Capítulo 15.
"Días de ensueño, recuerdas el San Pablo?, Días que no volverán… me arrepiento tanto de haber salido aquel día sin nada más que una pequeña valija y mi armónica, hui, hui como un cobarde ante algo tan grande que me asustaba… sabía lo que era, sabía que aun si huía no saldrías de mí, pero me dio miedo no estar a la altura… me dio miedo esclavizarme como lo hiso mi padre, y termine siendo su estúpida copia…. Perdóname…"
Las lágrimas corrieron por aquellas ancianas mejillas que llevaban en la piel acartonada las marcas del sufrimiento de una larga vida llena de dolor, la última sonrisa, la última mirada, el último aliento quedo en su mano al sentir aquellos labios resecos dejar un débil beso en la palma que sostenía con la debilidad de las propias manos. El Duque Rebelde dejaba esta tierra… ella suspiro sintiendo que su corazón se quebraba nuevamente pero esta vez no podría repararlo… no lo deseaba.
Sus faldones negros se balanceaban al viento, estaba sola sobre aquella que fuese su colina, nadie sabía de su paradero, nadie supo jamás donde estaría, lo que fuese su hogar ya no existía, solo las ruinas del viejo edificio se mantenían de pie, después de que sus madres murieran, y debido al incendio del que nadie supo el origen, fue clausurado y la generación de niños de entonces llevados a otros orfanatos. Observaba las ruinas de su antiguo y amado Hogar de Pony, al frente de este, al pie del amado padre árbol que era el único sobreviviente de aquel hermoso hogar… las dos cruces solitarias seguían resguardando, la propiedad le pertenecía así que nadie molestaría el eterno descanso de aquellas buenas mujeres. Y su colina, la bella colina que se vestía de verde y dibujaba una incomparable carpeta de flores silvestres también le pertenecía, el ultimo regalo de su Príncipe, de su Amor de infancia, de su alma gemela… pero no su otra mitad.
La pequeña urna en sus manos brillaba levemente en las partes donde sus lágrimas caían, con sus pasos débiles llego a su destino, el los esperaba… a ambos.
-Señora… está segura de esto?- pregunto el hombre que sostenía una pala en sus manos.
-No se preocupe, no habrá ningún problema… todo está perfectamente en regla.- le entrego una carta que traía en el bolsillo de su abrigo… era una mujer mayor… el fresco de la mañana ya era un invierno para sus cansados huesos.
El hombre comenzó su labor… dejando la distancia solicitada de la tumba que ya existía en aquella colina, un hermoso broche brillaba incrustado en el frio mármol y los restos de un viejo tartán escoces descansaba sobre la tumba ondeándose orgulloso como si la saludara con alegría.
El trabajo quedo terminado, se colocó la cruz de mármol, una combinación extraña entre negro y azul mar, en esta, fue incrustada una réplica de plata de una vieja armónica, no había nombres, ni fechas… no era necesario.
-Pronto…- fue la única palabra que salió de sus labios mientras acariciaba la tierra y la regaba con sus lágrimas. Las esmeraldas de sus ojos aun no perdían del todo su brillo pero estaban algo opacas al paso del tiempo. Con movimientos cansados se levantó y comenzó su lento camino de regreso al auto negro que esperaba a orillas del camino, debía volver a Inglaterra para cumplir con su destino y después poder regresar a "su amado hogar".
Candice abrió los ojos, pero esta vez sus parpados se movieron varias veces con normalidad. Kelly lo noto de inmediato y se acercó con precaución para no sorprender a la joven.
-Sra. Andrew…- la llamo y ella volvió su mirada pero arrugo el ceño extrañada y quizá algo confundida preguntándose si aun soñaba o era su realidad?.
-Quien es usted?- pregunto observando el rostro que la veía con una expresión de temor.
-Soy la Dra. Kelly,… he venido en representación del doctor Martin, él ha salido en un viaje urgente y fue por ello que yo fui enviada para atenderla. Llamare a Will… su esposo para que sepa que ya despertó, al parecer todo está en orden ahora, se siente bien?.. – pregunto para estar segura.
-Berth…, no es… Berth no es mi esposo… es mi hermano…- le menciono dejando paralizada a Kelly, era como si la chica no deseara más confusiones o deseara aclarar aquello.
-Bueno, creo que después de todo aún necesita un poco de descanso, - sonrió- llamare al Sr. Andrew.
No fue necesario, el ya entraba a la habitación seguido de Mary Jane y Doris que habían salido por lo necesario para el aseo de la joven.
