Esta historia esta basada en el manga de los 4 caballeros del Apocalipsis, si no han leído la historia pues puede contener spoilers. Y pues acá Arthur tiene la nueva personalidad sádica que ha mostrado en dicha secuela y el lemon es un poco subido de tono.


¡Grato en verdad es tu amor, más que el vino! Grata es también, de tus perfumes, la fragancia; tú mismo eres bálsamo fragante.

¡Con razón te aman las doncellas! ¡Hazme del todo tuya! ¡Date prisa! ¡Llévame, oh rey, a tu alcoba!- El cantar de los cantares.

/

La pelinegra estaba en su laboratorio, inmersa en sus investigaciones como siempre, apenas se da cuenta de la presencia del rey, hasta que está a unos pasos de ella. Se gira de forma calmada y entonces nota el disgusto en el rostro del varón, su primer instinto es tomar la pieza de tela sobre la mesa y tratar de colocarsela lo más rápido posible.

-Detesto ver esa cicatriz- suelta en voz alta haciendo que Merlín agache la mirada por unos breves instantes.

-La bufanda puede atorarse en algo cuando estoy trabajando- explica ella retomando la compostura- Además se supone que este es mi espacio personal y debería poder tener privacidad al menos aquí- continúa ahora también con cierta molestia, a lo que Arthur sólo puede levantar una ceja.

-Necesito los avances de tu investigación con urgencia, todos los caballeros que tenemos están resultando un fiasco- dice cambiando de tema mientras su expresión continúa sería.

-Si estás molesto con ellos, no tienes por qué venir a desquitarte conmigo- le explica Merlín- Te lo he dicho muchas veces, si quieres que las cosas marchen como quieres, a veces tendrás que hacerlas tú mismo.

-Creo que lo haré- le responde con fastidio- Si es la única forma de lograr mi objetivo, yo mismo me encargaré de esos 4 mocosos, pero tampoco quiero correr riesgos, por eso estoy aquí.

-¿Ahora crees en la famosa profecía?- se burla un poco Merlín, haciendo que Arthur la vea molesto.

-Bueno, admito que quizás los subestime, pero eso no significa que van a lograr derrotarme, solo necesitamos una buena estrategia.

-Si entras en desesperación será tu fin- sentencia Merlín.

-Ahí está de nuevo esa expresión- exclama Arthur haciendo que la hechicera lo vea confundida- Siento que deseas que yo sea derrotado.

-¿Por qué crees eso?

-Por qué no te ha importado nunca mi sueño, solo querías estar a mi lado para saber hasta dónde llega este poder y ahora pareces más interesada en los poderes de esos niños que en mi. Así eres tú, ¿no es así?

-Estás siendo dramático, estoy de tu lado, siempre lo he estado- suspira con fastidio queriendo dar por terminada esa charla que no los estaba llevando a ningún lado.

-Si estuvieras conmigo al 100%, habrías borrado esa cicatriz de tu rostro- agrega decepcionado.

-Pareces un niño cuando te encaprichas con algo Arthur. No tengo está marca por qué mi lealtad siga estando con los pecados, es algo más personal, la muestra del único…

-El único hombre que te ha amado- termina la frase con fastidio y haciendo un gesto de asco al final- ¿Y qué pensaría Escanor de que ahora me ayudas a derrotar a los amigos que él murió protegiendo?- continua con tono ácido- Es verdad, él dijo que te amaría sin importar lo que hicieras, ¿crees entonces que estaría en nuestro bando en este momento? ¿Me habría jurado lealtad con tal de seguir a tu lado?

-No lo sé- termina Merlín dando un golpe sobre la mesa- Ya deja de crear escenarios en tu cabeza, estás nervioso, tienes miedo de que todo tu plan se venga abajo y estás paranoico de que todos aquí vamos a traicionarte. Ve a dar una vuelta por el reino o qué sé yo, déjame trabajar en paz- lo regaña.

-¿Ahora me dices que hacer?- niega con la cabeza, mientras un cierto tono oscuro invade sus ojos.

-No sé qué pretendes con venir a investigar sobre mi y cuestionarme cosas que no tienen relación con lo que está pasando en este momento, yo corte mis lazos con los Pecados, me quedé aquí contigo estos últimos 16 años.

-¿Y fuiste feliz con eso?- continúa insistente- ¿Era lo que querías? ¿Encontraste tu propósito? ¿O simplemente sigues aquí por qué tus amigos no volverán a perdonarte las decisiones que tú y yo hemos tomado?- la ve con frialdad y Merlín trata de esquivar su mirada- Te estoy haciendo una pregunta Merlín- dice levantando su voz, haciendo que la hechicera sienta un pequeño escalofrío.

