Bueno, ha pasado un tiempo desde que publiqué el último capítulo de la trama principal.
La verdad es que he estado escribiendo esto desde hace como 2 meses, pero he tenido una infinidad de problemas, pero bueno, dejando de lado mi caótica vida, vamos al primer especial de los personajes, en este caso centrado en una de mis favoritas: Eula.
—La Gran Maestra Intendente Jean requiere de su presencia —uno de los guardias me detuvo cuando estaba entrando a la ciudad.
—¿Jean? —lo miré a los ojos, a lo que él incómodo apartó la mirada —. ¿Qué quiere ella de mí?
—No lo sé, capitana Eula, lo siento —se disculpó.
—¿Y? ¿Dónde está?
—¡Eula! —gritaron mi nombre —. Te pondré al tanto de la situación de camino. Tenemos que ir al Templo del Halcón.
Era Jean, justo cuando la mencionaban aparecía. Asentí y procedí a seguirla.
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—… Y tu y yo vamos al Templo del Halcón. Debemos resolver este asunto cuanto antes, la gente de Mondstadt depende de nosotros —finalizó la Gran Maestra Intendente.
—Entiendo.
Frente al templo había un Mitachurl con Hacha, parecía estar custodiando la puerta, pues miraba a los alrededores constantemente.
—Parece que los responsables del ataque del dragón se prepararon para nuestra posible interrupción —comentó Jean viendo el panorama.
—Para poder ingresar en el templo primero tenemos que encargarnos de ese grandulón —ambas estábamos sobre una pendiente detrás de unos arbustos mientras observamos la entrada.
—Yo puedo encargarme de ese, pero… —Jean miró más a la izquierda como otro Mitachurl llegaba cargando un enorme escudo de madera.
—Las emboscadas son mi especialidad, así que yo iré primero —entrecerré los ojos.
—Bien. Tu te encargas del Mitachurl con escudo, debes entretenerlo hasta que acabe con el que tiene el hacha.
—Hum. En este momento nos vendría bien la ayuda de Amber, gracias a su visión Pyro podría quemar su escudo fácilmente. Aunque solo tengo que superarlo en velocidad y rematarlo antes de que pueda defenderse —sonreí de forma maligna. Jean me miró algo nerviosa.
—Eso es todo. Atacaré cuando me des la señal —asentí y salté de la pendiente.
Corrí a gran velocidad rodeando el templo, saqué mi silbato óseo y toqué una melodía estridente.
El Mitachurl con hacha oyó el sonido y curioso se dirigió al lugar de donde procedía.
Haciendo gala de mi asombrosa agilidad, con un par de saltos por la paredes del templo llegué a la parte más alta. Materialicé mi espada y apunté al cielo con ella. La Visión brilló y la espada fue cubierta de escarcha. Asentí con la cabeza.
Jean asintió de vuelta. Desde ahí tenía la vista perfecta, a la derecha el hacha y a la izquierda el escudo.
Sinceramente yo podía fácilmente acabar con 20 de cada uno de esos monstruos al mismo tiempo, no por nada Varka, el Gran Maestro Intendente que dejó a Jean al cargo había reconocido mi fuerza, sin embargo, la rubia tenía un rango superior, por lo que debía acatar sus órdenes.
Miré al Mitachurl con escudo y posteriormente di un salto de la parte alta del templo e hice un par de piruetas en el aire para ganar más fuerza y velocidad en el ataque. Al impactar con el mandoble contra el escudo se produjo un fuerte sonido, seguido por una brutal onda de energía en forma del símbolo del clan Lawrence.
Esa era la señal.
El Mitachurl con Hacha se alertó al oír la explosión cercana, así que corrió de vuelta.
El monstruo sintió algo extraño, así que se detuvo y luego miró hacia arriba, una mujer humana estaba a punto de caer sobre él con su espada, pero reaccionó a tiempo para levantar su arma y bloquear el golpe.
—¡Lata boya! —gritó el monstruo viendo la humana que le había atacado.
Agitó su enorme escudo para intentar golpear a la mujer de azul, pero esta era demasiado rápida y no pudo golpearla. Miró a su derecha donde estaba su compañero, otra humana rubia había llegado y comenzaron a pelear.
No pudo seguir distrayéndose, pues la humana de azul intentó rodearlo para cortarlo con su enorme espada, pero no era algo que él no pudiera manejar, así que bloqueó sus golpes.
Cada golpe que asestaba la humana, aumentaba su velocidad y frecuencia de impactos.
La humana clavó su arma en el suelo y luego un camino de hielo se extendió congelando la tierra hasta llegar a sus pies, tuvo que moverse para que sus pies no quedaran congelados.
Apenas podía seguirle el ritmo por su gran velocidad.
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Ya estaba muy aburrida, apenas me movía con la gracia del comienzo, el Mitachurl con escudo no hacía más que defenderse. Bueno, era lógico, pues esa era su función. Eran difíciles de abatir si luchabas contra ellos sola. Son un dolor de cabeza cuando hay varios Hilichurl haciéndoles compañía.
Miré en dirección a la Gran Maestra Intendente, justo acababa de abatir a su adversario y ahora venía corriendo en mi dirección. Entre las dos sería pan comido vencer a este Mitachurl.
—Se acabaron los juegos. —lancé la enorme claymore sobre la cabeza del monstruo, lo cual atrajo su atención.
—¿Beru si? —el Mitachurl miró al cielo y puso su escudo en alto para evitar que le caiga el arma encima.
Haciendo uso de la distracción, corrí para deslizarme por debajo de los pies del monstruo y congelarlos. El monstruo se dio cuenta demasiado tarde, así que intentó romper el hielo usando su enorme escudo. Después de pasar por debajo del Mitachurl, salté para atrapar el mandoble en el aire.
El monstruo terminó de liberarse, así que clavó su escudo en el suelo y luego corrió hacia mi, arrasando con el suelo a su paso.
Sonreí, pues era justo lo que esperaba que hiciera, me agaché y de detrás de mí venía Jean, quien dio un salto sobre mi espalda, para luego seguir con una pirueta, pasando sobre la cabeza del Mitachurl.
—¡Filo de ventisca! —desde la punta de su espada lanzó un torrente de viento que paró en seco al monstruo y lo estrelló contra el suelo.
—¡Vórtice helado! —ahora salté y giré sobre mí misma para realizar un corte que partió en dos al monstruo desde la cintura. Un segundo después quedó congelado.
Clavé el mandoble en suelo y puse mis manos en la cintura y aparté la mirada.
—Que sepas que podía acabar yo sola con él —mi arma se desmaterializó.
—Ya lo sé, eres una de las caballeras más fuertes de los Caballeros de Favonius —Jean se relajó un poco y miró al Templo del Halcón.
Jean sonrió mientras que yo desviaba la mirada. Siempre la he considerado como mi rival, pero somos amigas, aunque nunca lo admitiré públicamente.
—Debemos entrar, según Lisa aquí se encuentra una de las causas de los tornados y el mal tiempo que está afectando a Mondstadt.
Jean se acercó a la puerta y yo la seguí.
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—Esta debe ser la fuente de poder del dragón de la que hablaba Lisa —Jean miraba una piedra de color verde con el símbolo del elemento Anemo.
—¿Entonces basta con simplemente destruirla? —cuestioné.
—Así es. —la Caballera de Dandelion usó su espada para partir en dos la piedra. En el lugar sentí un cambio en la energía elemental —. Bien, nuestro trabajo aquí terminó, volvamos a Mondstadt.
Después de salir del templo Jean miró a la ciudad y vio como las nubes desaparecían y el mal tiempo abandonaba la ciudad.
—Los demás también debieron hacer lo mismo en los demás templos.
No tardamos mucho en volver a Mondstadt. La gente de la ciudad se veía más tranquila ahora que se había ido el mal tiempo.
—¡Gran Maestra Intendente Jean, Capitana de la Compañía de Reconocimiento Eula, que bueno que están de vuelta! —uno de los custodios de la entrada principal se acercó a nosotras.
—¿Pasó algo, Swan? —cuestionó Jean.
—Verá, unos diplomáticos de la familia Lawrence fueron a la sede de los Caballeros de Favonius y exigieron la presencia de la Capitana Eula. Parecían bastante molestos y no paraban de insistir en ello —lo miré a los ojos. Él respondió algo incómodo.
