Disclaimer: Fire emblem no me pertenece, es propiedad de Nintendo.
Algo que escribí para el flufftober. Disfruten.
A Lilina le encantaban las flores, en especial las pequeñas que crecían en el campo, le recordaban un poco a su hogar en Ositia y las que a veces plantaba su madre en algunos espacios del castillo.
De verdad extrañaba los días pasados.
Estaba sentada algo alejada del campamento observando como el viento jugueteaba con las pequeñas flores que crecían, el atardecer no tardaría en llegar y pronto Wolt llamaría a todos para cenar. A veces no puede creer todo lo que ha pasado ni todo lo que está por venir, solo quería parar el tiempo, aunque sea por un momento para poder vivir, porque no sabía si mañana iría a morir.
—Estas muy pensativa de nuevo—una voz a su lado la sacó de su ensimismamiento, giró su cabeza encontrándose con Roy quien la miraba con una pequeña sonrisa comprensiva. —¿Puedo sentarme?
—Claro—Lilina sonrió dándole un espacio para que se sentara a su lado.
—¿Pensabas nuevamente en los días pasados?
—¿Soy muy obvia? —preguntó lanzando un suspiro cansado encogiéndose de hombros.
Roy rio levemente. —No realmente, pero me lo imaginaba.
Lilina sonrió agradecida de tener al pelirrojo a su lado. Aunque las cosas han sido difíciles para ambos, Roy no ha decaído y cada día lograba liderar con más fuerza. La chica lo admiraba mucho, quisiera tener un poco de esa fuerza para poder pelear por su gente y traer un poco de los días pasados a su presente.
Pero cada vez la vida se hace demasiado pesada y ella extrañaba demasiado a su padre.
—Hey—Lilina giró su cabeza encontrándose a poca distancia con una pequeña flor celeste de cinco pétalos, Roy se la tendía con una sonrisa en su rostro esperando que la tomara. —Todo estará bien.
Lilina la tomó con cuidado examinando la pequeña flor entre sus dedos, en el centro tenía un tono más oscuro y un punto amarillo justo en el centro. Se le hizo muy bella, tan bonita y delicada.
Todo estará bien.
Esperaba que sea así y decidió creer en eso.
Miró a Roy el cual se encontraba mirando como caía el sol lentamente, el viento jugueteaba con su cabello rojo como el fuego y los rayos del sol marcaban las facciones de su rostro que cada día se hacían más maduras. Lilina se sonrojó.
Parpadeó saliendo de su ensoñación y volvió a ver la flor que giraba entre sus dedos, acercó la flor a sus labios impregnándolo de sus sentimientos y lo alejó mientras veía el atardecer para luego girarse a ver al chico.
—Roy—el chico giró su cabeza expectante para ser sorprendido con la flor tocando sus labios suavemente—. Muchas gracias.
Lilina sonrió dejando la flor un par de segundos, luego se levantó ante la mirada intrigada del muchacho para dirigirse de vuelta al campamento esperando que Roy no se diera cuenta de cuan fuerte latía su corazón.
