Hola lectores!

los he extrañado montones, asi que cuando el sexto desafio relámpago apareció frente a mis ojos en la página "es de fanfics" pensé: y por qué no?

1500 palabras parecen ser demasiado pocas para todo lo que me encantaría plasmar en esta trama, pero es el límite para el desafío :c si de algún modo les agrada, tambien puedo agregarlo a mi lista de fanfics futuros jiji.

Como siempre mezclo perspectivas, todo aquello en cursiva son recuerdos, todo lo demás es presente.

Espero que lo disfruten, es un desarrollo corto pero intenso. Un abrazo gigante AAA

Frani.


'

La noche en la que volví a conocerte.

(Perspectiva de Kagome)

Sus besos suaves y cálidos en mi cuello provocaron una ola de corrientes eléctricas que viajaron por mis terminaciones nerviosas. Intenté controlar mis jadeos aferrándome a las sábanas. ¿Cómo había terminado allí?

*flashback*

Acomodé mi vestido y jalé sutilmente un bucle de mi cabello, intentando liberar mi ansiedad. No era una persona muy amiga de las fiestas, nunca lo había sido. La adultez me había golpeado a mis ya 25 años, afectando solo mi apariencia; la niña tímida y con problemas de autoestima seguía en algún lugar en mi interior.

Sentí las miradas sobre mí, intenté concentrarme en ignorarlas mientras la persona que me había invitado no daba señales de vida.

Intenté abrirme paso entre la gente poco consciente de su alrededor, bailando al ritmo de la música que para mi gusto estaba demasiado alta.

- ¿Kagome? - Una voz conocida me atrajo desde mis espaldas. Me giré con miedo de que mis sospechas fueran ciertas. - Oh dios Kag, ¿de verdad eres tú? - Fingí demencia. - Soy Miroku, tienes que recordarme, han pasado tan solo, no sé, ¿unos 10 años?, éramos compañeros de clase.

Me miró esperanzado, como si realmente deseara no equivocarse, pronto me sentí culpable al fingir no conocerlo.

- Ah… ¡Miroku! - Sonreí, mientras él se acercaba a abrazarme.

- Apenas pude reconocerte, estas… distinta.

Obviamente no podría guardarse aquel comentario. Seguramente recordaba a la Kagome de 15 años, aquella adolescente sin curvas, vestida con ropa recatada debido a las exigencias maternas, de cabello opaco y descuidado en un corte sonso y poco atractivo, sin olvidar aquellas gafas anticuadas que solía utilizar.

- No esperabas que siguiera idéntica después de tanto tiempo ¿no?

- Si lo piensas yo casi no he cambiado. - Aquello era cierto, estaba mucho más alto y más fornido, pero su rostro seguía casi igual. - ¿No usabas gafas?

- Sigo siendo un topo, sólo que ahora traigo lentillas. - Se rio. Con los años había aprendido que burlarse de uno mismo antes que el resto tuviera la oportunidad de hacerlo siempre era mejor.

- ¿Recuerdas a Inuyasha?

Aquel nombre aún me generaba escalofríos, sobre todo cuando esas tres sílabas traían a mi el recuerdo de aquel cabello platinado y esos ojos dorados que no había vuelto a ver, no después de nuestro quiebre, cuando él había decidido dejarme.

'

*fin flashback*

'

Sus manos dominantes se aferraron a mi cintura con fuerza, mientras me hacía girar para quedar sobre él. Me maravillé con sus gemidos roncos, los que se hicieron notar cuando me restregué contra su cuerpo.

Levantó su torso hacia mi y me abrazó posesivamente, aplastando mis pechos contra él. Perdí la concentración cuando sus besos bajaron hasta mi escote y me aferré a los bíceps de sus brazos, rasguñando su piel.

'

*flashback*

Por supuesto que recordaba a Inuyasha.

- Sigue siendo mi mejor amigo. - Me sonrió y guardó silencio, meditando algo que no supe descifrar. - ¿Y si bebes algo conmigo?

- En realidad estaba caminando a la salida cuando me atrapaste…

- Vamos Kag, una cerveza, así nos ponemos al día con nuestras vidas.

Kag, aquel sobrenombre corto había sido utilizado sólo por su amigo, hace más de una década atrás.

- Una cerveza. - No tenía nada que perder.

Me ofreció su brazo y lo tomé con confianza, Miroku y yo habíamos llegado a ser bastante cercanos. Nuestra amistad se había esfumado después del quiebre con Inu, cuando había sido obligado a tomar un bando y el mío no había sido el correcto.

Llegamos a un grupo de gente, todos desconocidos para mí.

- Chicos ella es Kag, amiga de la infancia.

Me sonrieron y me sentí cómoda entre ellos. Miroku me ofreció una nueva dosis de alcohol y seguimos en nuestra conversación. Temas habituales como los estudios y el trabajo no se hicieron esperar. Todo iba perfecto hasta que alguien me empujó abruptamente por la espalda.

- Esta fiesta está muerta, ¿Nos vamos? - Aquella voz ronca extremadamente familiar…

- Seguro, déjame terminar esta botella, me he encontrado con Kagome. - Respondió Miroku, matando mis posibilidades de pasar desapercibida.