Era normal su incomodidad, pues todos se comportaban de esa manera cuando los Lawrence estaban involucrados, para mi esto era lo normal. Suspiré exhausta de solo pensar lo que le iban a decir.
Ya me hacía una idea de qué iban a querer, desde hace varias semanas habían estado insistiendo en hacerme salir de Mondstadt por alguna razón. ¿Estarían tramando algo otra vez? Esta era la tercera vez que me mandaban a Liyue en los últimos 6 meses.
—Nos ordenaron transmitir el mensaje a usted en cuanto regrese a Mondstadt —terminó el caballero.
—Entendido, ahora iré a ver qué quieren… —suspiré nuevamente, esta vez más pesado que antes —. Jean, podrías decirle a Amber que lo siento, probablemente tenga que salir inmediatamente… Está más que claro que ellos también quieren deshacerse de mí.
—Lo siento mucho, Eula yo-
—No necesito tu compasión. —sin decir más comencé a caminar dejando atrás a los demás.
Ser parte de la familia Lawrence en Mondstadt era no menos que una maldición, pues eran los descendientes directos de los antiguos esclavistas que controlaron la región en el pasado, y la gente a aún no perdonaba los decenas de años de sufrimiento que pasaron y se desquitaban con los actuales miembros de la familia.
La principal carne de cañón era mi persona, además de ser repudiada por la gente de Mondstadt, también era odiada dentro los mismos Lawrence, pues le guardaban tanto rencor a los Caballeros de Favonius, que al saber que me uniría a ellos, no les produjo nada más que un odio bastante profundo, seguido de un enorme rechazo.
A medida que paseaba por las calles de la ciudad, era observada con desdén por la gente, sin embargo, ya estaba acostumbrada a tal grado de rechazo.
—Mamá, ¿por qué todos miran de esa manera a esa mujer? —cuestionó un niño señalándome
—¡No la señales! —la madre le bajó el brazo y tiró de él —. Ella es miembro de la aristocracia antigua, las personas que esclavizaron Mondstadt hace mucho tiempo.
El niño llevó su dedo índice a sus labios con curiosidad.
—¿Pero ella ha hecho algo malo? Amber siempre habla bien de ella en la plaza —el pequeño miró a su madre y esta le dio una mirada conflictiva, no sabía bien cómo responderle.
En ese momento volteo en su dirección. La mujer se sobresaltó al ver como caminaba hacia ellos.
—¿Qué quieres? —me dijo bruscamente agarrando a su hijo y acercándolo a ella.
—¿Tiene algún problema con la aristocracia? Los ciudadanos de Mondstadt no pueden soportar ver a la gente con un mayor estatus social, me pregunto por qué será. Vamos, dígale a su hijo las cosas malas que he hecho
Me crucé de brazos mientras la miraba severa. La mujer se encogió de hombros
—Exacto, no tiene nada que decir, ¿acaso es por que estoy frente a usted? ¿No puede decir lo que sea que tenga que decir a mi cara?
Esperé un par de segundos, pero la mujer no fue capaz de decir nada.
—Me lo imaginé —me di la vuelta. Miré al niño con una fría mirada, pero pasé a una fugaz sonrisa que no pasó desapercibida por el infante.
Después de alejarme de ellos subí las escaleras que daban al distrito donde vivía la nobleza. Swan no había dicho a dónde tenía que ir, pero ya sabía que estarían en la residencia Lawrence, pues no iban a pasar más de un segundo en la Sede de los Caballeros, no después de todo el odio y resentimiento que sentían hacia ellos.
A medida que avanzaba, el paisaje se volvía más y más ostentoso. Así eran las casas de los miembros de la nobleza, siempre intentando demostrar su superioridad ante los demás por medio del simbolismo en las edificaciones y sus decoraciones. Para mí esto no era más que un gasto innecesario, es cierto que tenía cierto efecto, pero se podía conseguir lo mismo por el respeto.
Me detuve frente al enorme portón que daba entrada al lugar que fue mi hogar en antaño. Dos personas con espadas en mano custodiaban la entrada.
—Señorita Eula, el señor Schubert Lawrence aguarda por su presencia —uno de los porteros habló mientras hacía una reverencia.
—Ya lo sé, abran las puertas. —me crucé de brazos fastidiada, realmente era un disgusto estar en este lugar, pero era mi obligación.
—Enseguida. —el otro guardia procedió a abrir el enorme portón.
Pasé por el jardín. Las dimensiones de la estancia eran desmesuradas, algunos jardineros podaban las figuras del patio, la más grande era una que representaba al emblema de los Lawrence.
Al cabo de un tiempo llegué por fin a la casa principal. Más que una casa parecía un castillo, tenía seis pisos de alto con decenas de ventanas y mínimo diez casas grandes de largo, las puertas de entrada medían dos metros y medio. Los escalones eran de loza fina y las barandas estaban hechas de marfil con acabados tallados con hermosas figuras.
Uno de los mayordomos me saludó y abrió la puerta principal, al entrar, seis sirvientas hicieron una reverencia como recibimiento.
—¿Dónde están? —le pregunté a la sirvienta más próxima.
—En el despacho del señor Schubert, señorita Eula —le respondió inclinándose.
—Ya te he dicho que no tienes que inclinarte ante mí, no me gustan esas formalidades —dicho esto procedí a ir al despacho de mi tío.
Al abrir las enormes puertas de madera de roble, ingresé en la habitación.
Si había un lugar que reflejase la arrogancia de los aristócratas mejor que ese, me encantaría poder verlo. No bastaban las palabras para describir todo lo que se encontraba en ese ostentoso lugar.
Había cinco personas tomando el té; el tío Schubert, mi primo e hijo de Schubert, Schneider; la madre de Schneider, Adeline; mi hermano mayor Edel y su madre Edelmira. Además, había dos sirvientas de pie cerca de ellos.
—Hola hermanita —Schneider bajó su taza de té y me miró con una sonrisa altanera —Hace bastante tiempo que no te veía.
—Tengo cosas más importantes que hacer que hablar contigo —miré a Schubert —¿Por qué me llamaron?
—Eula, esos no son modales dignos de la nobleza, ¿a qué se debe tu mal comportamiento? Me lo he preguntado durante años… —Edelmira dejó su taza sobre la bandeja —. Debe ser por la influencia de esos incompetentes Caballeros de Favonius.
—Siéntate Eula, vamos a conversar —Adeline era la persona menos desagradable de ese lugar.
—Ya se los he dicho, tengo cosas más importantes que hacer —me cruzo de brazos.
—Sí, claro, ¿juguetear con los estúpidos Caballeros de Favonius es algo importante? ¡No me hagas reír! —Schubert se cruzó de brazos molesto —. En vez de ser una de esos inútiles Caballeros de Favonius, deberías preocuparte más por devolver a la familia Lawrence su antigua gloria para conquistar Mondstadt de nuevo.
Rodé los ojos fastidiada. Este era el mismo sermón, cada vez que él me llamaba decía lo mismo.
—¿Podrían decirme de una vez qué es lo que quieren? Tengo responsabilidades como una Caballera de Favonius —hice un sutil énfasis en lo último, sabía que ese gesto los iba a hacer enojar.
El tío frustrado apretó su puño. Realmente sabía cómo sacarlo de quicio.
—Bien, si tanto insistes, seré franco, mi querida hermanita —Edel se puso de pie y dio un par de pasos hacia mi —Necesitamos que salgas de Mondstadt por un tiempo.
—¡Edel! —le gritó Schneider.
—¿Para qué esconderlo? Ella ya sabe la razón, además es muy astuta, eventualmente lo descubriría —él intentó poner su brazo alrededor de mi cuello.
—¿Ahora qué están tramando? —quité su brazo y me alejé dos pasos de él.
—Hump, eso no es algo que le vayamos a decir a una Cabellera de Favonius —Schubert entrecerró los ojos mientras me miraba.
—Que sepan que los detendré si rompes las leyes o hacen daño a los ciudadanos de Mondstadt, lo haré en nombre de los Caballeros de Favonius —cuando acabé de decir esto me dispuse a salir por la puerta.
—Hemos organizado una expedición. Ya tenemos el pedido por parte de los incompetentes Caballeros de Favonius. Edel y Schneider formarán parte, junto a otros dos de los Favonius esos —dijo rápidamente el tío.
