, lo que menos puede hacer era ceder. Intentó pensar en el asunto como una transacción, pero no podía concentrarse y los escalofríos no se detenían en su cuerpo.
El placer la recorrió tan intensamente que sintió como las piernas le fallaban. Su cuerpo cayó contra el del chico y sus pechos se vieron presionados contra los músculos fuertes de su torso. Apenas podía respirar y se le olvidó por un segundo completo que podía seguir besándolo e inhalar al mismo tiempo sin problemas. Sus rodillas temblaban fuertemente y agradeció que él aún la sostuviera de la cintura.
¿Los besos siempre habían sido así? Intentó concentrar su mente embotada, estaba segura que nunca había sentido ese placer antes y aún más, que el idiota de Dai jamás había podido dejarla temblando de esa manera.
Las voces se alzaron a su alrededor y entonces recordó que se encontraba en medio del salón, en la fiesta de Halloween, con varios desconocidos entretenidos bajo su faena ¿Cómo había podido olvidarlo?
Intentó separarse, pero sintió como la mano que rodeaba su cintura, descendía lentamente. Su mano era grande y caliente, tenía los dedos fuertes y fueron esos mismos los que se deslizaron por la curva de su trasero hasta aferrarse a su glúteo derecho ¡Le acababa de agarrar una nalga!
Akane no podía creer su descaro, estaba a punto de separarse cuando la otra mano del chico se deslizó por su mejilla derecha acariciando suave y dulcemente su piel.
Le pareció escuchar el grito de su novio llamándola, pero justo en ese momento no podía saber su origen y no quería averiguarlo.
Sintió como la lengua traviesa del chico ingresaba a su boca y un solo roce fue suficiente para traer una oleada de calor a su cuerpo. Akane intentó respirar, consiente de que en esa ocasión todo el aire había escapado de sus pulmones, el placer rodó en su cuerpo trayecto pequeños estremecimiento a su piel y las sensaciones que le siguieron fueron tan vergonzosas como calientes. Nunca se había sentido así ¡¿Aquello era normal?!
Apoyó las manos en los hombros masculinos y antes de dejarse manipular una vez más por sus besos, decidió separarse. Sentía los labios hinchados y sensibles, y el cuerpo le palpitaba en muchos lugares. Abrió los ojos lentamente y miró aquellos ojos azules tan intensos. El latido de su corazón era atronador y por un segundo fue lo único que pudo escuchar por sobre el sonido de la música y el murmullo de las personas que se habían aglomerado a su alrededor. Sentía la piel sensible y caliente, y se apresuró a negar con la cabeza cuando su mirada cayó una vez en la curva arrogante de los labios masculinos.
Cuando volteó y notó que las personas les observaban divertidas y sorprendidas, no pudo detener más el intenso calor que le abarrotó las mejillas. Dai ya no estaba por ningún lado y era mejor así.
—Akane ¿cierto? – la voz de su sensual rescatador le acarició la piel como si él hubiera deslizado sus fuertes y amables dedos por ahí
La morena levantó la mirada, y observó la suave y sensual sonrisa en esos labios que había besado unos segundos atrás. Los orbes azules tenían una mirada divertida y chispeante ¡Ohh mi dios! Era tan pecaminoso, tan atractivo ¿Cómo no lo había notado antes?
El rostro volvió a arderle y su piel se sintió aún más sensible. La vergüenza era un sentimiento peculiar, le hizo consciente de cada cosa que había hecho. Había usado al chico y a pesar de todo él la ayudó. Se había tomado bastantes libertades, pero la había salvado de un humillación segura y estaba agradecía.
Él seguía sonriendo ¡Era tan sexy!
—Si es Akane… ¿verdad? – y luego su voz acariciaba partes de ella tan extrañas.
—Y tú eres Ranma – carraspeó para recuperar la voz – Lo siento mucho. Mi ex novio es un idiota. Mira, él…
—Lo entiendo – encogió un hombro – No tienes que preocuparte.
