Eren daría cualquier cosa para volver a aquellos días.
Habían acabado los arduos experimentos de ese día con la sargento Hange y se estaba tomando un descanso, se encontraba sentado observando como el cielo se hacía ámbar y como teñía todo a su alrededor; miraba a lo lejos a su vez a Armin, que estaba haciendo su turno en la guardia, parecía tranquilo pero sabía que estaba atento a cada detalle, estaban en una situación delicada y era importante que nadie de otras divisiones se entrometiera en los asuntos de la legión de explotación.
Armin seguramente sintió su mirada ya que vio sobre su hombro y después de buscar por unos segundos se cruzó con los ojos de Eren, inmediatamente le dió una sonrisa y sacó los dedos de su capa en forma de saludo, Eren imitó el gesto pero con un poco de timidez por ser descubierto en el acto, aunque imaginó que eso no le molestaría al rubio, siempre lo atrapaba viéndolo y él simplemente sonreía como si mirarlo fuese un gesto tan común entre ellos.
Su cabeza divagó, recordó esa época cuando eran unos niños y comenzó a estudiarlo con la mirada. Se la pasaban jugueteando en riachuelos o encima de la colina junto al árbol, haciendo fuertes, persiguiéndose, hablando de lo que harían en el futuro o simplemente leyendo libros.
"Esa más o menos es la forma básica de entender el ciclo del agua" dijo Armin finalizando su lectura. Eren estaba mirándole leer atento a sus gestos cuando este enfatizaba con las palabras "¿Me estás escuchando?"
"Sí, entonces el agua que está abajo se hace nube-"
"Evapora"
"Sí, eso, se evapora y luego vuelve a caer en forma de lluvia" concluyó Eren
"Básicamente sí, increíble ¿Cierto?"
"Es como magia, no puedo creer que esas nubes de allá son agua" Eren alzó su vista al cielo señalando con su dedo la nube que iba pasando sobre ellos
"A veces quisiera ser una nube, ellas viajan por todo el mundo, han visto más de lo que una persona en toda su vida ha visto" comenzó Armin "Y aunque no sean seres vivos incapaces de razonamiento alguno... aún así imagínate recorrer tanto territorio a una velocidad perfecta para no perderte nada de las maravillas de allá afuera"
Eren giró su cabeza para verle con más atención, tenía esa mirada en sus ojos otra vez, la esperanza reencarnada en un par de ojos azules, si ponía más atención podría notar como Armin proyectaba todos esos paisajes de los que tanto hablaba en el reflejo de su mirada, Quería estar ahí, en su mente para ver qué se sentía porque su sueño era tan puro y único que Eren tenía la necesidad de formar parte de él de alguna manera, sin importar lo lunático que sonara ese era su más grande deseo.
Al parecer no notó el tiempo que dejó pasar mientras lo observaba porque Armin había puesto la vista en él, por un momento parecía que no necesitaba decir ni una palabra para expresarle ese sentimiento que compartían, aún así habló.
"Cuando salgamos de aquí también seremos como esas nubes"
"Lo sé" le sonrió cálidamente y regresó su vista hacia arriba.
Así se quedaron por un largo tiempo sin decir nada, solo sintiendo la compañía del otro, hasta que el estómago hambriento de Eren cortó con la calma.
"Que tal si ambos vamos a almorzar, yo igual me muero de hambre" Armin se masageo la barriga mientras se ponía de pie
"Está bien, cuando terminemos hay que vernos en la plaza junto al río" caminó con su amigo de regreso al pueblo
Eren había llegado a casa, su padre estaba ahí leyendo, su madre y Mikasa estaban a punto de comer, él se apresuró y acercó a la mesa.
Comió grandes bocados según le habían servido el plato, quería llegar rápido a dónde Armin, sabía que él comía poco y rápido y odiaría hacerlo esperar.
"Más despacio o te dolerá el estómago, Eren" alzó la voz Carla.
"Armin y yo nos veremos después de comer y no quiero llegar tarde" siguió comiendo intentando no atragantarse con las piezas grandes.
"¿Saldrás otra vez? Ya estuviste mucho tiempo afuera, mañana saldrás"
"¡Mamá!" alargó la última sílaba sonando suplicante. "Le dije que nos veríamos en la plaza después de comer"
"Pasas todos los días con él, no creo que le moleste no verte lo que resta del día, además está oscureciendo"
"Pero mamá al menos deja que vaya a despedirme o se preocupará" Eren había encurvado las cejas y cerrado sus puños frustrado por las negaciones de su madre.
"Déjalo ir Carla o vomitará su comida si lo haces enfadar de más" dijo su padre.
"Cariño, pasa demasiado tiempo fuera, un día de estos solo vendrá a saludar porque se mudó con Armin" Carla comentó con sarcasmo.
