Ladies and Gentlemen!

Antes de irme a dormir, quería terminar de escribir esta pequeña historia que se me ocurrió la noche pasada y que solo escribí el titulo para después rezar por qué no se me olvidara el desarrollo para el día siguiente. Literal, puedo decir que esta historia se me ocurrió en el momento que vi un pequeño fragmento de la película de Dragon Cry y pues ¡Apareció esta hermosa idea! Así que deseo que lo disfruten.

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Mashima Hiro. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.

Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.


-Lucy ¿Cómo me veo?

-Como Natsu, obviamente

¿Por qué era tan importante aquella pregunta para el asesino de dragones de fuego?

Porque hubo un tiempo en el que no sabía que era al momento de ver sus manos como las llamas que es capaz de invocar, en el momento que se miraba en el espejo, era capaz de encontrar a un ser que era un tanto desconocido para él, quizá así tenía la apariencia un humano, quizá así es como se veían sus compañeros de gremio pero él no creía que era así, no era capaz de mirarse con esos mismos ojos. Sabía que era un humano, de eso podía estar seguro al momento de tocar su piel y aquellas heridas de donde era capaz de salir sangre, al momento de saber que podía sentir dolor, que tenía huesos que se romperían en cualquier momento por todo ese trabajo arriesgado que hacía con el día a día, que su vida era capaz de correr peligro por tantos enemigos de los que estuvo haciendo en el transcurso de su joven vida pero de alguna manera, era capaz de sentir en lo más profundo de su ser que había algo más que se escondía y que era capaz de decirle que no era así.

Era un presentimiento que le ahogaba, que le provocaba un fuerte dolor en el pecho y al final, solo prefería olvidar como si aquello nunca hubiera pasado y ser ese mismo chico idiota como despreocupado que normalmente quería comportarse. Más sin embargo, ese sentimiento nunca se marcho de él se preserva incluso hasta ahora la actualidad.

Sentía que había algo más como esa pequeña espina que nunca le dejaba hasta que encontrara la verdad, era algo mucho más peligroso que no tendría que existir y mucho menos, no tendría el porqué caminar entre todas las personas como un humano normal, como si él fuera uno de ellos pero ahí se encontraba, arriesgando su vida con tal de ver a su familia con vida. Desde lo más profundo de su ser, sentía que tenía otro propósito pero no podía comprender que era, no encontraba la manera en que pudiera satisfacer ese deseo que se queda desde lo más profundo de su ser pero era algo que ignoraba cuando se encontraba en medio de una pelea. No importaba si en ese instante se agotaba todo su poder mágico, saber que hizo un poco de su parte para poder derrotar a ese villano que se presentaba frente a él, era más que suficiente para caer desmayado por un par de días para recuperar todo el poder y esfuerzo realizado.

Quizá no fue una sorpresa para él el saber de aquellas palabras de Zeref como las palabras que Igneel le dijo en su interior, que aquello que se encontraba en su interior era algo mucho más peligroso de lo que un simple humano era capaz de pensar, algo más peligroso de lo que un simple humano era capaz de soportar. Era algo más grande, era algo que lo iba a destruir lenta y dolorosamente. Que sus huesos se transformarían, que su piel sangraría y aquellos gritos de desesperación sería lo último que escucharía en el momento que se transforme en el monstruo que realmente es.

¿Había algo más terrorífico que eso?

Tuvo más miedo cuando fue el mismo Igneel quien le confirmo aquello que era. Aquel demonio, aquel dragón, aquella bestia que combinaría las dos semillas que se encontraban en su interior para llevar a su alrededor y a las personas que ama, a la mera desesperación.

Convertirse en un monstruo era más horrible de lo que imaginaba. Quería ser humano, quería ser ese chico tan estúpido y despreocupado que es desde el momento que llego al gremio. Quería sonreír, quería correr a una nueva misión al lado de su equipo, al lado de su pequeño y gatuno amigo como de Lucy. Quería seguir tomando su mano, quería seguir siendo arrastrado a visitar algunos lugares que para él era aburrido pero que para ella, era completamente entretenido. Quería seguir viendo su sonrisa, observando el brillo de sus ojos.

