Autor Original: helloimnad
ID: 13889830
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Hubo un suave golpe en la puerta de vidrio de un balcón donde Hibari Kyoya estaba actualmente sentado con una taza de té verde caliente en la mano. Hibari volvió la cabeza hacia la puerta y vio a Kusakabe Tetsuya con una expresión ansiosa detrás de la puerta. Hibari le dio a Kusakabe un pequeño asentimiento, permitiendo que este último saliera.
Kusakabe se acercó a Hibari pero no demasiado "Kyo-san, acabamos de recibir un mensaje de emergencia de Vongola" le informó Kusakabe a Hibari mientras le mostraba a este último una pantalla roja de SOS en una tableta que sostenía el hombre más alto.
Hibari escudriñó con sus ojos la pantalla y preguntó "¿Qué pasa, Tetsu?"
Kusakabe giró la tableta en su dirección y procedió a leer el mensaje. Al parecer, era un mensaje de voz.
"Vongola Decimo ha sido asesinado. Todos los guardianes reúnanse en Namimori" dijo una voz temblorosa que tanto Hibari como Kusakabe reconocieron muy bien; la voz pertenecía nada menos que a la mano derecha del Vongola Decimo, Gokudera Hayato.
Kusakabe Tetsuya no podía creer lo que acababa de escuchar. Sabía muy bien lo fuerte que se había vuelto Sawada Tsunayoshi. El Jefe Vongola era muy fuerte, tanto que incluso Hibari Kyoya reconoció su poder. Un hombre con un poder tan inmenso ahora había sido arrebatado de este mundo, ¿qué van a hacer los Vongola? Los guardianes de Vongola ya ni siquiera poseen sus anillos de Vongola, se preguntó Kusakabe interiormente, con el sudor corriendo por su sien. Kusakabe se trago el nudo en la garganta y, lentamente, alzó la cabeza de la pantalla para mirar en dirección a Hibari.
Hibari, sin embargo, no dijo nada desde que escuchó la noticia, ni mostró ninguna expresión que Kusakabe pudiera comprender. En todo caso, Kusakabe solo notó que el agarre de Hibati en la taza que el guardián de la nube había estado sosteniendo se había estrechado. Hibari siguió mirando el líquido ya tibio que llenaba la taza. Kusakabe se preguntó qué estaba pasando dentro de la cabeza del guardián de la nube en este momento.
Fue solo cuando Kusakabe escuchó un pequeño crujido procedente de la taza que finalmente decidió hablar con el hombre que estaba sentado frente a él "¿Kyo-san?"
La voz de Kusakabe sacó a Hibari de su ensoñación. Hibari finalmente aflojó su agarre previamente estrechado en la pobre taza, procedió a levantar la cabeza para mirar a su subordinado de más confianza "Tetsu, prepara un vuelo a Japón. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve en Namimori" le dijo Hibari a Kusakabe, con una sonrisa divertida formándose en su rostro.
Kusakabe se quedó boquiabierto ante la emoción que el guardián de la nube había mostrado de repente, como si no hubiera recibido una noticia muy impactante hace unos momentos. ¿Kyo-san sabe algo? Se preguntó Kusakabe. Sin embargo, no queriendo molestar al ex prefecto que aparentemente estaba de buen humor, Kusakabe rápidamente recuperó la compostura y solo asintió. Después de hacerle una pequeña reverencia a Hibari, Kusakabe salió del balcón para encargarse de sus vuelos de regreso a Japón.
Sin embargo, justo después de que Kusakabe dejara solo a Hibari, la sonrisa había desaparecido de los labios de este último. Hibari cerró los ojos y dejó que la brisa agitara su pelo oscuro, intentando calmarse. Lentamente abrió los ojos y dijo "Has hecho bien tu parte, Tsunayoshi. Ahora, déjame el resto a mi" mientras miraba el cielo nublado con una expresión que, tal vez, era similar a la nostalgia.
"Por cierto"
"¿Dónde está Tsuna?"
"Ah" Irie Shoichi sonrió "ha regresado antes que vosotros. Debería estar ahí arriba" les dijo Shoichi a Gokudera Hayato y Yamamoto Takeshi el paradero de su jefe.
Hibari Kyoya fue el primero en dejar lo que quedaba de la Base Merone. Sabía exactamente dónde estaba Sawada Tsunayoshi. Después de un corto paseo aquí y allá en su (finalmente) pacífico Namimori, Hibari llegó al claro donde se encontraba el ataúd, con el emblema de Vongola y la X en la tapa. Junto al ataúd, vio la figura de un hombre de cabello castaño puntiagudo que Hibari se moría por tocar y despeinar una vez más. Una suave sonrisa que tanto amaba Hibari plasmada en su hermoso rostro. El castaño abrió los brazos para que Hibari lo cogiera. Hibari le dedicó una pequeña sonrisa, sus ojos se suavizaron mientras se acercaba a su amante y procedía a darle al castaño un cálido y amoroso abrazo. Sawada Tsunayoshi correspondió el abrazo con gratitud y susurró "Lo hicimos, Hibari-san. Lo hicimos"
