Dolor, era todo lo que podía sentir en ese momento. Pensó que no volvería a sentir este mismo dolor después de que Unity lo dejo en ese desolado planeta lleno de notas con una agria despedida, ahora era diferente, no solo fue el abandono acompañado de una bofetada de realidad, no, este dolor venía junto con humillación y un fuerte toque de odio a sí mismo por arruinarlo una vez más.
Lo admitía, había cagado todo, arruino su propia felicidad por débil y estúpido, por bajar la guardia y murmurar dos palabras que firmaron su sentencia, sus acciones lo llevaron una vez más a la profunda soledad.
Observó el pequeño cuarto donde estaba lleno de cajas con recuerdos y planos de inventos, su cabeza giraba y sus ojos apenas enfocan entre tanta oscuridad.
Una rabia ciega se instaló en su cuerpo dándole la fuerza para levantarse de ese viejo catre que su hija le dio como cama. Tambaleante se acercó a esa mesa llena de papeles y planos, enojado consigo mismo empezó a destruirlos, todo su trabajo de semanas, lo destruyó en una noche.
Su huesuda mano se topó con un papel diferente, el boleto que el consejo de la ciudadela le dio por un Morty nuevo. Lo tomó entre sus manos para partirlo por la mitad cuando una idea fugaz lo hizo retractarse justo a tiempo. Ese papel era ahora su boleto de salida.
Miró con asco la habitación y luego a sí mismo, olía a vómito, alcohol de mala calidad y tristeza, no podía presentarse de esa manera ante su nuevo compañero.
Con un nuevo plan y determinación en la mirada, busco ropa limpia y se fue al baño, todos los demás residentes de la casa dormían profundamente como para notar que hacia Rick.
Se bañó como nunca lo había hecho antes, luego se vistió con su clásica ropa. Regreso a su habitación y tomó el boleto, la pistola lanza portales y su petaca.
Sin vacilar disparó a la pared y cruzó el vórtice verde.
Los cuatro amigos caminaban en silencio, cada uno hundido en sus pensamientos. Morty Astuto no decía nada, el viaje había sido un fracaso y si no fuera por sus amigos ahora estaría muerto, tuvo suerte cuando los otros tres Mortys lo atraparon a tiempo de que cayera en aquel portal que elimina desechos, al final la famosa fuente de los deseos era pura mentira. Decepcionados decidieron regresar a la escuela para su tan esperada graduación.
Cuando llegaron esa mañana a la escuela se toparon con no solo que esta sería su última graduación, la última vez que tendrían un Rick, sino que un Morty es el nuevo presidente de la Ciudadela.
Todos estaban nerviosos antes ese nuevo cambio, incluido Morty Astuto que lo ocultaba bien en una fachada de rebeldía y desagrado hacia cada Rick que pasaba delante de él.
El portal verde se abrió justo delante de la escuela de Mortys, Rick le lanzó su boleto a su otro yo de pelo liso para ir hacia los Mortys, reprimió el impulso de sacar su petaca mientras observaba con ojo crítico a quien sería su futuro compañero de aventuras, necesitaba uno que pudiera viajar para siempre en el espacio y obviamente que no muera al primer enfrentamiento.
Descartó con rapidez a el Morty que usa lentes y la versión gordita, no necesitaban que sean una carga. El Morty reptiliano le llamó la atención pero otro Rick reptil lo tomó de inmediato. Suspiro molesto y siguió su camino hasta llegar enfrente otro Morty con las mangas arremangadas y un peinado cubierto de gel.
—¿Que miras viejo decrépito?—le dijo el castaño con una sonrisa burlona.
Rick elevó su uniceja intrigado por la insolencia del menor, le agradó de inmediato, su nieto era así a veces.
El peliceleste le hizo una seña para que entendiera que lo había elegido a él, eso sorprendió a Morty Astuto brevemente, Rick se giró y caminó unos pasos.