—Irás al Puerto de Dornman. Necesitamos que escoltas para un cargamento de los Lawrence que va a arribar allí dentro de unos días —Edelmira tomó su taza y bebió un trago.
—Es una misión oficial, así que no puedes negarte —Edel sonrió con arrogancia —. Será divertido viajar con mi hermanita después de tanto tiempo.
Puse una mueca de disgusto, pero me tragué mis palabras y asentí.
—Partimos dentro de dos horas, así que trae tus cosas cuanto antes, no nos hagas perder el tiempo, deshonra —Schneider se puso de pie mientras soltaba dichas palabras con tono despectivo.
—¿Algo más? —al no recibir respuesta di por finalizada la reunión, así que salí de la habitación lo más rápido que pude.
Pasé por el enorme pasillo de la residencia, decenas de puertas de madera de pino y demás lujos, realmente me sentía estresada cada vez que pasaba por este lugar.
—¡Señorita Eula! —me llamaro. Fue una voz familiar, así que me detuvo.
—Agneta, Dagna —las reconocí.
Agneta era la madre de Dagna, su hija tenía 19 años, y su madre 20 años más, ambas eran rubias y bien parecidas, sin embargo, trabajaban de criadas para los Lawrence.
Ellas fueron de las pocas personas que hicieron disfrutable mi infancia. Dagna era una de las pocas amigas que tenía y Agneta fue como la madre que debí haber tenido. De ella aprendí muchas cosas, la mayoría de los valores que aún mantengo y respeto.
—Señorita Eula, ¿cómo ha estado? Hace ya más de un año que no la veíamos por aquí —Dagna se apresuró a tomar mis manos.
Esta chica era una de las pocas personas que no sufrirían la peor parte de la venganza, no a muchas personas les permitía siquiera tocarme, pero ella era una excepción.
—He estado ocupada con mis deberes como Caballera de Favonius, lo siento por no haber mandado siquiera una carta, es bastante complicado… —bajé la mirada.
—Se ve bastante bien, señorita. ¿Se ha alimentado correctamente? ¿Quiere que le prepare algo de comer? —levanté la mirada y sonreí.
—Gracias, pero no tengo mucho tiempo. Los Lawrence quieren alejarme de Mondstadt por alguna razón, así que tengo que partir cuanto antes —Dagna llevó sus manos a su pecho.
—Entiendo. —Agneta me miró al rostro durante un momento y luego sonrió.
—La noto diferente, ¿acaso encontró a alguien que le haga compañía? —sonreí.
—Algo así, la Caballero Exploradora se ha apegado bastante a mí, siempre me ayuda con todo… —escuché como a lo lejos una puerta se abría —. Bueno, ya tendré tiempo para contarles cuando vuelva. Tengo que irme, así que adiós.
—Regresa sana y salva —dijo Agneta. Me entregó una bolsita colorida.
—¡Nos vemos luego! —se despidió Dagna. Asentí y me despedí también.
Después de salir de la residencia Lawrence recorrí todo el camino hasta los cuarteles de los Caballeros de Favonius, pasé a los dormitorios y llegué a mis aposentos, donde reuní las pocas cosas esenciales que necesitaría para el viaje.
—... Eso es todo —guardé una capucha en la mochila.
Recordé a Amber, seguro que ella se pondrá triste por no poder ir de compras conmigo. Suspiré cansada. Como aún tenía un poco de tiempo, decidí dejarle una carta. Seguro que ella vendría a mi habitación luego.
—Malditos burgueses, nunca me dejarán en paz. Ya verán, yo seré quien restaure el honor de los Lawrence y lo haré a mi manera.
Puse la mochila sobre mi espalda y luego salí de la habitación. Algunos de los caballeros aún se mostraban recelosos hacia mí, así que me miraban con desconfianza o desaprobación, a pesar de todo lo que he hecho por Mondstadt y sus ciudadanos, pero no puedo dejar que eso me afecte, debo mantenerme firme, por mi orgullo no puedo flaquear.
El buen tiempo de Mondstadt hacía que todo se viera radiante, aunque los estragos por el ataque de Stormterror habían causado algo de desorden, pero los ciudadanos limpiaban las calles y recogían los carteles caídos.
—¡Capitana Eula! —uno de los caballeros de Favonius vino corriendo hacia mi, en sus manos llevaba lo que parecía una carta.
—¿Cómo osas interrumpir mi camino? Un simple plebeyo como tú... —me crucé de brazos para poder decir mi discurso habitual, sin embargo él no le dio importancia.
—La Maestra Intendente le manda esta carta —sonriendo, aquel caballero me entregó la carta. Ese gesto no podía pasar desapercibido por mí, eran muy pocos los que me trataban de forma agradable y menos los que sonreían en mi presencia.
—Oh... ¡Hum! Que sepas que no te voy a dar las gracias —tomé la carta de sus manos.
—Jeje —él sonrió nuevamente, pero ahora ligeramente ruborizado, pero por qué, si no había hecho ni dicho nada —. Va a salir de Mondstadt por unos días, ¿cierto? Espero que tenga un buen viaje.
Le di la espalda y seguí mi camino. De entre la gente de Mondstadt había pocas personas como él que no la trataban igual que los demás, como Sara del Buen cazador o Amber.
La comitiva en dirección al puerto de Dornman estaba a las afueras de la ciudad, justo después del puente en la intersección, pude verlo desde las puertas de la ciudad, era todo un convoy, varias carretas y unas cuantas decenas de hombres y mujeres armados con espadas.
—Con tanta gente realmente no necesitaban de mi presencia... ¿Qué es lo que están tramando para que quieran sacarme de la ciudad?... —me crucé de brazos mientras observaba a los presentes desde la distancia.
En fin, no tengo más alternativa. Caminé hasta llegar al convoy, algunas de las personas me miraron, por alguna razón no todos me vieron con asco, la mayoría se mostraron indiferentes.
—¡Eula! Al fin llegas, no nos hagas perder el tiempo, hermanita —Edel se acercó a mí con intención de abrazarme o algo así, obviamente solo quería molestarme, así que lo evadí rápidamente. Detrás de él estaba Schneider.
—Que mal gusto tienes Edel, si te juntas demasiado tiempo con una incompetente Caballera de Favonius, se te va a pegar lo inútil —Schneider me miró con desdén como ha hecho desde que fui marginada por la familia.
—Tú estarás a cargo de la avanzada, así puedes defender el convoy en caso de que ocurra algún percance.
Asentí sin mucha objeción, ellos estarían encantados de que deshacerse de mí y no desaprovecharían ninguna oportunidad.
Sinceramente no tenía muchas ganas de soportar su incesante incordio, así que me fui rápidamente. Me quedé en una de las carretas del frente para poder leer la carta con tranquilidad.
—Estas deben ser las ordenes de Jean, la verdadera razón del porqué esto es una misión oficial, ¿verdad? —abrí la carta para leer su contenido.
"Capitana del Equipo de Reconocimiento, Eula, por la presente carta se le informa de los detalles de su misión.
Se han detectado movimiento sospechosos por parte de la Orden del Abismo transportando mercancía potencialmente peligrosa por el puerto de Dornman. Su misión es investigar el asunto y frustrar sus planes en caso de que estos representen un peligro, sin embargo, la escolta por petición de los Lawrence tiene prioridad. Su deber es mantener a salvo a todos los miembros del convoy.
Se le ha facilitado un par de miembros del Equipo de Reconocimiento como apoyo para esta misión; Erik y Elaine. Contamos con sus esfuerzos.
Posdata: confío en tu capacidad de decisión, así que tienes libertad para decidir qué hacer. -Gran Maestra Intendente Jean."
—Entiendo.
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—Estamos a sus órdenes, capitana Eula —tanto Erik como Elaina hicieron el saludo propio de los Caballeros de Favonius.
—Manténgase siempre alerta, los monstruos no son el único enemigo. Uno nunca sabe qué están tramando los aristócratas —dije cruzada de brazos.
—Por supuesto, capitana. Soy probablemente la mejor rastreadora de la sede... Bueno, si no contamos a Amber —comentó Elaina.
