Introducción

Eran las 2 de la tarde y él se encontraba apoyado sobre su automóvil a la espera de que Towa y Setsuna, sus dos hijitas salieran de la clase del preescolar. La verdad es que Sesshomaru era el más joven entre las señoras que esperaban a sus hijos y varias le dirigían miradas llenas de ternura o admiración porque él estaba ahí. No quería reconocerlo, pero algunas veces notaba que cuando llevaba a las niñas al parque las mujeres se le acercaban con la excusa de conversar, lo que no era malo, porque sociabilizar es parte de la vida, pero no era algo que él estuviese buscando a propósito.

Su paternidad había ocurrido por accidente: durante su último año de universidad había comenzado a mirar a una jovencita de primer año que trabajaba medio tiempo en la biblioteca como prestación por una beca que le habían otorgado. Las únicas conversaciones que logró entablar con ella fueron a raíz de prestamos de libros, porque era demasiado tímido como para atreverse a invitarla a salir, además no quería que Rin pensara que él estaba intentando tener una relación con ella porque era menor y fácil de manipular.

Sin embargo, las cosas se dieron durante una fiesta de fin de año que se celebró en el campus: por primera vez pudo hablar con ella de algo más que de los libros que necesitaba para graduarse, pero mientras hablaban también bebían y el exceso de alcohol en ambos causó que la noche terminara en el departamento del joven. Lo último que Sesshomaru recordaba, era que estaban sentados en la alfombra, bebiendo cerveza y jugando cartas, pero a la mañana siguiente ambos estaban desnudos y abrazados sobre la alfombra.

Durante aquella mañana reconstruyeron un poco más la historia, ya que Rin recordaba que en medio del juego de cartas ella había tenido la idea de hacer algo que había visto en películas y cambiarlo a "stripp poker". Ninguno sabía jugar al poker, pero el asunto es que el último recuerdo de Rin era que ella se estaba quitando la blusa y Sesshomaru ya no tenía puesta la camisa.

Sorprendentemente, pudieron entablar una amistad entre ambos: Rin era más amable y divertida de lo que él jamás habría podido imaginar y, aunque se llevaban muy bien, temía arruinar su amistad en caso de que un romance no diera buenos resultados.

Pocos meses después de su única noche juntos, ella le comunicó que estaba embarazada y con ello las posibilidades de un romance se esfumaron: un bebé lo cambiaba todo, ya que si las cosas entre ellos no resultaban habría alguien más que sufriría por sus malas decisiones.

La sorpresa fue mayor cuando notaron que no era un solo bebé, sino que eran gemelas. Una vez que él terminó la universidad, el único vínculo que les unía eran las niñas y poco a poco la amistad se fue enfriando. Sesshomaru no quería pensar en ello, pero sospechaba que Rin le guardaba cierto rencor por el embarazo, ya que por ello le habían quitado la beca y tuvo que trabajar para poder seguir estudiando.

-¡Papiiii! - exclamaron dos voces a coro antes de correr hacia donde él estaba- ¡Papiiiii!

-Pequeñas.

Las niñas se abrazaron a sus piernas mientras él les quitaba las mochilas con dibujos de princesas. Ambas tenían solo 4 años, eran muy lindas y siempre estaban contentas; al menos con Rin, de momento, estaban siendo buenos padres lo que ya era mucho en aquella vida.

-¡Mira, te hice un dibujo!- exclamó Towa antes de extenderle un trozo de papel en el que podía distinguirla a ella tomada de su mano- ¡somos nosotros!

-Es precioso, cariño: vas a ser una artista- viendo que Setsuna miraba su dibujo, se acercó a ella para animarla-, ¿tú que dibujaste, Setsuna?

-A mi mami- la niña le mostró el dibujo de quien se suponía era Rin-, no te lo puedo dar porque es de mami.

-Me parece, muy diplomático... ¿nos vamos?

Era viernes y aquel fin de semana le tocaba cuidar de las pequeñas. Normalmente disfrutaba de compartir con ellas, pero mientras las sentaba en el auto las niñas no dejaban de compartir entre sí miradas llenas de complicidad.

-¿Qué están planeando?- preguntó mientras comenzaba a conducir y las miraba por el espejo retrovisor.

-Es que hoy mamá va a salir con Kohaku- explicó Towa mientras Setsuna asentía- y queremos saber si tendremos dos papás.

-¿Rin está durmiendo con Kohaku?- Sesshomaru no pudo contenerse- ¡Increíble! Ese idiota fingió querer ser mi amigo para dormir con Rin; no hay otra explicación.

-¿Por qué dormiría con mami?- quiso saber Setsuna- ¿No tiene cama?

Sesshomaru guardó silencio, consciente de que había hablado de más y de que la niña podía abrir su boca frente a Rin.

-Yo voy a ahorrar para comprarle al tío Kohaku su cama.- concluyó Setsuna mientras comenzaba a jugar con su muñeca.

-¿Por qué no podemos tener dos papás?- quiso saber Towa cruzando los brazos sobre el pecho.

-Porque yo soy su padre y es más que suficiente, ¿o prefieren a Kohaku?

-¡No! Pero es que Maggie tiene dos papás- explicó la pequeña de cabello plateado-, ¿por qué ella puede y nosotras no?

-Ya les he explicado que hay familias que tienen dos padres o dos madres, pero la nuestra no es así.

-¿por qué no es así?

-Porque Rin y yo somos sus padres... Escuchen, aunque su mamá tenga novio y yo algún día tenga novia, sus padres seguiremos siendo solo nosotros.

-Papi...

-Dime Setsuna.

-¿Nunca haz querido ser el novio de mami? Si fueras su novio, sería muy divertido porque podríamos verte siempre y no tendrías que irte después de nuestro cumpleaños.

El silencio de ambas niñas le indicó que esperaban expectantes a su respuesta, pero no podía decirles que la principal razón que había tenido para frenar sus sentimientos, eran precisamente ellas; no podía ser tan cruel con sus propias hijas.

-¿Por qué preguntas esas cosas?

-Porque siempre te devuelves solo a casa y eso es triste.

Sesshomaru tuvo que tragar saliva para deshacer el nudo que se había formado en su garganta.

-Yo no estoy triste, no debes preocuparte por eso.

Durante cuatro años, Rin sólo era la madre de las niñas: no se permitía pensar en ella de ninguna otra forma y nada de lo que sucediera iba a hacer que aquello cambiara...