Capítulo 23.

La casa del bosque, ese lugar tan especial en sus memorias. Después de llamar entraron al ser recibidos por Louis, que abrió los ojos en sorpresa al ver a la joven junto a Terrece. Era realmente tan bella como la dulce Candice, no había duda que ella era descendiente de aquella misteriosa mujer del retrato.

-Como esta Louis?- saludo el castaño- le presento a mi prometida… la señorita Candice White… perdón Andrey- se corrigió sintiéndose extraño, pero ambos se sonrieron viéndose por un minuto a los ojos.

-Muy bien senior, gracias, un gusto conocerla Señorita…- saludo nervioso y segundos después comenzó a llamar a su hermana Pauna, esta salió con Anthony en brazos.

-Que pasa Louis, siempre tan escandaloso, por algo Katherine se queja de ti…- pero ella misma se quedó muda al ver a la chica.

-Pasa algo?… pregunto Candice sintiéndose extrañada.-

-Discúlpenos, es solo que… usted es muy parecida a… una mujer, la mujer que es dueña de esta propiedad según la decisión del viejo duque…- decía la mujer mirando a Terrece con disculpa y Tony sonreía jugando con un moderno aparato en sus manos, sin prestar atención a los recién llegados que eran unos desconocidos para él.

-Es verdad,… mi Tatarabuelo dejo estipulado que esta propiedad seria administrada por la familia "Brower"- Terrece remarco el apellido dejando a Candice sorprendida al "presentarle de esa forma a las descendencia de su amando Anthony- hasta que la verdadera dueña regresara…, pero, nosotros hemos tomado una decisión, como ya se dieron cuenta mi prometida es la tataranieta de esa mujer, cuyo nombre era Candice White…, la "dulce Candy". –ella se volvió a verlo un poco confundida. Pero decidió confiar en él, sabía que cualquier cosa que él hubiese decidido era perfecta.

-a que se refiere senior?- pregunto Louis sin poder dejar de ver a Candice.

-Bueno pues… hemos decidido entregar esta propiedad a su verdadero dueño, hemos puesto la propiedad a nombre de Anthony Brower… Tony. Por supuesto sus guardianes serán sus padres hasta que el cumpla la mayoría de Edad. Es lo justo, ya que ha sido la familia Brower quien ha mantenido la propiedad intacta. Es un regalo para su hijo, por favor no lo rechace.

Al escuchar aquello por alguna razón el pequeño Tony se volvió a verlos y sonrió, había un brillo especial en su mirada, pero desapareció en cuestión de segundos, después como todo pequeño niño volvió a su entretenido juego.

-Pero es demasiado…- comento Louis mirando a Pauna su hermana, que estaba muda.

-Es lo justo… nadie mejor que el para ser dueño de esta propiedad… no es así "pecosa"- le dijo con cariño, ella ya tenía sus ojos humedecidos en lágrimas.

-Así es… Tony merece tener un futuro seguro, y su familia también por su puesto, así que no aceptaremos un no por respuesta. – le ofreció los brazos al pequeño que esta vez no los rechazo y se abrazó al cuello de la rubia, después la beso en la mejilla.

-Monita…- le dijo a su padre.

-He pilluelo… es mi prometida.- bromeo Terrece. – Esta vez estoy a tiempo…- murmuro.

Los Brower quedaron agradecidos y esta vez no rechazaron el regalo de la "dueña", tal como decía su Tatarabuelo aquella chica tenía un corazón de oro y se podía ver en su hermosa y trasparente mirada.


La pareja caminaba de regreso a la casa principal, satisfechos por la decisión tomada, el silencio era cómodo, ninguno hablaba, todo era como en aquellos días del "San pablo" cuando ambos se sentaban bajo la sombra de aquel enorme árbol en la "segunda Colina de pony" y disfrutaban del silencio, pues sus miradas lo decían todo.

-Pecosa…- la llamo deteniéndose y ella detuvo sus pasos volviéndose a verlo a los ojos.- quizá debí preguntarte, ya que originalmente esta propiedad era para ti tal como lo revelo la hermana de Louis, pero cuando volví a Lakewood después que tú y… tu hermano, supuestamente volvieron a Escocia, tome la decisión de entregársela a la familia de Anthony, siempre quise hacerlo en el pasado pero él se negaba diciendo que algún día tu volverías y debía entregártela, que el la cuidaría por mí para devolvértela idéntica… pero él se fue primero.