Quería seguir estando al lado de la chica que tanto amaba que el simple pensamiento de que en algún momento incierto en el futuro, sería capaz de hacerle daño, sería algo que no podría soportar.

Borrar aquella sonrisa, aquella vida que es capaz de apreciar en sus ojos, no podría seguir estando cuerdo si él fuera el culpable de que apagara con aquella ilusión, con aquella magia tan bella como lo es ella.

La imagen de un monstruo en él, era algo que realmente le afecto a tal grado que ni siquiera tenía ganas de querer verse en un espejo porque estaba más que seguro que vería algo que no le gustaría ver. Por eso es que siempre hacia aquella pregunta y aunque la respuesta fuera tan obvia, era aquel respiro que tomaba para caer rendido. Ese era el miedo más grande que Natsu Dragneel podía tener.

¿Por qué era tan importante para él que la maga de espíritus celestiales le respondiera aquella pregunta?

Porque no quería a alguien más que a ella. Por más que odiara el pensar que la imagen que ve en el espejo es el de un monstruo y que no quisiera que ella lo viera de esa manera, sabía que Lucy era la única que podía detenerlo. Era algo que no le gustaba del todo porque si perdía la consciencia y empezaba atacar a todo y a todos a diestra y siniestra, no quiere saber que él es el culpable de aquellas heridas, de aquellas quemaduras solo por querer detenerlo.

Aunque odiaba que lo viera de esa manera, tenía que agradecerle que sea ella la única que puede detener a esa bestia que duerme en su interior. Porque es capaz de reflejarse en aquellos grandes ojos chocolate y ver a ese humano normal del que ella es capaz de sonreír, de arriesgar su vida solo por él, de abrir sus brazos y brindarle ese gran abrazo lleno de seguridad y cariño que tanto necesitaba para quererse, para hacerle sentir que era un humano como ella.

Sentirse como ese niño tan pequeño e indefenso que quiere abrazarla para ponerse a llorar, para poder sentirse segura entre sus brazos, con ese suave latir de su corazón como una suave nana que lo hace regresar a tierra, con ese suave respirar que le daba cosquilla a sus cabellos como las suaves caricias a su espalda para que al fin se encuentre a su lado.

Por eso es que ella es la única que puede calmar a la bestia de su interior, ella es la única capaz de darle la respuesta correcta a lo que todo ese tiempo ha querido escuchar. Una respuesta que le regresa su humanidad.

-¡Natsu!

-¡Papá!

El de cabellos rosados volteo a sus espaldas al momento de su llamado. Salió de sus pensamientos y sonrió en el momento que se agacho para poder atrapar a esa pequeña niña de cabellos rosados, grandes ojos chocolate y radiante sonrisa que corrió a sus brazos para sentir aquel abrazo tan protector que su padre es capaz de brindarle. Se levanto con su niña entre sus brazos para alzar la mirada y encontrarse con ese hermoso cabello rubio que se balanceaba en su andar para llegar a él. El mago de fuego no dudo en alzar la mano para que ella tomara su mano, enlazar sus manos con cariño hasta sentir que ese frio metal que adornaba sus dedos corazón, se rozaran. Fue en ese momento que su corazón se tranquilizo, que aspiro con suavidad aquellos dos dulces aromas que tanto le encantaba y sonreír como solo él sabía hacer.

-Se tardaron mucho -Bromeo mientras hacia un puchero del que su hija no dudo en soltar una pequeña risita.- ¿Qué tanto estaban haciendo?

-Mamá quería visitar a la tía Juvia -Comento Nasha con una sonrisa.- ¿Papá está enojado?

-Mientras estén aquí, no tengo porque enojarme -Beso la mejilla de su hija para escuchar que la menor empezaba a carcajear.- Además, nunca me he enojado contigo o con mamá porque son el tesoro más grande que un dragón puede tener

-¿Somos tu tesoro más grande? -Pregunto la menor con curiosidad.

