¡Casi un año! Lo siento muchísimo, continuemos cuanto antes :P
XXI. Los dulces.
Al volver al cuartel general, Gawain fue de los que más lloró la ausencia de Sirius Black y es que él siempre lo saludaba, se interesaba por hablarle e incluso le había dado un regalo para que Michelle le perdonara por el aislamiento del verano anterior. Quizás a Sirius, Gawain le habría podido contar de Dziban Malfoy, de todas las maneras en que eran imposibles y a la vez, de todas en las que se sentía conectado con ella cuando la encontraba por ahí.
Casi todos sus hermanos mayores sabían que en algún momento le había gustado, pero después de un año y con Michelle de por medio, todos dieron por hecho que, a la rubia grosera, elitista y Malfoy, un chico listo y brillante como él, ya la habría olvidado.
Molly Weasley y sus hijos menores, volvieron a Grimmauld-place solamente por sus cosas ese verano y fue un alivio para todos, el poder volver a casa.
Los malos recuerdos del ministerio, la ansiedad por lo que sucedería con todos ellos, el miedo y la tristeza… todo se diluía en medio del campo, flotando en su escoba y con la brisa sobre sus párpados.
-D-G-
Fue muy irónico que Dziban Malfoy pasara por la calle mientras Gawain leía junto con Hermione, las etiquetas de los elixires amorosos en la tienda de sus hermanos.
La rubia no se había inmutado, no había desviado la vista de la calle siquiera, aún así, Gawain dejó todo en su sitio y se fue lejos de los cristales como si lo hubieran descubierto en la peor travesura.
Estaba muy cambiada.
Malfoy se había cortado el cabello y lo llevaba recogido en una coleta baja y con un lazo negro, su túnica también era negra, muy sobria, como si se dirigiera a un funeral. Y de lo más llamativo: iba sola.
Entre las novedades de Fred y George y su vergüenza absurda, Gawain no tenía manera de saber que, en unos instantes, Dziban ya no iba sola por la calle: Harry, Ron y Hermione la iban siguiendo ahora.
Harry Potter estaba convencido esa noche, de que había seguido a una mortífaga. Gawain, al contrario, estaba más preocupado que nunca por Malfoy.
-D-G-
Sin comprender del todo el cómo, Gawain se unió junto a Harry y Hermione al club de eminencias ese año. Descubrió que le divertía ver a Hermione tratando de explicarle a los hijos de magos sobre el trabajo de sus padres y que era especialmente agradable volver con ella a la sala común. Harry iba con ellos, pero casi nunca participaba en sus conversaciones, como si no confiara en Gawain. Con los días, al pelirrojo dejó de importarle.
Ese año, el menor de los Weasley se hizo titular del equipo de quidditch de Gryffindor y entre todo, se volvió popular. Pero no de la forma que lo había sido entre las chicas de Beauxbatons, que lo encontraban lindo y le daban dulces y lecciones de historia. Gawain Weasley era popular del modo que lo fuera su hermano Charlie: las chicas desarrollaban atracción y sentimientos por él, se confesaban, le regalaban chocolates y le enviaban cartitas.
-Espero pronto recibas los dulces que realmente esperas –mencionó Luna una tarde, cuando Gawain había decidido que tenía demasiados y la había invitado a comer algunos mientras trataban de avanzar sus deberes.
-¿Qué tienen de malo estos? –Gawain preguntó con sinceridad, era una canasta de buen tamaño, estaba llena de encajes y detallitos y según las revisiones, libre de hechizos y pociones de amor.
-Eso no fue lo que dije.
-¿Entonces? –Gawain siguió mirando hacía la canasta con extrañeza.
-Pensaba que, en el fondo, seguías esperando que Malfoy te enviase algo… ¿me equivoqué?
-No—admitió de mala gana-, pero, aunque lo hiciera, mi hermano y Harry los detendrían. Sospechan más que nunca que esta en algo.
-Porque es evidente que está en algo—Luna escogió un chocolate, pensativa-. Lo que pasa es que no sabes qué tan malo, pero te das cuenta como todos de lo mucho que ha cambiado.
El pelirrojo evocó un fugaz encuentro en Hogsmade con ella: Dziban había cortado aún más su cabello y ahora le caía con cierto desorden a la barbilla, iba ojerosa y su piel estaba pálida, de nuevo llevaba una túnica negra y aunque esta era suelta, dejaba ver que estaba mucho más delgada de lo recomendable.
Gawain había pasado muchos días sin verla antes de eso y de nuevo habían pasado semanas.
-Yo iba con Diane ese día en Hogsmade—murmuró con cierta pena el muchacho-, la solté casi en cuanto vi a Malfoy, pero sí nos vio, tengo aún menos oportunidades que antes, ¿no?
-¿De que te mande dulces? Obvio, o dices, en general con ella…
-¡No aspiro a tanto, Luna! Tal vez la fiesta del club Slug, otro baile, algo así—terminó alzándose de hombros, como si eso pudiera engañar a Luna.
-Ay, Gawain, pensé que tendría que sonsacarte, pero sí que sabes lo que quieres, ¿por qué tienes que aceptar tantas citas y tonterías entonces?
-No sé qué más hacer –respondió un poco apenado con él-. ¿Rechazo todo? ¿Los regalos también?
-Sólo invítala…
-No es vaya a aceptar ¿no? Sólo es para que no me queden ganas y todo eso…
-Es porque ella no sabe lo que sientes—le explico Luna con su paciencia infinita.
-¿Cómo no va a saberlo?
-Ah, ¿Ya se lo dijiste?
Gawain suspiró todavía más desganado que al inicio.
-Y si la invito ya se dará cuenta, ¿eso crees en verdad?
-Y tal vez hasta se anime un poco. Ahora… -Luna señaló el libro que ya los había esperado un rato y al fin se pusieron un poco con los deberes.
Si la Ravenclaw lo permitía, Gawain era capaz de perder toda la tarde entre dulces y sus problemas de amores.
"Animarla un poco", lo que él daría por intentarlo.
-D&G-
¡Miles de gracias por seguir leyendo!
Vacúnense apenas puedan y sigan cuidándose siempre. ¡Un abrazo!
