¿No les ha pasado que tienen un idea y de repente escribes y escribes y no llegas al punto?. Bueno este es ese tipo de fic espero que les guste

Este fic está escrito para el evento ShikaTema Matsuri 2021 de la página de Facebook: Shikatema Hojas de arena. Estación: otoño


Como nacen los ciervos

—sabes lo que puede pasar si vas ¿cierto? — le cuestiono con tranquilidad sabiendo que ya había tomado la decisión y no habría poder que la hiciera desistir, pero aun decidió intentarlo.

—lo que sé es que no puedo quedarme aquí— le respondió la mujer frente a él con el ceño fruncido y la determinación marcada en la cara

No le quedó más que suspirar sabiendo que perdía el tiempo intentando convencerlo —al menos déjame ir contigo— pidió soltando un suspiro mientras miraba a su hermana relajar la mirada

—te lo agradezco, pero no, el tiempo de celo se acerca y los machos pueden volverse agresivos no voy a arriesgarme a que te hagan daño— el pelirrojo la miró con un gesto de incredulidad —sé que suena increíble, pero he descubierto que pueden ser más peligrosos de lo que crees— soltó un suspiro y continuo — además sabes que las personas ajenas al clan no tienen permitido adentrarse en el bosque y los ciervos aún son cautelosos conmigo—

Ante la lógica que usó su rubia hermana no le quedó más que aceptar lo dicho, aunque no de buena manera —vamos Gaara no te preocupes tanto, aún faltan algunas semanas para que llegue, así que adelántense a la fiesta en seguida estaremos ahí — y con una sonrisa salió cerrando la puerta tras de sí

El pelirrojo no pudo sino ver cómo su hermana se adentró el bosque, bajo la mirada atenta de los ciervos que lo miraban fijamente desde la orilla del mismo y por un segundo le perturbo la manera en que lo hacían.

La nueva matriarca del clan Nara camino lentamente entre los árboles, sus casi nueve meses de embarazo le exigían ser más cuidadosa al hacerlo y aunque desde que entró en el último trimestre del mismo su esposo le había negado acompañarlo a realizar cualquier actividad que estuviera relacionada con el cuidado del bosque y los ciervos que moraban en el mismo, ella se acercaba para que los más jóvenes quienes eran los más curiosos se familiarizaran con su presencia.

Si bien avanzar entre los árboles ya no le era tan sencillo pronto logró llegar hasta el lugar donde se hallaba su marido. El cual se encontraba en cuclillas revisando a una joven cierva que temblaba ligeramente, pero sin heridas visibles a simple vista —Está bastante asustada, estuvieron acosándola, pero aún es muy joven para aparearse así que terminaron por dejarla en paz— le informo sin mirarla mientras tomaba a la joven cierva en sus brazos — tengo que llevarla a la zona donde normalmente se reúnen las hembras, no está herida pero no creo que sea capaz de ir por su propia cuenta— Le dio la espalda comenzando a caminar seguro de que la rubia lo esperaría en aquel lugar, pero esta lo siguió después de tomar la bolsa con los utensilios que suele llevar por si encuentra algún ciervo herido y que había dejado sobre un pequeño arbusto.

— tranquila amata, estas a salvo — la voz de su mujer fue acompañada por su mano que acaricio suavemente a la cierva cuando dejo en el suelo a la asustada cierva

—No debieron seguirme— regaño suavemente a la rubia mientras le daba una sonrisa y con una de sus manos acariciaba el enorme vientre de la mujer —debiste adelantarte a la fiesta con tus hermanos— agrego a manera de reprimenda

— No voy a soportar a Ino sola, esa mujer está tan emocional que si no fuera porque su vientre es casi tan grande como el mío no creería que es cosa del embarazo— fue la afirmación de la mujer

Shikamaru soltó una risotada ante el comentario, pero no negó lo dicho por su esposa — en todo caso no debiste venir, los machos están inquietos ante el berreo incluso han intimidado a los machos más jóvenes, aunque aún no son competencia. Pudieron hacerte daño, aunque no fuera su intención — agrego al tomarla de la mano para retirarse del lugar

—Prefiero arriesgarme con los ciervos, al menos ellos me tratan de forma normal— susurro mientras caminaban en un intento de no ser oída.

—Me disculpo si nos hemos puesto sobreprotectores, pero… tuvimos un inicio difícil y quiero que el final sea lo más fácil posible ya que no puedo hacer nada más que brindarte comodidad— hablo el pelinegro haciéndole saber que lastimosamente fallo en el intento de no ser escuchada.

—no me importaría tanto si convencieras a mis hermanos de que regresaran a Suna ¡Gaara es el Kazekage! Debería preocuparse por la aldea, no de si su hermana tiene retención de líquidos— expresó su frustración de nuevo haciendo que la risa de su marido se escuchara por los alrededores

—pues no he oído que te quejes porque el Kazekage te lleve la comida para que no te levantes de la cama— replicó el pelinegro

—Es culpa de los genes Nara, me han vuelto una vaga— se justificó con una sonrisa sarcástica en sus labios —mira que ni siquiera se mueve para dejarnos saber si es un él o una ella— dijo al acariciar su vientre

Una sonrisa afloro en los labios masculinos antes de contestar —Tal vez es la naturaleza problemática de su madre la que hace que no quiera mostrarse — agregó el pelinegro fingiendo inocencia. De pronto sintió como la rubia se había detenido y volteo la cara para saber la razón y fue entonces cuando noto que miraba a sus pies con una ligera preocupación en la mirada —¿Qué pasa? —

