Capítulo 18.
Un par de días pasaron, los más largos de su vida, apenas dormía, su confusión lo mantenía en una constante ansiedad por no saber cómo actuar o que hacer, no salía de la casa, sus paseos con Tony quedaron cancelados por el momento, no deseaba hacer nada que no fuera planear la forma de desenmascarar al traidor de William, su alma se estaba perdiendo poco a poco y cada minuto le parecía ya vivido… se perdía entre la realidad y el pasado sin poder controlar del todo sus memorias que iban y venían a su antojo descontrolándolo.
-Parece que el senior tampoco saldrá hoy…- le mencionaba su hermano mayor al pequeño Tony que se negaba a irse de las escaleras frente a la puerta principal donde había estado esperando todo el día.- Tony es tarde, debemos ir a casa… volveremos mañana te lo prometo.- lo tomaba en brazos y el niño se refugiaba desconsolado en el hombro de su hermano.
Desde la soledad de su recamara Terrece los veía partir detrás de las gruesas cortinas que dejaban en tinieblas la habitación durante el día y la noche. El cielo comenzaba a obscurecerse y el sol moría en el ocaso de ese día, un día más… o un día menos?.
Eliza seguía recostada en la tumbona dentro del estudio en la mansión Legan, el joven médico continuaba sus notas concentrado en lo que ella le revelaba, Kelly y William observaban en silencio desde una esquina escuchando cada palabra bajo el consentimiento de la joven. Albert cerraba los ojos a cada palabra rebelada por Lizzy, jamás por su mente paso la posibilidad de que Sara fuera tan cruel con sus propios hijos, cualquiera pensaría que aquella mujer los malcriaba y dejaba hacer a su antojo, que equivocado estaba, ahora entendía la rebeldía de los chicos y el porqué de sus mentiras ante su madre, el no ser los hijos perfectos podría costarles muy caro, Cara realmente fue un monstro como madre, los sueños de Lizzy, le rebelaban la cruel vida y el horrible final de los Ligan, sobre todo el de Eliza… Candice no podía enterarse jamás de lo ocurrido… sus pobres madres. El corazón del rubio dolía, cuantos errores había cometido?, cualquiera pensaría que él era la causa de toda desgracia ocurrida. Que peligroso era amar a la persona equivocada.
-Entiendo lo que has dicho, creo que tu problema tiene solución,- mencionaba el joven después de despertar a Lizzy de la sesión de hipnosis controlada, cerraba el folder de gruesas tapas forradas en piel, donde había estado escribiendo para continuar.- será una terapia un poco larga y tendrás que tomar unas píldoras que te recetare… eso ayudara a mantenerte tranquila y que puedas dormir por las noches, una vez que consigas descansar adecuadamente lo demás ira desapareciendo con la ayuda de las terapias.
-Está seguro doctor?- preguntaba esperanzada la joven con sus bellos ojos cobrizos.
-Michelle, puedes llamarme Michelle…, Lizzy, - le respondía el.
-Está bien, - la joven se sonrojaba por la mirada del Psiquiatra que le sonreía mirándola fijamente a los ojos.
-Sí, será por un tiempo un poco largo, pero las cosas mejoraran y cuando menos lo pienses todo habrá pasado.
El Dr., se ponía de pie y le ofrecía la mano para ayudarla a incorporarse, William y Kelly se acercaban al observar que el medico se despedía.
-Sr. Andrew, como escucho creo que si seguimos el tratamiento y las terapias nuestra paciente pronto estará bien… - le comentaba sonriendo.- le llamare mañana con mi propuesta de visitas para ver si le parecen adecuadas a la señorita Lizzy…
-Está bien Michelle estamos seguros que no habrá ningún inconveniente, Lizzy ha pedido un permiso en su trabajo por lo que no creo que haya ningún problema, creo que todo quedara en tus posibilidades para venir… aunque… podría proponerte unas "vacaciones" en esta casa… por supuesto tu pones el precio de tus honorarios y por el tiempo que creas necesario para que Lizzy esté bien lo más pronto posible…
-Sr, William eso es… - Lizzy se avergonzaba, no sabía cómo mencionar que para ella sería imposible pagar algo así. William lo adivino y sonrió por la preocupación de la joven, ella no lo sabía pero era tiempo de pagar su deuda con ella, en el pasado quizá pudo ayudarla y evitar que tuviera ese triste final, ahora el destino le daba una segunda oportunidad para pagar esa deuda.
