Prólogo
La luz era enceguecedora, tuvieron que cubrirse los ojos hasta adaptarse a ella, y la sensación que tenían ambos en el pecho era inquietante por lo que no pudieron evitar tomarse de las manos mientras esperaban que suceda lo que fuera que estuviese por suceder, sin importar lo que haya pasado antes o lo que estuviera por suceder después.
Escucharon una dulce y suave risa misteriosa, una bastante familiar y a la vez desconocida.
— Hola, Ladybug, Chat Noir, disculpen la entrada dramática —sonrió con ternura—, soy Lady Blanc, la "futura" —hace comillas con las manos— portadora del miraculous del conejo, la sucesora de Bunnyx —se destransforma ante ellos y le da una caricia a Fluff—, mi nombre de civil es Emma, Emma Couffaine, mucho gusto.
— Ma... —Chat Noir se mordió la lengua para evitar soltar lo que iba a decir.
Marinette quedó incapacitada de poder decir o hacer algo, simplemente la impresión la había congelado y quitado el aliento.
— ¿Emilie Agreste? —murmuró con desconcierto.
La joven adulta, que aparentaba estar entre los veinticinco y treinta años, los observó sorprendida en un principio, pero después les dedicó una sonrisa nostálgica y llena de secretos que Marinette no pudo deducir por perderse en los bellos zafiros de la misteriosa visitante del futuro.
— En algún momento tenía que retirarme y darme un respiro —comentó Alix divertida desde detrás de los catatónicos héroes.
Ambos, igual de asustados, dieron un brinco para encontrarse con la heroína que ya conocían.
— ¿Lady Blanc? —se atrevió a preguntar Chat Noir una vez que por fin pudo articular palabras.
La bella mujer lo observó detenidamente, con compasión y entendimiento, soltó un largo suspiro y observó el precioso anillo que llevaba en su dedo anular, el cual llevaba una gema azul de considerable tamaño, del mismo tono que sus ojos.
— Es en honor a la línea más catastrófica que se ha dado en el multiverso, una forma de recordarme constantemente la responsabilidad que tengo en mis manos.
