Notas de autor: No me pude resistir, quién podría hacerlo(?) luego del hermoso art que Mashima nos regaló; no solo son sus miradas, son su sonrisas, sus expresiones tranquilas, la intimidad, la confianza y el jugueteo… ¡Es gruvia! Tehehehe. No soy la persona más constante, soy lenta, distraída, insegura pero no me quería quedar atrás cuando tres personas me pedían que escribiera —me obligaron— y menos cuando Sabs coloreó el art de Mashima para mí y JFSDFJDSDFDSJF, todos se esfuerzan menos yo y heme aquí sacando estos sentimientos.
Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima, yo solo soy una esclava de la OTP.


Inagotable

A big heart, no ingratitude closes, no indifference so tired


Gray lo tenía claro, sin embargo aún no era el momento.

Solo un poco más… suplicó mentalmente. Un poco más, estaba cerca. El camino había sido largo y fue trazado por muchos factores que lo llevaron a la situación en la que estaba y quizás, sin la dirección y sin la fuerza de gravedad que guiaban su vida, él no estaría ahí.

Las cosas pasaban por algo, absolutamente todo tenía una razón de ser; encuentros, desencuentros, acciones, momentos, heridas… todas eran ocasionadas por una fuerza mayor y él ya no ponía resistencia.

Por eso pedía por un poco más de tiempo, porque los giros en espiral estaban por terminar para iniciar un camino recto y sin remordimientos.

Un poco más… porque la paciente y casi eterna espera de Juvia merecían su recompensa.

Un poco más… porque se sentía casi listo.

Ya casi era el hombre que ella se merecía.

Y no era ningún crimen pasar el tiempo que tenía, aun siendo escaso, a su lado. Juvia era insistente, sí. Él agradecía ese rasgo característico en ella porque la maga de agua siempre encontraba motivos de peso para estar con él. Mientras eso pasaba, Gray encontraba menos excusas para escapar y reconocía más razones para quedarse.

Más si sabía que pronto se iría de nuevo.

Gray no ocultó su alegría al verla y no perdió el tiempo en ponerse al día con ella pero así como los días soleados son amenazados por nubes grises y lluvia, la burbuja en la que se quería encerrar era frágil y fácil de pinchar.

—Uhm… Gray-sama —Juvia titubeó después de haber examinado las heridas de su cuerpo, y al notar que no había nada de gravedad, se enderezó.

El mago de hilo achicó los ojos, dudoso. —¿Si?

—¿Cuándo se va?

La vio hacer su mejor intento de sonrisa pero no le resultó, o al menos eso juzgó él.

—Mañana.

Asintió y antes de sentirse afligida, habló rápido—; ¿Juvia puede cenar junto con Gray-sama esta noche? —no contestó y ella se sonrojó, presurosa siguió hablando —Juvia promete cocinar algo que le encantará a Gray-sama… —hizo su promesa y estuvo a nada de aceptar pero la maga lo interrumpió —y quizás Gray-sama pueda terminar la conversación de la vez pasada… antes de que desapareciera.

Sintió su cuerpo tensarse, la garganta se le secó y sus mejillas ardieron…

Había tanto por decir pero él insistía en un poco más de tiempo.

La respuesta prometida estaba en la punta de la lengua pero se deslizaba hacia su garganta, hasta hacerse nudo, y se quedaba sin poder pronunciar palabra alguna.

Vio a Juvia sonrojarse y sonreírle… —¿Juvia es qué para Gray-sama? —se acercó a él… —¿Es que de su vida?

Y tal vez debería repetirlo esa noche.

Ignoró el sonrojo total de su rostro, apretó sus manos y tensó la mandíbula. Juvia no superaría ese tema, y eso era impactante; aun sin tener una respuesta clara pero si con una esperanza que se convirtió en certeza, ella solo permanecía y es por eso que Gray le pedía un poco más de espera ya que a un gran corazón como el de ella, ninguna ingratitud lo cerraba y ninguna indiferencia lo cansaba.

—¿Qué vamos a cenar?

Ella parpadeó, ni siquiera tuvo tiempo de una desilusión y ese fue un punto para él. Cortó de tajo un tema pero agrandó algo que le haría feliz también, Juvia ya no perdía batallas con él.

—¡Juvia necesita su ayuda con eso! —señaló, animada.


Arqueó una ceja, preguntándose cómo era que Juvia sabía de la existencia de un libro de cocina en uno de esos enormes estantes.

