"Tu piel me atrae con la gravedad de todo el cosmos que afuera sufre su negra eternidad impenetrable."

—Gioconda Belli.

[...]

—¡¡Maldición!! —gritó y golpeó la mesa donde se encontraba junto a sus amigos.

—¡Eren, tranquilízate! —exclamó Armin mientras le intentaba quitar la copa de vino que acababa de servirse.—¡No obtendrás nada bueno si continúas bebiendo de esa manera!

—Armin, tiene razón—alegó Sasha—. Si usaste todo para llamar su atención, creo que lo mejor es que vayas de frente y le digas lo que sientes.

—Si es posible—intervino Connie, colocándose detrás de Eren—, báilale y ve acercándote sutilmente.—Movió torpemente sus caderas, simulando unos pasos de reggaeton.

—Si Eren bailara tan horrible como lo estás haciendo tú, ¡¡claramente saldrá corriendo y le pedirá ayuda a la seguridad para que se lo lleve porque está pasado de drogas, imbécil!! —espetó Sasha y todos comenzaron a reír ante el comentario.

A pesar de los consejos de sus amigos, Eren aún no lograba acercarse a la persona que más le gustaba, el dueño de sus sueños más húmedos.

Se recostó en la mesa y giró su rostro en dirección a él.

Por momentos, su mirada colmada de deseo se cruzaba con la suya, pero la presencia de una joven a su lado lo irritaba. Ella acariciaba su rostro y acercaba sus labios a su cuello. Él sonreía y solía seguirle la corriente, pero no podía asegurar que la haya besado. Al menos no frente a él.

La hora clave del antro estaba acercándose y Eren debía tomar una rápida decisión si pretendía acortar la distancia con aquella persona.

—Eren... —susurró Mikasa, apoyando una mano sobre su hombro— Si quieres, puedo ayudarte con esa pegajosa.

El aludido volteó hacia la chica y ella guiñó un ojo. Aunque casi nadie sabía quién era el amor de Eren, Mikasa lo dedujo con sólo observarlo unos minutos.

—¿Qué dices? —Sus mejillas se ruborizaron al percatarse de que alguien conoció la identidad de su crush.

—Ella es Petra, una vieja conocida de la ciudad donde nací—murmuró y resopló.—. Además, es una chismosa y puedo apostarte que sería capaz de vender su alma al diablo con tal de enterarse algún chisme barato.

Él no estaba muy convencido de la propuesta de Mikasa pero... ¿Acaso había otra opción?

—De acuerdo, pero ve tú primero por ella y luego iré yo. —respondió mientras se incorporaba.

Sasha, Connie y Armin lo miraron con desconcierto. De hecho, los primeros dos habían apostado a que Eren sería vilmente rechazado por Petra y Armin sostenía que no tendría el valor de acercarse a ella. Por otra parte, Mikasa era consciente de que a Eren no le importaba Petra, sino el hombre que estaba junto a ella.

Mikasa se levantó de su asiento y acomodó su falda. Respiró profundo y se adelantó.

Bajo la atenta mirada de todos, vieron cómo su amiga se llevaba a Petra hacia el conocido "reservado".

—¡¡Es tu oportunidad, Eren!! —Connie golpeaba su espalda— ¡¡Ve y destrózale los labios de un beso!! —gritó e inmediatamente recibió un fuerte golpe en la cabeza de parte de Sasha.

—¡¡Eres un idiota, Connie!!

Armin prefería quedarse al margen y reír de las tonterías de sus amigos. También, celebraba que Eren haya bebido un poco para poder armarse de valor y acercarse a la persona de la que hablaba día y noche, sin mencionar ni una sola vez su nombre.

—Buena suerte, amigo... —susurró y tomó del vaso que le había quitado a Eren.

[...]

La música no variaba y eso complicaba el camino de Eren. Las parejas bailaban merengue y salsa con mucha sensualidad, elegancia y delicadeza. El joven Jaeger apenas daba unos pasos que podrían hacer tropezar a toda una fila entera de personas por lo torpe que era, pero él tenía la esperanza de algún día aprender a deslizarse en aquella pista con la persona adecuada.

Tras empujar una y otra vez, finalmente llegó hasta su destino. De hecho, ese hombre acababa de derramar agua sobre su camisa.

Eren sintió el frío sobre su pecho y, automáticamente, levantó su mirada hacia la persona que lo había mojado. Tal fue su asombro que ni siquiera sabía qué decirle.

Sus ojos simplemente lo miraban con deseo y sus labios lo devoraban en silencio. O eso creía Eren porque él lo pensaba.

—Oh... —jadeó y se apegó a él— Creo que fui un poco torpe y mojé tu ropa, lo siento.

Aquella voz era aún más excitante que su mirada. Sus dedos señalaban el lugar húmedo de su camisa, pero no se percataba de que se estaba secando rápidamente ante el aumento de temperatura de Eren.

—¡N-no te preocupes! —exclamó con un deje de nerviosismo— ¡Se secará de inmediato! —rió y rascó su nuca.

Por otra parte, el hombre suspiró y se acercó un poco más. La música era cada vez más fuerte y apenas podía oírse su voz.

—Te invito un trago— exclamó, exaltando a Eren—. Obviamente por el inconveniente que te he causado, no es obligatorio.

—¡No, no! —respondió y sonrió— Aceptaré con mucho gusto.

Levi esbozó una sonrisa ladina y enarcó una ceja. Eren, por su parte, mordió su labio inferior y siguió al hombre hasta el lugar que tenía preparado con anterioridad.

Lo que inicialmente parecía ser un plan de Eren para acercarse a Levi, resultó uno completamente opuesto. Una planificación cuidadosamente pensada para que el hombre que tanto le gustaba pensara que tenía algún tipo de relación con su mejor amiga Petra y en la cual pusiera en juego toda su creatividad para que, finalmente, su crush fuera tras él y pudiera devorarlo en la oscuridad del antro que ambos frecuentaban.

Porque, a fin de cuentas, los dos sentían una intensa atracción que les impedía acercarse sin ayuda de sus amigos.

Fin.