—De momento no tengo más órdenes, así que su única tarea es vigilar el convoy, si notan algo extraño, lo que sea, deben hacérmelo saber, ¿entendido? —estos dos no eran malas personas, pero aún no me he ganado su confianza, seguro deben pensar que soy como todos los demás aristócratas.
—¡Sí señora/capitana! —exclamaron ambos al mismo tiempo.
—Pueden retirarse.
Los dos caballeros abandonaron la carreta, sin embargo, pude oír como cuchicheaban en cuanto salieron de rango de visión.
Suspiré.
Al cabo de un par de días de viaje llegamos por fin al lugar destinado: el Puerto de Dornman
Durante el viaje no hubo mucho problema, algún que otro Mitachurl, pero los despaché rápidamente con ayuda de algunos de los hombres y mujeres armados.
Una mujer llamada Glenda estuvo todo el viaje conmigo, por alguna razón yo le parecía interesante, al principio no me agradaba, pero luego de conocerla nos empezamos a llevar bien.
—¡Lawrence, rápido ven aquí!
Escuché a alguien llamarme, así que salí de la carreta rápidamente.
—¿Qué sucede?
Uno de los mercenarios del convoy se veía bastante nervioso mientras sostenía su espada, la cual estaba manchada con algo de sangre.
—¡Unos magos del abismo han aparecido y están atacando la cola!
Asentí y luego me di la vuelta para saltar sobre la carroza, miré hasta el fondo y pude visualizar una explosión de la carreta más lejana, seguido de humo y algunos gritos agónicos.
Erik y Elaine llegaron corriendo.
—Yo iré a enfrentarlos. Retiren a los heridos y pongan a salvo a los demás.
Di un gran salto pasando por las carretas, en unos pocos segundos ya estaba en el lugar.
Analicé la situación rápidamente. 3 Magos del abismo, 7 Hilichurls y 2 Mitachurl, 3 humanos heridos y 2 muertos.
—¡Retrocedan!
Grité materializando mi mandoble. Los monstruos centraron su atención en mí.
Unos de los Mitachurl estaba forcejeando con un hombre que se defendía usando su espada contra el hacha del monstruo, pero la enorme bestia retrocedió para luego arremeter con más fuerza, el hombre intentó bloquear el golpe con su arma, pero está se partió en dos y el hacha le atravesó desde el cuello hasta su pelvis, casi partiéndolo en dos.
¡Demonios, no llegué a tiempo!
Corrí hacia ese monstruo imbuyendo mi arma con el elemento Cryo, pero un mago del abismo se puso frente a mí y activó su escudo del mismo elemento que mi Visión.
—¿A dónde crees que vas, humana?
—Pagarán por lo que hicieron.
Extendí mi brazo con mi arma y lo miré directo a los ojos.
—Kekeke no hay nada que puedas hacer con tu Visión Cryo, no me afecta tu elemento, jamás vas a atravesar mi escudo.
—¡Mita gusha!
—Cállate y continúa, hay que eliminar a todos estos humanos.
—¿Qué es lo que están tramando? Dímelo ahora y tú muerte será más rápida y menos dolorosa.
Dos de los Hilichurl berserker corrieron hacia mi agitando sus porras.
Di un pisotón y una ola de escarcha se expandió por la tierra y congeló a los monstruos.
—Habla.
—¡Ve por ella!
Di una vuelta e hice añicos a los dos Hilichurl congelados y aprovechando la inercia para cortar al Mitachurl, pero este usó su hacha para bloquearme.
Rápidamente gire, haciendo que pierda el equilibrio y cayera de bruces contra el suelo y seguí de largo contra el mago, este me lanzó un par de proyectiles de hielo, pero los evité fácilmente.
—Tú lo pediste.
Lancé mi espada y esta atravesó el aire a gran velocidad hasta impactar con el escudo del mago, el cual explotó al impacto, sacando al monstruo de su burbuja protectora.
Salté y caí sobre este y lo tomé por la cara.
—¡Espera, espera!
—Venganza.
—Espe~
Mi Visión brilló y un segundo después el mago del abismo explotó en un montón de escarcha.
Voltee a mirar al otro mago que miraba horrorizado.
El Mitachurl se recompuso y arremetió nuevamente, sin embargo era demasiado predecible, sus envites con su hacha no podían igualar a mi agilidad.
—¡Todos ataquen a la vez!
Gritó el mago del abismo Hydro que estaba al lado del otro, que también era Hydro. En un momento estaba rodeada de enemigos.
Un mago al frente y otro por detrás, un Mitachurl a la izquierda y otro por la derecha y cuatro de los cinco Hilichurl, uno al lado de cada uno de los monstruos superiores, el último era uno con ballesta que estaba cargando flechas desde la distancia.
Todos corrieron al mismo tiempo, excepto los magos que lanzaron una bola de agua y el arquero su flecha.
¡Fulgor Glacial!
Mi Visión brilló y con ella extendí mi espada para luego dar un corte que partió las bolas de agua y la flecha al mismo tiempo.
"Tengo 7 segundos para atravesar sus escudos antes de que explote"
Partí en dos a uno de los Hilichurl, un Mitachurl intentó aplastarme con su hacha, pero di una vuelta hacia delante y me pare sobre esta y le patee la la cabeza.
La espada que se estaba formando detrás de mí llegó a la mitad, tres segundos y medio antes de explotar.
El otro Mitachurl intentó cortarme desde la cadera con un tajo horizontal, pero atrapé el hacha con las manos y la congelé antes de que llegara a cortar mis caderas.
¡Se acabó el tiempo!
Le quité su hacha con una patada y luego una poderosa onda de energía explotó a mi alrededor liquidando a todos los monstruos que no tenían escudo y al ballestero que estaba lejos.
Uno de los magos intentó escapar teletransportándose, priorizaba su vida más que a sus compañeros. Ese seguro que hablaría, así que centré mi vista en los dos restantes que estaban atónitos.
El de la ballesta iba a huir, pues tiró al suelo su arma y retrocedió dos pasos.
Obviamente no le iba a dar chance, así que lancé el hacha del Mitachurl y lo maté al instante, solo restaban los dos magos del abismo, uno estaba intentando huir mientras que el otro preparaba un conjuro, haciendo que burbujas de agua brotasen del suelo.
—¡Es tu fin, humana estúpida!
Una enorme bola de agua se formó delante del mago y otras cuatro más pequeñas estaban a su alrededor a modo de protección, si es que a esa triste táctica se le puede considerar eso.
Primero, la burbuja era enorme, sin embargo, demasiado lenta.
Segundo, mi elemento es el Cryo, así que algo así no funcionará conmigo.
Y por último poner burbujas como protección es bastante estúpido.
—Que absurdo.
El mago lanzó la bola, esta se movía bastante lenta, a penas tenía que esforzarme para que no me diera. Salté por encima de ella y materialicé mi mandoble.
Él intentó protegerse poniendo las cuatro burbujas sobre sí mismo, pero fue inútil, mi espada los cortó como mantequilla siendo atravesada por un cuchillo caliente.
Levanté la mirada, no había rastro del otro.
—¿No saben los magos del abismo que los portadores de Visiones podemos ver el flujo elemental? —mi vista cambió a la Visión elemental, con ello pude ver claramente el rastro del mago.
Su teletransporte siempre ha sido bastante mediocre, cuando pelean de frente lo máximo que llegan a aparecer es delante de ti y cuando huyen no van más allá de 50 metros, ¿así que de qué les sirve realmente algo tan limitado?
—¡Eres el último que queda! —le grité, sé que puede oírme, ya que no está muy lejos —. ¡Vas a contarme sus planes o sufrirás mi venganza! ¡Recuerda mis palabras, ojo por ojo!
Se puso nervioso y reveló su ubicación, a 23 metros al oeste, pude sentirlo y lo confirmé con mi Vista elemental. Corrí hacia él.
—¡Gyaaa! —gritó de forma patética cuando lo atrapé.
Tenía su cabeza sujeta con mi mano izquierda, con mi pierna derecha pisaba su pecho y mi arma extendida con mi mano derecha. La sangre de la Oda de los Pinos se congeló, para luego volverse escarcha y desaparecer con la brisa.
—¡Bien! ¡Hablaré, pero no me mates! —su patética voz era bastante irritante —. ¿Qué es lo que quieres saber?
—¿Qué es lo que están tramando en el puerto de Dornman?