-Por supuesto todos los gastos corren por mi cuenta… así que si está dentro de lo posible me gustaría que considerara el pasar una temporada en estas tierras, así estaría más al tanto del progreso de Lizzy en lo que fuera necesario o por si se presentara alguna crisis como las que ella ya ha vivido…-
-Hare lo posible… hablare con uno o dos de mis colegas para que me ayuden con algunos pacientes en la ciudad… y creo que podría caber la posibilidad de estar algunas semanas cerca para avanzar en el caso de Lizzy…- Respondía el medico bastante animado.
-Esperare su llamada…- William extendía su mano para despedirse y en señal de acuerdo.
-Kelly preciosa… nos veremos pronto…- se despedía de su gran amiga, conocida desde tiempos de preparatoria.
-Espero que te sea posible aceptar la proposición de William… realmente es muy importante para nosotros…- Kelly había escuchado cada palabra y después de algún par de conversaciones mantenidas con William en privado, podía comprender la agonía de la joven, debía estar viviendo en una terrible pesadilla tratando de dominar su personalidad de una vida pasada sumida en la ignorancia natural de todo ser humano.
-así será…- con una mirada se despedía nuevamente de Eliza quien se mantenía a la expectativa de una respuesta favorable, su corazón latía esperanzado de encontrar la paz que tanto añoraba.
Candice caminaba entre los senderos del bosque, cada vez le era más difícil controlar su ira contra Lizzy, sobre todo a últimos días en sus visitas constantes a la mansión, el ignorar el motivo de aquellas visitas la estaba volviendo intolerante hacia la joven, pues sentía que le robaba la atención de su hermano y no podía soportar el hecho. La presencia de Kelly ya se le había vuelto una costumbre, aun sentía cierto rechazo por ella pero era más tolerable que lo que sentía por "Lizzy", que siempre había sido una niña débil y de carácter manipulador, constantemente usaba su debilidad para lograr llamar la atención de los demás, y no soportaba cuando todos sus amigos de infancia corrían a salvar a la "pequeña doncella en Peligro".
Con su mente sumida en los recuerdos "desagradables" de su infancia casi olvidada, vividas en aquellas tierras en contadas ocasiones junto a los hijos de las hermanas de su nana, Continuo su camino sin prestar atención a la dirección que tomaban sus pasos, cada vez su corazón se llenaba de sentimientos que nunca antes la dominaran, era como si guardara resentimientos contra las personas que aun siendo sus amigos… la dejaron sola.
Un aroma muy peculiar llego a ella atrayendo su atención y provocando que su corazón latiera con rapidez por algunos segundos, se vio a si misma frente a un portal lleno de rosas cuando aquel aroma inundo sus pulmones… pero la imagen se borró en un segundo, continuo su camino prestando más atención a su alrededor dándose cuenta que estaba en los alrededores de la propiedad que de niños tanto temieran, pues las historias terroríficas sobre aquel lugar los atormentaron en su infancia.
Mientras caminaba guiada por la curiosidad, recordaba como de niños temían al fantasma del "Duque asesino", aquel que gritaba cosas horribles por las noches mientras buscaba a su próxima víctima a la que despedazaría cruel mente y después escondería sus restos en el ático de su mansión para comerlos poco a poco, eran tantas las historias sobre aquel duque desconocido para todos, se decía que solo una familia de trabajadores lo conoció pero que el mismo los había matado para que no rebelaran su secreto. Jamás se atrevieron a acercarse.