-Si sigues con esa actitud, harás que empiece a creer que si fue error seguir aquí- suspira tratando de esconder su temor- Hablemos luego, ¿quieres? Cuando estés más calmado y…

-¿Por qué no puedes responderme ahora?

-Porque viniste aquí con esa actitud intimidante, es lo que haces con todos, espera que respondamos exactamente lo que deseas oír y en este momento no se cual sea la respuesta que deseas que te dé.

-Solo quiero estar seguro de con quienes cuento y con quienes no- dice acercándose más a la pelinegra quien retrocede un poco haciendo que su espalda toque el borde de la mesa, con Arthur a centímetros de ella- Recuerda que no tienes familia, ni tampoco tienes más amigos, Merlín.

-¿Ahora intentas hacerme sentir mal?- suelta una pequeña risa, pero a la vez siente un pequeño picor en sus ojos- Yo soy la maestra de los juegos mentales querido Arthur, un truco tan barato no funcionará conmigo.

-No quiero hacerte sentir mal, solo quiero recordarte un detalle, mi querida maestra- dice regresandole el sarcasmo- Tú le perteneces a Arthur Pendragon.

El tono que usa el pelinaranja es sumamente malvado a pesar de la calma con que lo había dicho, sonaba como una clara amenaza, pero esas palabras salidas de su boca, habían sonado extremadamente seductoras, tanto que la pelinegra traga grueso sintiendo un cierto cosquilleo y humedad en su parte baja, en especial al sentirlo tan cerca. Arthur parece notarlo y finalmente topa su cuerpo con el de Merlín, acorralandola, mientras su mano se mueve hasta uno de sus muslos, deslizándola lento con un suave roce, haciendo que la mujer no pueda reprimir un pequeño jadeo.

-¿Es en serio?- suelta Arthur con una pequeña risa- Mi intención ha sido tratar de asustarte todo esté rato, pero veo que en realidad ha sido una especie de ritual de cortejo para ti.

-No es lo que crees- trata de apartarlo, pero sus manos no logran moverlo.

-Dime Merlín, ¿esa es la razón por la que sigues aquí conmigo?- le sonríe con malicia y ella logra captar a qué se refiere- No tienes que sentir vergüenza por eso, si te soy sincero, yo también he fantaseado contigo, desde que era un niño. Quería que mi primer beso fuera contigo- dice tomando la bufanda, para desenredarla de su cuello y lanzarla lejos- Soñaba contigo en situaciones tan comprometedoras, que te harían sonrojar si te las digo.

-Basta de fantasías adolescentes- dice con voz sería está vez teletransportandose para huir de él- No hay nada más entre nosotros que una amistad y la lealtad que te jure.

-¿Estás segura?- la reta entonces mientras pesca una de sus manos con la suya, bloqueando está vez su magia.

-A veces eres un maldito fastidio- niega sin saber cómo reaccionar a esa bizarra situación.

-Soy tu maldito fastidio, no lo olvides, si lo hubieras elegido a él… - dice está vez acercando su rostro al de la hechicera- Estarías en este momento en una cabaña, en un pequeño pueblo, los mandamientos y los arcángeles seguirían sellados, a lo mejor tendrías hasta una familia con aquel que te amaba a pesar de todo, pero tú no lo elegiste Merlín, me elegiste a mí y yo puedo darte cosas mejores.

"Un mundo que jamás has visto antes"

Piensa el ex pecado de la Gula mientras el ambiente a su alrededor comienza a cambiar por la magia de Arthur, todo su laboratorio desaparece, una habitación fría, de paredes blancas y poca iluminación queda en su lugar, varias formas emergen desde el piso, una especie de lianas o tentáculos hechos con el poder del Caos, comienzan a sujetarla, Merlín trata de luchar, pero sin su magia, la fuerza de su cuerpo la abandona al poco rato.

-¿Qué vas a hacerme?- dice mientras Arthur la observa.

-Acabas de contradecirme y desafiarme una docena de veces los últimos minutos, ¿y realmente pensabas que te lo dejaría pasar?- aclara tomando su mentón- Además nunca te he castigado, está será tu primera vez- ríe por su propio comentario.

La mano de Arthur comienza a buscar los bordes del traje de Merlín y tira suavemente de él.

-Arthur detente, ¡esto no es gracioso!- se queja pero el rey lleva su dedo hasta sus labios presionandolos, haciendo que su labial se corra un poco y dejándole claro que debe guardar silencio.

Ella le obedece y el calor de su cuerpo se incrementa mientras el varón la va despojando lentamente de su ropa, empezando por su capa y parte superior.

