¡Hola mis queridos lectores! ¿Cómo están? Esta estoy haciendo entrega doble esta noche. Traje conmigo un pequeño one-shot que nació a partir de una broma. Espero que mientras lo lean se rían tanto o más de lo que yo lo hice mientras lo escribía.

No me queda más por decir que… ¡Disfruten de la lectura!

Sinopsis: Porque reconocer una mentira, no siempre terminaba en decir la verdad. Konohamaru aprendería por las malas, que guardarle un secreto a Hanabi Hyuga nunca terminaría en algo bueno… ¿O tal vez sí?


Detector de mentiras.

Konohamaru era un Shinobi capacitado. Él se había había esforzado hasta el cansancio e incluso llorado, solo para cumplir con su meta.

Ser un hombre honorable, alguien en quien se pudiera confiar.

Y una de las virtudes más importantes con las que un ninja debía contar, era su propio detector de mentiras.

Debía estar alerta, porque un compañero que ocultará información o mintiera sobre el enemigo, era fatal, para él y para cualquiera que estuviera a su mando.

Por ello ahora mantenía la frente en alto, aun cuando las piernas le temblaban, se obligó a mantenerse sereno. Enfrentando a uno de los enemigos más imponentes y fuertes de todo Konoha.

–Sarutobi. –que su edad no los engañara, Hiashi Hyuga sabía cómo provocar pavor.

–¿Sí Hiashi-san? –dijo en un tono más agudo de lo normal.

Los ojos del hombre se entrecerraron –Quiero mis hojas de té. –su ceño se endureció. –Ahora.

Konohamaru asintió solemne y soltó un seco. –Si señor, por supuesto Hyuga-san kore'. –se dio vuelta de forma mecánica y miro a la mujer detras suyo. –Hanabi. – tomo a la joven del brazo y se alejó un poco, esperando que eso fuera suficiente para que el anciano no los oyera. –Hanabi, tú... –miro de reojo al líder Hyuga y nuevamente a su novia.–¿Tú le escondiste las hojas de té a Hiashi-sama? –susurro bajando la cabeza avergonzado.

Era increíble que tuviera que hacer esto.

–No. –dijo ella y se cruzó de brazos, alzando el mentón orgullosa.

–Ya... –suspiro tranquilo.

Hanabi lo miro de reojo y murmuró. –Pero si lo hubiese hecho...

Todo se desmoronó.

–¡Lo sabía kore'! –grito y rápidamente se reprendió por ello. Volteando miro de reojo como la expresión molesta del Hyuga se acentuaba más y más. Riéndose nerviosamente, apretó a su novia contra si y dijo con una sonrisa tensa y demás fingida. –Hanabi, sabes cuánto tu padre ama tomar té ¿No, kore'?

–Lo sé.

–Y las escondiste. –le reprochó.

–Yo no dije que lo haya hecho. –dijo ella recibiendo una mirada molesta de su novio. –¿Qué? Esa fue tu suposición Kono-chan, no mía.

–Hanabi. –las venas en su sien daban la sensación que iban a explotar en cualquier momento.

–Estas muy tenso Kono-chan. –le acarició la mejilla. –Tienes que relajarte.

–Lo haré... –respiro hondo. –Lo hare cuando me digas dónde las escondiste kore' –intento sonar más tranquilo.

Hanabi soltó un bufido y aparto su mano. –Eres muy aburrido Konohamaru. No ves que hago todo esto por nosotros.

–¡¿Nosotros?! –grito pero rápidamente volvió a bajar la voz. –¿Nosotros kore'? ¿Enserio Hire? ¿Qué tiene de bueno poner furioso tu padre? Míralo kore'. –lo señaló de forma disimulada. –Parece que va a matar a alguien en cualquier momento kore'.

–Es la abstinencia. –se jacto orgullosa. –Hace una semana que no toma.

–¡¿Una sema...?! –se mordió la lengua. –Hace una semana kore' ¿Enserio Hanabi?

–Hai.

–Va a matarte kore' y después va a matarme a mí. –ya se imaginaba el trágico desenlace.

Hanabi chasqueo la lengua. –Exageras Kono-chan, se lo tiene merecido. Todo el mes tuve que resolver asuntos del clan con Neji-nisan y cuando al fin tuve un día libre, Oto-sama me dio aún más trabajo. –se quejó. –Arruinó mi plan de ir a verte. –hizo un puchero con los labios.

