Titulo de: "Don't dream it's over" por Crowded House.

"Historias sin inicio ni final" es una serie multi fandom / multi pairing llena de pequeños fragmentos de historias que en algún momento quise escribir pero mi mente se niega a convertir en historias completas así que aquí les dejo random moments, okay? Okay.


Era malditamente surreal.

Después de meses tras la pista del menor de los Malfoy, resulta que ahora había llegado a la base de la Orden del Fénix por su propios pies y no precisamente como un prisionero. Draco Malfoy lucía exactamente como la última vez que lo había visto y al mismo tiempo completamente diferente. Se le veía más saludable, en definitiva; ya no estaban las ojeras, su piel ya no se veía tan traslúcida, sus ojos tenían un cierto brillo que hace mucho no veía. Harry se había levantado de un salto al verlo y había apretado su varita en su mano pero no había hecho nada más, solo lo observó fijamente.

-Hablemos en privado-recién notó que Snape estaba parado justo detrás de Malfoy y con un gesto de la cabeza llamó a Harry. Obviamente, si Harry iba; Ron y Hermione, también. Por lo que los cinco acabaron en la biblioteca envueltos en un tenso silencio mientras el profesor terminaba de colocar hechizos de privacidad y protección.

Harry se sentía absolutamente incapaz de desviar sus ojos de Malfoy. En los últimos dos años de guerra, el rubio se había desvanecido tras las filas de los mortífagos y tenían muy poca información sobre él o las tareas que estaría realizando para el lado oscuro. No lo habían considerado importante tampoco, al menos no hasta que les había llegado el rumor de que Voldemort le había hecho un regalo muy especial al chico. Un regalo que Harry necesitaba urgentemente.

Snape finalmente terminó y se volvió a acercar al grupo, manteniendo su varita en la mano aunque apuntando al suelo. Malfoy en cambio lucía tranquilo, su rostro envuelto en una máscara inescrutable mientras tomaba asiento en un sofá con lentitud, su gran túnica negra estaba envolviéndolo casi completamente del cuello hasta sus pies, el oscuro color haciéndolo ver incluso más pálido.

-No tenemos mucho tiempo, así que escucha con atención, Potter. Te voy a dar toda la información que Dumbledore me dio, incluso aquella que no quería que supieras hasta el mismísimo final porque hay muchas posibilidades que nos nos volvamos a ver y no pueda cumplir con el pedido del director. Una vez tengas toda la información, el futuro del mundo mágico estará completamente en tus manos, ya no hay más que Dumbledore o yo te podamos brindar.

-¿De qué se trata? ¿Por qué no lo volveríamos a ver?-Snape y Draco cruzaron miradas fugazmente y Draco se levantó con cuidado, como si estuviera lesionado o algo parecido.

-Te daré lo que el Señor Oscuro me ha entregado pero solamente lo haré bajo una condición.

-Contigo siempre hay algo escondido, ¿no, Malfoy?-bufó Ron y el rubio ni siquiera lo miró, sus ojos fijos en Harry.

-¿Cuál es la condición?-preguntó el moreno, también ignorando a su amigo.

-Inmunidad.

-¡Debes estar bromeando!-exclamó Ron con incredulidad-¿Después de haber estado trabajo con ese maldito por todo este tiempo, crees que podrás irte así como...?

-Hecho.

-¡Harry!-tanto Hermione como Ron giraron hacia él, ojos ensanchados en sorpresa y alarma.

-Necesitaré más que tu palabra, Potter. Un juramento inquebrantable.

-Lo que sea.

-¡Harry, detente! No puedes dejarlo ir solo porque tiene el...

-Hermione, es mi decisión-le cortó Harry, dándole una mirada firme.

-¡El hurón solo te está chantajeando! Deberíamos atraparlo de una vez y solo forzarlo a que nos lo dé-gruñó Ron, dando un paso hacia adelante pero casi al momento retrocedió porque la varita de Snape se encontraba básicamente en su cara.