-Siempre supe que nunca traes ropa interior puesta- le dice mientras baja la pequeña pieza que "cubría" sus partes íntimas- Empiezo a sospechar que deseabas que yo hiciera esto alguna vez.

Ella aparta su rostro al sentirse completamente desnuda ante él, trata de luchar un poco pero solo consigue que aquellos amarres en sus brazos y piernas se presionen más.

-Si ya cumpliste tu pequeña fantasía- trata de decir lo más firme posible- Creo que deberíamos regresar a nuestras labores.

-¿Qué te hace pensar que he tenido suficiente solo con verte Merlín?, además después de esto ya no podremos tratarnos de la misma manera, así que si voy a "estropear" nuestra amistad, al menos haré que valga la pena.

Pronto más tentáculos emergen sujetando también su abdomen, a forma de levantar su cuerpo de forma horizontal y obligándola a abrir las piernas ante él. Merlín se sonroja al máximo por la posición y por qué algunos de esos apéndices de pronto comienzan a acariciar sus pezones hasta ponerlos duros, mientras Arthur lleva su mano hasta su intimidad, deslizando un dedo por sus pliegues, quedando empapado al instante.

-Si que te está gustando esto- dice llevando el dedo a su boca y lamiendolo.

-Si vas a cogerme hazlo de una vez- le dice con cierto fastidio, mientras lo ve sonreír y quitarse su capa.

-No estás entendiendo Merlín- dice mientras hace aparecer está vez una pequeña funda de cuero- Se que deseas que te haga mía, si lo hago en este momento dejaría de ser un castigo. Vas a tener que rogarme- termina al tiempo que deja caer un pequeño golpe sobre una de sus piernas.

-Estas loco Arthur Pendragon- reclama entre un jadeo mientras la mueve nuevamente está vez haciéndola quedar de espaldas a él, con el trasero levantado y una pieza de tela aparece para cubrir su boca.

¿Cómo esperaba Arthur que le rogara si tenía la boca cubierta? Mientras trata de procesar la respuesta un sonoro golpe se escucha en la habitación, la funda de cuero dejando una marca roja sobre su trasero, acción que se repite un par de veces más, en su espalda y piernas, y luego nuevamente en sus glúteos. Merlín quería gritar de dolor y placer, pero la mordaza de lo impide, el patrón de golpes se repite un par de veces más y entonces mientras su mente está confundida, Arthur la deja caer sobre una suave cama, pero sus muñecas y tobillos aún siguen atados.

La mano de rey toca nuevamente su intimidad, la cual está vez gotea sobre la sábana, él dibuja una sonrisa arrogante mientras levanta sus caderas de la cama quedando suspendida muy cerca de su rostro.

-Voy a besarte los labios hasta que tu boca se ponga celosa- amenaza entonces mientras su boca toma por sorpresa a Merlín, empezando a recorrer su intimidad, lamiendo suavemente, tomando el borde de sus pliegues con sus dientes de forma suave.

Ella se remueve sobre la cama, trata en vano de liberarse, siente su piel arder por lo apretado del agarre y aquel trozo de tela entre sus dientes está empapado de su saliva por tratar de hablar. Finalmente la mordaza desaparece y puede gemir libremente, su respiración agitada y su boca no logra pronunciar una sola palabra coherente por lo que Arthur está haciendo en medio de sus piernas. Cuando está por venirse él parece notarlo y aparta su rostro.

-¡Mierda!- lo regaña y él la ve molesto.

-¿Quieres que te haga terminar?- dice llevando nuevamente su mano entre sus piernas, estimulandola de forma poco gentil con sus dedos.

-Si, ya basta, ¡tómame de una vez!- le exige la mujer a lo que Arthur niega con la cabeza.

-No me lo estás pidiendo de la forma correcta, parece que no has aprendido tu lección aún- le dice mientras introduce un dedo en su interior, al que unos segundos después se le une otro.

-Ya Arthur basta por favor, ¡te lo ruego! Hazme tuya de una vez- dice entonces sin pudor y con desesperación en su voz, ya no le importaba un carajo su orgullo, si tenía que rogar lo haría.

-¿Qué quieres que haga Merlín?

-¡Metelo ya!- le pide entonces y el rey finalmente baja su pantalón dejando libre su erección que llevaba ya bastante rato incomodandole.

El pelinaranja lleva su mano hasta la boca de Merlín mientras se acomoda sobre ella, con ayuda de sus creaciones la hace separar las piernas lo más posible al punto que ella trata de emitir un quejido, entonces en un rápido movimiento se abre paso de golpe en su interior. El dolor se dibuja en los ojos de la pelinegra y él presiona con más fuerza su mano para no permitirle gritar, sin darle tiempo comienza a moverse en su interior, saliendo y entrando. Las lágrimas femeninas se hacen presentes, pero no detiene sus movimientos hasta unos segundos después en qué se inclina para susurrar en su oído.