—Eso no pudo decirlo... aaaahhhh —apreté su cráneo con fuerza —. ¡Estábamos transportando una mercancía!
—¿Qué tipo de mercancía?
—Eso no es algo que... aaaahhhhh —pisé con más fuerza su abdomen —. ¡No lo sé, lo juro! ¡Solo seguíamos órdenes de Lector!
—¿Quién es Lector? —al fin decía algo de utilidad. Lo miré fijamente para presionarlo mentalmente.
—Lector es quién está a cargo de nosotros en Mondstadt, él y el Heraldo —sus palabras se notaban vacilantes, pero no parecía estar mintiendo.
—Cuéntame más de ese tal Lector, ahora —debía sacarle toda la información posible e informar a la sede, esto podría ayudarnos en el futuro para luchar contra la Orden del Abismo.
—¡No tengo mucho más que decir, tampoco sabemos demasiado de él! ¡No puedo respirar! —suspiré algo cansada. No tenía más opción, sino no iba a seguir hablando, así que ejercí menos presión en su cuerpo —. Es mucho más grande que tú y tiene un libro, creo que usa el elemento Electro, ¡Pero eso es todo lo que sé de él!
—¿En qué parte del puerto está eso que ustedes están transportando?
—Bueno, pues...
Mis sentidos se activaron, así que rápidamente di un salto para evitar una descarga Electro que golpeó directamente al mago del abismo y lo atravesó, dejando solo su cadáver frito en el suelo.
—¿Qué? —miré al lugar de origen del rayo, pero solo alcancé a ver una silueta traspasando un portal —. Ese debe ser Lector.
Suspiré nuevamente, pero ahora sí que estaba cansada. Miré hacia atrás, dos de las carretas habían sido destruidas en ese asalto. Me crucé de brazos para reflexionar y juntar toda la información que había reunido.
1ro. Tal y como decía la carta de Jean, la Orden del abismo está involucrada en esto.
2do. Lo que sea que estén tramando, se está llevando acabo aquí en el puerto de Dornman.
3ro. Los magos del abismo no eran la entidad intelectual detrás de todo esto, sino ese tal "Lector" que mencionó aquel mago Hydro.
4to. Ademas de Lector, también hay un tal Heraldo, estos dos son los que dirigen a la Orden de Abismo en Mondstadt según ese mago.
5to. Están intentando llevar algo desde este puerto, pero a dónde, ¿Liyue? Es lo más probable.
¿Tendrá esto que ver con los recientes movimientos de los Lawrence o solo es simple coincidencia?
La verdad es que no me sorprendería que mi tío Schubert y los demás estén trabajando con los Fatui, ¿pero con la Orden del abismo? Lo veo muy poco probable.
¿Qué ganarían ellos al aliarse con el Abismo? Hasta donde sabemos, ellos buscan destruir Mondstadt, mientras que los Lawrence desean volver a conquistar y gobernar Mondstadt...
Ya lo sabré en el futuro, mi prioridad ahora que hemos llegado por fin al puerto es investigar al Abismo, creo que el convoy se las puede arreglar a partir de aquí, aunque tendré que escoltarlos de vuelta.
—Muchas gracias, Eula, realmente nos salvaste allí, de no ser por ti... —uno de los mercenarios se acercó a mí.
—Hum, no tienes nada que agradecer, simplemente cumplía con mi deber como Caballera de Favonius —los humanos sin una Visión suelen ser tan flojos en cuanto a combate se refiere, no es de extrañar que apenas puedan vencer a un Hilichurl, pero no son rivales para un Mitachurl por ejemplo.
—Ya lo sé, sin embargo queríamos agradecerte, se supone que nosotros como mercenarios también deberíamos proteger el convoy, pero tú te has hecho cargo de casi todos los monstruos durante todo el viaje, me he sentido como un inútil por no poder hacer nada.
—Sí, sí, déjate de verborrea.
—¡Capitana Eula! —Erik llegó —Ya hemos juntado a todos los heridos, serán atendidos en el puerto.
—Bien, quiero un informe de daños.
Miré en la dirección por la que había desaparecido aquella silueta.
—Dile a Elaine que se mantenga alerta, más magos del abismo pueden atacarnos en cualquier momento.
—Pero mira no más, si es mi querida hermanita, Eula —Edel sonrió altanero al verme acercarme —. Fue un gran trabajo lo que hiciste con los monstruos ahí atrás.
—Mira, no tengo tiempo que perder hablando contigo, así que iré al grano, ¿Cuánto tiempo tardarán en hacer lo que sea que están haciendo?
—Mañana a las cuatro de la tarde partimos de vuelta a Mondstadt —saltó rápidamente Schneider. Supongo que lo dijo para que me fuera lo antes posible, pues no estaba siendo amable.
—Entendido. Tengo que irme, así que nos vemos mañana —sin esperar más me fui. Parecía que Edel me quería decir algo más, pero no le di importancia y seguí mi camino sin voltear.
Bien, ahora que tengo tiempo libre debo investigar la Orden del abismo y sus actividades en el puerto Dornman. Mi tiempo límite son 26 horas. debo acabar esto lo antes posible.
Caminé por el puerto observando todo y escudriñando con la mirada cada rincón, desde los astilleros, embarcaderos y todo los puestos de vigilancia del lugar.
En el astillero principal estaban reparando un enorme barco comercial, por su apariencia debía provenir de Liyue.
Andando más por el lugar me encontré con unas personas que parecían nerviosos y agitados por alguna razón, así que me acerqué a ellos.
—¿Pasa algo? Te ves preocupado —me crucé de brazos, por su apariencia es fácil decir que venía de Liyue.
—¿Quién eres? —me miró algo angustiado. Puede que de forma involuntaria lo este haciendo, pero movía sus dedos de forma extraña.
—Mi nombre es Eula Lawrence, Caballera de la Marea y Capitana del Equipo de Reconocimiento de los Caballeros de Favonius de Mondstadt.
—¿Una Caballera de Favonius? ¡Excelente! ¡Necesito tu ayuda! —el hombre me miró esperanzado
—¿Pasó algo?
—Soy Wenjiang, del buffet de abogados Shen Chongsheng de Liyue. Una persona muy importante ha desaparecido hoy en la mañana, no es propio de ella desaparecer sin previo aviso.
—¿Hoy en la mañana? ¿A qué hora?
—Pues... creo que la última vez que alguien la vio, fue alrededor de las siete y media —él hizo memoria y luego asintió.
—¿Puedes describirme a esa persona? —apunté en la libreta la información que me había proporcionado.
—Claro. Es una chica joven de cabello largo de color rosa salmón, sus ojos son de color verde azulado, viste de rojo y carga consigo un libro de leyes.
—Entendido —apunté su descripción —.La encontraré. Cuando lo haga te lo haré saber.
—Muchas gracias, Caballera de Favonius, en nombre del pueblo de Liyue —el hombre hizo una reverencia.
—Vamos, no tienes que hacer eso. —guardé la libreta —. Nos vemos.
Me fui de ahí, si quería encontrar a esa chica, debía reunir información.
Espera, ¿podría estar relacionada la desaparición de esta chica con la Orden del abismo? No lo descartaría, de momento seguiré recopilando información.
Me reuní con mis subordinados y les ordené recopilar información sobre cualquier suceso relevante en el puerto en las últimas 24 horas, así que los tres nos separamos para investigar.
—Vamos Chiming, no llores —había 3 niños cerca del embarcadero.
—¡Sí algo así vuelve a ocurrir, yo te protegeré, puedes confiar en mí! —el niño rubio golpeó su pecho con confianza.
—Niños, qué pasa, ¿por qué llora? —pregunté al acercarme a ellos.
El niño de cabello negro le limpió las lágrimas con el dorso se su mano.
—Un hombre muy raro y alto la asustó esta mañana y ha estado así desde entonces —él la miró algo triste.
—¿Un hombre raro y alto? ¿Pueden contarme más? —los niños me miraron después de verse entre sí con dudas.
Sonreí, Agneta me había dado una bolsita antes, en ella había unos dulces, así la saqué.
—Aquí hay unos dangos tricolor, se los daré, pero a cambio quiero que me cuenten todo lo que vieron, cualquier cosa acerca de ese hombre.
Los niños miraron ilusionados lo que les ofrecía, incluso la niña dejó de sollozar.