-No pudiste tomar mejor decisión, Lakewood siempre fue Anthony… su esencia y recuerdos se quedaron aquí… le pertenecía desde siempre… yo hubiese hecho lo mismo, gracias Terrece.- le dijo sinceramente sin poder evitar que su voz se quebrara un poco.

-Perdóname…- le pidió mirándola fijamente con esos ojos que ella llevaba grabados en el alma-

-No creo que haya motivo por el cual pedir perdón…- le respondí pero la mirada del inglés estaba obscureciendo y eso la confundió.

-Perdóname por todo el dolor causado, por mi cobardía… por el abandono…- la miraba fijamente. La amaba, y ella había reconocido que también lo amo desde siempre… pero aún no se habían pedido perdón y aun si sus corazones y almas estaban ya tranquilas, aquello debía hacerse, no quería que por no se ser sinceros y abrir el corazón, los errores se repitieran y el corazón guardara sentimientos equivocados, ella entendió.

-No, creo que la que debe pedir perdón… soy yo…, creo que al final… no fui tan buena … en el fondo de mi corazón… guarde sentimientos malos.

-No pecosa tu jamás…

-Por favor Terry, déjame decirte todo lo que no pude en aquellos tiempos, fui una chica que siempre aparento ser fuerte, pero en el fondo… no siempre fue así, ahora, veo todo diferente, no sé si la vida que lleve en aquel tiempo… el abandono de mi madre de la que nunca supe… en fin, déjame ser yo quien te pida perdón… perdón por no comprender tu angustia aquella noche en el san pablo, para ti debió ser difícil tomar esa decisión, yo… sentí mucho dolor por tu partida… pero acostumbrada a estar siempre sola, me obligue a sobre ponerme y continuar con mi vida, más me sentí abandonada … y el reproche quedo en mi corazón.

Cuando volví a verte, Susana ya estaba en tu vida… y aun si no lo decías o te negabas a reconocerlo… había algo en tu mirada cuando estabas a su lado… que te hacia brillar de una manera diferente… era casi palpable que incluso en las fotos de los diarios… podía verse. Los celos y la envidia se colaron en mi corazón pero una vez más me obligue a no dejar que me dominaran ocultándolos en mi pecho y repitiéndome a mí misma que yo también era bonita, que también tenía talento en mi profesión… y una vez más calle dejando aquello en mi pecho y así no pude estar cerca de ti.

Cuando encontré a Albert sin memoria, fue una bálsamo para mi alma, él siempre me consoló de todo, me defendió aun desde las sombras, volqué mi atención a él tratando de olvidar que tu seguías recorriendo el país en aquella gira al lado de Susana, tus cartas me alegraban, y él se alegraba conmigo aun si no te recordaba o tenia alguna memoria de su pasado. Mi buen Berth, sino hubiese sido por él no sé qué me hubiera ocurrido. El me animo a aceptar cuando enviaste la invitación para Romeo y Julieta… quizá nunca lo supiste pero era también su obra favorita, muchas veces nos quedamos charlando sobre esta sentados frente a la chimenea del pequeño apartamento del Magnolia. Mi corazón estaba lleno de esperanza por volverte a ver, soñaba con mil cosas por hacer y decir, volví loco a Berth con mi platica sobre ti, pidiéndole su opinión sobre mi vestuario, le hice mil preguntas sobre su opinión de lo que debía decirte o de que debería hablar contigo… su respuesta fue siempre la misma, "pequeña, se siempre tu misma".

-Y tenía razón…- le respondió el mirándola fijamente.

- Terrece, aquella noche… yo estaba llena de tantos reproches que deseaba gritarte, pero no pude, preferí callar, y obligarme a comprenderte, tu indecisión, el ocultarme la verdad sobre Susana, nunca me hablaste del accidente y eso me hiso pensar que no confiabas en mí, que solo buscabas en mi alguien con quien pasar un buen rato pero no alguien con quien compartir todo… lo bueno y lo malo.

Tomar aquella decisión de alejarme fue lo más difícil que pude haber hecho, y lo más doloroso, mi corazón estaba quebrado de nuevo y presentía tu abandono… no quería escucharlo, no quería escuchar de tus labios que te quedarías con Susana, y a la vez deseaba que me gritaras que me elegías a mí, que estarías a mi lado y no me dejarías ni por ella ni por nadie sin importar nada de lo que ocurriera... por un segundo… te odie, pero te amaba demasiado así que me obligue a sacar aquel sentimiento. Y hui, hui para no verte a su lado.

