Descargo de responsabilidad: todo pertenece a Netflix. Este fic NO tiene fin de lucro.
Cuando Dash Haber conoció a Ivy creyó que había encontrado a su pareja. Normalmente trabajaba con otros agentes de VILE de mala fama y estaba acostumbrado a que se metieran con él. Pero ella realmente le había asustado. Parecía una chica dura, en sus gestos y mirada, nunca pensó que se tratase de una actuación ni que fuera amiga de Carmen Sandiego. Realmente, Ivy parecía una de ellos, de VILE. Aunque al principio Dash había sido receloso, ella había conseguido meterse mucho en su papel, quitarle las sospechas que tenía sobre ella. Realmente, Ivy era muy buena espía. Era una lástima que no se hubieran conocido antes y si lo habían hecho, Dash nunca se había fijado en ella hasta ahora.
Aunque Dash solía trabajar con la condesa Cleo, le gustaban las chicas rudas pero sentimentales. Y eso estaba muy alejado de VILE, donde abundaban las oportunistas, que no dudarían en traicionarle si mostraba algún tipo de debilidad. Él ya había salido con varias así, incluyendo a Tigresa. Ya se había cansado de estar vigilando su espalda constantemente, de no poder tener una relación con alguien que pudiera comprenderlo. Él quería más, quería tener una relación normal con alguien, pero en su vida, el sentido de normalidad no existía. No se arrepentía de las elecciones que había hecho. Tenía más dinero del que la gente normal podía soñar y vivía su vida al límite, sintiendo la adrenalina al tratar con traficantes, ladrones, asesinos y escapar de ACME y de la policía. Muchos soñarían con tener una vida como la suya y si no hubiera sido por VILE, habría terminado en las calles, empobrecido, luchando por sobrevivir. Al ser huérfano, había aprendido desde hacía tiempo que él era lo único que tenía en este mundo y que, si quería sobrevivir, sobre todo en las calles, tendría que valerse por él mismo, no podía confiar en nadie.
Puede que fuera la edad, ya rondaba los veinte años y había experimentado todos los placeres existentes en el mundo. A veces pensaba en establecerse, formar una relación con alguien que pudiera aceptar su forma de vida, aceptarle a él. Pero sabía bien que eso nunca pasaría. La gente tendía a evitar problemas, nadie decente se molestaría en mirarle dos veces si supiera quién era él, lo que había hecho. De entrada, tendría que fingir ser alguien que no era. Entre eso y sus relaciones con las chicas de VILE, no había ninguna diferencia.
Desde que VILE se disolvió, había estado pensando mucho en Ivy. Preguntándose qué estaría haciendo ahora que Carmen Sandiego estaba inoperativa, si volvería a verla alguna vez. Cada noche soñaba con ella, notando cierto parecido con El Duque, algo de lo que se había dado cuenta cuando la conoció, pero debido a la actitud de Ivy, no había querido mencionarlo por temor a estar equivocado.
Su vida actual era mucho más complicada de lo que fue con la condesa Cleo, porque por primera vez en mucho tiempo tenía que innovar, subsistir por sí mismo nuevamente. Atrás quedó su vida de espía y ladrón, de aceptar órdenes fáciles para robos prácticamente imposibles, ahora Dash había abierto una sastrería, siendo diseñador de ropa, esperaba que sus diseños se vendieran rápidamente, aunque jamás ganaría tanto como cuando trabajaba para VILE.
Ivy era su musa. Siempre que hacía un diseño para una mujer lo hacía pensando en ella. En que quizás, algún día ella compraría algún diseño suyo e iría a buscarle, aunque fuera simplemente para rememorar viejos tiempos. Quizás Dash había dejado una impresión duradera en ella, quizás él también se había infiltrado en su mente. Pero para que eso funcionara, Dash tendría que ser mundialmente famoso y eso podría llamar la atención de la policía o de ACME, algo que él evitaba a toda costa.
Esperaba ansiosamente el momento en el que VILE volviera a levantarse. Eran ladrones profesionales, no podían estar encerrados demasiado tiempo, siempre tendrían contactos, infiltrados, alguien que pudiera sacarles de las situaciones más controvertidas cuando la situación lo requería. El que VILE se levantara de nuevo sólo era cuestión de tiempo. Tal vez entonces podría volver a verla. Sólo tenía que ser paciente.
A veces Dash temía que esto fuera unilateral, que se hubiera equivocado con ella y su forma de ser, que ella realmente fuera la chica cruel que decía ser y se riera de sus sentimientos, de él, en su cara. Otras veces Dash quería saber más sobre ella, encontrar a Carmen Sandiego, a la red operativa de VILE y preguntar por Ivy, quizás organizar una reunión e invitarla a un café. Pero no sería él quién ser acercara a Carmen después de todo lo que ella les había hecho, a su familia. No quería darle una impresión equivocada y ponerla en alerta. Porque era muy probable que en ese caso no volviera a ver a Ivy. Estaba nervioso, nunca había sido muy popular entre las mujeres y menos con mujeres que realmente valieran la pena. No quería hacer nada que pudiera asustarla, sin que antes se hubieran conocido debidamente. Él la trataría como la dama que era.
Neal, La Anguila, uno de los pocos que habían conseguido esquivar a ACME, decía que estaba loco, que uno no puede enamorarse de simple vista y menos de un agente del bando contrario. Neal, siempre atento a sus palabras, era uno de los pocos en los que confiaba para hablar de Ivy. Fue la noche en la que se informó que Paper Star había sido detenida, la que Neal apareció con fotos de Ivy. Fue gracias a él que Dash se enteró de que ella trabajaba en ACME, junto con el Duque. Neal la había rastreado por él, poniendo su libertad en riesgo para que Dash tuviera una foto de ella, eso Dash nunca podría pagárselo. Neal siempre había sido su mejor amigo, a pesar de todas las situaciones peliagudas en las que habían estado, siempre se habían tenido el uno al otro. Si hubiera sido Neal el que estuviera enamorado, Dash habría hecho lo mismo para conseguir una foto o llevarla algún mensaje de su parte.
Quizás Dash tendría que volver a estar operativo, tal vez entonces podría llamar la atención de Ivy, quizás iniciar una persecución como Carmen Sandiego hizo con ACME. Sólo tenía que tener cuidado de no caer en las garras de Carmen Sandiego, ACME o la policía. Incluso podría divertirse al volver a sentir la adrenalina. Sólo quería que Ivy le persiguiera y se interesase en él, como él se interesaba en ella. Quizás, si era lo suficientemente bueno, podría usar su sastrería como coartada y ayudar a restaurar a VILE si eso podía beneficiarle. Tarde o temprano, Ivy y él se volverían a encontrar, era sólo cuestión de tiempo.