"Eso solo pasará cuando sea mayor, seguramente pasaremos aún más tiempo juntos lejos de aquí y no podrás enfadarte por ello porque seremos como tú y papá" Dijo rápidamente Eren omitiendo la parte donde irían a conocer el mundo por obvias razones.
"Pero tu padre y yo estamos casados por eso pude dejar la casa de tus abuelos" Explicó Carla.
"En ese caso me casaré con Armin"
Razonó Eren ante esa lógica
La expresión de sorpresa que puso Carla hizo que Grisha riera por debajo, ella lo miró severamente y este recompuso la postura.
"Así podré vivir con él como ustedes lo hacen" siguió Eren.
"No, Eren eso no es-" Mikasa quería explicarle realmente que significaba casarse, pero Carla la detuvo tocándole un hombro y dándole una sonrisa cómplice.
"Está bien Eren, puedes salir a verlo un rato, pero vuelve antes de la cena, ya no me preocuparé si al final van a casarse ustedes dos"
"¡Gracias mamá!" Dijo levantándose de la silla para luego salir corriendo.
Grisha y Carla se quedaron riendo por un rato cuando esté se fue.
Armin estaba balanceando los pies mirando el río y ojeando distraídamente un libro que había llevado, volteó cuando escuchó pasos detenerse y una respiración agitada, se trataba de Eren que había llegado corriendo.
"Perdona, mis papás me dieron problemas para llegar aquí" Se acomodó junto a él y miró el libro, era más delgado y con una portada distinta "¿estabas leyendo?"
"Sí, este es de mi abuelo, lo tomé de su librero no creo que le moleste"
"¿De qué va?"
"Solo leí las primeras páginas pero es más como un cuento, habla sobre una diosa, o bueno se le describe como a una, más bien es como un poema o tal vez una carta" dijo Armin pasando suavemente las hojas. "Dice que está persona brillaba más que el sol, su cabello parecía una cascada iluminada por el amanecer y que sus ojos azules parecían gemas tan valiosas que con solo mirarla directamente a los ojos sentía que ya tenía una deuda de por vida"
Eren al escuchar eso su boca formó un círculo y miró al cielo, imaginando en una persona así de extraordinaria, seguramente se trataba de una diosa porque le costaba pensar que alguien así pudiera existir, lo más acercado era solo...
"Tal vez se parecía un poco a ti ¿no lo crees?"
Armin sacó los ojos de su libro y miró extrañado a su amigo, después un poco apenado retomó su lectura en silencio.
"No digas tonterías, la persona que describen aquí se trata de una mujer, y una muy bonita al parecer"
"Pero tú puedes ser lindo como una chica" Al notar como Armin escondía la cabeza cada vez más en su libro intentó cambiar sus palabras "Quiero decir, no eres como los demás niños, ellos son sucios, grandes y torpes" rascó su cabeza un poco nervioso por ver qué decía ahora.
"Supongo que tienes razón, siempre he sabido que soy más confundible con una niña, el señor que vende el pan sigue llamándome 'linda' cada vez que voy a su tienda" Armin hizo una mueca.
Eren intentó no soltar una carcajada pero cuando Armin lo notó sonrió junto con él hasta que explotaron en risas los dos, después de minutos volvieron a ver como el río era iluminado por la luz de la luna y como el agua que lo llenaba hacía una melodía relajante, sus pies se balanceaban rítmicamente y los ojos de Eren estaban puestos en la gran muralla.
"Cuando salgamos de aquí pasaremos mucho tiempo fuera ¿cierto?"
"Seguramente"
"En ese caso debemos casarnos Armin" dijo Eren muy seriamente, como si se tratara de un plan de esos que hacían todos los días para cuando salieran a ver el mundo exterior.
"¿Casarnos?" pregunto Armin confundido. "Eso solo lo hacen los adultos Eren, no creo que podamos casarnos"
"Lo haremos cuando seamos mayores, mi mamá me dijo que esa es la única manera de que me deje ir de casa, además es lo que hace la gente cuando pasan mucho tiempo juntos, como mis papás ellos son muy unidos"
"Ahora que lo mencionas es como mis padres también, ellos son un gran equipo incluso planean salir al mundo exterior muy pronto así como tú y yo" Armin se entusiasmó con la idea, miró a Eren lleno de emoción.
"¿Lo ves? Es una gran idea solo hay que esperar a que seamos adultos y podremos hacerlo"
Después de hablar por una hora completa sobre eso se despidieron y cada quien se fue a su hogar. Cada uno le dijo a sus familias su plan de casarse con el otro, los padres de ambos dejaron que sus hijos siguieran con ello sin molestarlos; hasta que eventualmente Eren y Armin descubrieron de que se trataba en realidad el matrimonio y como a cualquier niño no les gustó nada la idea del romance o los besos.
