DGM no me pertenece.
Marcas en la piel
Allen no podía dejar de pensar en cómo había obtenido esas marcas en su cuello, que intentaba ocultar desesperadamente para que otras personas no las vieran.
Todo había iniciado una noche antes, el muy despistado no se fijó que el cuarto de baño estaba ocupado hasta que entró en él, encontrando a Road en la bañera, la chica lo miró sorprendida y un poco ruborizada, aunque no más que Allen que ahora parecía un tomate.
—Lo siento—tartamudeó—, no me di cuenta de que estabas aquí, ya me voy.
—¡Espera! —le gritó para que se detuviera—, ¿venías a bañarte, no es así? Hagámoslo juntos, puedo ayudarte a lavarte la espalda.
Allen quedó en shock por unos momentos. ¡¿Qué clase de cosas le estaba pidiendo esa chica?!
—No miraré— continuó Road—, simplemente quítate la ropa y entra, la bañera es muy grande, damos los dos perfectamente.
—Pero…
—Entra, no hay problema.
Allen suspiró. ¿Tendría algo de malo hacerlo? No se le había pasado la idea por la cabeza, pero la oferta de Road era muy tentadora.
—No mires hasta que haya entrado— ¿en qué se había metido?
—Está bien—dijo feliz mientras cerraba los ojos.
Allen se quitó toda su ropa y se metió en la bañera, nunca había estado más nervioso que en ese momento.
—Listo, puedes abrir los ojos—ella obedeció, lo primero que hizo fue admirar el cuerpo de Allen dentro de la bañera frente a ella. No podía estar más feliz de que aceptara su oferta.
—¿Me lavas la espalda? —le pidió.
Allen se encontraba muy nervioso con la situación, si hablaba diría incoherencias, así que mejor se quedó callado mientras miraba a Road darse la vuelta para mostrarle su espalda, él tomó la esponja y el jabón, se la masajeó suavemente y sin prisas, evitando totalmente tocarla directamente con sus manos.
Cuando terminó, ambos dieron la vuelta para que Road limpiara ahora la espalda de Allen. Talló alegremente y a ella no le importó hacerlo con sus propias manos. Allen se estremecía cada vez que ella le tocaba la piel, su toque era suave pero demasiado intenso a la vez.
—Terminé—declaró ella. Allen se dio la vuelta nuevamente para mirarla de frente.
—Gracias.
Road y Allen hablaron de todo y de nada por unos minutos más, mientras terminaban de bañarse, hasta que Allen decidió que era mejor salir de allí.
—Cierra los ojos hasta que yo te avise, Road.
Nuevamente ella obedeció, escuchó cómo salía de la bañera y como probablemente tomaba la toalla para secarse y se vestía.
—Listo—avisó el chico, Road abrió los ojos y lo encontró completamente vestido.
—¿Te quedarás allí mucho rato más?
—No, enseguida salgo también.
—Te veo después entonces.
Allen dejó sola a Road y ella se dispuso a salir de la bañera para vestirse también. Algunos minutos después, Road llegó a su habitación, pero se quedó parada junto a la puerta abierta al ver a Allen sentado en su cama.
El chico la vio llegar y se perdió en ella, justo cómo había estado evitando todo ese tiempo, veía cómo su cabello aún goteaba y dichas gotas caían por el escote de su blanca blusa.
—Pensé que ya te habías ido, no esperaba encontrarte aquí—su comentario logró sacarlo de sus pensamientos.
—Yo—respondió nervioso, sin saber plantear lo que quería decirle—, no lo sé, vine aquí sin pensarlo demasiado.
Road sonrió satisfecha y cerró la puerta tras de ella. Caminó lentamente hasta Allen, mirándolo a los ojos. Allen tragó grueso. Su mirada era muy intensa. Road se subía a la cama, ahorcajadas de él, haciendo que se recostara.
—¿Acaso quieres jugar?
Allen tenía qué admitir que después de haberse dado un baño con ella, no había logrado dejar de pensar en su cuerpo.
Asintió lentamente.
—Bien, te daré lo que me pidas, Allen.
Y fue así como Allen adquirió esas marcas en su cuello.
El chico suspiró, no había logrado cubrirlos por completo, solo esperaba no encontrarse con Lavi ya que no se quedaría callado y se los contaría a todos.