-Mi niña!- la llamo Doris llena de júbilo adelantándose a los pasos de Albert que solo sonrió.
Candice sonrió ante las caricias que Doris le prodigaba, ahora sabía que su largo sueño había terminado, pero cierta sensación en su cuerpo aun le provocaba escalofríos, era como si estuviera olvidando algo demasiado importante.
-Berth…- lo llamo extendiendo su mano, el la tomo de inmediato.
-Pequeña… has vuelto, que tal el viaje?- le pregunto sonriendo y tranquilizando su alma
Como una niña pequeña se hecho en sus brazos y comenzó a llorar sin razón aparente, mientras le susurraba un perdón que venía desde el fondo de su corazón… sus memorias seguían desapareciendo con la rapidez del viento bajo la tormenta.
-No hay nada porque pedir perdón… yo… te amo igual.- le confeso. Kelly a sus espaldas sintió como si algo lastimara en su pecho.- por cierto… quiero presentarte a mi novia…
Se puso de pie y tomo a Kelly de la mano acercándola, el rostro de la chica estaba pasmado, Candice sonrió por la expresión.
-Así que al fin la has encontrado...- no era una pregunta- que bien, ojala y yo corra pronto con la misma suerte…- sonrió y el brillo en sus ojos volvió con la total inocencia de su alma, lo que fuera que fuese que ella vivió en su inconciencia se durmió nuevamente… aun no era su tiempo.
–"pronto"…
La palabra fue un murmullo en labios de Candice, pero en su memoria resonó con el estruendo de un trueno.
"Su frente se perlaba de sudor frio, su mente seguía nublada por la ira y su pecho se inflaba con violencia…
-Por favor Terrece, tranquilízate.- la voz de su hermana llegaba a sus oídos pero él no podía conseguir la calma.
-Es un maldito, el me la robo, se la ha llevado para siempre… tengo que encontrarla…- las palabras eran torpes por el delirio de la enfermedad.
-Que voy a hacer contigo?...- le preguntaba la voz suave de la que amaba al hombre que la rescato de las garras de su cruel familia y le dio la dicha de formar la propia.- primero se fue mi Anthony y ahora tu…, pero el acepto su derrota y se permitió amar nuevamente, tu… tú sigues luchando por aquel amor que no te perteneció…- le limpiaba la frente con un blanco paño humedecido en fresca agua.
-Que vamos a hacer tía?- le preguntaba el joven que llevaba la sangre en las venas de aquel que agonizaba.
-Cumplir su voluntad… él lo ha dejado todo listo.- le respondía volviendo a humedecer el paño.
-Pero… la casa Granchester no aceptara una urna vacía…- replicaba el joven de castaños cabellos y ojos azules como los de su madre a la que no llego a conocer.
-No lo sabrán, estará sellada y tú eres el Duque Richy… no se te olvide…- le replico firme.
Las voces llegaban como si las personas que tenían aquella conversación estuviesen muy lejos, el en su delirio no percibía la cercanía de estas… su mente solo añoraba una sola cosa… volver a verla.
-Volví a ver a la señora de ojos de esmeralda…- comentaba el joven heredero. – estaba observando desde lejos desde el portal de las rosas.
-Creo que tanto estar aquí te está robando la razón a ti también Ritchie…- la mujer se levantaba de su asiento y salía de la habitación.
-Padre, ella está cerca… sé que tus alucinaciones son reales porque yo también la he visto…le gusta pasear bajo la luna entre las rosas… "tu dulce Candy".- le susurro cerca del oído y aquello parecía tranquilizar un poco al hombre que se sumió en el sueño.
-Que le has hecho?- pregunto la mujer colocando la bandeja con agua limpia a un lado de la cama donde el hombre agonizaba desde hacía meses.
-Nada.
Se ponía de pie y salía de la habitación sonriendo".
Terrece se incorporaba agitado, por unos segundos no pudo controlar su respiración, su mente estaba confundida entre la realidad y aquellos estúpidos sueños que ya lo tenían harto.
-Estas bien Terrece?- preguntaba Robert sentado frente al cómodo sofá donde al parecer su amigo se quedó dormido después de ir de parranda, Julieta se despabilo y salto con movimientos de una reina cruzando en medio de los dos hombres, los ojos de Terrece brillaron.
-Estas aquí…- afirmo como si fuese algo común.