—Juvia ha venido aquí con Levy-san —pronunció, se preguntó si ella tenía el poder de leer su mente, después de todo nunca se podía subestimar a Juvia y su radar —Levy-san y Cana-san pasaron mucho tiempo con Juvia —sonrió tenuemente, él agradeció que tuviera compañía en su ausencia porque no le gustaba nada la idea de verla sola —y Juvia lo vio, pensó en regresar aquí cuando Gray-sama volviera.

Supo que la loca cabeza de Juvia echó a volar su imaginación cuando la maga acunó su rostro y empezó a menearse alegre mientras balbuceaba sus planes, ella siempre soñaba despierta, no perdía la oportunidad. Y sonrió feliz por eso, deseó que nunca cambiara.

—¿Y dónde está ese libro?

Infló sus mejillas. Juvia dio unos pasos para introducirse en uno de los enormes pasillos de esa biblioteca, luego se detuvo justo en medio y giró sobre sus talones para verlo.

—Sobre eso… Gray-sama —una tímida Juvia había aparecido frente a sus ojos, la maga había agachado la cabeza, se había sonrojado y desviaba la mirada; como si fuera la más tímida e indefensa de las mujeres —¿Puede Gray-sama ayudar a Juvia a alcanzar el libro de ahí? —señaló el penúltimo de los estantes, Gray se sonrojó cuando la vio poner cubrir sus labios con su mano pasa susurrar —Juvia es algo pequeña para alcanzarlo y Gray-sama es la persona más sexy y alta que ha visto por aquí…

Le pareció divertido porque eso le gustaba de ella, toda esa locura y cada una de sus ocurrencias. Gray sonrió porque si él pedía un poco más de tiempo y si sabía que Juvia no esperaría por siempre, tenía que poner de su parte, eso lo había aprendido a la mala. La vida de podía ir de un segundo a otro, en esos momentos estaban los dos juntos y mañana él tendrá que reanudar la misión con su equipo y eso implicaba más meses separado de Juvia, así que debía cooperar, quería y su corazón se lo exigía.

Tenía que aprovechar el ahora.

Tenía que darle cimientos a esa esperanza vuelta certeza por parte de ella.

Tenía que dar más de él.

—Te equivocas, Juvia… —bromeó, la maga lo vio fijamente —soy la persona más alta aquí porque soy la única.

Vio que ella encogió sus hombros y su montón de sueños rotos nublaron el brillo de sus ojos, había fallado en su intento pero él no podía dejarla así ya que no quería llegar a ese extremo y porque siendo un mago de hielo, es capaz de moldearse cualquier cosa… cualquier situación.

—Tampoco lo voy a alcanzar —la decepción en el rostro de Juvia era palpable —pero te ayudaré —declaró.

Podía hacer una escalera de hielo pero no sería muy varonil de su parte, también estaba la opción de buscar una escalera normal que de seguro había porque los estantes de esa biblioteca eran enormes pero no, Gray optó por otro tipo de magia…

La magia que haría feliz el corazón de Juvia y el suyo.

Aunque no lo pronunciara en voz alta.

Los ojos de Juvia se abrieron por la sorpresiva decisión de Gray, ella lo vio acercarse y posteriormente agacharse, tras varios segundos sin movimiento y sin respuesta por parte de la maga, Gray la llamó suavemente.

—¿Juvia? —la maga de agua seguía dentro de su ensoñación —esto es lo que querías, ¿no?

Gray comenzaba a sentirse avergonzado por la situación, consideraba haber leído mal la jugada por la falta de respuesta de Juvia, total, nunca se sabía qué pasaba por esa loca cabecita.

—Gray-sama cargará a Juvia —susurró —Gray-sama cargará a Juvia —repitió…

Sonriente por no haber errado, feliz por la lectura que había hecho con la maga, habló—. O si quieres busco una escalera.

—¡NO! —gritó y tras recordar que estaba en una biblioteca, colocó sus manos sobre sus labios, avergonzada de su fe comportamiento indebido —¡La idea de Gray-sama es perfecta!

Rápidamente se movió y sin pensarlo, se subió a los hombros del mago de hielo; primero pasó su pierna izquierda por el hombro izquierdo de él, sintió que una sensación cálida recorrerle desde la palma hasta el hombro cuando colocó su mano sobre su muslo para sostenerla y darle mayor estabilidad.

Y mientras Juvia ponía todo de sí para no arruinar el momento; una caída sería dolorosa pero el amargo de recuerdo de un intento infructífero le dolería más. Gray había dejado atrás los nervios y los estragos físicos que acarreaba con esa acción. De hecho, no había sentido pizca de nervios, de un tiempo acá se sentía con más confianza; podía hacerlo, podía decirlo, podía disfrutarlo porque no había más fantasmas en su cabeza. Y gran parte de su madurez la había ganado en ese camino que el destino trazó para él.