Sumida en su curiosidad no se percató que era seguida muy de cerca… continuo caminando con precaución buscando entre los árboles y arbustos que a diferencia de la mayoría ya estaban casi cubiertos por completo de verde follaje, pareciera que la maldición que se rumoraba cubría la propiedad, también la hacía que el tiempo corriera diferente al resto de los alrededores. El aroma se volvía más intenso y ella seguía tratando de obtener una mejor visión del lugar, su corazón palpitaba cada vez más rápido por la incertidumbre de si sería verdad y el fantasma fuera a aparecerse repentinamente en cuanto ella pudiera tener una vista más clara de la propiedad y los bellos jardines que decían florecían sin comparación gracias a la sangre de las víctimas inocentes del duque, quien supuestamente regaba la sangre sobre aquellos jardines, en especial la sangre de niños.
-Hola!- grito una vocecilla a sus espaldas y ella pego un salto perdiendo el equilibrio y cayendo sentada en el suelo, su caída fue amortiguada por el pasto que ya había crecido en aquel lugar.
-Por todos los cielos… me has dado un gran susto!- le decía al pequeño que le sonreía travieso.- quién eres?- le pregunto prestando más atención al niño, era realmente hermoso, parecía uno de los tantos querubines dibujados en las pinturas… pero este en especial llamaba su atención por sus bellos ojos azules eran tan parecidos a los de…, no, no podía ser, el pequeño por completo tenía un gran parecido a… Berth?.
-Hola!- volvía a saludar el pequeño sonriendo.
-Hola,- respondió aun confundida, - cómo te llamas?- le pregunto poniéndose de pie, más el pequeño comenzó a correr mientras reía incitándola a seguirlo y por supuesto ella lo siguió.
El niño se escondía y aparecía entre los arboles guiándola mientras el aroma a rosas se volvía mas y más intenso, era como estar entrando en un mundo de fantasía mientras ella perseguía al conejo convertido en un niño… sonrió negándose a sentirse como Alicia en el país de las Maravillas. De pronto el chiquillo desapareció dejándola atónita, no supo por dónde se fue el niño, pero lo que estaba frente a ella logro poner su mente en blanco.
El hermoso portal de rosas estaba justo frente a ella, se había materializado y era real, no era una alucinación como la anterior, era real!, tocaba las hojas verdes con miedo que se desintegraran con el más sutil rose, las rosas eran magnificas… perfectas y el aroma tan único, por supuesto que en las mansiones de su familia había infinidad de rosas y la peculiar….
-Dulce Candy?- pronuncio asombrada en cuanto la infinidad de rosas en brote y algunas ya completamente abiertas se distinguieron entre las rejas de aquel portón en perfectas condiciones, había muchas más rosas en aquel jardín, pero la cantidad de las Dulce Candy era… dominante. Ni siquiera en la mansión principal de chicago había esa cantidad de la inigualable rosa… que era aquel lugar? Se preguntó y la risa del niño la distrajo.
-Baja de ahí te caerás!- le advirtió al verlo sentado en uno de los pilares del portón. Entonces su mente le regalo una imagen del pasado… el niño convertido en un jovencito de 14 años sonriéndole de la misma forma vestido como un príncipe… y sonriendo mientras le decía… "eres mucho más linda cuando sonríes"… sus labios se movieron por si solos pronunciando un nombre que venía desde su corazón…- " Anthony"…
-Tony!- le respondía el pequeño sonriendo y pegando un salto para salir corriendo y perderse entre la enorme rosaleda…
Candice se quedó atónita por unos segundos y después todo desapareció ante sus ojos sumiéndola en una neblina que la dejo tirada en el suelo.
Kelly no podía ocultar su preocupación, revisaba a Candice que nuevamente yacía en una cama, William se mostraba completamente frustrado por aquella situación, Candice no recuperaba el sentido y ya llevaba varias horas sumida en aquella inconciencia…, Lizzy observaba todo sintiéndose culpable, más la otra persona que trataba de dominar su interior gozaba de aquella situación, en su mente podía escuchar sus risas de gozo.