-Pues sí, no te has aparecido por el teatro y necesitaba hablar contigo… las investigaciones han arrojado nuevas noticias pero no sé si quieras conocerlas, no has prestado mucho interés desde hace un par de semanas…, dime ya diste con el paradero de Susana?- pregunto.
-No, y la verdad no me importa… que haga lo que quiera, si quiere volver a intentarlo pues que lo haga…- se dejó caer nuevamente en el sillón, .
-Pues sí, precisamente eso es lo que venía a comunicarte…- espero la reacción del Duque pero este solo lo miro de reojo como si no le hubiese dicho nada nuevo.- Al parecer encontraron al cómplice de Susana, este ha rebelado que tu "prometida" le pago para que le enseñara los manejos tras bambalinas del escenario, el control de las cuerdas y puntos que podrían serle de utilidad… era un empleado nuevo, no tenía más que un par de meses y se le hiso fácil el trabajo que ella le pidió al fin solo debía enseñarle el uso de todo y como era que se manejaban las cosas ahí atrás… lo que él no sabía era por qué ella necesitaba saber eso y por la cantidad de dinero que le dio valía la pena perder un trabajo tan añorado.
-Maldito dinero…- maldijo por lo bajo.
-Sí, lo peor es que este joven fue contratado en agradecimiento a los años de trabajo de su padre que prácticamente dejo su vida en el teatro trabajando para mi abuelo y después para mi padre, ocupo su puesto… debí … bueno
-No es tu culpa, si no hubiese sido él hubiese sido cualquier otro, o aun si no la hubiera ayudado nadie, ella lo hubiera hecho de cualquier modo, Susana no se detendrá por nada… para conseguir su objetivo… la fortuna Granchester y el titulo de Duquesa que tanto añoro.
-Porque hablas en pasado?…
-Solo yo me entiendo no me hagas caso, estas pesadillas ya me tienen loco… será mejor que vuelva a Inglaterra…- menciono incorporándose nuevamente.
- A mi también me parece lo mejor, desde que… bueno, desde hace tiempo que no eres el mismo… es como si en todo momento desearas matar a quien se te acerca…- le comento con precaución, no deseando despertar al monstro que fue cuando le comunico que los Andrew volvían a escocia.
Ese día Terrece se comportó como un desquiciado cuando escucho la noticia, rompiendo todo a su paso en la mansión recién reparada, aun si no llego a su término la remodelación, las pocas áreas que se lograron renovar el las había destruido, sobre todo la recamara que fuese de "ella". El cuadro quedo hecho pedazos y arrojado el fuego de la chimenea, aquel día Robert tuvo que sacar fuerza de donde no las tenía para detener a Terrece que deseaba salir a buscar a William Andrew y "quitarlo del camino"., le costó un par de costillas rotas y un tabique nasal, dos labios partidos y una pierna lastimada, pero logro su objetivo de detenerlo cuando lo golpeo con toda su fuerza en la cabeza dejándolo inconsciente. El hombre era una bestia embravecida.
-Aun no te perdono sabes?- le advirtió.
-Terrece, la chica está casada, y tú lo sabias de antemano… fue una terquedad tuya… debes comprenderlo no te encapriches!- le reprocho calmado pero firme.
-Ella es mía!- las mandíbulas estaba ejerciendo una gran presión y la palabras salieron como una amenaza.- mía!, no dejare que vuelva a robármela y la esconda…- no era normal aquella actitud, aquello no eran palabras eran gruñidos.
-Por favor cálmate, aun no me recupero de nuestra última pelea… no quiero volver a lastimarte o a pedir que te seden… no sabes lo que me ha costado controlar la prensa y los paparazis que desean saber el motivo de tu ingreso al hospital, los traigo pisándome los talones, eso además del problema con Susana que no sabemos dónde se ha metido y ahora es la principal sospechosa de tu atentado… y el viaje de los Andrew a sabrá Dios donde es la cereza de este pastel que está aplastándome… su representante legal no ha querido decirme nada referente a ello.- le reprochaba.
Terrece se dejó caer en el sillón después de haberse incorporado por unos segundos, estaba perdiendo el control de sí mismo y eso comenzaba a asustarlo.
-Necesito salir de aquí… iré a Chicago… no sé porque pero… creo que solo ahí encontrare la paz que necesito, después regresare a Londres para no volver jamás a esta tierra… nuca debí volver.- se tomaba la cabeza con ambas manos escondiendo el rostro.
-Ve…, y perdóname…- le pidió, se puso de pie y se dirigió a la salida dejando a Terrece confundido por aquella disculpa.