—Gracias – se inclinó ligeramente – No suelo…
—¿Saltar sobre extraños y fingir que son tu cita?
—Si, eso – ¿podría su rostro incendiarse? Porque lo sentía aún más caliente que antes.
—Es una novedad para mi también. No todo el tiempo rescató damiselas en peligro ¿sabes?
—No estaba en peligro – eso logró ponerla a la defensiva.
—Deberías dar las gracias al menos – él se cruzó de brazos. La sonrisa en sus labios de pronto no parecía tan atractiva.
—Ya lo hice, pero de cualquier manera tú te lo cobraste – la piel de su nuca se erizó – Sin mi permiso.
—Talvez mis servicios sean demasiado baratos – él río entre dientes ¿Se estaba burlando de ella?
—Es el único pago que estoy dispuesta a darte – le aclaró con rapidez.
—¿Siquiera me conoces? ¿Sabes quién soy? – Akane notó como la sonrisa se desvanecía de su boca. Su pregunta logró irritarla.
¡No podía creerlo! ¡Pasaba de un idiota egocéntrico a otro!
—No, no lo sé, pero creo que es mejor así, estoy feliz de no conocerte. Eres prepotente y un idiota por lo que veo.
—No me juzgues con la misma moneda que el imbécil de tu exnovio – él se cruzó de brazos.
—Pero si son tal para cual. Muchas gracias por la ayuda, pero mejor voy a buscar a mis amigas, permiso – intentó pasar a su lado.
—Si estás invitada a la fiesta ¿cierto?
—Claro que sí. Jamás osaría colarme a un lugar en el que no estoy invitada – Ranma la miró, parecía divertido y dudoso al mismo tiempo.
—Tenía que verificarlo – la morena lanzó un bufido
—Claro – el sarcasmo se deslizó malvadamente por su voz.
—¿De que se supone que estás vestida? – su mirada la recorrió y Akane odió el estremecimiento que volvió a recorrerla.
—Creo que es obvio – se señaló a sí misma y su cámara. El azabache la observó de arriba a bajo, pero no dio indicios de reconocimiento.
—¿Una fotógrafa?
—No puede ser – casi deseó pegarse un golpe en la frente – ¿Conoces a Tsuneko Sasamoto? ¿No?
Él se encogió de hombros.
—Fue una mujer muy influyente a inicios del siglo pasado y la primera mujer fotógrafa periodista – el moreno parpadeó un par de veces – Retrató el periodo anterior y posterior a la segunda guerra mundial ¿nada? – Ranma negó – No puedo creerlo. No sé porque me molesto.
—¿No se supone que las chicas aprovechan este día para vestirse sensualmente?
—Claro, es cuando pueden vestirse como zorras y es considerado de lo más normal – Akane le mostró una sonrisa falsa – Pero no esta chica – lo recorrió con la mirada.
—Eres extraña – sus palabras escocieron un poco, pero no se sorprendió que lo pensara o se lo dijera.
—¿Y tu de que estás vestido? ¿De alguna especie de matón y algún motociclista?
Ranma la observó extrañado
—¿Disfraz?
Vestía unos jeans apretados, unas botas militares negras y una chaqueta de cuero a la medida, ligeramente abierta dentro de la cual se vislumbraba una camisa con cuello en "v", Akane no pudo evitar detener la mirada unos segundos de más en la porción de piel que podía observar, tensa sobre los músculos de su pecho. Llevaba también un collar militar y el cabello largo trenzado.
¡Se veía taaaan bien!
—¡Olvídalo tonta! – se reprendió con rapidez.
—¿Disfraz? No planeaba venir, pero mis amigos me convencieron a último momento y no tuve tiempo, ni la disposición de cambiarme – soltó con simpleza.
Akane no podía creerlo, el tipo realmente vestía así, era un idiota ¿Quien se vestía de esa manera? ¡Eso era malditamente tonto! ¡Y taaan sexy!
