Las llamas bailaron alrededor de la habitación iluminándola de mejor forma que la ventana que apenas dejaba entrar algunos rayos blancos de luz que en poco tiempo se desvanecerían a consecuencia del final de los días de aquel mundo, mas eso no pareció haber sido algún tipo de impedimento para la pequeña pintora que descansaba en un alto taburete con su blanco cabello en una cola de caballo cayendo hasta el suelo sin ser afectado por las llamas que bailaban en su habitación viese al lienzo de gran tamaño frente a ella, los sonidos de pasos pesados llamarían la atención de esta misma la cual solo vio hacia el hombre en armadura que se acercaba lentamente a ella arrodillándose bajando su cabeza y extendiendo sus manos abiertas frente suya mostrando una bolsa de tela que contenía dentro el ultimo encargo que había necesitado para su mayor obra.

"Tienes mi gratitud, ser de la ceniza" La dulce voz de la pintora salió con sus manos moviéndose hacia el frente tomando con delicadeza la bolsa dejándola a un lado suya, "Con esto pintare un mundo, dime tu nombre por favor", el caballero movió su mirada hacia arriba conectándose ojos rojos con los ojos de iris anaranjados y pupilas rasgadas similares a los dragones del pasado consumidos por esta nueva era que se aproximaba, la misma solo soltó una silenciosa risa antes de hablar, "Le pondré tu nombre a este cuadro, como manera de gratitud, además recuerde… yo no mantengo un nombre."

"Muchas gracias, pintare un mundo con ese nombre. Sera un lugar frio, oscuro y muy agradable, y algún día será un buen hogar para alguien.", con sus últimas palabras dichas la pequeña comenzó lentamente a pintar aquel nuevo mundo, la luz de la ventana lentamente empezaría a apagarse como resultado de la nueva era de oscuridad que se avecinaba, el caballero jamás se movió de su sitio, quedando sentado a un lado de está descansando finalmente tras su última misión, el sueño lentamente lo empezaba a jalar a las profundidades de la misma oscuridad que él había traído, aunque por la manera como la oscuridad invadió la habitación notando que las llamas del suelo apenas daban algo de iluminación, este se levantaría caminando en dirección hacia donde estaba la pequeña pintora quedando detrás suya a su lado, movió una de sus manos hacia arriba dejando que lentamente las flamas de las piromancias.

"Te lo agradezco, ser de la ceniza" agradeciendo al ceniciento esta continuo su obra hasta que cierta duda llego a ella, una cual aun así jamás la detuvo, "Me pregunto cuando pretende volver el tío Gael, espero que el nuevo cuadro le resulte un hogar agradable." El caballero regreso a su sitio de descanso dentro de la habitación de la pintora, la luz de las llamas estuvo viva un tiempo más, hasta que como la misma era del fuego, estas lentamente empezaron a pagarse, su mente jamás se dio cuenta cuando fue inducido en el profundo sueño, el junto con la pintora y el cuadro procedieron a ser consumidos en la oscuridad.

Y así con el apagar de la llama, la era de los dioses desaparece, para dar paso a una nueva era para los humanos, una donde la maldición solo se hizo más débil conforme los siglos en las tinieblas pasaron, las bestias cayeron o cambiaron, sus cuerpos marchitos se rellenaron con la oscuridad avivando sus existencias, la humanidad nació de la oscuridad nunca de la luz, los dioses no pudieron usarlos nuevamente… hasta cierto tiempo, ya que al final, tanto luz como oscuridad estarán en una eterna lucha en un balance constante, donde entre la oscuridad existirá la chispa de la luz y dentro de la luz el abismo de la oscuridad.