Albert… fue mi barco salvavidas…, cuando supe que me había dejado creí que moriría de soledad, me entere de tu desaparición… y…

-No fue una alucinación verdad?- la miro fijamente recordando aquel rostro que el creyó una alucinación en el pequeño teatro callejero que miro su caída… donde el toco fondo.

-Te vi, sentí mucha pena y dolor, quería reclamarte por no cumplir tu promesa… pero tú la tenías a ella, la elegiste a ella… Susana Marlow, y volviste a ella. Además me di cuenta que tu tenías a alguien más cuidándote…, tu madre, la bella Eleonor Baker. No me necesitabas en tú vida… el, sí.

-Sin embargo eras a quien yo quería en mi vida, eras a quien más necesitaba!…- afirmo el castaño sintiendo un arrebato de ira pero se controló, no quería perderla de nuevo , aquella era una conversación entre adultos no entre adolescentes inmaduros e indecisos como en el pasado.

- Y sin embargo… no me buscaste,… aun después de que ella murió… no me buscaste… - sus ojos se cristalizaban recordando el dolor de aquella espera.

-No sabía cómo volver a ti…, tenía miedo de encontrarte con… alguien más.- respondió calmado y sintiendo un sabor amargo en la boca, pues ese pensamiento fue como una predicción que se cumplió años después.

-Pero supiste como llegar a Karen…- reprocho por primera vez en sus "dos" vidas. Sintió el fuego de los celos invadirla, no era más la Candy remilgada que siempre se conformaba y trataba que todos fuesen felices sin importar su propia infelicidad…, Albert la consintió demasiado, quiza la había hecho un poco altanera y vanidosa, sí, porque desde que él le dio toda su atención, ella se sintió por primera vez valorada como persona.- el dejo su libertad una vez que volvimos a estar juntos, enfrento a la familia, tomo un lugar que odiaba… para protegerme, me dedico su tiempo… después de dejar todo en orden, me regalo un año completo dejándome hacer mi voluntad y cumpliendo hasta el más mínimo de mis caprichos… me enamore Terry..

-No me digas eso!- pidió con las mejillas tensas, ella tenía razón, el busco refugio en Karen por su temor a encontrarla comprometida, supo quién era Albert por los medios de comunicación, y supo quién era Candice, así como los múltiples pretendientes que aparecieron para la Señorita Andrew… mismos que fueron rechazados, pero aun así él no se atrevió a aparecer nuevamente en su vida escudándose en el pretexto de no recibir respuesta a su carta, una carta que se perdió y ninguno lo supo, misma que apareció en el tiempo menos indicado. Tuvo que ver la foto de ella casada con su mejor amigo para ir a reclamarla y hacerles pagar una traición… que el mismo permitió con su ausencia.

-Es la verdad, ame a Albert, quizá no igual como a ti, o con la misma intensidad, pero lo ame, de eso no tengo duda, el me enseño el valor que yo tenía como persona y cuan poderosa podía ser en la vida de alguien a quien le importaba, sin embargo, tu sombra seguía opacando aquel amor.

-Candy, pecosa… yo nunca deje de amarte, es verdad que fui un cobarde… quizá, en el fondo creí que siempre me esperarías… que jamás serias de otro… tuve miedo de la intensidad de mi amor… crecí viendo como mi padre jamás olvido a mi madre, lo mucho que sufría por ella, por no poder tenerla… no quería ser un títere de nadie y lo fui de la persona equivocada…, pero necesite verte perdida para darme cuenta de lo intenso de mis sentimientos por ti, por eso trate de recuperarte… pero era demasiado tarde y solo convertí en un infierno nuestras vidas… ahora veo que no fue culpa de Albert, debí aceptar que el busco tu felicidad, pero no pude… primero creí que estabas con él por su fortuna, por eso compre Lakewood, sabía que era tu lugar favorito, y él lo puso a la venta, supuse que esa sería una ventaja… lo que él te quitaba yo te lo devolvería. La mansión de New York… decidí comprar esa tierra cuando supe que regresarían de escocia a vivir ahí… por ello construí una mansión idéntica, pague para conseguir los planos, cada detalle cada área, incluso los muebles… todo… solo me faltaba una sola cosa… tu.

