Había estado lloviendo por cuatro días, no parecía una simple lluvia porque no se había calmado en ningún momento, al contrario, parecía una tormenta. Una horrible tormenta que seguramente seguiría así por un día o dos más. Era horrible, no podía salir a ver a sus amigos y la única forma que tenían por ahora de verse era a través de videollamadas, aunque no era lo mismo se sentía igual de contento al verlos. En una de las cámaras se veía a Luffy haciendo gestos graciosos a la vez que todos reían, haciendo que Ussop y Chopper se unieran ocasionando más risas entre los 8 amigos. Pero su mirada estaba más fija en la cámara de Sanji, el rubio reía alegremente mientras intentaba encender un cigarrillo sin tener mucho éxito. Al parecer ese encendedor que traía ya había acabado su tiempo de uso ya que observó como este se levantaba de su lugar y dejaba su laptop en su cama. Suspiro y dirigió de nuevo su mirada a las otras cámaras, le había confesado sus sentimientos hace mucho y el rubio no parecía tener la intención de aceptarlas.

Su mente empezó a divagar, sin notar que el otro había regresado. En el fondo se escuchaba que ahora estaban peleando, no prestó mucha atención pero en cuanto escucho su nombre volteó a verlos. Luffy lo estaba imitando cuando los regañaba.

—Oi, ¿qué demonios haces? —El peliverde frunció el ceño pero sabiendo que era el sombrero de paja rió.

—Zoro, ¿por qué estas tan distraído hoy? —Nami habló, ella al igual que Robin sospechaba de los sentimientos de él por el otro chico y siempre lo molestaban con eso.

—A lo mejor la lluvia lo pone melancólico. —Nico Robin dijo, con una sonrisa y apoyando su cabeza en una de sus manos.

—¿Zoro qué te pone triste? ¿Estas enfermo? —La vocecita de Chopper se escucha ahora mientras acercaba su rostro a la pantalla de su laptop, como si tratara de pasar a través de ella.

—Estoy bien chicos, no se preocupen. —Dijo sin más.

—¿Hoy no estás superrrrr? —Franky ahora hablaba, mientras notaba la mirada de sus compañeros restantes que parecían que estaban apunto de bombardearlo de preguntas hasta que Sanji habló.

—No lo molesten con tantas preguntas, sea lo que sea que tenga el cabeza de musgo nos lo dirá después, ¿verdad?

Aunque no sabía si lo estaba mirando o estaba mirando a otra de las cámaras en la pantalla, sentía su mirada sobre él. No respondió pero simplemente asintió, haciendo que todos volvieran a cambiar el tema.

Siempre pasaban horas y horas hablando entre todos pero hoy había acabado más temprano de lo normal. Estaba apunto de desconectarse hasta que el rubio lo llamó.

—¿Qué estabas pensando? —Expulso humo de su boca, ahora si estaba seguro de que sólo lo veía a él.

—Nada realmente, supongo que los días de lluvia me ponen melancólico.

—¿Melancólico? —Su voz sonaba curiosa.— ¿Sobre qué?

Zoro dudo un momento en hablar, no quería volver a tocar el tema de hace meses sobre lo que sentía y porque el rubio no le daba una respuesta clara. Habían pasado por muchas cosas juntos, se conocieron gracias a Luffy y si no fuera por él no habrían conocido a los demás pero ahora parecía que evitaba estar con él, en ocasiones lo ignoraba o le daba por su lado. Irritado y frustrado por todo eso estaba apunto de hablar hasta que el rubio lo interrumpió.

—Sé que es por lo que paso hace meses, pero simplemente no puedo aceptar tus sentimientos. —La voz de Sanji ahora sonaba melancólica, ¿por qué no podía?

El silencio se empezó a formar entre ellos, le estaba dando una respuesta ahora pero no quería aceptarla. Necesitaba saber porqué no podía ¿era él? ¿Había algo malo con él? ¿Era su actitud? Miraba la pantalla fijamente, su cabeza pensando los posibles motivos y de nuevo el rubio volvió a hablar.

—Yo me iré dentro de poco Zoro, pronto nos vamos a graduar y aunque juramos entre todos que seguiríamos juntos y cumpliríamos nuestros sueños y metas juntos... eso no será posible.

—¿De que hablas? —Sintió un dolor en el pecho, un dolor que nunca había sentido. Pero a la vez estaba enojado, estaba empezando a enojarse.— ¿Luffy y los demás lo saben?

Otro silencio se formaba entre ellos, Sanji inhalo fuertemente de aquel cigarro que le daba alivio, dejando por más tiempo el humo en sus pulmones para luego expulsarlo por la nariz.

—Lo saben, sólo faltaba decírtelo a ti. —Antes de que el peliverde hablará, se apresuró a terminar lo que debía decir.— Ellos ya lo sabían, les explique la razón y aunque al principio no les gusto la idea lo aceptaron.