Así fue como lentamente una nueva flama surgió, una luz que ilumino a la oscuridad, el mundo se reformo en algo incluso más bello que el anterior, las bestias nacieron nuevamente en distintas formas, algunas que nunca estarían a la par de los horrores que caminaban en el viejo mundo, sus cuerpos se mostraron formados por algo no tan corrupto, las bestias se mezclaron con la oscuridad que yacía en las almas de la humanidad en un intento de sobrevivir al final y el comienzo de las eras, distintos seres nacieron de esa unión profana, sus nombres cambiaron, sus aspectos igual, grandes, pequeños, débiles y fuertes. Ogros, orcos, elfos, demonios, minotauros, hadas, la cantidad de seres era tan dispersa más ninguna de estas igualando al horror del pasado solo trayendo algo que se pensaba jamás volvería, los dioses, regresando estos del olvido sin conocer el pasado del mundo junto con el resto de bestias y humanidad, tomarían al hombre por encima guiándolo bajo sus cálidas promesas alejándolo de la oscuridad nuevamente, de sus raíces… pero no importa cuánto alejes a este de su naturaleza, cuanto les hagas hacer que teman de su crudo origen, cuanta blasfemia metas en sus mentes o cuantos deseos les impongas para atraerlos fuera del desconocido mar del abismo sin luz, al final de todo, no puedes borrar lo que en ellos reside, la oscuridad, los fragmentos del alma oscura.

Solo lograras que con estos el alma se pudra dejando encima de la negrura de sus almas un caparazón esponjoso sediento y listo para ser llenado con sus deseos hasta que se pudra, eso mismo, más la falta de verdadero interés en proteger a sus ciudadanos con una visión ciega de sus "aliados" hizo que el mundo jamás perdiera su belleza exterior únicamente haciendo que se deformaran sus habitantes.

Como prueba está todo un continente, Eostia, donde su gente guiados a una guerra por la representación en vida de una diosa elfica termino con desatar un mar de sangre de cientos de años, solo para que un grupo considerablemente alto de mercenarios creando un complot contra la líder enemiga de las fuerzas "oscuras" terminasen la guerra de forma definitiva y trayendo al instante consigo una denigrante pelea en búsqueda de la creación de un Imperio del Sexo, uno que por la ineficiencia de la misma diosa reencarnada elfica y toda fuerza superior acabase en un desastre absoluto aun mayor, con la misma aceptando una rendición condenando el continente una vez prospero a no más que un terreno de caos similar o peor que el antiguo mundo, donde los Perros Negros tenían el control absoluto, donde la muerte, el hambre y la miseria llegaban a los más débiles observando a sus madres, hijas, esposas y hermanas tomadas como simples objetos para satisfacer el deseo carnal de la humanidad junto con las bestias que robaron esencias de estas en el pasado.

Un mundo que apestaba a podrido y fue azotado con la cruda visión de sus capitales hechas añicos por un conflicto ya perdido, un solo sitio en ese nuevo mundo, al final era cierto, la humanidad enseñaba su máxima forma en la oscuridad mientras en la luz solo mostraban la forma de sus deseos guiados por los dioses que los utilizaron para en el pasado encender la llama, ahora la luz llamaba a la verdadera oscuridad que yacía dentro suya, en un viejo ser que tomo la última llama hace eones y la cedió a la humanidad llamándose como el Señor de los No Muertos, el primer Señor de la Nueva Humanidad.


¿Dónde había acabado?, la pregunta surgió de su mente tras despertar de el sueño perpetuo que le había dejado varado en la profunda inconsciencia, sintió los siglos pasar en un sueño sin sueños, sellado en su propio cuerpo con su mente solo descansando al igual que sus extremidades tras el final de su ultima travesía y ahora nuevamente solo sintió el llamado que se presento como un fuerte golpeteo en las profundidades de su subconsciente que lo hicieron perder su inconsciencia despertando mientras la negrura a su alrededor se hacia presente, estaba sellado en una pared, algo extraño teniendo en cuenta que sus últimos recuerdos fueron con cierta pintura en su habitación descansado, trato de mover sus dedos solo para entender que lo que fuera donde estaba enterrado se resquebrajaba con bastante esfuerzo.