Imágenes iban y venían, un hermoso baile, un paseo en un Lakewood antiguo y sus pintorescas personalidades, un carnaval, un rodeo, la tía abuela preocupada desde un carruaje, el disgusto de la mujer cuando fue adoptada por la familia Andrew… una historia de una infancia en un pasado lejano…
De pronto la sonrisa de Anthony montado en un caballo blanco y vistiendo como todo un príncipe escoses, su corazón latiendo ante aquella imagen que le traía memorias de alguien más… otro joven igual de apuesto..., la caza del zorro… la invitación de Anthony a seguirlo por otros senderos, una confesión que no alcanzo a escuchar por la distancia y el inesperado relinchar de un caballo, el dolor en su pecho nació de improviso y la imagen en su mente fue demasiado lenta acrecentando su agonía… el cuerpo del chico saliendo disparado por los aires y cada milésima de segundo parecía convertirse en una larga hora mientras veía como caía como si fuese disparado directamente al suelo golpeándose en la parte baja de su cabeza… el cuerpo inerte tirado entre el verde pasto y un grito en su garganta que no pudo salir al sentir su cuerpo desvanecerse... mientras su mente gritaba con toda la fuerza de sus pulmones…
-Anthony!- el llanto que la dominaba bañaba su rostro en saladas y amargas lágrimas. Su cuerpo se incorporó inesperadamente sorprendiendo a la médico que la revisaba con esmero.
-Candice…- William se acercó rápidamente sentándose a su lado para encerrarla entre sus brazos al ver que temblaba completamente.- estas bien Pequeña?, no te preocupes todo estará bien… - la consolaba balanceándola levemente como si realmente fuera una pequeñita.
El llamado a la puerta atrajo la atención de Kelly que no comprendía lo que sucedía y Lizzy que parecía sentir un desagrado en su interior por ver aquella imagen, sus ojos cobrizos brillaron con ira… pero el toquido en la gruesa madera interrumpió aquella extraña sensación.
-Disculpe señora pero el Dr. Michel ha llegado.- anunciaba una de las mucamas dirigiéndose a Kelly que ya era considerada como la futura esposa de William y se le daba el lugar de la "señora de la casa".
-Si, en un momento estamos con el… le respondía y la mujer salía de la habitación.- Lizzy, creo que debemos ir a atender a Michelle, vamos?.
Ambas mujeres salían de la habitación, Kelly no deseaba dejar a William solo en esos momentos pero aquello debía permanecer en privado tal como él lo deseaba, y era mejor sacar a Eliza que ya había observado demasiado… solo esperaba que la joven no tratara de inmiscuirse en ese asunto tan personal de su prometido, la joven aun no les podía explicar cómo fue que encontró a Candice desmayada y tan lejos de casa. Volvería más tarde cuando la sesión de la joven diera inicio y así permitiría que Candice tuviera un momento de privacidad con su hermano, pues últimamente la chica se había alejado demasiado de él haciéndolo sufrir.
-Mejor?- le preguntaba William tratando de verla a los ojos pero ella se reusaba a soltarlo y permanecía abrazada a su torso.- está bien, no hay prisa..- volvía a encerrarla entre sus brazos apegándola nuevamente a su pecho.
La puerta se abría repentinamente y una mucama entraba corriendo detrás de un pilluelo que se había colado a la habitación sorprendiendo a los rubios que se volvieron sobresaltados al escuchar la algarabía que seguía al invasor.
Los ojos de Candy se abrieron a la par de los de William, ambos estaban atónitos observando al travieso chiquillo que mordía uno de sus dedos mientras sonreía y con su otra manita se rascaba la cabeza en un gesto muy particular.
-Lo lamento senior es… es…
-Anthony?…- William estaba completamente pálido, parecía que un fantasma había aparecido ante él.
-Belt…- sonreía el chiquillo – Cany…- y corría subiéndose a la cama para refugiarse sentándose en las piernas de Candice y abrazándose a ella.