—Creo que se me acaba de romper la fuente— declaro la rubia aun es shock —pero no puede ser porque aún faltan semanas y no he tenido contracciones desde que dijeron que las Braxton Hicks, desaparecieron— comenzó a balbucear razones por las que no podía haber empezado el trabajo de parto

El pelinegro coloco sus manos en el rostro de la mujer juntando sus frentes—Temari mírame, estas en término, tienes 38 semanas y no tienes contracciones, podemos llegar al hospital antes de que entres en fase de expulsión, todo va a salir bien— le dijo para tranquilizarla, sabía que después de las amenazas de aborto que sufrió en los primeros meses, la posibilidad de un parto prematuro le aterraba, no porque la pusiera en riesgo sino por los riesgos que pudiera significar para la vida dentro de ella

—tienes razón este bebé se quedará donde esta hasta llegar al hospital— espeto la mujer más tranquila e intentando retomar el paso para salir del bosque lo más pronto posible, sin embargo, en el momento que abandonaron el claro las contracciones se hicieron presentes, mismas que intento ignorar para no preocuparse y preocupar más a su marido por lo que no fue hasta después minutos que sintió el choque con el cuerpo masculino que se percató que no habían caminado hacia las afueras de este sino hasta otro claro que no lograba identificar —¿qué hacemos aquí?— pregunto

—Las contracciones empezaron así que no me voy a arriesgar a que corones a medio camino al hospital— fue la respuesta del líder de los Nara

—oh ¿entonces prefieres arriesgarte con un parto en medio del bosque sin los mínimos cuidados necesarios por si hay alguna complicación? — pregunto la rubia con sarcasmo

—no seas tan problemática mujer, he ayudado a algunas ciervas cuando tienen problemas al dar a luz, así que tengo una ligera idea de lo que hay que hacer— dijo para infundirle confianza, aunque la verdad es que estaba aterrado ante la idea de que hubiera alguna complicación, pues no sabría cómo reaccionar.

—Espero que tengas tanta razón sobre eso como lo tuviste sobre detenernos en este lugar— contesto la rubia mientras su semblante reflejaba todo el dolor que las contracciones le estaban haciendo sentir

Fue entonces que el pelinegro ayudo a la mujer a recostarse sobre el césped para que el alumbramiento fuera más fácil —Diablos— susurro a lo bajo después de revisar la dilatación de la mujer y ver no solo su mano bañada de sangre sino el pequeño charco que comenzaba a formarse en el suelo bajo la entrepierna de la mujer

—Shikamaru juro que si te desmayas en este momento no vas a vivir lo suficiente para conocer a este bebé— advirtió la rubia al ver como el semblante del hombre se había vuelto pálido

—Estoy bien… solo… diablos esto es bastante diferente que ayudar a una cierva— declaro con voz temblorosa, pero de alguna manera eso hizo reír a la parturienta

—si bueno creo que eso es obvio— soltó sarcásticamente —Ahora utiliza tu brillante cerebro y salgamos de esto cariño— ordeno de ultimo…

La noche había caído cuando un grupo de figuras esperaban expectantes a la orilla del bosque la inquietud en sus rostros apenas iluminados por la luz de la luna, pronto de entre la oscuridad una tenue luz les permitió ver como dos figuras se deslizaban con cuidado tras de ella. Pronto pudieron ver como a luz se hacía más visible y las sombras tras ella más nítidas, la figura femenina que encabezaba llevaba colgando en una mano la lámpara que alumbraba el camino, en la otra un pequeño bulto que acunaba contra su pecho. Detrás la figura morfa que se apreciaba dejo deducir que era en realidad dos personas un hombre que cargaba en brazos a una femenina que descansaba la cabeza en su hombro

—Yoshino-san— grito una rubia de gran vientre mientras veía a la mujer emerger de las sombras y acercarse al grupo

—Ino cariño no grites, podrías despertarlos— reprendió amorosamente a la joven mujer mientras terminaba de llegar hasta el grupo —Tanto Temari como el bebé están bien, aunque el parto fue rápido para una primeriza ambos están cansados por el mismo— agrego la madura mujer entregándole la lámpara a otro miembro del grupo de bienvenida para poder mostrar el rostro del recién nacido

—Es igualito a Shikamaru— fue lo primero que salió de la boca de Ino —solo espero que tenga el temperamento de Temari— añadió con maldad al ver al nombrado llegar con la durmiente mujer en sus brazos

Una problemático se escuchó por parte de Shikamaru, aunque no se supo si era dedicado a Ino o los hermanos de la arena quienes lo rodeaban para arrebatarle a su hermana de los brazos —Vamos lo mejor es llevarlos al hospital para que le hagan una revisión completa— agrego la antigua matriarca de los Nara.

La rubia platinada tomo al bebe de los brazos de la mujer y se encamino hacia ese lugar murmurándole cosas las recién nacido, sobre lo feliz que estaba por compartir su cumpleaños con él, siendo seguida de su marido y algunos miembros del grupo que esperaba el regreso de los Nara, dejando a estos con los Sabaku no quienes les pidieron fueran a casa a darse un baño y descansar mientras ellos se hacían cargo de su hermana y su sobrino, dejando solos a madre e hijo.

—tranquilo Shikamaru hiciste un buen trabajo— expreso la mujer sabiendo que su hijo no estaba tan tranquilo como parecía

—el trabajo lo hizo ella yo solo intente no desmayarme— respondió el hombre respirando más tranquilo —definitivamente no se parece nada a como nacen los ciervos y ella no me dejara olvidarlo— agrego con un poco de burla en la voz, arrancando una risa de su madre quien lo condujo a casa para que se diera un baño antes de que fuera al hospital a ver a su esposa e hijo