Día 12: Anillos de compromiso

Era la tercera vez en el día que no dejaba de ver esa piedra azul alrededor de su anular. El brillo del sol reflejaba en ese pequeño diamante.

Makoto sonreía como un tonto.

¿Y cómo no hacerlo?

Cuando tu novio, tu mejor amigo de toda tu vida decide arrastrarte a una exploración en un edificio abandonado y deteriorado, aun sabiendo que le tienes miedo a esas cosas.

Haru tan serio como siempre, sostuvo su mano para seguir a Nagisa y Rei que se adentraban.

"Makoto, no sueltes mi mano".

El brillo intenso de los ojos de Haru, resaltaban como luciérnagas en la noche más profunda.

"Sí, Haru-chan nunca la soltaré".

Con nervios la sostuvo y con una gran sonrisa siguió a su novio.

Pero al entrar, no encontró un salón desgastado con telarañas, ni grafitis, o símbolos satánicos como en las películas de terror. Al contrario, era un lugar de luz, candelabros elegantes, mesas con banquetes. Era tan diferente a lo que vieron por fuera.

Además en medio de todo, estaba su familia y los de Haru, sus amigos de la secundaria, Rin y Sousuke también.

"¿Qué sucede? ¿Todos harán la exploración? ¿Estoy muerto?"

Estaba sorprendido de la presencia de ellos. Llegó a pensar que de miedo se desmayó y estaba en una alucinación.

En ese momento, Haru sin soltarle la mano caminó en medio de todos. Quedando él y Makoto frente a los ojos.

"Makoto, frente a todos. Te volveré a preguntar"

Un ligero sonrojo comenzaba a surgir del rostro de Haru, quién se arrodillo frente a él sin dejar de sostenerle su mano y mirándole directamente a los hermosos ojos verdes, que parecían llorar.

"¿Prometes no soltar mi mano nunca?"

Una pequeña caja negra, fue lo único que reemplazó la mano del castaño. Esa caja abierta mostraba un anillo de diamante azul en oro.

"Oh, Haru"

Makoto se llevó sus manos a su rostro para cubrir su llanto de felicidad. Solo afirmó con la cabeza.

"Te dije que no me sueltes"

Burló antes de insertarle la sortija, manteniendo su agarre durante el beso del compromiso. Todos los presentes celebraron ante ello.

Desde ese momento Makoto no dejaba de ver su anillo. Y Haru, nunca pensó que estaría celoso de su propio anillo.

No podía quejarse…

Makoto ha estado compitiendo contra el agua casi toda su vida.

Pero eso no evita que Haru tomé la mano de Makoto para besarla para recordarle que le pertenece a él, no al anillo.