Murieron como héroes

Por Nochedeinvierno13


Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Esta historia participa en "Casa de Blanco y Negro 2.0" del Foro "Alas Negras, Palabras Negras".

Condiciones: Hermanos y presente.


—Murieron como héroes —dice Alastor Moody. En sus manos sostiene el reloj que mi madre le regaló a Fabian cuando cumplió la mayoría de edad. No le pertenece; y, sin embargo, lo acuna con resignación—. Fueron necesarios cinco mortífagos para acabar con ellos…

Él sigue hablando, pero yo no lo escucho. Mis ojos están clavados en el crepúsculo que se desangra sobre las colinas. Tengo la esperanza de que mis hermanos aparezcan entre los pastizales y se inventen una rocambolesca historia de cómo pudieron escapar a último momento.

Quiero ver a Gideon con sus camisas a cuadros que le quedan pequeñas, pero que él adora porque lo hace sentir más cerca de nuestro fallecido padre; quiero ver a Fabian con sus pantalones llenos de retazos de prendas más viejas. Quiero que los dos me envuelvan en sus brazos y me hagan girar hasta que yo suplique que me bajen porque van a marear al bebé y que Fabian diga: «cuando frunces el entrecejo te pareces a mamá».

Arthur me mira; nunca me he sentido tan pequeña bajo su mirada. Sé que desea abrazarme, pero yo no quiero deshacerme en s pecho y derramar las lágrimas que me ahogan por dentro. No. Todavía no. Porque eso sería aceptar que lo que dice Alastor es verdad: que murieron como héroes y que no volverán.

Me vuelvo hacia las escaleras y veo que Bill está agazapado en el relleno como si fuera invisible. Es de naturaleza curiosa; sus impulsos lo han llevado a querer participar de la conversación, aunque sea a hurtadillas, porque debe presentir que algo malo sucede. Finjo no verlo porque carezco de la valentía para enfrentarme a la preguntaba grabada en sus ojos azules.

—Murieron como héroes —vuelve a insistir el auror.

Lo único que escucho es «murieron», no presto a la condecoración que viene después. ¿De qué me sirve saberlo si no volveré a escucharlos reír o a sentir sus manos revolviendo mi cabello mientras me llaman «hermanita»? ¿Qué tipo de confort me brindará cuando mis hijos clamen por sus tíos? Ninguno.

—Molly —me habla directamente Arthur—, ellos vivirán por siempre en nuestros recuerdos.

—Los quiero ahora, en el presente, a mi lado —respondo—. No quiero recurrir a mi memoria para que estén con vida. Y no hay palabras que me hagan cambiar de parecer.

Mi enojo no es con él, tampoco con el mensajero de la desgracia. Es como este mundo ruin y la injusticia que gobierna en él.

Mientras mi esposo continúa hablando con Alastor Moody sobre la Orden del Fénix y lo que harán a continuación, yo subo las escaleras con dificultad debido a mi estado de gravidez. El bebé se agita en mi interior, patea y se despereza.

Cuando llego a la cama, recuesto mi cabeza sobre la almohada y comienzo a llorar porque, aunque mis hermanos ya no están, yo tengo que seguir viviendo sabiendo que ellos murieron como héroes, aunque eso no me brinde ningún tipo de consuelo.