Sus esfuerzos en moverse siguieron por un tiempo haciendo que lo que sea que estuviera cubriendo su cuerpo se resquebrajara aun mas, pero sin tener el excito aun de escapar, sus movimientos se interrumpieron tras escuchar algunas voces, debido al lugar donde estaba le era imposible entender que es lo que estas estuviesen diciendo, incluso si pudiese escuchar las mismas no entendería las palabras al ser una lengua muy alejada a la que conocía, sus movimientos siguieron hasta el escuchar de algo que era inconfundible para el, el sonido de desenvaine de una espada junto a lo siguiente que fue el constante sonido de choques metálicos para finalizar con un golpe húmedo que era acompañado de un grito femenino, los segundos pasaron y algo golpeo con fuerza el sitio donde estaba, el impacto ciertamente pareció resquebrajar mas lo que le impedía salir, seguido de esto siguieron quejas de la misma voz femenina antes de entrar con otro golpe y seguido de un ultimo mas acompañado por el quejido de la misma voz, fue en ese entonces donde sintió la pared finalmente ceder ante sus movimientos y peso cayendo de golpe liberado de la prisión de piedra donde había sido sellado.


Eleanor, no tuvo una vida que pueda considerarse incluso digna tras finalizar la guerra contra la reina elfa oscura Origa, tras que los perros negros declararan su victoria sobre Eostia, lo que para la panadera solía ser una vida calmada en lo que mas podía con la guerra se había convertido en el mismísimo infierno, su marido habría sido asesinado por los guardias tras tratar de defenderla, su hermana junto con varias amigas de la infancia y vecinas tomadas para ser usadas como constantes juguetes sexuales para que los mercenario de los Perros Negros y las bestias que servían a ellos se entretuviesen, su escape incluso podría llamarlo un milagro llevando a su joven sobrino con ella tras que su madre fuese tomada rehén y exhibida en el pueblo follada por muchos de los bastardos junto con sus bestias, siendo estas la que acabarían con su vida en media exhibición sirviendo como una especie de advertencia de lo que sucedería a aquellos que tratasen de escapar, su fortuna se mantuvo hasta el día de hoy.

Ya habiendo pasado unos días tras su escape lo ultimo que poseía de comida y agua se habrían gastado, llegando a los desiertos inexplorados en el país demostrando su incapacidad de ubicarse eficientemente por las tierras mas allá de su pueblo, su suerte se habría ido con su arriesgado escape ya que apenas poco tiempo lograron moverse en otra dirección, la mujer y el niño de 12 años terminaron interceptados por uno de los múltiples escuadrones de guardia de los Perros Negros transportados en una carreta, el grupo de 4 hombres solo vio con lujuria a la mujer al momento de interceptarlos mientras con el niño solo vieron un mocoso molesto que no les iba dejar en paz, para ellos la paciencia era algo que poco tenían solo comparada en polos opuestos al deseo carnal que se hizo presente por la manera obscena como se refirieron a la mujer, para esos momentos el niño se habría puesto delante de la mujer sacando una espada que su padre había tenido consigo antes de ser ejecutado por la misma banda de mercenarios que tenia enfrente en un intento vano de proteger a su tia.

"Jajaja, oh me siento tan asustado, por favor no me lastimes, ¿no te das cuenta que esas cosa solo pueden llevarlas verdaderos hombres?, no pequeños mocosos que apenas y seguramente saben siquiera como sostener su propio pene?" se burlaría lo que vendría siendo el líder entre el grupo, tez morena, barba con pelos apenas saliendo, ligeramente delgado, con un cabello castaño desordenado que llevaba unas botas, una hombrera y un peto que cubría todo su torso hechos de metal con la mayor parte de su defensa siendo de cuero o malla, el hombre solo desenvainaría su espada sosteniéndola con una mano, a la vez que veía a niño sosteniéndola con ambas bastante nervioso, notándose fácilmente por su forma como temblaba "¡Oh jojo! ¡el pequeño caballerito quiere llorar!" comento otros de los hombres del grupo antes de reírse de forma molesta para el pequeño, mientras el resto se mantenía tranquilo con sonrisas viendo al chico.