-Jamás me importo el dinero… lo que más deseaba… era amor, atención, tiempo. Nos dañamos mucho Terrece, yo me aleje de el cuándo tu reapareciste volcando mi mundo, de esa forma permití que Kelly entrara, pero fui egoísta… no quería dejarlo y también te quería a ti, es tan doloroso no poder tomar una decisión, a él lo tenía… pero no lo merecía por desearte a ti… jamás deje de amarte pero me di cuenta muy tarde. Cuando logre escapar de ti y volver a él… lo lleve a New York ocultándolo de todos, de ella y sin embargo me arriesgue varias veces viajando embarazada de New York a Lakewood, donde investigue te habías refugiado… solo para verte unos instantes… ya había tomado la decisión de ir a Inglaterra, en una casa que él me regalo y dela que nadie sabía su existencia o locación, solo esperaba que el tuviera la suficiente fuerza..., mas no quería irme sin verte… aun si fuera a la distancia. Me sentía tan culpable, tan sucia, lo aleje de aquella que lo amaba para dejarlo morir triste y sin poder darle el amor que merecía… porque tu seguías en mi mente, mucho tiempo temí que mi pecado fuera cobrado en mi hijo, por eso… no podía estar contigo después de su muerte…, mi rencor por tu abandono, mi culpa por fallarle al único que siempre me fue leal… aun en contra de sus propios sentimientos. El dolor de la soledad… jamás hubiéramos sido felices.

-Pecosa, todo está en el pasado ahora, tenemos una nueva oportunidad, esta vez la vida ha sido benévola con nosotros…- se acercó un poco, aun no se atrevía a tocarla, las emociones estaban a flor de Piel.

-Esa… alucinación que tuvimos en el hospital…

-Sí, yo también siento… que fue un reclamo del destino, lo que el tenia para nosotros, pero… no quise escucharlo.

-Terry… tengo miedo, no sé si…

- No, esta vez no nos separaremos, lucharemos juntos contra cualquier cosa, no somos más los del pasado, llenos de miedos e inseguridades, ahora somos diferentes más maduros, y sobre todo, fuimos bendecidos al permitirnos recordar nuestros errores… no importa que nos depare el futuro, lo recibiremos juntos Pecosa… siempre juntos… ahora sé que tú eres mi Destino y yo… yo soy el tuyo.

Se miraron a los ojos sus miradas eran profundas, llenas de todo aquello que no supieron identificar en el pasado… pero lo que más dominaba era el sentimiento que los llevo a desafiar el tiempo… el amor.

La electricidad al sentir sus pieles unidas por medio de sus manos los dejo paralizados, el calor recorrió sus cuerpos de una manera única, reconfortante, las memorias de una colina mientras corrían unidos de la mano lleno sus mentes y los golpeo la nube de recuerdos de aquellos días en que su amor naciera.

No hubo control mental sobre sí mismos, sus labios no escucharon nada más que su propio deseo, el mismo que gritaba el corazón… la caricia entre sus labios unidos fue primero tímida, reconociéndose, acariciándose lentamente, pero el llamado de su amor comenzó a avivar las llamas nunca extintas y siendo los adultos que eran ahora… se necesitaban, necesitaban borrar cualquier cosa que aun los separara, necesitaban sentirse dueños el uno del otro, que la amargura había terminado, que el dolor se había esfumado, que eran libres para estar unidos y amarse.


La puerta de la recamara se cerró a sus espaldas, ninguno recordaba cómo fue que llegaron al lugar, las cortinas aun cerradas impedían la entrada completa de la luz del día y el tibio ambiente que dejo la chimenea recién apagada les brindo lo que hacía falta para que sus almas por fin se unieran en una sola al igual que sus cuerpos, las estrellas aparecieron en el techo de la alcoba y la liberación de sus deseos contenidos les regalo la calma y la tranquilidad que seguro se vivía en el paraíso…. Ahora eran uno solo… para la eternidad.

Una sonrisa retorcida apareció en su boca, Candy la noto al estar observando fijamente aquel rostro que tanto amaba mientras su barbilla se apoyaba en el pecho masculino y desnudo, el acariciaba lánguidamente su espalda erizándole la piel.

-Porque sonríes..- Pregunto siendo tan curiosa como siempre.

- Ver Una escena como esta me llevo al infierno… en el pasado, y ahora vivirlo me ha llevado al paraíso. – la engancho debajo de sus brazos y la subió hasta que su rostro estaba sobre el de él. La beso suavemente.

-Fuiste.. Tú?- pregunto y se sonrojo al recordar aquella tormenta nocturna que la despertó y vio la sombra de alguien observando su intimidad en el pasado.