—Vienes o no, Mocoso— le invito antes de seguir caminando a la salida de esa deprimente institución, el castaño echó una ojeada directo a sus amigos que ya tenían a su nuevo abuelo. De mala gana siguió al mayor, sus ojos observaban la espalda del mayor, esperaba que este durara más que los anteriores.
Los dos entraron en silencio a la primera cafetería que encontraron, Rick los dirigió hacia la última mesa del fondo para tener privacidad.
Un Morty vestido de mesero se acercó a pedir sus órdenes, hot cakes y un café para Rick, hamburguesa con gaseosa para Morty.
Morty Astuto no decía nada pero no bajaba la mirada, sus ojos seguían fijos en ese nuevo Rick.
—¿Y qué le pasó a tu Morty?— preguntó sin rodeos, el mayor hizo una mueca.
—No le paso nada—respondió de mala gana, el menor levantó una ceja, eso no le daba buena espina.
—No entiendo, si a tu Morty no le paso nada ¿Por qué me elegiste?—lamento de inmediato lo necesitado que sonaba la pregunta de sus labios.
Ya no pudo aguantar más y sacó su petaca de su bata, el alcohol quemó su garganta como siempre.
Astuto temió lo peor, si su nieto original estaba bien, entonces solo podía significar que lo quería para experimentar. Su cuerpo delgado tembló levemente ante los recuerdos, no quería volver a pasar por eso otra vez, como pudo reprimió las lágrimas que amenazaban con salir e intentó respirar tranquilo para poder concentrarse en buscar una forma de buscar una salida.
Sus órdenes llegaron acompañadas de una brillante sonrisa de parte del joven mesero.
—Que lo disfruten— dijo antes de retirarse a otra mesa.
El peliceleste vertió un poco de Whisky de su petaca en la taza, tomó un trago saboreando el gusto fuerte por un momento antes de clavar sus ojos en "su" nieto.
—Come M-Morty— ordeno, el castaño salto en su sitio del susto, estiró su mano y tomó la grasienta hamburguesa.
La disfruto, ya que no sabía cuándo volvería a comer después de escapar de este Rick.
—Él ya no quiere viajar conmigo— continuó Rick con la charla anterior.
Morty se sorprendió ante esa aclaración.
—¿Por qué?
Los ojos del mayor estaban en los otros Ricks y Mortys que estaban en la cafetería disfrutando de sus órdenes.
—La cague— contestó abatido.
Muchas dudas inundaron a Morty ¿Qué hizo ese Rick para que su Morty no quiera viajar con él? ¿Por qué se veía tan triste este Rick? Es común ver a los Ricks con una personalidad engreída y narcisista, él no se veía así.
—¿Cómo te gustaría que te llamara?—le preguntó el mayor.
—Eh, Morty.
—¿M-Morty?¿Seguro? ¿Cómo te decían en la academia?
—Los demás Mortys me decían Astuto.
—¿Astuto? Te queda— dijo con esa característica sonrisa engreída.
El castaño terminó su comida, mientras que el mayor ni había tocado los hot cakes, en silencio le pasó el plato al menor.
—Come, estás muy delgado.
En silencio comió las masas endulzadas con jarabe, no quería bajar la guardia con este nuevo Rick, pero sin duda se comportaba diferente a los demás. Aún no se decidía entre huir de él o quedarse.
—¿Vamos?—en la mesa dejó el pago de sus comidas y salieron del local.
El portal verde se abrió ante ellos, al otro lado estaba el garaje.
Un cosquilleo recorrió a Astuto, observó con detenimiento el garaje de su nuevo hogar, o eso pensó.
—Sube a la nave Mort -Astuto—se corrigió—. Nos vamos.
— Tan rápida una aventura ¿Por cuánto tiempo?—preguntó, Morty miró la puerta que conducía hacia la cocina. La verdad era que Astuto no quería irse aún, él tenía ganas de conocer a su nueva familia ya que apenas recordaba a sus padres y su hermana originales.
—Nos iremos para siempre— respondió mientras subía las últimas cosas que iban a necesitar.