-Lo lamento senior Andrey…últimamente mi hermanito Tony se ha vuelto muy voluntarioso y no escucha a nadie. Simón, uno de los hermanos mayores de Anthony apenado entraba a la habitación quitándose su gorra en señal de respeto y humildad ante sus patrones, nervioso por lo que pudiese provocar la actitud de su pequeño hermano apretaba con ambas manos el accesorio que lo protegía del sol durante sus horas laborales y por costumbre el resto del día.
-No… no hay ningún problema… pero… cómo es posible…- William observaba al pequeño, por supuesto que el reconocía a aquel niño… su mirada, su sonrisa, sus gestos tan característico de aquel sobrino que alguna vez existió en el pasado, el dolor de su alma por la pérdida de tan preciada persona… lo hicieron ponerse de pie y dirigirse a la ventana dando la espalda a los presentes.
Kelly entraba apurada por la puerta pues había escuchado la algarabía cuando salía del despacho donde dejara a Lizzy y a Michel realizando la terapia correspondiente.
-Qué pasa?...- pregunto sorprendida y confundida por el silencio que había después de tanto alboroto.
Tony miro a Candice que lo abrazaba y se soltó de su abrazo para bajar de la cama y dirigirse hacia el hombre que se mantenía de espaldas. Se puso frente a él y alzo sus manitas, William no espero y con unas ansias que no pudo controlar lo tomo en brazos y lo elevo abrazándolo fuertemente mientras el llanto que nunca se le permitió derramar por la muerte pasada de ese ser tan querido, bañaba su rostro como jamás alguien lo hubiese podido creer.
El niño lo abrazo apegándose a él y escondiendo su carita en el hueco de su cuello… fueron unos instantes en los que sin saber el motivo, los presentes no se atrevían a interrumpirlos ni con la respiración… lo que hacían con calma.
Candice se puso de pie y Kelly se apresuró a ayudarle, ella acepto la ayuda pero una vez recuperado el equilibrio le agradeció en silencio con una mirada que mostraba total sinceridad en aquel gesto. Kelly supo que la rubia era la indicada para ir en busca de William. Y así lo hiso Candice, se acercó con pasos sigilosos hasta ellos y se abrazó a ambos sin entender del todo el hechizo que aquel pequeño estaba derramando en ambos, sus lágrimas comenzaron a caer humedeciendo rápidamente sus mejillas, era como un bálsamo que aliviaba su alma unida a la de William y la del mismo Tony.
-Démosles un momento por favor…- pidió Kelly invitando a Simón a salir y despidiendo a la mucama para que continuara con sus labores. Ambos entendieron y salieron junto con ella.
-Disculpa… desde cuando conocen a Tony?- preguntaba Kelly a Simón mientras ambos esperaban en el pasillo.
-No… no lo conocen,- respondía extrañado también por la conducta de aquellas personas.- es la primera vez que lo ven, Tony nunca ha venido a esta casa, solo mi padre y yo hemos atendido cuando se nos pide hacernos cargo del jardín, pero Tony nunca había venido, de hecho vine persiguiéndolo pues cuando pasamos cerca de la entrada se echó a correr al interior de la propiedad… y no pude darle alcance… es como si conociera esta casa a la perfección.
-Crees que haya venido solo con anterioridad?- pregunto Kelly.
-No, imposible, papa no nos perdonaría dejarlo solo, siempre esta con alguno de mis hermanos o con mi padre, jamás está solo, es el más pequeño por ello lo cuidamos… demasiado.
En el interior el abrazo de tres seguía, pero por unos instantes fue como si Anthony y William se encerraran en una burbuja, viéndose frente a frente no como un adulto y un niño, sino un hombre y un joven con pocos años de diferencia, William se extrañó de aquello pues la última vez que el vio a Anthony él era un adolecente de 14 años y la imagen que tenía frente a él era un hombre solo unos cuantos años menor que el en una edad adulta… era como verse a sí mismo en medio de su tercera década.
-Perdóname…- le decía William en una comunicación de almas por medio de miradas y sonrisas pues entre almas las palabras no son necesarias con frecuencia.