-Toque un solo pelo de su cabeza, joven Weasley, y será lo último que haga en vida-siseó el mayor con enojo.

-¡Basta, los dos!-dijo Hermione, intentando calmar las cosas.

-Severus-llamó Draco calmadamente y el profesor mantuvo su posición unos segundo más antes de bajar lentamente la varita, posicionándose ligeramente delante de Draco lo que solo hizo al rubio soltar un suspiro cansado. -No estoy pidiendo esta inmunidad por mi, Potter. No tienes ni idea de lo que estos años han sido para mi y probablemente te sorprenderías pero hemos llegado a un punto en el que esto se ha vuelto muy necesario.

-¿A qué te refieres?

-Juramento, primero-Harry soltó un suspiro fastidiado pero asintió rápidamente, ofreciendo sus manos al rubio e intentando no reaccionar cuando Draco posó sus manos sobre las de él. Igual, no pudo evitar sentir la suavidad de su piel y escuchó distantemente como Snape pronunciaba el hechizo, respondiendo mecánicamente y encontrando que sus ojos no podían separarse de los grises. Cuando tocó el momento de separarse, lo hizo con un poco de renuencia, ganándose una mirada extrañada del rubio pero nada más.

-¿Ahora me dirás a que te refieres?

-No entraré en grandes detalles pero yo siempre supe que Severus los estaba ayudando. Creo que en quinto o sexto que me di cuenta e intenté ayudarlo lo más que pude. Era más fácil que ustedes no supieran que yo también espiaba, especialmente tú, Potter, dada la conexión del Señor Oscuro con tu cabeza.

-Si se supone que siempre has estado ayudando, y supongo que puedes probarlo, ¿para qué necesitas la inmunidad?-preguntó Hermione astutamente y Draco volvió a compartir una mirada con Severus, el último asintiendo lentamente y luciendo nada feliz.

-Por esto.

Draco se quitó la túnica que traía encima, causando confusión en los Gryffindors hasta que rápidamente se dieron cuenta de lo que les quería mostrar. Hermione soltó una exclamación ahogada, los ojos de Ron estaban como platos y Harry... pues Harry parecía estar hecho una estatua. Malfoy estaba... él estaba embarazado. No había otra posible respuesta a lo que estaba viendo. Draco lucía igual en todo aspecto excepto por esa pequeña redondela que se podía ver incluso sobre la ropa. Debía de tener cinco o seis meses tal vez.

-No puedo correr el riesgo de que el Wizengamot me condene culpable. No hay manera que vaya a dejar a mi hijo. Y ahora que tengo tu palabra, te puedo dar esto-de su bolsillo, Draco sacó una cadena de la cual colgaba un conocido terciopelo. El Horcrux faltante. Todos los demás Horcrux ya habían sido eliminados, sin incluir a Nagini que permanecía bajo el cuidado personal de Voldemort y a quién tendrían que eliminar en la última batalla.

-Con esto serían todos-dijo Hermione, tomando el terciopelo y examinándolo cuidadosamente.

-En eso se equivocan-habló Snape, mientras Draco volvía colocarse la amplia túnica, cruzándose de brazos e intentando no mostrarse nervioso por la continua mirada de Potter sobre él.

-Sabemos que falta Nagini.

-No me refiero a eso-finalmente Harry giró su atención a Snape y frunció el ceño.

-¿A qué te refieres, entonces?

-Dumbledore no quería que te lo dijera porque pensó que sería demasiado para ti pero no hay otra opción-Snape sacó un pequeño frasco lleno de un líquido transparente-son mis memorias, ahí tienes una explicación amplia de lo que estoy a punto de decirte y directo de la boca del director, por si no me creen.

-¿Qué es lo que sucede?