El castaño frunció el ceño ante esa respuesta, algo pasaba, pensó antes de subir a la nave, había tantas cosas que no comprendía de este Rick.
El Morty Smith de esa dimensión escucho el ruido de la nave saliendo del garaje, sin embargo sigo en su cama en silencio, sabía que tarde o temprano Rick se iba a ir otra vez y aunque sabía que tal vez no lo volvería a ver nunca más no se levantó a detenerlo, es lo mejor pensó el menor.
La nave salió de la atmósfera terrestre, pronto el paisaje se llenó de estrellas y algún que otro planeta colorido.
Dos meses habían pasado desde que Astuto viajaba junto a Rick sin un destino fijo.
Y nunca había sentido tanto terror como ahora que ayudaba a su nuevo Rick a llegar a la nave, uno de los traficantes le había disparado a Morty pero Rick se interpuso.
—Solo faltan unos pasos más—murmuró el castaño con nerviosismo.
La distancia entre ellos y la nave parecía tan larga y eterna. Llegó a tiempo y colocó al mayor en el asiento del copiloto, inmediatamente buscó el botiquín.
En la caja había una jeringa con un líquido púrpura viscoso, sus manos temblaban tanto que apenas podía sostenerla.
—Dame eso— Rick se lo arrebató y se pinchó muy cerca de la herida. Su vientre sanaba con gran rapidez y la sangre dejaba de fluir.
—¡Ahí están!—señaló uno de los traficantes.
—Mort, sácanos de aquí— el apodo que su Rick le colocó lo trajo a la realidad.
El castaño miró con horror cómo volvían a disparar contra ellos, reprimió su llanto, no podía permitir que volvieran a lastimar a su Rick.
Encendió el motor con las llaves que el mayor le pasó apenas se subió a su lado, con decisión tomó el volante con sus manos pegajosas con la sangre del mayor, un cruel recordatorio, y elevó el vehículo hacia el espacio.
Una hora después lograron perderlos de vista, Rick estiró su brazo y tocó el botón que activaba el piloto automático. Astuto seguía con sus manos en el volante.
—Mort ¿Estas bien?
Normalmente Rick no haría una pregunta tan estúpida pero sin duda le había sorprendido la actitud del menor.
Esa pregunta destrozó el corazón del adolescente, giro su rostro hacia Rick, las lágrimas caían mientras observaba el demacrado semblante del científico, por fin se había curado por completo pero aún seguía pálido ante la gran pérdida de sangre.
El castaño lo abrazó y lloró con fuerza sobre su pecho, no le importaba mancharse aún más con la sangre casi seca del mayor solo quería sentirlo, sentir su corazón latir y su respiración normalizada. No era propio de un Rick consolar a un Morty pero el castaño logró hacer que levantara su huesuda mano para acariciar con lentitud esos rizos castaños.
—Tú eres el que está herido, yo no… yo fui un inútil.
—No lo eres, de hecho me salvaste. Pero que eso no se te suba a la cabeza.
Ignoro el comentario y siguió abrazado al mayor descargando todas sus emociones el sucio suéter celeste.
—Pensé que ibas a morir y que estaría solo otra vez.
—Estoy bien—afirmó con una sonrisa ladina—. Además hace falta mucho más que un disparo para que eliminen al Rick más Rick de todos.
Morty sonrió levemente. Este Rick es especial, no solo por sobrevivir, sino porque era el primero que le importaba y se preocupaba por él. Aún no sabía porque su nieto original no quería estar con él teniendo tanta suerte de tener alguien así, decidió que no permitiría que su nieto original se lo arrebatara, ahora es SU Rick.
—Rick y Morty por cien años—murmuró el menor.
—Sí, Rick y Morty por cien años.
N/A:
¡Hola! Después de mucho tiempo regreso con un nuevo fanfic.
Depende de los comentarios si quieren que siga con la historia, sino la dejare como un one shot.
AnithaSakura