-Yo no tengo nada que perdonarte… perdóname tu a mi…
-No, si yo no hubiera ordenado la caza del Zorro… tú y Candice…
-Ella no era mi destino… mi destino estaba muy lejos de aquí y a la vez demasiado cerca…, perdona mi egoísmo- le pedía el joven nuevamente logrando una expresión de confusión en su entonces tío.
-Tu nunca fuiste egoísta, el egoísta fui yo… no tome mi cargo cuando debía… eso me hubiese permitido estar cerca de ti y los demás… y quizá hubiera evitado…
-No, nada fue tu culpa… y fuimos felices a nuestra manera gracias a la libertad que tú nos otorgabas…yo… pido perdón por el sufrimiento que te cause a ti y a ella… perdóname.
Ambos se abrazaron y la voz de candice fue la que rompió aquel hechizo volviendo todo a la realidad.
-Berth, te sientes bien… estas frio y muy pálido…- lo observaba preocupada lamentando tener que interrumpirlo.- Bert, no importa como haya sido yo te apoyare en todo…
William se volvía viéndola confundido y Anthony sonreía divertido. Observo a William a los ojos con esa ternura de infante y acaricio su mejilla como si pudiera escucharlo mejor con aquel gesto.
-Se ha vuelto a dormir, pero pronto despertara… debes estar preparado, no será fácil para ella elegir…, ahora ella no entiende…- le comunicaba por medio de esa profunda mirada que ambos compartían.
-A que te refieres Candice?…- le preguntaba limpiando un poco su humedecido rostro.
-Yo entiendo que hay ocasiones en que los hombres se toman ciertas libertades con alguna… trabajadora… y bueno, me temo que el llamado de la sangre es muy fuerte… o eso dicen…- comentaba desviando su mirada apenada.
-Tu… estás pensando que…
-Es tu hijo verdad?, no importa, yo ya siento que lo quiero como mi sobrino y lo voy a consentir hasta el cansancio… - alegre tomaba al chiquillo de brazos de William y este solo sonreía.
-No es mi hijo.- respondía sonriendo por la confusión de su hermana.
-Pero… es idéntico a ti, tiene tus ojos, y si lo pusiéramos junto a un retrato tuyo a esa edad…es como verte a ti…, y al ver como lo tomabas en brazos yo… creí que…
- Lo sé, discúlpame, es solo que estaba demasiado preocupado por lo que te sucede y probablemente la repentina aparición de este pequeño me conmovió al hacerme recordar mi infancia…- no era del todo una mentira. Pero aun no podía decirle la verdad a Candice.
- Pero entonces porque es tan parecido a ti?...- preguntaba observando al pequeño que la miraba con cariño y le acariciaba uno de sus largos risos dorados.
-Te parece si lo averiguamos?...- la invitaba a reunirse con los demás.
Ambos abrieron la puerta sorprendiendo a Kelly que conversaba con el hermano de Tony se volvieron a verlos en cuanto ambos aparecieron en el pasillo con Tony en brazos de Candice.
-Discúlpenos, últimamente han ocurrido algunas cosas que nos tienen algo sensibles.- William tomaba al pequeño y este lo abrazaba nuevamente.
-No, yo lo lamento, mi pequeño hermano esta algo rebelde a últimos días, quizá es porque no ha podido ver a su amigo, el dueño de la propiedad contigua… normalmente juega con él durante el día y pasean constantemente a caballo por los alrededores, pero el senior no ha estado dispuesto estos últimos días…
-Tu eres hermano de este pequeño?- preguntaba Candice.., había mucha semejanza entre ellos y algunos gestos, pero el pequeño Tony tenía un cabello tan rubio como el de Berth y sus ojos eran del mismo color azul… eran como un par de pedazos de cielo y los rasgos físicos eran demasiado semejantes.
-Sí, bueno entiendo su confusión, él es un poco diferente a nosotros… mi padre dice que es la viva imagen de mi tatarabuelo, es por ello que decidieron ponerle su nombre… Anthony.
