Hola amigos, soy Yuzu Araki

Una vez más traigo otro corto para Love Live, de nuevo, o bueno mal que me pese el siempre eterno Nicomaki.

Este será un AU donde nuestra enana idol número uno del universo (7) no es una lindura de persona que digamos y con una buena imagen, ni siquiera funcional como una típica hija buena. Ok, quizás me pasé con la grosería pero eso pasa cuando te metes en los zapatos de alguien de su calaña más cuando eres un adolescente demente efervescente.

Aparte en la vida real, en algunos casos, personas que tienen una situación como Nico en cuanto a familia y vida personal, suelen odiar tanto su vida como a los demás aunque en el caso de nuestra pequeña loli solo odia a su familia desde hace mucho tiempo.

Bueno, ya explicado esto, empecemos con este desmadre que me salió de mi mente.

Espero que lo disfruten

Yuzu y fuera

PD: Creo que alguno que otro Nicomakista se va a enfadar solo porque quise darle un aspecto medio darks a sus idols sobrevaloradas aunque otro sector les va a agradar eso.

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Era lo mismo de siempre…

Escuchar a su madre regañarla constantemente era como soportar a un loro parloteando con sus estupideces, tener que aguantarse semejante trato ya la tenía hasta la coronilla. Oh vamos, solo era una maldita adolescente, era una chica común y corriente que tranquilamente estaba escuchando heavy metal, el día de hoy estaba escuchando a su banda favorita, era una integrante de una banda que fundó con su vieja amiga Tsubasa, era una excelente cantante y metalera a puro corazón al cien por ciento.

Era la guitarrista número uno del universo, era inconcebible que ella tenía que ser regañada por la puta de su madre. ¿Por qué su señora madre era una puta según ella? Simple, se la pasaba trabajando fuera de la ciudad por días y la dejaba a cargo de ese trío de mocosos estúpidos que se la pasaban pidiéndole de que tragar, no por algo odiaba cocinar aunque tuviera un buen talento por ello.

"Mierda, ¿Por qué se la pasa preocupándose por mí a cada rato? Es solo mi habitación y es mi vida, yo hago lo que se me dé la gana y no quiero que una sucia ramera me diga que hacer", pensaba Nico bastante cabreada.

-Sabía que tener a alguien como tú significaba muchos problemas pero ESTO

-¿Esto? ¿A que te refieres, mamá?

La mujer pelinegra señaló el cuarto de su hija con asco

-Este chiquero supera con creces aún a la porqueriza peor atendida…

-Es mi cuarto, es mi vida- Aclaró la pelinegra menor que estaba en la cama moviendo su cabeza al son del ritmo de la rola de su banda favorita mientras estaba acostada bocarriba sobre su cama- Tú no tienes derecho a decirme que tengo que hacer

Nico inspeccionó su habitación ante una mirada de mala gana de su madre. La cama estaba revuelta, llena de bollos de ropa junto con su mochila rosa en forma de conejito; el piso estaba sepultado por basura, más ropa y algo de comida, el escritorio era un tiradero de papeles, libros y útiles desparramados. El armario por suerte estaba cerrado…

Pero, ¿A ella le asqueaba vivir en ese tipo de ambiente?

No, para nada. Puede que su madre dijera que aquello era un chiquero, un vertedero a primera vista pero para la joven azabache aquello era su versión de los Campos Elíseos, ella y su familia son de clase baja, basura en pocas palabras, por lo que no sería nada malo vivir y convivir en ella.

-¿Por qué? ¿Por qué?

-Oh Dios, aquí vamos…- Murmuró la joven metalera suponiendo lo que vendría después

-¿Por qué mi hija es tan cruel?- Su madre nunca dejó de hablar-Si solo aprendieras a ser cómo Maki, ella es la hija perfecta…

¿Maki? ¿En serio? ¿Esa niñita rica con pelo de menstruación? El cerebro de Nico reaccionó ante lo último, tal vez no era muy despierta pero la mención de esa chica disparaba todas las alarmas en su cabeza.

"¿Esa cabeza de tomate es la hija perfecta?"-Se preguntó mentalmente casi como si fuera un chiste.

-Ella es una muchacha tan inteligente, educada y aseada. Seguro su habitación debe estar impecable…

-¡JAJAJAJA!- Comenzó a carcajearse como si fuera una villana genérica- ¿Maki-chan? ¿En serio?

