» Se dicen algunas leyendas, unas se vuelven polvo y otras oro, pero te lo puedo asegurar, vas a recordarme por siglos.

— Fall Out Boys, Centuries.


Prólogo


— Ave, Marinette Dupain-Cheng —anunció Quirón con solemnidad y una mirada profunda—. Hija de Afrodita, señora de las palomas, diosa del amor.

— Pe-pero qué —yo no podía pronunciar nada coherente, mis pensamientos caóticos tampoco ayudaban a que logre vocalizar algo—... Yo... No...

La confusión y la sorpresa que me embargaba era indescriptible.

Les voy a aclarar algo, yo jamás quise ser semidiosa, acepto que escuchar de héroes legendarios y mitología en clase era divertido pero estar en medio de persecuciones, batallas y la incertidumbre de ser constantemente acosada por la muerte a corta edad es todo menos divertido, por más que a cierto rubio demente le guste intentar hacerme verlo de ese modo.

— Ridículo... ¡Completamente ridículo! —exclamó finalmente Chloe— ¡¿La panadera es mi hermana?!

Si no hubiera estado tan sorprendida mi reacción hubiera sido similar a la de Chloé por el terrible descubrimiento de que somos familia, pero, al igual que todos, la ignoré y lo único que pudo sacarme de mi estado de shock fue la media sonrisa de... Él.

— De algún modo siempre lo supuse —ladeó la cabeza mirándome de una forma que odiaba entender, el mensaje era claro para mí con ese brillo en sus ojos verdes.

— Entonces está dicho —la voz de Alix sacó a todos de su asombro—, tenemos a los cinco héroes de la profecía...

Contuve el aliento ante la realización e intercambié miradas con la oráculo. Ella me confirmó muchas cosas a la vez que me hizo preguntarme por muchas otras con una simple mirada.

Una elección será la perdición o la salvación, la hechicera y el viajero han de unirse para el rescate de la líder de la legión bajo la guía del príncipe del inframundo.

El hijo de la guerra, dará la última estocada y el paso final de la mano de la hija del amor.

Un juramento de corazón, inquebrantable, dejará su firma en las estrellas.

Creación y destrucción, amor y guerra, determinarán la caída de un reino y el ascenso de una nueva era.

— Alya Cesaire, hija de Hécate, Nino Lahiffe, hijo de Hermes, Luka Couffaine, hijo de Hades, Adrien Agreste, hijo de Ares —llamó Quirón con la misma solemnidad y seriedad con la que finalmente anunció a mi madre divina, para finalmente mirarme de nuevo un momento en silencio— Marinette Dupain-Cheng, hija de Afrodita —dijo finalmente—, partirán al alba —suspira—, comiencen a prepararse.