-Y lo serán siempre, un dragón nunca pierde sus tesoros -Nasha volvió a soltar suaves risitas mientras cubría su rostro con la bufanda que le dio su padre.

-Y tampoco es como si quisiéramos ocultarnos de papá -Bromeo Lucy.- De alguna manera, es capaz de encontrar nuestros aromas en un mar de olores, solo papá es capaz de hacerlo

Ambas mujeres soltaron pequeñas risitas ante aquella confirmación. Natsu miraba con atención a su pequeña niña que reía feliz, miraba a Lucy con aquellas mejillas tan sonrojadas.

-Lucy -Llamo la atención de la rubia.- ¿Cómo me veo?

La ahora, Lucy Dragneel abrió los ojos con sorpresa, subió su mano con mucho cuidado al rostro del mago de fuego para cuidar aquellos largos mechones de cabello rosados que se encontraban en su rostro. Poso su mano con suavidad en su mejilla para acercarse un poco más a él, aunque se parara de puntitas para querer chocar sus frentes, no le importaba hacer ese pequeño esfuerzo.

-Como Natsu, obviamente -Susurro con suavidad.- Como al hombre del que me enamore y seguiré amando hasta el final de nuestros días

-Gracias Lucy -Susurro con cariño al volverle a contestar a esa pregunta importante.- Te amo

Ambos magos soltaron pequeñas risitas en ese momento, para cerrar sus ojos y pegar sus labios en ese tierno y cálido beso que en algún momento se convirtió en una pequeña necesidad. Cuando se separaron, volvieron a pegar sus frentes hasta que escucharon las suaves risitas de su niña, ambos miraron a la niña, después se miraron y se acercaron para besar cada una de las mejillas de Nasha.

-Yo veo a papá como un fuerte dragón y a mamá como una hermosa princesa como de todos esos cuentos de hadas -Comento la menor en una gran carcajada.

-¿Soy un feroz dragón? -Comento Natsu en burla. Gruño un poco para jugar con Nasha.- ¡Soy un dragón que quemara todo!

-¡No, papá!

Lucy solo pudo sonreír al ver a sus dos de cabellos rosados que empezaban a jugar. Aquella pregunta que ya no sigue tanto a Natsu porque ahora se veía como un humano cuando todo termino y se aclaro que el poder que crecía en su interior había desaparecido, era como una pequeña frase para mencionar el cuanto se querían. Porque la maga celestial, siempre vería a su dragón como Natsu, como su compañero de fuego que la llevo a Fairy Tail y que a su lado, tiene una hermosa familia que ama con locura. Ve a un hombre, a un padre de familia, a un esposo cariño, a un humano. A sus ojos, se encuentra Natsu Dragneel, el amor de su vida.

Así era como veía a Natsu.


¡Muchas gracias por leer!

Fue una corta historia pero les puedo jurar que es muy hermosa. ¡Adivinen que! A partir de este momento, puedo hacer cuenta atrás. ¿Por qué? Porque dentro de una semana, será mi noveno aniversario en Fanfiction y como dinámica que había decidido desde hace algunas semanas, dije que subiría hasta la historia 200 de Fairy Tail aunque en total llegaría a la historia 506 en total. ¡Hacemos la cuenta regresiva! Estamos a 9 historias para llegar a esta meta. ¡Vamos con todo!

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Por cada comentario el escritor desvelado tendrá una gran sonrisa en su rostro y más energías al seguir escribiendo.

Nota importante: El sitio de Wattpad, es usado como medida de precaución ante el anterior robo de historias que se sufre. Por favor, de apoyar a su escritor favorito, nunca intenten copiar las historias en otros sitios y usarlos como suyos, recibirán grandes sanciones por parte de la comunidad como la falta de respeto que se podrían ganar. Solo obligan a que nosotros como escritores, ya no confiar en ustedes, dejar de escribir y en caso mucho más grave, eliminar nuestras historias.

¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Viernes 30 de Julio de 2021