Prólogo

En una prisión, así era como se sentía, sin esperanzas y sin ganas de vivir, encerrada en el sótano de ese bar sin poder salir, sin convivir con nadie. Sus esperanzas de seguir viviendo se estaban terminando. Varias veces había intentado acabar con todo y dejar de vivir. Había robado las navajas de afeitar de William Shuster, el estúpido novio de su madre, sin que él se diera cuenta y había cortado sus venas, pero ese día que lo intentó Brittany la había encontrado casi desangrándose. Después de ese día, él le había dado la golpiza de su vida.

Su nombre, Rachel Barbra Berry, tenía 18 años y su vida era una porquería. Cuando tenía 15 años su madre se había hecho novia de un tipo que no le caía nada bien. Al principio, no le gustaban para nada sus miradas pervertidas, pero la primera vez que había intentado decírselo a Shelby, ella le dijo que lo provocaba. Se calló todo eso e intentó no ponerle atención, pero el peor día de su vida fue cuando su madre le dijo que era tiempo de que consiguiera un trabajo. La había sacado de la escuela y para su mala suerte había terminado trabajando en un prostíbulo.