Ambos estaban madurando; por otro lado estaba Juvia controlando bien sus emociones, se sintió orgullosa de ella misma luego de que apoyó su otra pierna sobre el hombro de Gray, tuvo el mismo efecto electrizante cuando sintió que posó su mano sobre la piel de su pierna para agarrarla.

No le faltó equilibrio, no pensó en su peso, ella no dio ningún motivo para arruinarlo al desbordarse en sentimientos, el toque de Gray fue suave pero la detenía con firmeza, simplemente era perfecto; se sentía protegida, querida y en plena confianza.

El mago de hielo estaba envuelto en una sensación desconocida pero agradable. No era como si nunca hubiese tocado la piel de Juvia pero ese contacto era diferente... no sabía por qué.

—Voy a subir… —anunció mientras se elevaba poco a poco, cuidándola —¿Estás bien? —preguntó, alzando la vista para verla; Juvia asintió en silencio, tenía la vista hacia enfrente mientras el subía… ella miraba cómo rebasaba cada estante; su mano derecha iba alzada, tratando de alcanzar el libro, mientras que la izquierda reposaba abajo.

Gray se detuvo y levanto ligeramente el rostro para verla, al mismo tiempo Juvia hizo lo propio y bajó un poco la cabeza para encontrarse con la mirada del mago. Cuando su largo cabello azul estorbó, ella misma acomodó un par de mechones tras su oreja para así tener el rostro despejado y poder anclarse en los ojos de su amado.

No supo cuánto tiempo estuvieron así porque el mundo de Gray Fullbuster se detuvo por segunda vez, y esta vez era en el buen sentido. En esta ocasión el corazón no se cansaba de latir mientras las respiraciones se volvían tan lentas hasta ser casi imperceptibles para cualquier ser humano cuando eran solo Juvia y él viéndose fijamente con toda la dulzura del mundo.

Él lo supo, ese palpitar tranquilo significa la cúspide, el final de la carrera, el último candado de la puerta... el final del arcoíris. Ese era su momento.

Ambos se sonrieron simultáneamente por estar envueltos en esa sensación, en un mundo dibujado exclusivamente para ellos.

Era otro tipo de contacto, también era otro tipo de situación y los dos se sentían cómodos, felices, plenos… sinceramente no tenían palabras para describirlo; ambos se veían sonrientes con un leve rubor en sus mejillas aunque no había nervios, ni timidez, ni los balbuceos inocentes cuando se empezaba una relación y eso era porque estaban en otro nivel, aun cuando no se cumplía la cuota de tiempo que pedía pero momentos como esos eran los que llenaban de fuerza la esperanza vuelta certeza por parte de Juvia porque las miradas hablaban, los silencios se podían interpretar y los corazón se podían conectar con magia o con el simple hecho de amarse tan profundamente.

Ese amor se podía sentir en el aire, en el agua y en el hielo y en el pasillo de esa biblioteca.

Sus hombros jamás se cansarían de cargarla, de eso estaba seguro. Y si estaban así de cómodos era porque él ya no tenía dudas de sus sentimientos y los miedos habían desaparecido y era porque ella sabía perfecto su sentir, sin necesidad de alguna palabra... ya lo había dicho, al radar de Juvia nunca había que subestimarlo.

—Son ellos...

Escucharon una tercera voz que contaminó la atmósfera que formaron.

Por el rabillo del ojo, Gray miró dos siluetas: una mujer y un hombre bastante alto. Regresó la mirada a Juvia, descubrió que se veía algo asustada.

—Les voy a pedir amablemente que salgan de aquí —la figura masculina habló en tono serio.

—¿Perdón? —con el entrecejo fruncido se giró a verlo.

—Los comportamientos indecentes están prohibidos aquí, ¡les recuerdo que esta es una biblioteca! —esta vez fue la mujer, le bibliotecaria, la que habló.

Gray sintió arder sus mejillas. —¿De qué diablos hablan?

—Gray-sama... su ropa —Juvia le susurró, señalándole que se había quitado casi todo.

Admitió que eso estaba mal pero no era tan indecentemente cómo ellos trataban hacerlo ver... ¿o sí lo era?

—¡Solo queríamos un libro!

—¿¡Y para eso tienes que quitarte la ropa!? Y luego esconderse en uno de los pasillos y estar a solas con una señorita y ¡No se ve nada bien! ¡A los dos debería darles vergüenza esta conducta tan inmoral!