—No Akane, no – gruñó molesta en sus pensamientos – El tipo es un verdadero idiota.
Sin decir una palabra, la morena decidió dar una vuelta y alejarse. No sabía siquiera porque se había quedado a conversar con ese chico, pero justamente en ese momento, lo único que quería hacer era poner distancia entre ambos, de cualquier manera, nunca volvería a verlo.
—¿Entonces? No tendrás otro novio al que quieras presentarme? – su voz, tan cerca logró sobresaltarla. Volteó y le miró caminando a su lado, con las manos metidas en los bolsillos y una sonrisa coqueta, sensual e idiota en los labios.
—¡No! – chilló agitada, odió que sus mejillas enrojecieran tan intensamente.
—Podría cobrarte por mis besos – propuso divertido.
—¿Estas loco? – Akane negó con rapidez.
—Es una buena propuesta, estoy seguro que no encontraras nada mejor en tu vida – ¿Realmente se estaba divirtiendo a su costa?
—Me arriesgaré.
—Estas oportunidades no se ven todos los días.
—Tendré que vivir con ello.
—Ranma… – un chico lo saludó a lo lejos, ambos voltearon y observaron como el grupo completo miraba en su dirección. Akane se sintió desconcertada cuando todos saludaron. No sabía que hacer, por lo que no devolvió el saludo, no era con ella de todos modos.
—Entonces…
—Saotome ¡Debes venir aquí! ¡Hagamos una ronda de luchas más! 15 de 3.
—Luego voy, pero te vas a arrepentir de pedírmelo – le respondió a otro chico.
—Deberías de ir – gruñó Akane entre dientes.
—No hasta llegar a un acuerdo – él sonrió otra vez ¡Estúpida y sensual sonrisa!
Más personas les detuvieron, Akane apresuró el paso y cuando creía perderlo de vista, el sujeto volvía a aparecer a su lado ¿Quién demonios era? ¿Y porque seguía atrás de ella?
Muchas chicas hermosas y muy dispuestas también le habían interceptado, tenía para elegir de sobre ¿Por qué quería llegar a un acuerdo por un beso suyo? Intentó no pensarlo demasiado, pero la sensación de un burbujeo volvió a su estómago, el corazón mismo se le aceleró.
—Akane…
Una mano se envolvió en su muñeca, sintió como perdía el equilibrio cuando se vio halada hacia atrás, su cuerpo cayó sobre el torso ahora conocido de Ranma. Akane inhaló profundamente y pudo percibir el peculiar y atractivo aroma masculino. Un pequeño gemido escapó de sus labios y las orejas le ardieron al instante, esperaba que él no hubiera sido capaz de escucharlo por el bullicio.
—¿Qué estás…
—Entonces creo que te la pondré simple, solo por esta vez – él tomó su barbilla entre los dedos – Un beso no es suficiente pago por mis favores, pero con dos me conformo, por ahora.
Akane apoyó las manos en su torso y empujó, mientras él se inclinaba. Debería aplicar muchas más fuerza y realmente poner resistencia a su cercanía. Su rostro se coloreó de vergüenza y furia cuando su interior empezó a revolotear, ansioso por un contacto más rápido. Ranma era tan atractivo que le quitaba el aliento y le gustaba ¡Maldición! Pese a su estupidez, su prepotencia y su evidente tendencia a tomarle el pelo.
Odió su debilidad y se odio a si misma cuando sus ojos se fueron cerrando. Su respiración se agitó y justo cuando estaba dispuesta a finalmente rendirse escuchó el llamado de una voz conocida.
—Akane – Hanae estaba ahí, a su espalda. La morena se alejó al instante, marcando una distancia prudencial con tal rapidez que Ranma la miró sorprendido.
—Akane ¿Dónde estabas? ¿Te estuvimos buscando? – la miró, sin haberse percatado de la situación – ¡Akane! ¿Qué te sucede? Estas agitada y roja.