-Quería matarlos…, por ti me convertí en un bandido… que invadió e hiso lo que nunca imagine que haría, me volví loco, fue la primera vez que viaje a Lakewood, la Mansión en New York aún no estaba terminada… y entonces… conocí a tu jardinero…- le rebelo y beso la nariz pecosa que tanto anhelo besar.

-mi querido Anthony, me hubiera gustado verlo… una vez más…

-Jamás lo hubiera permitido…- puso cara de fingido enojo- ya tenía bastante con "Berth" como para lidiar también con tu amor por Anthony… además como ya te lo dije, con él no hubiera tenido oportunidad… era demasiado bueno. – acaricio su mejilla.

-Algún día me contaras sobre su amistad… me lo debes… por haberme ocultado que aún estaba vivo…- le toco la nariz con su dedo. Él se movió un poco y lo tomo con su boca chupándolo suavemente. Ella no pudo evitar un sobresalto que llego hasta su parte más íntima.

-Eso será otro día… ahora solo tengo ganas de pagarte… otro tipo de deuda, debo aprovechar que no son los tiempos de antes… y no tengo que esperar por un largo cortejo y una larga planeación de boda… amo la libertad de estos tiempos. La beso.

-Hey!- reclamo fingiéndose indignada.

La puerta abierta dio paso a una invitada inesperada, caminando como una reina Julieta entro y se dirigió a donde una pareja sorprendida la observaban, con su andar sigiloso y habilidad, salto a la cama, observo a Candice y se volvió al inglés, le dio un par de delicados Lengüetazos, como si estuviera marcando algo que le pertenecía, espero por su acostumbrada caricia, por supuesto Terrece no la hiso esperar, la acaricio y ella ronroneo mientras que su suave pelaje acariciaba la piel del torso del inglés, observo a candice una vez más y volvio su gatuno rostro para saltar de la cama cayendo con elegancia y continuando su andar sin volverse una vez más.

-Esa es mi chica…- Dijo terrece sonriendo- va y viene a su antojo… me tiene en sus manos.- bromeo.

-Que ha sido todo eso?... – pregunto la rubia extrañada pero divertida.

-Pues no lo sé… tú me la regalaste… y desde entonces jamás me dejo… así que creo que es una asunto entre ustedes dos…- se recostó colocando sus manos bajo su cabeza y observando a la rubia con diversión. Ella estaba seria.

-Le pedí que jamás te abandonara, que estuviera a tu lado ya que yo no podría… que te hiciera sentir lo mucho que yo te amaba… que te cuidara hasta el día en que pudiéramos estar juntos nuevamente.- confeso mirándolo a los ojos.- ella era mi confidente… solo ella escuchaba mis largas pláticas sobre nuestros días del colegio, de mis penas cuando te perdí, de mi dolor por no tenerte… Julieta iba a ti… llevándote lo que yo no podía… mi amor.

-Ahora entiendo porque siempre estaba a mi lado, y por qué ese ritual de lamerme y acariciarme con su cuerpo desde la primera vez que la vi… no era ella, eras tú por medio de ella…, me sentí muy solo cuando desapareció y no volví a verla más… al parecer se quedó atrapada en algún lugar y yo partí sin notarlo pensando que estaba contigo.

-No, yo la envíe a ti el último día que estuve en New York… y le pedí que no te abandonara jamás.

-Por eso espero hasta que yo volviera cumpliendo su compromiso…

-Sí, fue nuestra promesa… volver a ti… siempre.- lo miraba intensamente.

El la beso sin poder contenerse, ese amor que los quemaba por dentro necesitaba ser expresado con todo su ser.

-Por cierto… ese "compromiso" me recuerda algo.- la miro fijamente y después se movió obligándola a ponerse de pie sobre la cama, Mientras ella lo miraba confundida y sorprendida, él puso una rodilla sobre el colchón… y así, sin ningún tipo de barrera física o emocional… con el cuerpo y alma de ambos desnudos, cumplió con su deseo más rezagado… ese que deseaba realizar desde aquella noche en el Mauritania… un deseo reprimido por no comprender su intensidad…- Candice White… Andrey, me concederías el honor de ser mi esposa?...-

La pregunta salió de sus labios con la mayor firmeza que pudo, pero su voz rebelaba la emoción que contenía, no pudo evitar que una lagrima resbalara por su masculina mejilla… todo hubiera sido diferente si antes hubiera seguido a su corazón rebelde como lo estaba haciendo ahora.