-Nico…

-¡No me jodas mamá!- Cortó la joven

Y en serio, ¿Por qué todas las personas del mundo se le tenía que comparar con esa estúpida niña pija? Allá afuera, quizás en la escuela donde estudiaban habían muchas chicas conocidas poniendo como ejemplo… La retrasada cabeza hueca de Honoka, la santurrona de Umi, la gata rastrera de Rin, el monstruo tetón de Nozomi y su esclava sexual rusa, la zorra de Riko, la gorda asquerosa de Hanamaru, la gringa loca de Mari, las hermanas Kurosawa, la psicópata de Ayumu, la puta creída de Kasumi, la emo de cabello rosa que tenía el nombre parecido a la gata estúpida…

Hasta Tsubasa y Yoshiko que eran sus amigas y compañeras en la banda que fundaron estaban en esa etiqueta pero… ¿En serio? ¿Maki? Sin duda alguna, su madre era una completa estúpida en hacer semejante comparativa.

Maki Nishikino, la hija perfecta… Sí, claro, ¿Cómo no? Nico podía asegurar que así era.

-¿Podrías al menos hacerme el favor de complacerme con esto? ¿Y qué te cuesta ser más cariñosa conmigo?-odiaba cuando su mamá hacia morros, ni que fuera una maldita idol necesitada de atención

-Que esa cabeza de tomate sea aún una hijita de mamá solo la hace parecer una puta maricona-Estaba HARTA de esa conversación… Pero parte de aquello era verdad, Maki era una maricona, una gay de primera mano, era amante de las conchas y de los melones, odiaba las flautas ni siquiera tocarlas.

-¡No digas eso! ¡Querer a tus padres no es algo malo!

Maki Nishikino, la niñlta rica, la chica perfecta de quince años que con tan solo dar un paso hacía que una bola de imbéciles se fuera tras de ella con solo robarle unos segundos de su atención. La pija era un talento con patas, sabía tocar el piano, sabía de todas las materias y de todas las cosas y aparte se mandaba un cuerpo de típica mujer que posaría en las Playboy, videos de reggeaton y por supuesto, típica elfa de una peli porno.

La tipa se mandaba un cuerpo y un atractivo de una diosa que miles de individuos desde el virgo más fracasado hasta el viejo gordo más enfermo y fetichista daría todo para tener una noche con ella y lograrla tener en la cama proclamándose campeón pero la desgracia de esos millares de idiotas… Odiaba admitirlo pero hacía mucho tiempo que había logrado semejante hazaña de todo hombre y mujer.

-Está bien, está bien-Nico rodó los ojos y tomó la bolsa y el cesto que trajera su madre antes de empezar a quejarse.

Espero a que se fuera y empezó a "limpiar". Si sus dedos tocaban algo suave iba al cesto lo demás a la bolsa. Tendió la cama, corrió las cortinas y abrió la ventana. Miró el escritorio unos momentos antes de abrir los cajones de éste y tirar todo ahí. Suficiente limpieza por un día, lo demás lo podía hacer su estúpida madre aunque…

Tenía tres mocosos que más como sus pequeños hermanos los veía como muy buena mano de obra barata, como todo buen político, les prometía y al final no les daba, abarrotes y dinero hacían que una bola de mocosos fueran sus esclavos por un largo rato… Y de los pequeños, que va, semejante hermana mayor no era un buen ejemplo, no por algo el más pequeño, el maricón de Cotaro le alzaba el dedo índice, personas así no merecían amor de nadie.

Eso a ella le importaba un bledo, solo disfrutaba de los beneficios de ser joven antes de adentrarse en el horrible y aburrido mundo de los adultos.

Nico tomó su mochila y salió de la casa, no entendía la fascinación de los adultos como de su estúpida madre por esa niñita millonaria pelo de menstruación, si le preguntaran a ella con gusto podría nombrar diez defectos en menos de un minuto y sólo como pre-calentamiento.

Bueno ahora tenía que ir a la mansión Nishikino pero antes tenía que ir a la casa de Yoshiko, tenía que pedir prestado un traje de ninja y quizás un equipo de montañismo, solo esperaba que las lecciones de Eli que aprendió del ejército ruso pudieran ser efectivas… Aparte de pedir otra clase de armamentos pues sabía que no era fácil tratar una sencilla conversación con esa pelirroja con cuerpo de puta.