No dijo nada, solo volteó a ver a Juvia y ella asintió rápidamente, se agachó un poco para que ella pudiera bajarse y luego tomó su mano.

—¡Corre!


—Juvia nunca imaginó que terminarían siendo una pareja de vándalos.

—¡No estábamos haciendo nada malo!

Se excusó, riéndose pero la cabeza de Juvia divagaba en miles de escenarios de un malandro enamorado o en el cliché de la chica buena con el chico malo.

Ambos corrieron bastante, hasta sentir que los pulmones les ardían por la falta de aire. Y mientras se alejaban, tuvieron tiempo de reír por lo ridícula de la situación, en realidad Juvia era quien se reía, más de él que de otra cosa porque ni en sus mejores sueños se imaginó que algún día podrían vetarlos de una biblioteca por indecentes y ojalá hubieran estando haciendo cosas de ese tipo, en cambio, Gray se había hecho el ofendido por las burlas que le hacía pero era su modo de seguirle el juego.

—Juvia necesita parar Gray-sama —comentó agitada.

El mago de hielo obedeció cuando sintió que ella se detuvo, imitó su movimiento. Los dos trataban de recuperar el aire, Gray vio que Juvia flexionó un poco las rodillas, él parecía estar en mejor estado así que la esperó, después de todo reír, fantasear mientras corría le estaba cobrando factura.

Caminó para sentarse en uno de los escalones, luego de unos minutos en los que aparentó estar mejor, Gray se animó a preguntar.

—¿Tienes el libro?

Juvia abrió los ojos. —¿Libro?

La vio dubitativo. —El libro de recetas que querías alcanzar —recordó, echó atrás su cabeza y una sonrisa burlona adornó sus labios.

La ardilla dentro de la cabeza de Juvia empezó a trabajar; Gray le había ayudado alcanzar el libro de aquel enorme estante y ella no lo había agarrado porque se distrajo con Gray-sama.

—Juvia no lo tomó… —se sonrojó avergonzada —¡Aunque robar es malo! pero a Juvia no le importaría ser una ladrona por Gray-sama...

Gray comenzó a reírse. —Corrimos por media ciudad en vano, entonces —que al ser expulsados de la biblioteca —¡Y no lo íbamos a robar! solo lo tomaríamos prestado un rato y lo regresaríamos después.

Hizo una carita triste. —Juvia no lo tomó en ningún momento, Gray-sama.

Apretó los labios, frustrada. Gray captó eso pero antes de poder actuar, ella se adelantó.

—Juvia arruinó todo… —pensó y una ráfaga de pensamientos negativos reinó en su mente: no libro, no receta de cocina. No receta, no comida. No comida, no cena de despedida con Gray-sama.

Gray la conocía y sabía que no estaba bien.

—Juvia… —le nombró.

Juvia tuvo un rápido viaje al pasado; en aquellos días de lluvia, las nubes se habían despejado para filtrar algunos tenues rayos de sol y apuntar hacia la amable sonrisa del mago de hielo que colapsó su mundo.

Así era su momento; el cielo comenzaba a nublarse pero al escuchar su nombre alzó la vista y vio a su sol esperando por ella, invitándola a sentarse a su lado con una afable sonrisa que atravesaba su corazón como si fuera una flecha de cupido.

Flecha tras flecha, Juvia flotó hacia su lado y se sentó, cerca, muy cerca, de él. Sus hombros chocaron.

No dejaba de sonreír y como esa magnética sonrisa logró empujar sus pensamientos negativos, ella lo vio con timidez.

—Podemos ir a cenar hoy, yo invito —sugirió. Le agradaba la idea de pasar todo el tiempo que se podía a su lado, que a él también le dolía dejarla nuevamente pero ese era un camino que debía tomar solo y si emprender esa misión le daba como resultado la confianza que necesitaba, la tomaría una y mil veces.

Gray sabía que no podía hacerla esperar por más tiempo, no era justo para ninguno de los dos, más para ella, solo que quería ponerse la prueba de ser lo suficientemente bueno y fuerte para protegerla. Y también reconocía que el peor sentimiento del mundo era la incertidumbre; el no saber de algo. Quizás albergabas esperanza en vano, quizás esas esperanzas se concretarían, tal vez alguien no volvería, tal vez sí, quizás la quería, quizás no.. y al ser incierto el futuro, al desconocer los sentimientos del otro, el corazón era carcomido por la desesperanza, los sueños rotos, los sentimientos negativos.

