Hubo un momento en el que Mafuyu dejó de besarlo o abrazarlo, y fue tan repentino que lo confundió y desconcertó.

Tan acostumbrado estaba a ser mimado y consentido por Mafuyu, que cuando ella dejó de darle caricias en el rostro como besos en sus mejillas y abrazarlo, que comenzó a preguntarse si había hecho algo para que se enojase o dejara de darle cariños.

Pero incluso si quería acercarse a ella, Mafuyu retrocedía dos pasos o evitaba tocarlo. Y en serio, le frustraba.

Hasta que harto, luego de que cenaran, Sasha la tomó de la muñeca y sin decir nada se fueron a su habitación. Sintiéndola tensarse cuando entraron y cerró la puerta con seguro; la instó a sentarse en su cama, mientras él tomaba asiento frente a ella en una silla.

- ¿Estás molesta conmigo? ¿Hice algo que te molestara? – ella negó con un gesto de cabeza, sin atreverse todavía a dirigirle la mirada, lo que lo hizo arquear una ceja –. Entonces, ¿por qué no me miras, Mafuyu?

-… No puedo – susurró, y si no fuese porque en el cuarto había silencio, le hubiera costado escucharla.

- ¿Por qué no?

La pelirroja apretó sus manos sobre su regazo, ruborizándose por lo que diría –… Sasha, no sé si sepas esto pero, aquí en Japón uno es mayor de edad a los 20 años – suspiró, tratando de bajar el calor en sus mejillas y animándose a mirarlo –. Cuando Tomo decidió compartir su cumpleaños contigo, tú cumpliste 14 años y… Ha pasado ya 1 año desde que vencimos al Tirano dorado y, yo ya tengo 20 años mientras que tú, apenas tienes 15 años.

- Oh.

- Y aunque yo ya sabía que era mayor que tú, bueno, lo dejé pasar porque todavía tenía 18 años y seguía siendo una menor aquí en Japón… Pero cuando cumplí los 20, comencé a ser consciente de este hecho y… Desde entonces he estado resistiéndome a tener otro tipo de contacto contigo.

- Así que era eso…

- Aun así, fue mi culpa no haberte dicho antes pero es que… Resistirse o contenerse, es difícil – se rió, rascándose ligeramente la mejilla –. Por eso, decidí esperar a que tengas mínimo 18 años o cumplas tus 20 años…

Para que cumpliera 20 años, faltaban 5 años. Y para que cumpliera 18, sólo faltaban 3 años; y entendía su punto, a Mafuyu podían meterla presa por involucrarse con un menor de edad (aunque a muchos adultos, terminaba por importarles un bledo. Mafuyu siempre fue responsable).

Por lo que, ambos tendrían que esperar. Y resistirse a contacto de otro tipo.

- Entiendo, entonces, nuestra relación estará en pausa mientras alcanzo la mayoría de edad – aceptó, con resignación –. Aun así, ¿puedo hacer una última cosa?

- ¿Qué última…?

Su pregunta fue cortada por los labios de él. En un último beso, el cual disfrutó.

La espera sería dura, pero valdría la pena. Pensaron ambos.