—Yo lo vi, esta mañana cuando Chiming comenzó a llorar, yo estaba ahí, él era un hombre muy aterrador —el niño rubio parecía molesto.
La pequeña tomó la bolsita y miró dentro.
—Media como tres metros —el niño se puso de puntillas intentando imitar lo que decía —. Vestía de morado y llevaba un libro flotando con él.
—Su cara daba mucho miedo, tenía una máscara y sus ojos brillaban —la niña se tranquilizó.
—Además llevaban una caja grande, tal vez fue solo mi imaginación, pero creo que oí algo de la caja que cargaban —agregó el niño azabache.
—¿Cuándo pasó esto? —les pregunté.
—Creo que eran más de las siete —dijo el niño rubio.
—Fue a las siete y media —concretó la niña.
Sonreí y acaricié la cabeza de la pequeña.
—Muchas gracias, niños. Pueden quedarse con los dangos —miré los barcos que estaban anclados en el puerto.
Había seis barcos, dos de ellos parecían de Liyue, tres de Mondstadt y uno tenía una apariencia extraña.
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—Sin duda ese barco debe ser el sospechoso —también lo anoté en mi libreta.
—Capitana Lawrence.
Los dos caballeros a mi mando llegaron. Justo a tiempo, pues ya deberíamos tener suficiente información como para saber qué hacer a continuación.
—Hemos recopilado información que puede ser relevante —Elaine dio un paso al frente.
—Adelante, juntaremos la información y luego actuaremos en base lo que tengamos. Comienza con tu informe, Elaine.
—En resumen, se tenía programada la llegada al puerto de seis barcos para esta mañana, pero hubo un ataque por parte de la orden del abismo y uno de ellos sufrió graves daños pero llegó a puerto mientras que otro desapareció.
Bien, su información encaja con lo que sé.
—En el astillero están reparando uno de los barcos de Liyue que fue atacado, llegó hoy cerca de las 6.30pm. Además un barco no identificado llegó justo después de la llegada del de Liyue.
—¿Puedes decirme la hora? Es lo último que me falta para confirmar mis sospechas.
—Dijeron que alrededor de las 7am. Fue cuando atracó en el puerto —dijo Erik.
Perfecto, entonces eso confirma mis sospechas.
—Entonces ese barco que llegó después debe pertenecer a la Orden del Abismo. Unos niños me contaron sobre algo extraño está mañana, además coincide con al desaparición de una persona de Liyue que vino con el barco que está en reparación.
—¿Entonces todo es obra de la Orden del Abismo?
—Así es. Vamos, investigaremos el barco, si la chica está en él la rescatamos —dije marchando hacía el embarcadero, los demás me siguieron.
—¡No están! —exclamó Elaine al ver que ya no estaba el barco sospechoso.
—Tenemos que seguirlo. Si zarparon debió ser hace poco, así que aún podemos alcanzarlos.
—Voy a preguntar a ver si saben algo —Erik corrió a preguntar a una persona y luego volvió —. Partieron hace unos minutos, fueron al este.
—¿Al este? Creo que sé la ruta por la que van, si se dirigen hacia esa dirección solo hay una vía posible —Elaina antes de ser caballera venía mucho a este puerto, así que conoce bien el lugar, esa es una de las razones por las que Jean la habrá elegido para esta misión.
—Andando, no tenemos tiempo que perder. Serás la guía, Elaina, el camino más rápido para alcanzarlos.
—¡Sí/A sus órdenes! —exclamaron haciendo el saludo de los caballeros.
Corrimos por el bosque durante unas horas siguiendo a la chica que conocía bien el terreno.
—¡Los veo, ese es su barco! —gritó Elaina.
A unos cien metros se podía ver el barco navegando.
—Yo me adelantaré, ustedes síganme en cuánto puedan.
Sin perder más tiempo aumenté la velocidad. Salté sobre un árbol para impulsarme y dar una voltereta en el aire, a la vez que materializaba mi mandoble.
Caí grácilmente sobre la cubierta. Tres magos del abismo me vieron y se alertaron.
—Orden del Abismo —los miré fijamente, mi visión comenzó a destellar.
Corrí con mi arma extendida para atacar a uno de ellos, pero una bola de energía Electro voló hacia mí, pero instintivamente la puede evadir.
Una imponente figura emergió, a su alrededor chisporroteaba la energía Electro.
—Mira que tenemos aquí, polizones —su voz sonaba amenazante. Frente a él había un libro enorme morado.
—Tú debes ser Lector, ¿me equivoco? —lo miré directamente a los ojos, los cuales brillaban con una luz violeta.
—Yo también sé quién eres; Eula Lawrence de los Caballeros de Favonius. Dime, ¿qué buscan ustedes con el Abismo?
—No tengo tiempo para charlas. Entrégame a la chica ahora. Te aplastaré junto a todos los monstruos en este barco.
Él flotaba a unos centímetros del suelo, mientras que tenía las manos detrás de la espalda.
—Me temo que no puedo cumplir con tu petición.
—No fue una petición, te he dado una orden.
Corrí hacia él dejando un rastro de elemento Cryo.
Todos los magos se alertaron y prepararon sus varitas para emplear sus elementos.
—¡Capitana Eula! —gritó una voz, luego una flecha voló y atravesó a uno de los magos del Abismo.
Otra persona cayó en la cubierta e interrumpió a los otros dos usando su lanza. Seguí mi camino recto hacia Lector, pero cuando salté para cortarlo con mi mandoble, él uso su libro para bloquear el golpe.
—Parece que tienes soldados muy valientes —retrocedió y desapareció detrás de un portal violeta.
—¡Elaine! —me di la vuelta y lancé un tajo ascendente hacia ella.
Una bola de energía iba a golpearla, pero justo una pared de hielo se formó frente a ella y explotó al ser golpeada por el ataque elemental.
La explosión golpeó a la chica, la cual cayó al suelo aturdida.
Ahora una enorme descarga voló hacia mí, así que salté para evadirlo. La potencia fue tal, que hizo un enorme agujero en el barco, quemando la madera.
Miré hacia arriba. Lector nos miraba desde lo alto del mástil.
—¡Pagarás por eso! —le grité. Miré a Erik que seguía lanzando flechas para mantener a raya a los magos del Abismo.
Elaine se levantó, parecía adolorida, pero no tenía heridas graves.
Le lancé la Oda de los Pinos con fuerza, él la evitó desapareciendo detrás de su portal otra vez.
Erik se dio cuenta, así que se movió de posición y justo un segundo después cayó un enorme rayo que pulverizó el árbol sobre el que él estaba.
Activé mi visión elemental, pude ver como las partículas Electro se dirigían hacia una dirección, así que las seguí, estaba en el bosque.
Materialicé mi espada otra vez y di una vuelta a la vez que la envolvía de energía Cryo.
¡Vórtice helado!
Lancé el corte de hielo y justo golpeó a Lector, el cual retrocedió adolorido al sentir el impacto.
—Esto es intolerable —dijo enojado, me miró con ferocidad.
Lanzó varias bolas de energía Electro hacia mí, evadía unas y otras las destruía con mi espada.
—Debo admitir que eres mucho más hábil de lo que había previsto —la energía elemental a su alrededor comenzó a aumentar drásticamente.
Ahora varios rayos fueron disparados hacia mí.
—¡Fulgor glacial! —grité un segundo antes de que estos me golpearan. La energía Cryo género una explosión que neutralizó los ataques y un mago de espada se formó detrás de mí.
Corrí nuevamente hacia él y comencé a atacarle ferozmente con mi arma. Mi Técnica de Espada de los Caballeros de Favonius: Nobleza era parecida a un baile, con golpes veloces y simultáneos, manteniendo la gracia de una bailarina.
Lector se defendía usando su libro, pero uno que otro ataque le conectaba, lo cual lo hacía quejarse. La espada detrás de mí había alcanzado ya más de la mitad.
—En cuanto llegue al máximo será tu fin —pensé.
Justo cuando quedaba un segundo para la explosión, Lector liberó una enorme cantidad de energía Electro, lo cual me mandó a volar hacia atrás.
Un escudo electro se formó sobre su cuerpo. La espada flotó hacia delante y explotó, pero el escudo de monstruo lo protegió del daño disipando la energía.