Por eso cuando su mundo se detuvo, decidió cambiar.

Por eso Gray sentía libertad.

Por eso pedía un poco más de tiempo.

Juvia asintió.

—En otra ocasión podrás preparar algo —consoló.

Por qué de eso se trataba, ¿no? Aun sin confesarlo en voz alta, Gray reconocía su sentimientos y no se los ocultaba y con esas pequeñas pistas, intentaba hacerla feliz, asegurarse de que ella supiera sus intenciones. Basta de ocultarlo... si había alguien en su corazón, ese alguien era la maga de agua y ella necesitaba sentirlo.

Ella volvió afirmar, ¿hasta cuándo sería esa ocasión? ¿Cuánto tiempo más pasaría?

Sin decir más, Gray tomó la decisión de pasar su brazo por los hombros de Juvia y abrazarla para acercarla a su cuerpo. Y poco importaba que la gente lo juzgara de indecente por andar solo en ropa interior.

Juvia se sonrojó pero esbozó una tranquila sonrisa porque su amargura desapareció con esa acción. Se sintió querida.

—Cuídese mucho Gray-sama —pidió, inclinando un poco su cabeza para recargarse en su hombro —Juvia lo echará mucho de menos pero ella entiende, de verdad lo hace —juró ser fuerte para causarle una preocupación menos. Lo que menos quería es que Gray se fuera sintiéndose culpable por verla llorar.

—De acuerdo, lo prometo si tú me prometes lo mismo. ¿Vas a estar bien?, ¿Te vas a cuidar? No vayas a hacer nada imprudente…

Ella se rió. —Juvia siempre se porta bien —juguetonamente infló sus mejillas —solo es que se preocupa mucho por Gray-sama.

—Lo sé… yo también me preocupo por ti —susurró y no sabía en qué momento, él había apoyado su mejilla en la cabeza de Juvia —¿Lo prometes?

—Juvia lo promete porque después de todo… Juvia es… ¿qué de Gray-sama? ¿su qué... Gray-sama?

Su rostro ardió. Su fuerza para vivir. —Solo espera un poco más, por favor —suplicó —prometo que volveré y cuando vuelva, tú lo sabrás… por fin lo sabrás.

La paz inundó su ser.

Se sintió tranquilo cuando la vio afirmar. Esa sincera sonrisa y ese ligero rubor en sus mejillas le dieron la serenidad que necesitaba para retomar la misión personal que tenía.

—Juvia lo sabe —aseguró —y lo esperará Gray-sama… Juvia promete que lo esperará. El amor de Juvia no es fácil de arrancar o de borrar. ¿Sabe Gray-sama que las gotas de lluvia son muy persistentes? —se acomodó en su abrazo, Juvia obviamente hacia referencia a ella misma —y un corazón lleno de esperanzas jamás se cansa, menos si Gray-sama multiplica esas ilusiones.

Sonrió al estrecharla más hacia su cuerpo, había que esperar para que esa lluvia de esperanza se solidificara, solo un podo más, mientras rogaba para que ese corazón permaneciera siempre inagotable.


¿Fin?


Sinceramente me había abstenido de escribir OU porque siento que el manga va tan perfecto que si escribo y divago entre mis headcanon lo voy a arruinar todo. La verdad este OS debió escribirse en su totalidad ayer pero no pude porque soy un ser humano con más ganas de dormir que de vivir y pues perdí la batalla, y lo que al inicio me gustó sentí que se fue abajo. La verdad, escribí lo que mi corazón me dijo pero mi mente solo me dice que soy una ridícula XDDD en fin, al final la batalla la tengo que lidiar yo solita pero pues creo que si logré lo que quería y eso era reflejar lo que significó el art para mi gruvia heart (?) quise ubicarlo en la actualidad del manga y en mi modo de ver cómo va evolucionando su relación. Capricho mí uwu.

Gracias a Mashima por el art, a Sabs por su bello coloreo, a Grez por motivarme a volver a mis raíces cómicas aunque fue leve y entender mi crisis, gracias a Emma, Andy y Eme-ele por la insistencia, a Sabs también, porque tal vez yo no me hubiera atrevido a escuchar la voz de mi corazón si lo hubiese comentado en FB.. de corazón, gracias!

Review, crítica y sugerencia bienvenidos.

Gracias por leer, si se atreven. Y disfruten el gruvia fest porque ellos se lo merecen.

PD: es 12 de septiembre y alguien súper importante para mi, aun en la muerte, cumpliría años. Aun con el tiempo, jamás te olvidaré!