-Qué?- pregunto William completamente sorprendido y su rostro se puso nuevamente pálido, Kelly se acercó a él tomándolo del brazo temiendo que pudiese dejar caer al niño, William temblaba levemente.
-Sí, mi tatarabuelo era extranjero… y si usted ve un retrato de él se dará cuenta que son casi como dos gotas de agua… de hecho usted… es muy parecido a mi tatarabuelo…- mencionaba Simón poniendo más atención al hombre que mantenía a su hermano en brazos.- no, es una gran coincidencia… seria imposible que hubiera algún parentesco entre nuestras familias.
-Porque?- preguntaba Kelly movida por la humildad que mostraba el joven.
-Bueno… nosotros siempre hemos sido una familia de jardineros… especializados en las rosas, de hecho mi tatarabuelo fue quien comenzó con los cultivos de rosas… e invento varias estirpes de ellas, La dulce Candy fue su primera creación..- mencionaba orgulloso al saber que esa rosa era un símbolo importante dentro de la familia de aquellas personas.
-Espera… cuál es tu apellido?- preguntaba William casi titubeando.
-Brown…- respondía el joven comenzando a sentirse algo cohibido por la actitud del rubio.
-Ese es apellido de… tu tatarabuelo?.
-No, mi tatarabuelo se apellidaba Brower… pero no sabemos porque cambio su apellido a Brown…, sin embargo mi abuelo comenzó a usar el apellido Brower nuevamente… pero no muchos saben de eso…hay algún problema senior?... -pregunto algo asustado
Albert cerro los ojos sintiendo que el alma dolida sentía cierto regocijo.
- No, no lo hay, pero me gustaría saber más de tu familia, Podría visitar a tu padre?- pregunto, el nunca había prestado atención a la familia de jardineros, de hecho era su mayordomo quien atendía los asuntos referentes a la propiedad. Este había recomendado a aquella familia pues según las palabras del viejo hombre esa familia había hecho el trabajo del jardín desde tiempos muy pasados, décadas.
-Mi padre ha ido a la ciudad por unas encomiendas… pero estará mañana temprano en casa… hay algún problema senior Andrey?- preguntaba nuevamente temeroso de haber cometido alguna falta.
-No, ninguno, cuál es su casa en el pueblo?- preguntaba. Insistiendo en tener un poco más de información.
-Nosotros no vivimos en el pueblo, habitamos la casa del bosque de la propiedad contigua, es en las tierras de esa propiedad donde mantenemos nuestro plantío de rosas…, mi tatarabuelo era el mejor amigo del dueño de esa mansión.- comentaba. – y nuestros invernaderos están en la parte sur de la propiedad.
-Entiendo… yo tratare de ir a ver a tu padre… mañana.- Albert sabía que la espera sería muy larga, pero no deseaba asustar más al chico que lo veía confundido por tantas preguntas, quien era el dueño de la propiedad Contigua que conoció a Anthony?.
-Bueno, creo que será mejor que partamos… ya pronto comenzara a obscurecer y Tony debe descansar…
-Sí, entiendo, si gustan podría…
-Gracias, nuestro vehículo está a la entrada de su propiedad…
-Oh, está bien, entonces mañana buscare a tu padre…- William entregaba al niño que les decía adiós con su pequeña mano. Candice acaricio la mejilla del niño sintiendo un profundo vacío en el pecho al verlo alejarse en brazos de su hermano.
-Candice, me gustaría revisarte si me lo permites…- Kelly estaba extrañada de lo sucedido y la actitud de William, pero también necesitaba estar segura que Candice ya se encontraba bien, su desmayo podría ser debilidad por la mala alimentación de la chica a últimos días, o una más de sus crisis debido a su Alma atormentada.
-Me encuentro en perfectas condiciones, solo fue un poco de… cansancio.- dando media vuelta se introdujo en su habitación y cerró la puerta evitando que la siguieran.
Bendiciones, nos seguimos leyendo, mil gracias por continuar leyendo mis historias. Akirem