Robert se sentía un mal amigo, pero su tatarabuelo en un lapso de razonamiento, le pidió que no rebelara nada de lo que había descubierto en aquel relato escrito por su padre, le pidió que se deshiciera de todo lo que había en esa oficina, ya que solo causaría dolor, la curiosidad lo llevo a leer los archivos y él supo a lo que su anciano tatarabuelo se refería, había mucho dolor en aquella historia del gran actor de Hollywood y la bella enfermera de ojos de esmeralda cuyo nombre jamás fue revelado, además de la desconocida duquesa de Granchester de la que solo apareciera el nombre en los registros familiares… y en los libretos de su tatarabuelo, si, Terrece ahora sabía que por sus venas corría la sangre de la actriz Eleonor Baker… la madre de su tatarabuelo… pero no fue la única actriz que se relacionó con un Granchester… Karen Klaiss… fue la amante de aquel Duque rebelde… la que murió dando a luz a su hijo bastardo… y la que entrego él bebe a su tatarabuelo Robert I, para que fuese entregado a su padre quien en agradecimiento por aquel heredero la nombro Duquesa y en venganza a toda aquella absurda nobleza que tanto aborrecía. Además estaba el rencor de Susana Marlow, que al parecer seguiría siendo una maldición para la familia de su amigo… pues la descendiente de esta llevaba en las venas el odio, el rencor, la ambición y falsedad de su tatarabuela… la mujer que provoco todo aquel dolor por un amor egoísta. La vida podía ser cruel en ocasiones … pero con su amigo se estaba ensañando. Por ello, el no cometería el error de su tatarabuelo… el sí quitaría a Susana del camino del actor enviándola a la cárcel. No se dejaría engatusar por los encantos de una mujer como lo hiciera aquel que agonizaba en vida… su traidor tatarabuelo.
LA brisa en aquel lugar soplaba como en ningún otro sitio, era como si con cada soplo el viento les regalara una caricia en el rostro. Tomados de la mano frente a las tres cruces sobre la "colina de Poni" William y Candice permanecían en silencio, observando el hermoso paisaje, pronto la nieve desaparecería por completo y los brotes que apenas asomaban bajo esta estarían en todo su esplendor. Los meses pasados fueron una locura, pero ahora… todo parecía estar en calma.
-Jamás entenderé el porqué de todo esto… un actor, un príncipe y una enfermera…. Que loco no?- Candice sonreía a su hermano mientras dirigían su vista a las tres tumbas.- me pregunto qué historia será la que hay detrás de esto?, nunca te ha dado curiosidad por saber quiénes fueron?, o porque sus tumbas están aquí?...- preguntaba inocente, después de escuchar la historia fantasiosa de los lugareños.
William solo sonrió, Candice quizá volvería a caer en una crisis si supiera que su cuerpo pasado era el que estaba en aquella tumba junto al de él y el de Terrece… era una locura, una pesadilla que no asomaba su final, las memorias de Candice se volvieron a adormecer después de aquel profundo sueño, y ahora ella parecía no recordar nada antes de el mismo día en que despertó, Kelly le llamaba memoria selectiva, era claro que Candice estaba evitando algo que le dolía demasiado, no quería despertar ni recordar nada de lo que le causaba dolor, el podía entenderlo, después de todo ella fue la que siempre sufrió mas, su indecisión entre sus dos amores, el tormento de la traición y el abandono, el haber perdido siempre lo que más amaba por la nobleza de su corazón, y la parte que él no vivió a su lado debió ser una agonía también… pues el partió antes dejándola sola con su pequeño hijo.
-Bert…?!- lo llamo al ver que la mirada del ojiazul estaba perdida en la nada.
-Perdón pequeña, me distraje… que me decías?...- le pregunto sonriendo.
-Olvídalo, creo que no escuchaste ni una palabra de lo que dije…, pero, porque este broche es tan parecido al de la familia, crees que fue un antepasado?- pregunto soltando su mano y agachándose para rosar con la punta de sus dedos aquel broche incrustado en la piedra blanca, y cubierto por moho petrificado por el paso de los años, no era clara la insignia como lo fue en el pasado, pero se podía adivinar casi toda su forma.
-No lo sé, quizá…- respondió sonriendo.
-Y este crucifijo… es… muy parecido a…- acaricio el hermoso colgante de una monjita sobre una cruz que al igual que el otro objeto estaba cubierto de una capa de musgo petrificado… cuando lo hiso… su memoria jugo con ella una vez más.
