"Bombón asesino"

Armin siempre había sido un amigo bastante considerado y aquella vez que se acercó a Eren era simplemente se convirtió en un dios a los ojos de Jaeger. En las manos del rubio se encontraban unos pasajes ¿Argentina? poco conocía de aquel extenso país, luego le agradecería al tío Erwin por enseñarle tanto de geografía.

— ¡Mikasa! — Apenas divisó a la chica atrajo su atención elevando su mano que coincidentemente era la que sostenía los boletos, aunque si le hubieran preguntado a la chica ella solo puede concentrarse en la cálida sonrisa que portaba su pareja.

Mikasa era una joven reservada, un tanto retraída si le preguntaban al resto de compañeros de piso. Ambos jóvenes viven en un complejo que alberga estudiantes de la Universidad de Mitras, mientras que Eren compartía habitación con la parejita del momento Armin y Jean, ella convive con Historia y Sasha, sus grandes confidentes. Era gracioso recordar como su relación nació gracias a unas bananas y dos caramelos de menta, pero esto que te estoy contando es para otro momento, ¿Vas a ser paciente?

Volviendo a nuestra historia, tenemos a una joven pareja viajando por primera vez en avión a un país que en primer lugar se encuentra en el hemisferio sur, atravesado por un trópico y jodidamente caliente - en varios sentidos si se lo preguntan - si bien estaban mentalmente preparados para el brusco cambio climático no dejaba de ser sorpresa para ambos chicos cuando vieron cómo la gente se desvestía a medida que se acercaban a destino, después de todo un verano en el norte del país era algo para lo que nadie estaba listo.

Las primeras complicaciones no tardaron en llegar, no podía ser una coincidencia la risa tan extraña que emitió Armin antes de verlos despegar. No era para menos el enojo de Mikasa cuando el avión se detuvo en y emitieron a los pasajeros que los destinos rumbo al norte debían arribar en un microbús a larga distancia, el trasero de Eren no iba a soportarlo.

Aunque fue un incómodo viaje entre niños llorando, gente transpirada y una Mikasa malhumorada llegar a destino sin que novia haya golpeado algún pasajero fue un milagro en palabras del chico, pero lo que en aquel momento lo que más llamó su atención fue la gente comenzando a disiparse y ahí estaban ellos, en la terminal de Tucumán en plena siesta con cuarenta y cinco grados haciendo estragos en segundos para Eren quien corrió bajo la sombra más cercana mientras que su novia optaba por quitar un suéter que llevaba, si bien fueron sorprendidos por aquel calor rápidamente vieron el alivio en un hombre que con una enorme sonrisa se acercaba con su bicicleta y sobre esta cargaba una conservadora que llevaba un cartel que dejaba ver un anuncio de helados, la salvación pensaron los exagerados.

— Buenas tardes, yo… bueno quisiera dos helados. —Su español aún no era del todo bueno como el de Mikasa pero se desenvolvió medianamente bien.

— Claro compadre, ¿achilata o helado?

— ¿Alchi que?

— Achilata, no me digas que sos porteño puto. — Dijo entre extrañas muecas el sujeto.

— Japonés.

— Lo mismo digamos, esto es una tradición de la provincia, uno de estos bajo la sombra y quedan revitalizados.

Pronto las manos de aquel sujeto se movieron casi como un jutsu de Naruto y cuando menos se lo esperaron el hombre les sonreía al mismo tiempo que les entregaba sus "helados"

¿Cuánto le debo? - Hablo Mikasa saliendo de su ensoñación.

Nada, la casa les invita, disfruten su día y no anden con su celular en mano por todos lados.

Luego de un sabio consejo ambos terminaron por caminar en busca de un lugar donde tomar asiento, emocionados claramente por darle un bocado al helado tan curioso que degustaron varias personas a su alrededor durante el corto andar que emprendieron en la búsqueda de un banco que exitosamente lo hallaron en un pasillo con aire acondicionado, ambos tomaron un lugar y probaron totalmente emocionados, cuando sus bocas tocaron el fresco refrigerio sus papilas entraron en un frenesí que las hacía bailar en cada bocado que daban. Si quisieran describir todo aquello en una palabra sería, sublime.

— Esto es mágico. — Comenta Eren mirando directamente a la chica que mira con brillo en sus ojos aquel helado tan curioso.

— Lo sé.

— No es tan malo después de todo ¿no?

Antes de que la chica pudiera responder a las afirmaciones de su pareja se vieron interrumpidos por la sonora música del lugar, pronto todas las parejas bailaban al ritmo de una pegajosa canción completamente latina según los pensamientos de ambos.

"Es que ella tiene un bombón asesino

Se sabe un bombón bien latino

Es que es un bombón suculento

Con ese bombón casamiento"

La letra les parecía un tanto graciosa a medida que entendían un poco de esta pero bailaron sin más, por primera vez se sintieron ligeros desde que llegaron, él la tomaba por la cintura para ayudarla a girar sobre su propio eje, al menos eso hacían los demás al ritmo de un meneo de caderas, era totalmente un escenario soñado. Ni siquiera el calor sofocante importó en aquel momento, eran ellos bailando al ritmo del compás de su corazones.

Deslumbrado por su actual visión Eren cantó con su poco español la única frase que entendió "Ella es un bombón asesino" terminó por cantar a la vez que miraba a su novia directamente a sus brillantes ojos nublados por completo por una pasión abismal, era extraño pero aún con las gotas de sudor que bajaban por su cien aquella era la imagen más hermosa que había visto de Mikasa Ackerman, rogaba tener más escenarios así. Después de todo, este viaje atípico lleno de cosas típicas no iba a ser tan malo como creía.