Aún así Eren pensaba que seguía siendo buena idea si omitían esa parte, de cualquier modo dejaron de hablar de eso y no lo volvieron a mencionar.
Solo una vez Mikasa lo llegó a comentarlo cuando Eren y Armin habían discutido "Y pensar que ustedes dos querían casarse de niños" eso detuvo la pelea como por arte de magia con tal de que no lo volviera a decir en voz alta, ellos dejarían sus diferencias de lado.
Con eso en la mente dándole vueltas no notó cuando Armin se acercó y se sentó junto a él. Había terminado su turno, estaba estirando el cuello y sus brazos, parecía agotado, pero sí fue así no dijo nada al respecto.
"¿No tenías que estar descansando? Pensaba que los ejercicios con Hange te tenían exhausto"
"Lo intenté pero mi mente está demasiado inquieta" dijo mirándose las manos "Además Connie y Jean hacen demasiado ruido como para que alguien pueda dormir una siesta aquí" frunció el ceño e hizo una mueca
"Creo que en realidad eres muy inquieto como para dormir una siesta cuando se te ordena" Armin lo miró y palmeó su regazo, Eren dudó "Vamos Eren no seas terco"
Eren cedió y lentamente recargó su cabeza en las piernas de su amigo. Armin empezó a jugar con su cabello en silencio, trazando caminos, estirando mechones gentilmente, enroscándolos en sus delgados dedos y con las yemas de sus dedos masajeó su cabeza. Eren estaba tan relajado que ahora sentía que esa siesta le vendría bien.
"¿En qué pensabas?" Dijo Armin con voz suave para no romper la calma del ambiente que se había formado.
"¿Hm?"
"Dijiste que tu mente estaba inquieta"
"Oh" Eren estaba tan adormilado que le costaba poner palabras en su boca pero hizo un esfuerzo "En cuando éramos niños, cuando me leías o planeábamos salir de las murallas o..." Se detuvo con una sonrisa tímida y miró hacia otro lado evitando los ojos de Armin "cuando queríamos casarnos"
"Vaya ¿Era eso?" Armin soltó una risita, sus mejillas se habían puesto rosadas y también miró a otro lado con una mano cubriendo su boca con timidez, Eren sintió una especie de revoloteo en su estómago cuando vio esa expresión en su amigo "Ahora que lo mencionas el más entusiasmado con la idea eras tú, hasta le pediste permiso a mis padres antes de que se marcharan" Eren volteó a verlo con el orgullo algo herido.
"¡Eso no es verdad!" dijo con la cara roja y el ceño fruncido "Tú estabas tan emocionado como yo, además también le pediste permiso a mi mamá, excepto mi padre" Se defendió
"Es que el Dr. Jaeger me aterraba" Confesó Armin
"Bueno eso lo explica" Eren sonrió y volvió a adormilarse con las caricias que Armin le daba.
"¿Crees que algún día podamos hacerlo? Ya sabes, todos nosotros, casarnos y tal vez formar una familia cuando todo esto acabe" Armin miraba como el atardecer se oscurecía lentamente, Eren por otra parte dejó de sonreír.
"No sé que nos deparará el futuro pero yo quiero que todos ustedes tengan vidas largas y felices es lo único que pido"
"Y tú igual la tendrás Eren" Armin tomo una de sus manos y la entrelazó junto a la él "No me gusta que hables como si te estuvieras despidiendo, siempre lo haces cuando no vez esperanza en la misión, pero debes confiar en nosotros y en ti, podemos con esto"
Eren bajó la mirada y puso esa cara de niño regañado.
"Recuperaremos la muralla María y veremos lo que hay en ese sótano de Shinganshina" acarició con su pulgar el antebrazo de su mano "Pero ahora debes disfrutar de las cosas que te rodean, mira arriba"
Eren alzó la vista hacia el cielo, habían salido las estrellas y todas brillaban con un resplandor asombroso
"Guarda este tipo de momentos y llévalos contigo, porque al final del día son estos momentos los que más pueden darnos fuerza cuando las cosas se ponen complicadas" Armin suspiró y no dejó de soltar su mano. "¿A caso no es bella esta vista?"
Eren dejó de mirar el cielo y puso más atención en Armin y como sus grandes ojos miraban el cielo, las estrellas se reflejaban en el azul que ahora parecía plateado de su mirada, parecía que tenía diamantes en lugar de ojos entonces pensó que con solo míralo directamente a los ojos sentía que ya tenía una deuda de por vida.
"Lo es" Dijo Eren esbozando una sonrisa sin apartar la vista de él, apretó aún más su mano y finalmente, después de unos segundos se quedó profundamente dormido.