—No es nada – gruñó entre dientes, avergonzada. Su mirada fija en los intensos orbes azules.
—Parece que era cierto ¡Vaya! – una sonrisa cruzo los labios masculinos – Akane… un gusto conocerte – se inclino ligeramente.
Hanae miró en la dirección que observaba la morena y soltó un jadeo. Akane la ignoró y se arregló la chaqueta. El rostro y el cuello le ardían.
—Me gustaría decir lo mismo – soltó encogiendo un hombro.
—Lo harás – susurró con una sonrisa llena de promesas
—Lo dudo.
—Espero que volvamos a vernos
La morena frunció el ceño y agarró la mano de su amiga.
—Y yo espero que no.
—Eso lo veremos preciosa – le guiñó un ojo y luego dio media vuelta, perdiéndose entre la gente.
Akane sintió como el aire escapaba de golpe de sus pulmones. Las piernas le temblaban y su corazón parecía decidido a escapar de su pecho ¡¿Qué había sido todo eso?!
—Akane ¡Conoces a Ranma Saotome!
La morena le lanzó una mirada furiosa a su amiga y sin responderle, se encaminó al lado contrario del salón llevándola, esperaba encontrar a Fuyuka pronto, luego iría con Akari y Ryoga y les rogaría de ser preciso porque la llevarán a su apartamento.
¡Todo lo que fuera para olvidarse de esa horrible noche!
—Entonces… abran el texto en la página 47.
Akane sacó su libro de su bolso y lo extendió sobre el escritorio. Buscó la página que el profesor había indicado y empezó a leerla mientras le escuchaba dar algunas explicaciones sobre el tema.
—¡Joven!... ¡No me gustan las llegadas tarde! Espero que sea la última vez.
La morena mordió el borrador de su lápiz al escuchar la riña, todos sabían que el profesor Sasaki era una de los maestros más estrictos y disciplinados de la facultad. La persona que había llegado tarde debía ser muy valiente… o estúpida.
—Lo siento profesor. No se volverá a repetir – el sonido de aquella voz logró tensarla. Habían pasado tres días, pero justo en ese momento Akane se vio transportada a una noche que habría deseado olvidar.
—No – negó con la cabeza para si misma – Debo haberlo imagino – vergonzosamente había soñado con ese odioso, arrogante y atractivo chico las últimas noches, talvez su mente estaba jugando con ella una vez más.
—¿Puedo sentarme? – levantó la mirada y lo observó.
Los mismos ojos azules, la misma sonrisa divertida, la misma expresión taaan prepotente.
No podía creer su mala suerte, no debería existir tanto infortunio para una sola persona.
Claro que Akane no podría saber que no era casualidad sino un chico muy determinado.
Y el destino.
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FIN DEL CAPÍTULO
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NOTAS DEL CAPÍTULO:
¡Espero que les haya gustado! Este fic se supone que debía subirlo ayer, precisamente el día de Halloween, pero por una u otra razón no pude.
Gracias a las chicas de la página de " Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma", por promocionar mi historia, note que tenían una dinámica de Halloween y pues quise participar, porque me encantan todo lo que tenga que ver con retos.
Entonces, este fic sería para el #Dulce, truco o fic con la temática número 4: Fiesta de disfraces.
Se suponía que debía ser mayor la interacción de Akane a Ranma, espero haber plasmado su química pues de hecho es el punto de la historia.
Se supone que es un one-shot por lo que aunque quedó con final abierto, no sé si lo deje lo suficientemente claro.
En fin, ojalá y les guste. Me encanta explotar la personalidad de Ranma en otro ambiente, siento que él es coqueto en el anime/manga por lo que en otro ambiente esa podría bien ser una cualidad muy atractiva.
Se supone que tenía otro de Inuyasha, espero poder subir también hoy mismo.
Nos leemos pronto. Besos y abrazos.
01/11/2021
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