Si bien mi habilidad definitiva era súper poderosa, no tenía nada que hacer contra escudos poderosos, esa es su mayor debilidad, algo que debía trabajar.
Me levanté y lo miré fijamente, recibiendo lo mismo de vuelta.
Estaba preparada para volver a la carga, sin embargo grandes cantidades de partículas del elemento Electro cubrieron todo el área.
—Me voy a deshacer de ti aquí y ahora —dijo. Las páginas de su libro pasaron rápidamente.
Sobre él se formaron grandes concentraciones de su elemento, sin duda preparaba algo poderoso, debo ser cuidadosa.
—Lo mismo digo —mi visión resplandeció mientras se sacudía levemente.
A mi alrededor se formó vaho helado y la tierra se cubrió de escarcha. La explosión de antes había hecho bastante mella en el terreno, pues ya no quedaban árboles alrededor nuestro, solo destrucción, quemaduras y hielo.
Él comenzó su ataque. Curiosas descargas volaban hacia mí, mientras que me cuidaba de no ser golpeada por los rayos y cortaba la distancia entre nosotros.
Tres rayos al mismo tiempo me atacaron, uno de ellos alcanzó a golpearme en el hombro izquierdo y salí despedida varios metros.
—Mierda... —me puse de pie con esfuerzo. La electricidad que recorría mi cuerpo se sentía extraña, como si mi energía elemental fuera drenada.
—Puedes rendirte, ya no hay forma de que me ganes. Mira lo dañada que estás, una descarga más y te quedarás sin energía elemental.
Ciertamente tenía razón, ese rayo me dejó casi sin energía y mi ropa y piel estaban cubiertas de quemaduras, rasguños y cortes leves, pero eso no me impediría seguir peleando.
—Pagarás tu insolencia. Ojo por ojo —meterialicé la Oda de los Pinos y le apunté con ella —. No me hace falta usar energía elemental para acabar contigo.
—Humm —bufó el monstruo. Su libro comenzó a brillar y reunir una gran cantidad de energía.
Imbuí mi mandoble con energía Cryo una vez más, pero esta vez brillaba con más intensidad que antes.
—En nombre de los Caballeros de Favonius...
Corrí hacia él con todas mis fuerzas. Un rastro de hielo se creaba a mi paso.
—¡Y por el honor del clan Lawrence...
Él había reunido una enorme cantidad de energía, así que la disparo contra mí, un enorme rayo de Electro que destruía todo a su paso.
Mi espada impactó contra la descarga de energía, que forcejeaba por hacerme ceder. La energía Cryo y Electro se esparcía por todo el lugar, creando un resplandor violeta y azul celeste por todo el lugar.
—... Te venceré! —grité a todo pulmón.
Era muchísima energía, mis brazos estaban comenzando a ceder y era poco a poco empujada hacia atrás.
"Vamos Eula, quiero ir de compras, vi un nuevo listón que quiero comprar"
"¿No tienes ya 7 listones nuevos? Para qué quieres otro?"
"También quiero comprar tela para unas refacciones a Varón Bunny... Ah y un regalo para ti"
—Amber... —a mi mente llegó esa hermosa sonrisa de mi mejor amiga —. Guh.
Volví mi mirada al frente e hice más firme mi agarre, mi visión resplandeció nuevamente, pero más que nunca antes.
—¡Por Mondstadt y Amber! —di un paso al frente —. ¡Recuerda mis palabras...
—No puede ser —Lector puso más energía en su ataque.
Me impulsé hacia delante y conseguí atravesar el rayo.
Lector me miró a los ojos con sorpresa durante una fracción de segundo en lo que mi arma de aproximaba hacía él.
—La venganza será mía! —usando toda mi fuerza atravesé su ataque y golpee su escudo.
Mi espada brilló y explotó con el símbolo de la nobleza, lo cual reventó su escudo. Mi espada penetró en su piel por el hombro.
Empujé con fuerza hacia arriba y su brazo izquierdo fue cortado como mantequilla. La sangre brotó de éste.
—¡Gah! —exclamó adolorido, usando su brazo restante para tapar la herida.
La enorme cantidad de energía Electo que le rodeaba se disipó.
—¡Maldita, pagarás por esto!
Un portal violeta apareció de tras de él y se esfumó al traspasarlo.
—Te lo dije. Esta es mi venganza.
Caí de rodillas al suelo, usando mi espada de apoyo, necesitaba un momento para recomponerme.
—Tengo que volver con los demás...
Suspiré, recuperando el aliento.
Volví otra vez al barco, mis subordinados se las habían arreglado para acabar con dos de los 3 magos del abismo que había en la cubierta, también había un par de Samachurl sin vida.
—¡Erik, Elaine! —grité al ver como ambas estaban atrapados por espinas a causa de un Samachurl Dendro.
El mago que quedaba levantó su varita y 3 cabezas de algún tipo de monstruo aparecieron frente a ambos caballeros y luego lanzaron unos torrentes de llamas.
El fuego se expandió rápidamente y alcanzó sus cuerpo, ambos gritaron de dolor al ser quemados y todo ardió aún más por el elemento Dendro.
Levanté mi mandoble y lancé una fuerte ráfaga de viento helado que sofocó las llamas, provocando una gran nube de vapor.
Las quemaduras que sufrieron por suerte solo eran superficiales, si hubiese llegado un minuto después, probablemente habrían muerto.
Voltee hacia dónde estaba el Samachurl levanté mi arma y luego la lancé. El sonido característico de la carne siendo cortada ahogó el silencio que había en el barco.
—Estoy bien, Capitana. Elaine es quien más ha sido dañada —él se reincorporó, sus heridas no eran graves y si podía hablar es porque estaba bien —Llévala a un lugar seguro, yo buscaré a la chica.
Asentí saqué a la chica barco, el vapor duró unos pocos segundos, pero el mago que quedaba ya no estaba.
—Se escapó... —miré al barco, probablemente ya no quedaba nadie —. Tengo que ver si esa chica está ahí.
Volví al barco. La parte superior estaba ya bastante destruida y con quemaduras, por suerte no se incendio. Descendí hasta la parte más baja y busque hasta encontrar el almacén.
—¿Hay alguien aquí? —había varias cajas cerradas, aunque una de ellas tenía un pequeño agujero en la parte superior.
—¡Capitana, por aquí! —me llamó Erik.
Unos pequeños golpes que provenían de la caja frente a él se escucharon. Abrí la caja y allí estaba una chica amordazada y atada de pies y manos.
—Menos mal que llegamos a tiempo, un poco más y no lo cuentas —le quité la amarras y la mordaza —. ¿Estás bien?
—Muchas gracias por rescatarme, esos monstruo me trataron como si fuera parte de su mercancía —la chica salió de la caja y se estiró, parecía algo entumecida por el tiempo que llevaba dentro de ese lugar —. Estoy bien.
—Ahora estás a salvo, bajo la jurisdicción de los Caballeros de Favonius. Mi nombre es Erik Fern, miembro del Equipo de Reconocimiento —se presentó haciendo un saludo.
—Eula Lawrence, Capitana del Equipo de Reconocimiento de los Caballeros de Favonius —posé con una mano en la cintura.
—Yo soy Yanfei, asesora legal de Liyue, un placer —dijo con un tono bastante relajado. Parecía una persona agradable.
—Salgamos de aquí, tengo que llevarte con ese hombre... ¿Wenmiang? —no recordaba exactamente el nombre de ese abogado de Liyue.
—¿El señor Wenjiang te mandó a buscarme? —la chica suspiró aliviada.
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Después de salir del barco pasamos a recoger a Elaine, estaba durmiendo, así que tuve que cargarla, Erik tenía un brazo herido, así que él tampoco podría haberla llevado.
—Usted es increíble, Capitana Eula, la forma en la que se encargó de todos esos enemigos sin ayuda... Qué frustrante, apenas pude hacer nada allí —en su tono de voz se podía notar la culpa.
—No digas eso, fuiste de gran ayuda... Además puedes llamarme Eula, no me gustan las formalidades —realmente no me gusta que me llamen de manera tan formal, me hace sentir incómoda.
—Ahora tengo una mejor opinión de usted... —lo miré fijamente y él tragó saliva nervioso —... De ti.
—Jaja qué graciosos son, ¿todos los caballeros de Favonius son así? —preguntó la oriunda de Liyue.