–¿Tú plan? Podríamos habernos visto en cualquier momento kore'. –razono.

Pero Hanabi lo miro como si lo que acabará de oír fuera una estupidez tan grande como que a Naruto le dejara de gustar el ramen.

–No, no entiendes Konohamaru. Yo no quería verte.

–¿Qué kore'? –dijo confundido. –Pero acabas de decir que...

–Se lo que dije. –le dio una mirada significativa, cargada de un sutil brillo, mientras se mordía ligeramente el labio inferior. –No quería ir para verte Kono-chan. –remarco. –Quería ir para que entrenes... –corrigió mientras le tomaba la mano y la ponia sobre su abdomen. –Para que entrenes horas y horas. –pronuncio lentamente mirándolo directo a los ojos. –Y horas en tu bosque privado.

–¿Bosque kore'? –tartamudeo, sintiendo como la sangre se le agolpaba en las mejillas

Hanabi se sonrió de forma ladeada, pervertida. Se paró de puntas de pie, se inclinó ligeramente hacia él y le susurró al oído con voz coqueta y sensual.

–Tu bosque privado y muy húmedo Kono-chan... –el aliento tibio pegó en la piel del shinobi. –¿Ya lo olvidaste?

–Yo... Yo kore'.

Cómo si la kunoichi previera la duda en él, deslizó solo unos centímetros la unión de sus manos haciendo que estás reposaran en la línea de fuego.

Arriba la pelvis, abajo el auto llamado ... Bosque privado

–Yo... Yo... ¡Yo tomé las hojas de té kore'! –grito apartándose de la mujer y mirando a Hiashi.

–¿Qué?

–Yo las tomé kore'. –se reverencio. –Las agarre porque quería probarlas kore', ya que Hiashi-san siempre las bebe y... –improviso atropellándose con sus propias palabras. –Solo quería un poco. ¡Pero se las repondré! Eran, eran...

–Eran té de rosas y jazmines. –dijo Hanabi.

Konohamaru miro a su novia alarmado y Hiashi frunció el ceño.

–¿Cómo sabías eso Hanabi? –cuestiono el anciano, dando una mirada seca a su segunda hija.

Pero Hanabi inmutable, solo armó una sonrisa suave y confiada, mientras respondía. –Solo lo supuse. –dijo inocente, antes de devolver la mirada con la misma intensidad y dureza. –Porque son sus favoritas Oto-sama ¿No es así?

Konohamaru miro el duelo silencioso, completamente tenso. Pero para su alivió, Hiashi bufo y se dio vuelta emprendiendo camino hacia los pasillos del complejo.

–Las quiero es mi mesa está misma tarde Sarutobi.

–¡Hai Hiashi-san!

–Sera mejor que emprenda su viaje a Suna, cuanto antes si desea cumplir.

–¿Suna kore'?

Hiashi lo miro por sobre su hombro. –Esas hojas de té son exóticas, no se consiguen aquí. Debió prever eso cuando quiso cubrir a mi hija.

Konohamaru abrió y cerró la boca, mientras pasaba la mirada del padre a su novia.

Pero Hanabi si estaba arrepentida no lo demostró. Hiashi se marchó y fue recién allí que ella hablo.

–Konohamaru.

–Suna, tengo menos de tres horas para ir y volver de Suna.

–Kono-chan

–¿Por qué lo hiciste kore'? ¿Por qué no elegiste otras hojas?

–Konohamaru. –lo tomo del brazo, captando su atención y con una sonrisa petulante dijo. –Podemos pedir un vagón privado.

–Hire...

Ya no supo que responderle, solo amago a suspirar y aceptar que a veces mentir era la mejor opción.

THE END


Llegando al final del esta bella entrega, no puedo evitar preguntarme... (Inserte cara pervertida)

Neji y Tenten le dicen: Colgar cuadros.

Konohamaru y Hanabi: jugando en el bosque privado.

¿Y Naruto y Hinata? ¿Cómo le dirán? ¿Jugando al diez colas? Jajaajaja no, mejor no. ¿Pensaron algún nombre?

Si tienen uno o disfrutaron de esta historia, por favor háganmelo saber con un pequeño comentario. Les toma tres segundos hacer feliz a esta escritora.