-Potter, el Señor Tenebroso hizo un Horcrux más la noche que desapareció. Cuando asesinó a tu... familia y luego intentó matarte a ti sin éxito, una parte de su alma se separó y quedó en el único lugar que podía refugiarse en ese momento-sus ojos oscuros miraron fijamente los verdes-. Dentro de ti, Potter. eres el último Horcrux.

-¿Qué...?-Harry sentía la garganta seca, mirando a Snape con ojos dilatados, casi sin respirar.

-Dentro de ti hay una parte del alma de Voldemort. Dumbledore ya sabía esto, al igual que sabía que para poder ganar... tú tenías que morir.

-No. ¡No! Dumbledore no le haría esto a Harry-Herrmione negó rápidamente, rehusándose a creerle mientras que Ron simplemente se había puesto pálido, su boca semi abierta en un gesto que en otra ocasión hubiera hecho a Draco matarse de risa.

Harry no los escuchaba, en sus oídos solo resonaba el sonido de sus propios latidos y sus ojos se movieron frenéticamente por el lugar hasta que se toparon con los grises. Draco miraba a Harry fijamente sin ninguna expresión en su rostro, cualquiera diría que se encontraba aburrido pero el moreno no había odiado al rubio en vano. Tantos años de fastidiarse el uno al otro lo habían llevado a conocerlo muy bien y podía ver más allá de la máscara que mostraba a todo el mundo. Se sorprendió de notar que en la mirada de Draco se podía ver todo un mar de emociones, entre ellas había preocupación y hasta angustia mientras lo observaba, y se sintió sin aliento por una razón completamente diferente. El cruce de miradas no duró ya que el rubio apartó la suya antes de que pudiera entender que más se veía en sus ojos.

-Tenemos que irnos-dijo el rubio hacia el mayor quién asintió.

-Todo lo que necesites saber está dentro de esas memorias. Incluso como sobrevivir. Dumbledore tenía una teoría pero no te puedo decir cuan posible sea en realidad. Al darte ese terciopelo, el Señor Tenebroso sabrá que lo hemos traicionado y por la condición actual de Draco, es preferible que estemos lo más lejos posible de la acción-Snape lo miró con solemnidad, los ojos oscuros observando los ojos verdes y recordando por unos segundos a un rostro diferente con esos mismos ojos. Se movió cerca de Draco, poniendo una mano ligeramente en su espalda. Harry los miró de manera curiosa, ladeando la cabeza ligeramente. Oh.-Esta guerra ha quedado en tus manos, Potter, y espero sinceramente, por el bien de todos, que puedas ganarla-dijo con suavidad.

Harry asintió levemente, forzándose a no apretar el vial que se encontraba en sus manos. Draco se acercó a él, deteniéndose a solo un par de pasos y le ofreció su mano. El moreno lo miró con sorpresa por unos instantes antes de tomar su mano con lentitud.

-Buena suerte, Potter-las palabras eran tan sorprendentes como el acto en sí de estrechar su mano y Harry supo que pasaría un largo tiempo antes de volver a verlo. Si es que lo volvía a ver.

-Cuídate mucho, Malfoy. Y cuida mucho de tu bebé-dijo Harry sonriendo con un poco de dificultad. El rubio le sonrió ligeramente y Harry fue golpeado repentinamente por la certeza de que si es que se hubieran conocido en mejores circunstancias, si hubieran estado en la misma casa; ellos podrían haber sido compañeros, amigos e incluso tal vez algo más. Cuando Draco lo soltó, sintió el irracional deseo de detenerlo pero solo apretó la quijada, manteniéndose en su sitio. Snape había estado esperando en silencio y descansó una mano en la espalda del menor nuevamente.

-Espere. Si es Malfoy el que tiene que huir ¿por qué también se va usted?-preguntó Ron repentinamente y tanto Hermione como Harry le lanzaron miradas incrédulas porque al parecer Ron no había captado lo que había sido evidente para ellos.

-¿No es obvio?-bufó Snape mientras Draco contenía una sonrisa-Yo soy el padre.