-Deja de luchar, solo haces las cosas más difíciles para ti- le indica mientras observa su piel marcada por la presión- Solo relájate- finalmente quita su mano y sus labios buscan los de la pelinegra quien corresponde el demandante beso, mientras el varón comienza a moverse de nuevo, está vez de forma más gentil, suaves jadeos escapan de la boca de Merlín.

Los amarres desaparecen y automáticamente ella busca a aferrarse al cuerpo de rey, quien acelera poco a poco su ritmo, la mente de la hechicera no puede procesar adecuadamente nada de lo que está pasando, simplemente se sostiene de él, enreda sus piernas en su cadera, sus manos en su espalda y gime con fuerza, para complacencia del pelinaranja. Finalmente una sensación nueva se hace presente en su vientre, una especie de presión que la hace casi gritar de placer mientras él está embistiendola sin descanso y sin contemplaciones, pero ahora no parece causarle dolor, por el contrario la excita hasta el límite y en un sonido erótico en el que apenas logra balbucear el nombre del rey, finalmente alcanza el climax empapando el miembro que está dentro de ella y salpicando sobre el colchón, mientras Arthur también se viene en su interior con unas cuantas embestidas más.

Tarda varios minutos en poder recomponerse de la sensación que acaba de experimentar, recién entonces el dolor comienza a hacerse presente, sus músculos resentidos, su piel lacerada, las marcas del cuero en su espalda y trasero. Cómo puede logra acomodarse al lado de su compañero quien también estaba terminando de asimilar lo que acababa de hacer.

No sabía cómo las cosas habían terminado de esa forma, pero estaba seguro que Merlín buscaría de ahora en adelante alejarse de él. Se gira lentamente y ve los ojos cansados y vidriosos de la hechicera, y su primer instinto es abrazarla, aunque teme que ella lo rechace, pero finalmente lo hace.

-Por favor no te alejes de mí- le susurra mientras busca besar su frente.

Merlín abre los ojos de sorpresa, de todos los cambios de personalidad que solía tener Arthur este había sido el más radical, aunque debía admitirlo le había gustado bastante; pero esto solo podría complicar las cosas de ahora en adelante.

-Todo estará bien- le dice mientras extiende su mano y comienza a peinar los desordenados mechones- Estaré aquí siempre- le dedica una leve sonrisa- Y si te molesta tanto puedo borrar está cicatriz.

-No, está bien, eso ya no importa- resopla recordando que ese había sido el detonante de todo, debido a lo celoso que lo pone ese "recuerdo" del tal Escanor. Pero él acababa de hacer suya a Merlín, así que ahora ese detalle le importaba menos.

Su magia se libera nuevamente y de pronto todo desaparece, la cama, el cuarto poco iluminado, el dolor en el cuerpo de la hechicera, quien al abrir los ojos se encuentra a sí misma vestida como hace un rato sin ningún daño en su cuerpo, sentada sobre el banco de madera de su laboratorio, con Arthur de pie frente a ella, lo que de pronto parece decepcionarla de que todo realmente fue una ilusión.

No, las cosas que Arthur hace no son ilusiones, todo había pasado realmente, solo que ahora él había modificado los detalles, un sonrojo la invade de nuevo al sentir ese líquido caliente en su interior comenzar a empapar la parte inferior de su ropa, la prueba de que lo que pasó había sido real. Él la ve tranquilo y ella está por decirle algo cuando todo alrededor parece comenzar a girar.

El rey la nota sostener su cabeza debido al dolor y se acerca más para atraparla y evitar que se golpee al desmayarse. Por unos segundos la ve preocupado al pensar que se había excedido con ella, pero luego recuerda que al contrario de sus caballeros, la fuerza de Merlín era solo mágica y no física, tenía sobre su pecho a alguien con la resistencia de cualquier mujer joven. Definitivamente toda la situación la había agotado.

Con cuidado la carga hasta el sofá más cercano, tiene que usar su magia para quitar los cuadernos, plumas y tubos de ensayo que están tirados sobre él y hace aparecer una sábana para acomodarla lo mejor posible.

Sentado en el piso acaricia su rostro suavemente, seguro al despertar ella desearía hablar y él no iba a huir de esa charla. No sabía bien que iba a decirle, pero estaría allí para afrontarlo.

-Cuando te des cuenta que hay otro hombre que puede amarte a pesar de todo- dice rozando la cicatriz en sus labios con las yemas de sus dedos- Estoy seguro que podrás borrar esa marca sin remordimiento.