-Terrece…- la voz se quebraba por la intensidad de sus emociones. Se inclinó sin responder besando la mejilla y recogiendo en sus labios aquella lagrima derramada- Si… si acepto… en esta vida y en todas las que el destino nos permita volver a estar juntos… Te amare eterna mente Terry, Mi Terry.

El día fue corto para los que se amaban, pues no salieron de aquella habitación… por el resto de ese y la noche que le siguió, su amor y necesidad era demasiada como para que terminara en una sola entrega, se necesitaban demasiado, sus almas se fundieron una y otra vez con la unión de sus cuerpos… hasta que el cansancio se los permitió… y aun así, sus pieles siguieron unidas en un abrazo que entrelazaba sus cuerpos por completo.


-Alguien se ha dignado Regresar…-

Kelly abría la puerta del despacho dejando entrar detrás de ella a la pareja que tomados de la mano le pidieran los acompañara a enfrentar a "William". La castaña se acercó al hombre parado detrás del escritorio que observaba con absoluta seriedad a los recién llegados. Por primera vez no podían leer su sentir.

-Vamos Will… la trajo sana y salva…- sonreía abrazándolo por la cintura y besando su barbilla. El solo bajo la mirada para encontrarse con aquellos ojos castaños que le gritaban el amor que sentían por él.

-Está bien!, ya lo sé!. Estaré castigada por el resto de la semana… cual es la sentencia?- preguntaba Candice dejándose caer en la silla frente al escritorio mientras Terrece no sabía si reírse o sorprenderse por aquella actitud desafiante y a la vez cómica de Candy, era algo nuevo para el verla de aquella forma, pero adoraba que se expresara y no acumulara ninguno de sus sentimientos.

-Vaya, así que estas dispuesta a recibir el castigo sin remilgar… bien, - con su mayor seriedad Albert respondió a su desafío.- cierto, no, no eres más una niña, así que la colección de motocicletas ocultas en el garaje… los tres autos deportivos con motores alterados, la Camioneta deforme y mostrosa con llantas gigantescas, los jet skies, las tablas de surf, ….

-Espera espera!- Candy se puso de pie con la cara aterrada…- no, no me digas que te desharás de ellos, me costó mucho mantenerlos lejos de tu alcance y además conseguir quien se atreviera a vendérmelos y alterarlos!, Berth… te lo pido, dime que no les has hecho nada por favor!- con una niña juntaba sus manos enfrente de su hermano haciendo pucheros como una cría.

-Me temo que ya no están en el garaje….

Hiso una pausa y la cara de Candice fue demasiado cómica como para que Kelly pudiera contener su leve risa, Terrece también estaba incrédulo observando la escena de aquellos dos, no sabía cuál de los dos era peor actor, si Albert fingiéndose estricto o Candice con su papel de niña mimada.

-Y espero que me agradezcas por haberlos enviado a la recién renovada mansión "Granchester" en New York… junto con todas tus pertenencias - termino el rubio, y esta vez no solo fue Candy la sorprendida Terrece no pudo evitar que su quijada callera "literalmente".

-La mansión ya no es nuestra…- informo Kelly- Will decidió devolverla a quien le pertenece… Lizzy, después de su ayuda informándonos de lo ocurrido con… Susana… y de cómo trato de inmiscuirla en sus planes, ella testifico sin dudarlo. Ha cambiado.– el silencio duro solo unos segundos, pero no hubo reclamos ni desacuerdos.

-Además aunque aún no estaba preparado para ello… este día tenía que llegar, - la saliva se volvió gruesa y difícil de tragar para el rubio que carraspeo un poco para poder continuar- tengo que dejarte partir "pequeña", debo dejarte volar a tu destino…- sus azules pupilas se cristalizaron.

Candice se abrazó a su hermano, para ella también era difícil aquello, pero no podía negar que era lo que más deseaba… vivir con Terrece. Fueron unos segundos pero parecían eternos para ellos.

-Nos hemos casado…- Terrece interrumpió creyendo que era el momento adecuado.- Esta mañana en Lakewood… solos, ante el juez.

-Lo supuse…- respondió Albert aflojando el abrazo y volviéndose a ver a Terrece sin soltar a Candice.- conociéndolos… era lo más lógico. Jamás creí que esperarían por la organización de una boda… y Candice es alérgica a la planeación y realización de enormes eventos sociales.

-Tú también…- le reclamo.- y hablando de eventos… creo que Kelly tiene uno que preparar, no creo que su familia no haya notado su larga ausencia y… sobre todo… nadie creerá que solo estuvo atendiéndome a mi…- su actitud era de una malcriada perfecta.

