Kento nunca se encontró en el peor de los dilemas que alguna vez pudo experimentar en su vida.
Incluso el elegir entre un pan u otro era mucho más fácil que está situación a la que se estaba enfrentando.
Porque... ¿Qué era lo que estaba sintiendo por Satoru Gojō?
No lo podía definir, no podía decir con exactitud qué era este sentimiento. O bueno, más bien, no podía elegir que era.
Si en verdad le gustaba Satoru de una manera romántica o si sólo era confusión de su parte.
— ¿Tan difícil es aceptar que probable y extrañamente, te guste Gojō? - cuestionó Yu, mientras bebía del batido que recién había comprado de la cafetería. Sorbiendo del popote mientras miraba a su mejor amigo, en espera de una respuesta.
Porque Kento lucía como si no hubiese dormido en días, y eso le preocupaba.
—... ¿Gojō me gusta?
Haibara se encogió de hombros —. Sólo pregunto, yo no sé si te gusta o no, Kento... Pero si él de verdad te gustara...
— Haibara, no me estás ayudando.
— ¿Pero qué tiene de malo que te guste!
— Es terrible — Nanami bebió de su café, ahora frío, antes de seguir hablando —. Es un mujeriego, irresponsable, infantil y ventajoso... Si a mí de verdad me gustara, lo más probable es que salga herido y no quiero eso.
Tiene un punto, concordó Yu, volviendo a tomar de su batido. Kento era alguien entregado en sus relaciones, era fiel, apasionado si así lo quería y serio; lo contrario a Satoru.
Además, odiaría ver a su amigo dolido por una relación fallida otra vez.
— ¿Entonces qué piensas hacer?
— Rechazarlo.
Yu tomó de lo que quedaba del batido, internamente divertido pero intrigado. Pues... ¿Cómo tomaría este rechazo el gran Satoru Gojō?