—Quiero saber los motivos. —Su voz sonaba molesta, aunque intentará parecer que no lo estaba. Pero lo estaba.

Sanji suspiro, aunque le dijera las razones sabía que él volvería a tocar el otro tema en cualquier momento. Irse a otro lugar no eran los motivos reales por el cuál no aceptaba sus sentimientos, no podía aceptarlos por el simple hecho de que él no estaba listo para salir con un hombre y mucho menos aceptar de que estaba enamorado de él. Masajeo sus sienes, intentando calmar el dolor que poco a poco aparecía en su cabeza y empezó a hablar.

—Yo conseguí una beca en una buena universidad, esta a 2 horas de esta ciudad, es una buena oportunidad para mi y realmente quiero aprovecharla aunque tenga que separarme de ustedes. —Apago el cigarro que tenía entre sus dedos, sacando otro de la cajetilla que tenía entre sus manos y colocándoselo en la boca sin encenderlo aún.— Pero eso no significa que no tendré contacto con ustedes, podremos seguir viéndonos aunque sea por una pantalla... como ahora.

Zoro escuchó atentamente cada palabra, observando sus acciones y aunque entendió sus razones para irse no podía aceptar el hecho de que no podía aceptarlo a él dentro de su vida como algo más que un amigo. Frunció las cejas, no le importaba si el otro notaba su enojo sólo necesitaba decir lo que tenía que decir.

—Puedo aceptar tus motivos para irte, pero no puedo aceptar el porque no quieres aceptar mis sentimientos por ti. —Sus manos temblaban, estaba enojado, triste y sentía un nudo en la garganta.— ¿Por qué tienes que ser así? Tú sabes lo que sientes al igual que yo y aún así pareces no querer aceptarlo, ¿por qué?

El rubio se quedo un poco sorprendido por las palabras del otro. Por supuesto que él iba a mencionar eso en cualquier momento, pero aún así.

—Simplemente no puedo. —Dijo secamente, no quería discutir.

—Bien, haz lo que quieras. Es tu vida y yo no puedo insistir en algo que no quieres aceptar. —Zoro estaba molesto, ni siquiera sabía como se sentía en ese momento pero discutir con alguien que no se aceptaba a si mismo le frustraba.

Estaba apunto de colgar hasta que escucho algo, no estaba seguro pero parecía un llanto ahogado. No quería ver la pantalla y encontrarse con lo que se estaba imaginando. Otro silencio se formo entre ellos, el peliverde dudaba de si subir la mirada o no, hacía minutos que estaba mirando su teclado porque verlo a la cara le haría decir cosas que probablemente se arrepentiría después.

—Lo siento. —No quería llorar, pero Zoro tenía razón. No quería aceptar la verdad, no quería aceptarse. Le gustaban las mujeres y le gustaban los hombres, pero para él estar con un hombre le daba miedo.— Lo siento de verdad.

La ira que tenía en ese momento se fue desvaneciendo, ahora se sentía culpable por sus palabras pero era la verdad. Sanji no se aceptaba y no podía forzar algo con alguien que se negaba a aceptarse a si mismo.

—Debería disculparme yo, maldito cocinero. —Intento hablar como lo haría siempre, usando los apodos que solía usar para enojarlo.— Creo que no debería estar insistiendo si tú no estás listo, es mi culpa también.

Sanji rió un poco ante el apodo, y mientras se secaba las lagrimas que aún brotaban de sus ojos intentó calmarse.

—Supongo que el miedo a ser juzgado es lo que me asusta, pero ya no vivimos en esa época en donde la gente te juzga o te insulta por ser como eres. —Se quedó callado unos segundos, mientras se limpiaba los mocos de su nariz.— Pero tengo miedo.

—Es normal, a todos se nos cruza ese pensamiento la primera vez. —Su voz sonaba ahora tranquila, intentaba calmarlo y bajar el tono de su voz podría ayudar.

El rubio encendió su cigarro para calmarse, su cara aún estaba triste pero no quería preocupar más al otro.

—Supongo que tendrás que esperarme un poco más ¿no, Zoro? —Una sonrisa melancólica se formó en sus labios mientras miraba la pantalla y cerraba los ojos.

—Idiota, por supuesto que esperaré. —Zoro miro la sonrisa del otro, y sonrío para si mismo. Aunque tuviera que esperar una eternidad lo haría, no importaba si al final de cuentas no estaban destinados a ser pero mientras pudiera seguir a su lado como un compañero y amigo era lo único que le consolaba.

—Buenas noches, Zoro.

—Descansa cocinero. —El peliverde observó como el otro hacía un gesto con sus manos y se desconectaba, quedándose sólo. Suspiro mientras apagaba su laptop y pensaba en todo y en nada. Esperar una vez más era lo único que le quedaba.