"Candy, baja de ahí te caerás"- gritaba una monjita observando con cara de preocupación como una pequeña de dos coletas reía desde una de las ramas del enorme árbol… aquel dije que colgaba en su cuello brillo con el sol atrayendo su atención era igual al de la cruz de piedra jade, otra mujer mayor corría tras la primera pero vestida de otra forma y con unas gafas redondas, las dos tenían rostros llenos de amor pero marcados por la preocupación del momento.
De pronto la pequeña sintió que sus pies resbalaron y cayó ante el grito preocupado de las mujeres y varios niños que ya las rodeaban todos gritando a coro "Candy!".
El sobre salto de la sensación del golpe sobre la gruesa carpeta de hierba verde la trajo de regreso.
-Todo bien pequeña?- esta vez fue William quien noto la "ausencia" de la joven.
-Sí, si…- respondía nerviosa- creo que será mejor que volvamos… el lugar es precioso sin duda pero creo que el frio está comenzando a afectarme.
- Frio?, Nunca te ha afectado el clima…- le comento curioso por la reacción de la joven y restando importancia a que el invierno prácticamente había terminado.
-Sí, ahora si.- Y comenzó su camino de regreso a donde Kelly esperaba.
Cuando estuvieron dentro del auto Candy permanecía en silencio, volvió su mirada hacia la ventana tratando de evitar observar el cariñoso beso con que Kelly recibía a "Willy", como lo llamaba aquella dichosa doctorcita que su hermano aseguraba era la elegida de su corazón, a últimos días le molestaba, cada que la veía cerca de el había un sentimiento en su pecho de rabia y desagrado contra la joven a la que apenas conocía, al pasar por una curva del camino cerca de un hermoso y enorme árbol sintió un escalofrió recorrerla al observar una vieja casa y varios niños corriendo y jugando, la niña que antes apareciera en sus pensamientos corría seguida por otra de cabello lacio y ambas reían alegres…
-detente!- le pidió a Kelly y esta enfreno de golpe sorprendida por el agitado pedimento.
-Sucede algo?- pregunto William observando a su hermana sentada en la parte trasera del auto y observando hacia la nada.
-La niña está bien!- sonrió. Kelly y William se vieron entre si sorprendidos.
-Candice…
-Mira, mira…. Está jugando con los demás niños, frente a aquel edificio- señalaba confundiéndolos más.
La rubia no espero y abrió la puerta para bajar del auto pero al instante todo desapareció dejando solo un enorme espacio abierto ante ella y donde no había nada más que aquel enorme árbol que se agitaba suavemente con el viento como si la saludara.
-"Padre árbol". – fue un susurro.
-Estas bien pequeña?- William ya estaba a su lado, ella estaba completamente confundida observando todo frente a ella.
-Creo que ha sido solo un… una alucinación …- comento Kelly permaneciendo sentada detrás del volante.
El enfado de Candice por la intromisión de la castaña la hiso cerrar con fuerza la puerta volviendo a su lugar en el asiento trasero y dejando a William con un palmo de narices parado afuera.
-Vámonos!- dijo enfadada en cuanto William tomo el lugar del copiloto.
-Porque no vas con ella…- le sugirió Kelly sonriendo amable y en voz muy baja para no molestar a Candice. Él le sonrió y beso su frente, y siguiendo la sugerencia se cambió al asiento trasero del automóvil.
Candice no dijo nada, como una niña caprichosa se abrazó al torso de William en cuanto él estuvo a su lado, ocultando su rostro en el cuello de este, el la abrazo y la coloco sobre sus piernas en una posición más cómoda para ambos, observando a través del retrovisor a su "novia" que con la expresión de sus ojos le comunicaba comprensión, ellos se entendían sin necesidad de palabras, ellos estaban en su mayoría despiertos, pero Candice aun debía seguir sumida en un sin fin de sentimientos que la confundían y entre ellos la ira y los celos hacia Kelly.
Continuaron su camino, el lugar a donde se dirigían estaba ya cerca… "Lakewood" era un poblado cercano dominado por dos hermosas mansiones de campo… una perteneciente a un Extranjero, y la otra a una familia que fue parte de los Andrew cuyos propietarios jamás volvieron a aparecer pagando con esta, la deuda a sus antepasados. En un tiempo estuvo casi arruinada, pero William había decidido rescatarla y mantenerla tal como lo hacía con todas las demás propiedades de su familia. Después de todo algún día se la devolvería a… la única descendiente viva… Lizzy.