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Ya eran horas de la noche cuando una figura oscura como encapuchada escalaba y caminaba por el techo de la dichosa mansión, no había nada mejor que ser un spiderman negro con tal de tratar de buscarse a una pelirroja con cuerpo de modelo, tenía que hacerle quedar en claro a esa desgraciada quien mandaba.

Finalmente dio con un balcón en el patio trasero, entró por la ventana que dio con uno de tantos cuartos por suerte ya se sabía el número del aposento principal de Maki. La joven de manera sigilosa fue por varios pasillos, retomó otro balcón y finalmente dio con el aposento principal de la niña pija que amaba y odiaba con todo su ser.

Como era de esperarse, esa grandísima hija de puta vivía a lo grande… Una cama grande, paredes pintadas en un gran color blanco, piso de baldosa negra y reluciente y hasta su propio cuarto de baño. En ese preciso momento sus oídos estaban escuchando lo que parecía ser un sonido de una regadera… No necesitaba saber dónde estaba su puta favorita pues ya tenía clara certeza ante sus ojos y en la totalidad de su mente.

Tiró su mochila de conejo por ahí e inspeccionó la habitación, como siempre todo estaba inmaculado y en orden… Como debía de ser para alguien de su alcurnia.

Decidió desaparecerse por un tiempo como si de alguna manera supuso la presencia de su víctima mientras tanto, o tal vez, en como lo pensó salió una esbelta figura envuelta en una bata blanca con un deslumbrante cabello rojo hasta el comienzo de su espalda y unas piernas de diosa que haría que cualquier individuo la secuestraría haría sus fetiches personales.

Y que mejor ser vivo que nuestra demonio de ojos rojos…

Una demonio de grandes ojos rojos y cabello largo pero desgreñado y desordenado lentamente asechaba a nuestra pelirroja la cual ignoraba su presencia. Los brazos del espectro comenzaban a rodear la cintura de la joven comenzando a desatar el cinturón de la bata lentamente mientras que su oculto rostro se posaba sobre el hombro derecho de la princesa escarlata.

Una bata blanca voló hasta dar con el suelo y una figura desnuda femenina estaba sobre la luminosa sábana de su lecho mientras que una grande sombra de cabellera larga desdeñada estaba sobre ella, la pobre víctima no evitó temblar ante su siniestra presencia.

-¿Qué estás…?- Una mano oscura acarició su cabello rojo, luego su mejilla izquierda y su mentón, dicha entidad maligna aproximó su rostro hasta que sus labios fueron presionados, unos ojos rojos intensos como la sangre derramada la estaban hipnotizando

Finalmente la entidad malvada se reveló como una joven pelinegra de estatura mediana, cabello negro largo desordenado, dos mechones cubrían sus planos pechos, un tatuaje de un circulo con unas ocho puntas a su alrededor, un tatuaje de una calavera en el hombro izquierda y unas rayas malditas sobre su brazo derecho más una sonrisa siniestra.

Ver a esa chica era como ver al mismo Hades, dios y rey del inframundo.

Nico odiaba que la compararan siempre con Maki, esa no más era una zorra para su propio entretenimiento personal y claro un premio que disfrutaba tener cuando se le daba la gana, burlándose de los desdichados como miserables seres humanos que se lamentaban en no tener a esa diosa puta.

Eso de que esa cabeza de tomate como pelo de menstruación era una chica buena y educada era una vil mentira. Si lo fuera no tendría que disfrutar tanto de los besos y caricias que le proporcionaba su némesis natural, tampoco le pediría que la tomara de la forma vulgar como lo hacía y menos aún rogaría que la hiciera llegar una y otra y otra vez al clímax hasta perder los cinco sentidos.

-Muy bien Maki-chan, jugaremos un juego- La pelinegra no dejaba de lado su ya deformada sonrisa de triunfo contundente- Yo soy Hades el rey del inframundo y tú serás Perséfone, la hija de Deméter. Vamos a ver cómo se siente mi princesita cuando la haga gemir y gritar como una putita

"Perfecta", pensó mientras veía esa mirada de miedo pero con unos amatistas que brillaban intensamente, sin duda alguna esa era la Maki que quería, era perfecta siendo la puta zorra millonaria que amaba y odiaba follar y coger por toda su mísera existencia.