Hubo un silencio incómodo, bebí de mi cerveza en un intento de desaparecer.

- ¿Qué Kagome? - Preguntó Inuyasha.

- Tú Kagome. - Respondió su mejor amigo.

*Fin flashback*

'

- Kagome… Mi Kag. - Gruñó contra mi cuello, mientras su miembro se abría paso hacia mi interior.

Emití un gemido ahogado, mientras dejaba mi cabeza caer hacia atrás y él hacía un manojo de mi cabello.

Sus embestidas lentas y placenteras se acoplaron de forma perfecta a mis movimientos.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

Posé mi mano suavemente sobre su hombro, esperando a que girara; lo hizo con lentitud, aumentando completamente mi ansiedad.

- ¿Kagome Higurashi? - Pregunté. El chocolate de sus ojos volvió a consumirme, no pude disimular mi rostro incrédulo ni tampoco la sonrisa por volver a verla. - Kag…

Me miró fijamente mientras yo intentaba fingir calma.

- Hola tú. - Musitó. - Sigues siendo tan extravagante como cuando te conocí.

Era ella,pero no como la recordaba. La melena había sido reemplazada por un cabello largo hasta su estrecha cintura, con bucles que mezclaban lo adorable y la sensualidad en un solo punto azabache. Su busto era prominente, llamativo y difícil de ignorar, en perfecta sincronía con el resto de su deseable cuerpo.

- No hay nada de la pequeña que recordaba, salvo quizás el color de tus ojos. - Sonreí. Había pasado tanto tiempo, no podía dejar ese encuentro allí con un final aburrido. - ¿Tienes algo que hacer ahora? - Pregunté impulsivamente.

- Iba a encontrarme con alguien...

- ¿Un amigo?

- Más como un novio. - El sabor de los celos chispeó sobre mi lengua.

- Ha pasado demasiado tiempo, no puedes negarme un café. ¿por favor? - Quería, necesitaba saber más de ella, aunque tuviera que rogar por su tiempo.

- Un café. - Respondió luego de unos segundos.

- Sólo uno. - Sonreí.

Miroku me sonrió satisfecho, conforme con su victoria de volver a unirnos.

Ella se mantuvo concentrada en el camino, podía apostar a que meditaba si realmente había sido una buena decisión aceptar mi invitación.

- Voy a traerte de vuelta, tu novio apenas tendrá tiempo de extrañarte, lo prometo. - Musité sin mirarla, esperando tranquilizarla.

Un café y una conversación, sólo eso pedía.

*fin flashback*

'

Volví a dejarle bajo mi cuerpo, mirándola fijamente mientras el calor asfixiaba en mi habitación y se aferraba con sus piernas a mi cintura. No había tenido la suerte de conocer aquel lado abrasador de Kag, después de todo habíamos sido demasiado pequeños en ese entonces. Cuanto me había perdido…

Me besó con hambre, intentando aplacar sus gemidos y fallando en el intento. Aquello me hizo sonreír.


'

(Perspectiva de Kagome)

'

*flashback*

Me encontré riendo a carcajadas junto a él en su departamento, el café cambió por whisky y las horas pasaron como minutos. En algún momento me dormí. Desperté acurrucada en su regazo, gracias a la luz del día filtrándose por las ventanas. Ambos seguíamos vestidos, aquello era una buena señal. Busqué mi bolso y mis zapatos de tacón, mientras intentaba peinar mis bucles.

Me negué a despertarlo. Sólo me acerqué en puntillas a la puerta principal.

- ¿No vas a despedirte antes de desaparecer? - Su voz ronca sonaba somnolienta.

Me acerqué y estiré mi mano hacia él.

- Ha sido agradable volver a verte. - Musité, esperando su apretón de manos. - Pero es hora de volver a la realidad.

Miró mi mano de reojo y luego volvió a mirarme fijo. Aquella tensión poco definida volvió a aparecer.

Apretó mi pequeña mano y cuando menos lo esperaba jaló de mí, haciéndome perder el equilibrio sobre él. Apoyé mis manos en su pecho, sintiendo como su corazón parecía aumentar su velocidad.

El silencio reinó, su tibio aliento chocó contra mi rostro y sus labios rozaron los míos; entrecerré mis ojos instintivamente. Cuando sentí el roce de su lengua finalmente comprendí que era aquella sensación entre ambos: Era química, era conexión… era tensión sexual. la necesidad de tenerlo quemaba bajo mi piel.

Un desliz… un sólo desliz de despedida, sólo eso necesitaba.

Me abracé a su cuello y evoqué el primer gemido de nuestro encuentro.

*fin flashback*

'

Sentí los músculos de su espalda contraerse mientras me aferraba a él. Fui consciente de cada expresión de su rostro al acercarse al clímax y aquello fue catalizador absoluto del mío. Aquel cosquilleo exquisito del orgasmo me golpeó como nunca antes. Sus gruñidos de placer me hicieron sonreír cuando se desplomó sobre mí, completamente exhausto.

- Nunca pensé que volvería a verte… la vida me ha sorprendido esta noche. - Susurró contra mi cuello. - Pero honestamente ha sido un placer volver a conocerte.

Sonreí, después de todo, incluso de niños, Inuyasha me había visto cuando nadie más lo había hecho.

- El placer ha sido mío.