-Amigo… lo siento, ahora es toda tuya- Albert tomando a Candice por la mano se acercaba a Terrece y le palmeaba el hombro, - es un monstro berrinchudo y respondón… la he malcriado demasiado…- sonreía mirando a Candice hacerle una mueca sacando su lengua y abrazándose a Terry que la recibía alegre.

-No me importa, ahora es totalmente mía… y adorare cada uno de sus defectos… y virtudes sin diferencia, la amare más allá de la muerte..- fue la intensa respuesta mientras sus pupilas estaban fijas en las de la rubia.

-Eso es lo que siempre quise escuchar Terrece…- Respondió el rubio.

-Lo cierto es que lamento quitarte la ventaja Candice, pero… - Kelly miro a Albert para que el continuara.

-Kelly y yo nos casamos el primer día que llegamos a Lakewood… al igual que ustedes, solo el juez fue testigo, sabes que detesto los eventos sociales y Kelly…

-Soy tachada en mi familia por ser la rara, nunca me ha gustado socializar demasiado.-complemento ella.

Los cuatro rieron.

-Oh, tengo que decirles algo mas- Candy hablo de pronto y Albert la miro serio.

-No, no puede ser, sería demasiado pronto... dos días?- les dijo pícaro observando el estómago de la pecosa.

-Tonto!, no es lo que imaginas… - Candice le golpeaba el brazo.- Terry y yo… decidimos poner Lakewood a nombre de Anthony… sus padres serán sus guardianes hasta que cumpla la mayoría de edad…

-Terrece…-Albert no pudo decir más.

-Es lo menos que podía hacer por mi mejor amigo, fue su lugar más amado, y él lo merece… aun si ya no me recuerda, no permitiré que él o su familia pasen carencias… no dejare que repita ninguno de los tristes momentos de su pasado…

-Gracias amigo…- Albert abrazo a Terrece, su enemistad ya se había borrado y el castaño recibió el abrazo con el mismo sentimiento que un día los unió… una gran amistad y cariño.

-Will ya había pensado traspasar la fortuna de Anthony que la familia ha estado administrando y que le corresponde a los Brower…- les compartió Kelly tomándose de la mano de su esposo, hasta ese momento Candice noto los anillos que la joven y su hermano lucían. Realmente era una despistada al no haberlos notado.

-Creo que deberás hacerlo en partes y con discreción…- aconsejo Terrece… - llevan el orgullo de "el Jardinero".- le guiñó el ojo en complicidad y el asintió sonriendo.


Candice entraba al despacho de su esposo en su "nueva residencia" y se sentaba frente a su marido y sobre el escritorio.

-No te perdonare jamás que no me hayas invitado a tu boda después de todo lo que hice por ti. – alcanzo a escuchar la voz de Robert al otro lado del teléfono.

-Está bien, no me importa- respondía arrogante sabiendo que su amigo solo bromeaba- me lo repites mañana cuando vayamos a visitar al viejo…- la línea quedo en silencio.

-Realmente irán Terrece?- pregunto Robert.

- Tiene que partir al fin, y tranquilo, su deuda ha sido saldada por ti. Te veo mañana. – fue la corta respuesta antes de cortar la comunicación, no le gustaba el sentimentalismo con los amigos.

-Robert?- pregunto coqueta. Mirándolo fijamente mientras se mordía el labio.

-Sí, me llamo para comunicarme las ultimas noticias sobre Susana- le respondió fingiéndose indiferente a sus coqueteos.

-Y?...- se mordía el labio inferior sin dejar de mirarlo a los ojos.

-Bueno, ha tomado bien la rehabilitación, ya tiene su prótesis de la pierna completa, y al parecer está estudiando para ser escritora y editora… Robert dice que es bastante buena y cree que pronto estaremos leyendo una saga completa de sus libros. Yo seguiré corriendo con los gastos. De su rehabilitación médica y cuando salga de la prisión le ayudare un poco si aún no puede mantenerse por sí sola económicamente… estás de acuerdo?- pregunto un tanto inseguro a la reacción de Candice que no le dio mayor importancia.

La rubia hiso un movimiento de hombros con indiferencia como respuesta, pero al ver que su esposo no atendía a sus insinuaciones o fingía no notarlas, lo tomo por el cuello de su camisa y lo acerco a ella…

-No podría importarme menos…, lo que ahora me importa senior Granchester, es que usted continúe pagando la deuda que tiene conmigo y así yo poder pagar el adeudo que le pertenece…- lo beso en los labios y el no pudo resistirse a la dominación de esa pequeña seductora.