—La Capita... Eula no cuenta con muy buena fama en Mondstadt, por ser parte de la aristocracia y... —empezó a contar Erik.
—¿Quién te dio permiso para contar sobre mi vida personal? Parece que tendré que marcarte como objetivo para mi venganza —le dije, haciendo que se quedara de piedra.
La asesora legal rió nuevamente.
Estuvimos hablando un rato más en el camino de vuelta, ya era bastante de noche, así que tuvimos que improvisar un pequeño campamento para pasar la noche y descansar.
—Lo siento mucho capitana, al final no pude hacer más para ayudarle... —se lamentó Elaina mientras yo vendaba sus heridas.
—Ustedes las personas sin Visión deben tener más presente su posición, una voluntad fuerte es suficiente, pero hay un límite —le até el brazo con gasas —. Debo admitir que eres un valiente, pero fuiste muy imprudente, por cual quedas marcada en mi lista de venganza.
—... —la chica miró al caballero confundida y este le sonrió levantando los hombros —. Entiendo... creo.
—Tengo hambre, ¿qué tal si hago una sopa? —Erik había juntado unas ramas para encender un fuego.
—¿Sopa? De ninguna manera, la sopa yo somos archienemigas —apreté con fuerza el nudo, a lo cual la herida gimió un poco a dolorida.
—Yo tengo un poco de carne seca, está fría para mantener su conservación.
—Mmm... no me gustan las cosas frías. Si tan solo podríamos hacer algo de tofu —la pelisalmón se cruzó de brazos.
—Yo prepararé algo —me levanté. Erik era quien llevaba el equipaje, ya estábamos preparados para algo como esto, así que teníamos lo necesario para cocinar en caso una situación como esta.
—Yo te ayudo, tengo una Visión Pyro, hacer fuego es mi especialidad —ella chasqueó los dedos y se creó una pequeña llama sobre estos.
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Al cabo de un rato pude preparar junto a Yanfei unos rollos de huevo de áspic con tomate, algo fácil de preparar, pero bastante nutritivo.
—¡Esto está delicioso! —exclamó Erik fascinado de probar el aperitivo.
—Ciertamente, tienen un sabor exquisito —Elaina sonrió complacida.
—Tienes muy buenos dotes culinarios, ¿dónde aprendiste a hacer esto? —me preguntó la asesora legal curiosa.
La miré algo incómoda.
—¿Por qué les iba a contar sobre algo como eso? Conozcan su lugar —voltee la mirada. Ella pareció algo decepcionada, pues suspiró con pesadez —... Aprendí por mí misma. En Mondstadt la gente no me dejaba comer en ningún local, así que aprendí por mi propia cuenta.
Me crucé de brazos.
Pasamos un rato hablando y conociéndonos, por alguna razón me dio la impresión de que le caí bastante bien a esa chica.
Además me contó que es mitad Adeptus por parte de padre, por eso las astas en su cabeza. Ella es una persona muy interesante y de carácter liberal.
Los contratos en Liyue son de lo más importante, sin embargo, ella no tiene uno con Rex Lápiz, por eso vive de manera libre y va donde quiere. En sus propias palabras, lleva una vida feliz y relajada... Que envidia, yo también quisiera tener una vida así, pero alguien debe restaurar el honor de mi clan.
Ya por la mañana pudimos continuar el camino de vuelta al Puerto de Dornman, tardamos varias horas, pues las heridas de Elaina no le permitían caminar con normalidad.
—¡Señorita Yanfei! —el hombre que ayer me encargó buscarla corrió hacia ella en cuanto la vio, se le veía bastante preocupado.
—Tranquilícese, señor Wenjiang —lo calmó ella, las expresiones faciales del hombre se relajaron —. Fui rescatada por Eula y sus subordinados de los Caballeros de Favonius.
—¡Oh, caballera de Favonius, no puedo estarle más agradecido por salvar a nuestra querida Yanfei! —Wenjiang tomó mis manos.
—Sí, no fue nada —me liberé de su agarre sutilmente.
—Le mandaré una carta formal de agradecimiento a los Caballeros de Favonius. En serio estoy muy agradecido con usted —el hombre hizo una reverencia.
—Disculpe Capitana, pero tenemos que irnos, el convoy partirá de vuelta a Mondstadt pronto —se apresuró a decir Erik.
—Tienes razón, su no volvemos pronto me van a fastidiar demasiado... —me imaginé a Edel y su molesta sonrisa y a Schneider con su cara de disgusto —. Bueno, si nos disculpan.
—Muchas gracias por rescatarme, Eula, no lo olvidaré —Yanfei me sonrió, su sonrisa era una de las más honestas que había visto en mi vida.
—Hum, no es como si lo hubiera hecho por ti —le di la espalda y comencé a caminar.
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—¡Hermanita, por fin llegas, estábamos a punto de irnos sin ti! —Edel sonrió altanero.
Rodé los ojos. No iba a seguirle el juego así que lo ignoré.
—Vamos, ¿no vas a contarme nada? —él se acercó.
—Mira Edel, estoy cansada, así que voy a mi carreta, ahora no tengo tiempo para malgastar contigo —lo miré directamente a los ojos para intentar intimidarlo, pero él era unos 10 centímetros más alto que yo, así que no surtió mucho efecto.
—Vamos Eula, yo puedo ayudarte a que te incorpores de nuevo a la familia, sólo tienes que abandonar a los caballeros de Favonius y ayudar a la familia.
—... —suspiré.
—¡Oh! Mucho mejor, ¿por qué no aprovechamos tu posición para así...
—Ni hablar. Mira, Edel; ustedes tienen una meta y yo también, sólo que son completamente distintas. Yo no quiero volver a gobernar Mondstadt, lo único que quiero es recuperar el honor de la familia Lawrence y no me importa que tenga que pasar por encima de todos ustedes.
—... —la sonrisa en su rostro desapareció.
—La familia Lawrence recuperá su gloria, yo la recuperaré, pero será a mi manera. Y si alguno de ustedes hace algo encontrá de la gente de Mondstadt, yo los detendré, ya sea ti o cualquier otro.
Hice una pausa.
—¿Es tan difícil entender? Lo que hizo nuestra familia en el pasado estuvo mal, por eso quiero hacer algo ahora en el presente, para librarme del desdoro de ser una aristócrata esclavista.
—No lo entiendo, ¿acaso no estás orgullosa de pertenecer a la alta nobleza? ¿Cómo puedes decir tales tonterías tan a la ligera?
—Por supuesto que no estoy orgullosa, el trato de la gente de Mondstadt está justificado, pero yo no tengo la culpa de lo que hicieron mis ancestros, por eso cambiaré la reputación de la familia.
—¡Eso es una estupidez! Nuestro destino es mandar sobre los plebeyos, así es como fue y como debe ser.
—Son ustedes los que no se dan cuenta de lo que hacen, solo generan más odio y rencor entre el pueblo. No se puede reinar en base al miedo, ¿acaso no aprendieron nada sobre lo que pasó con Venessa? La historia se volverá a repetir si siguen yendo por el mismo camino.
Edel apretó su puño con rabia, parecía que iba a decir algo más, pero se lo guardó y tan sólo se fue.
—Yo no cometeré el mismo error.
Entré en mi carreta y me acosté mirando al techo.
—Restauraré el honor de la familia Lawrence... A mi manera.
Por fin he terminado, luego de tantas pausas y demoras.Bien, este es solo el primero de no sé cuántos capítulos vaya a hacer sobre ella. Los capítulos centrados en un solo personaje los escribiré de la misma forma en la que hice con este: primera persona. Este especial se ubica cronológicamente justo al final del capítulo 2.
La idea principal de este especial fue la historia de cómo se conocieron Eula y Yanfei, como no daban muchos detalles acerca del suceso, tuve que hacerlo original, no sé cómo me habrá quedado, pero estoy satisfecho.Mientras escribía este capítulo hay muchísimos detalles que pasé por alto porque solo podía contar lo que veía Eula, pero bueno, es lo que hay.
Si tienen alguna sugerencia sobre qué personaje escribir el siguiente pueden dejar un review, yo los leo y les agradezco a todos los que se toman las molestias de comentar.Sin nada más que decir, me despido, un saludo y hasta la próxima.