Se puso de pie con ella "amarrada" a su cintura con las piernas, la rodeo con sus brazos sosteniéndola y ella se aferró más a su cuello con sus manos entrelazando sus dedos en esa sedosa cabellera y sin romper por ni un segundo el rose de sus labios., se sabían el camino de memoria hacia su habitación así que no necesitaban verlo.

Julieta que acostumbraba a dormir su siesta frente al escritorio de Terrece, los observo salir y sin dar mayor importancia volvió a su cómoda posición para continuar su "labor".


Semivestido, Terrece se apoyaba con una de sus manos en la chimenea de la habitación y arrojaba un diario al fuego. Candy lo observo extrañada, el, la creía dormida.

-Que ha sido eso?- pregunto poniéndose de pie mientras se cubría con la sabana y se acercaba a el curiosa.

-El diario de Terrece Granchester… Baker, - respondió viendo como las llamas se adueñaban dela vieja y tostada piel.

-Pero… Pero…- lo miraba confundida.

-Era una historia llena de odio y rencor, tristeza…, dolor…, que nadie necesita conocer. – la miro a los ojos y sus pupilas de mar estaban cristalizadas.

-Terry…- se abrazó a él fuertemente.- lo leíste…

-No, no fue necesario, llevo cada palabra grabada en mi memoria… y cada instante es claro en mi mente… jamás volveré a cometer los mismos errores… jamás me separare de ti, ni siquiera la muerte volverá a separarnos, porque yo no sobreviviría un solo día sin ti… mi pecosa". – la besaba en los labios.

-Ni yo sin ti… mi duque rebelde… mi romeo… mi destino.

Sus almas estaba conformes ahora, y cada uno estaba con su persona destinada, alguien por alguna razón fue Benévolo y les dio una segunda oportunidad. El Todo poderoso?, Los cielos?, La vida?,… El destino?.


Dos hombres en sus treintas, uno vistiendo tradicionalmente escoses, el otro, con la elegancia y tradición inglesa, depositaban en e l pequeño orificio en la tierra, frente a una cruz tallada en jade y con la réplica de un dije en forma de "monja", en medio de aquellas dos cruces tan contrastantes, la pequeña urna de verde mármol, con una hermosa esmeralda al centro de una blanca rosa.

La cubrieron de tierra con sus manos y la regaron con sus lágrimas.

-Adiós mama…- la voz de ambos quebrada por el llanto se despedían al unísono.

-Crees que estarán juntos ahora?- Pregunto el rubio de ojos de cielo y pelo rizado.

-Es lo más seguro… ambos esperaron por ella demasiado, - respondió el castaño de ojos azul profundo.

-Mi Padre la amo hasta la locura…- el inglés acariciaba la obscura cruz de mármol a la derecha de la recientemente colocada.

-Y mi padre aun si no lo conocí, jamás la abandono, estuvo con ella hasta que la vida se lo permitió… amándola…- sus pupilas se cristalizaban.

- Sufrió demasiado por el amor de ambos… en su propia soledad.-

-La vida fue demasiado cruel con ellos… ambos la amaron y ella no pudo decidir completamente..-

-Ojala alguien en el mas allá tenga piedad de ellos y les permita ser felices.

-Oremos cada día "hermano", para que los cielos les den la oportunidad de reordenar su camino y corregir sus errores… una oportunidad para ser felices completamente.

Se pusieron de pie y la vieja y tradicional melodía escocesa casi olvidada, rompió el silencio viajando con el viento para despedir a aquella que amo intensamente.


"Días del San Pablo, días que no volverán, si este era nuestro destino hubiera sido mejor no conocernos, el dolor ha marcado nuestras vidas, mi corazón se oscureció y quedo vacío al separarse nuestros caminos, sin ti, no hay valor o belleza en nada, los errores de juventud se pagan con el sufrimiento en la edad adulta… y mi mundo se pierde porque en él no estás tú… maldigo mi suerte… mi mente se nubla más tu recuerdo sigue intacto, y solo imploro a quien me escuche la oportunidad de verte una vez más"…

T.G. el amor de C.W.


Y este fue el final, espero que les haya agradado, gracias a los que siguieron la historia hasta este capitulo, bendiciones, Gracias mil y nos seguimos leyendo. Akirem.