"Nggh.. ¡No es cier-" serian cortadas sus palabras cuando la espada del líder se fue contra el, apenas logrando mover la espada bloqueándola terminando también en que perdiese el equilibrio bajando la espada, cosa a lo que el hombre aprovecho para mover por el otro lado apuntando a la cabeza del menor, el cual con esfuerzo logro bloquear nuevamente usando la espada aunque golpeando la hoja contra su rostro haciéndose así mismo una herida en uno de los lados de su rostro cercano a su ojo, el trio que estaba de espectadores se rio por la ineficiencia del chico.

"Oh dios, al menos pensé que con tanta valentía que tenias contigo... no se, me dieras algo mas de pelea" el hombre se acerco al niño el cual trato de lanzar un ataque levantando su espada y dejándola caer sobre la cabeza del perro negro, el mismo solo se movió a un lado girando sobre sus pies entregando un codazo en la cara del niño el cual tiraría su espada moviendo sus manos a su rostro ahora lastimado, solo que uno de sus antebrazos seria agarrado por el hombre el cual llevaría la punta de su espada contra su abdomen atravesando este saliendo la punta ensangrentada junto con la mitad de la hoja por su espalda antes de acercar su cara al del pequeño, "Ya nos has dado suficiente entretenimiento por hoy, así que ahora... esfúmate" el hombre tomando del hombro al chico giraría su torso con la espada cortando mas el interior por uno de los laterales del infante antes de lanzarlo a la pared de una subida a un monte haciendo que este tras impactar su espalda contra la dura aunque quebradiza ceniza diese un grito ahogado antes de agarras hacia su estomago sangrando de forma profunda, escucharía a su tía correr hacia el tras soltar un grito solo para ser interrumpida por un impacto en su abdomen cortesía de la rodilla alzada del líder del grupo.

"Ghhh" la mujer abrazaría su estomago antes de que su cabello fuese jalado hacia atrás moviendo a la vez su cabeza gracias a la mano de uno de los otros hombres que iban en el grupo, mostrándose mas fornido con un estomago abultado, bigote, piel mas blanca que la de su compañero y con una armadura que apenas iba en unos guanteletes de metal, unas botas con revestimiento de cuerpo y unas rodilleras de metal.

"¿Sabes cuantos problemas nos hiciste pasar tras que te escapases?, literalmente hemos estado buscándote a ti porque nuestros superiores nos tienen con las bolas agarradas... lo bueno, es que podemos llevarte viva o no, obviamente debemos hacerlo, ya sabes los Orcos esperan por completar a las victimas de tu familia, ha!... se divirtieron bastante con tu hermana, una lastima que no se hayan controlado tanto... je" Seguido de eso la mujer jadeando por aire seria tomada por su vestido antes de ser lanzada también hacia la pared, a diferencia de con el niño, la fuerza del hombre fornido fue mucho mas exagerada lo que hizo que el impacto cuarteara mas el muro de ceniza dura, Eleanor solo se movió con dolor y esfuerzo a su sobrino antes de abrazarlo, las lagrimas lentamente cayeron por sus ojos color esmeralda, los hombres se acercaron, sonriendo o mostrando molestia.

|Crujido|

Los hombres se detuvieron cuando escucharon el sonido de la pared cuarteándose, viendo como una parte superior de la misma empezaban a mostrar grietas de mayor tamaño de donde caerían gruesos pedazos de ceniza endurecida, los mismos dieron un movimientos hacia atrás para que en instantes siguiente un cuerpo cayese junto con varios pedazos del suelo, Eleanor tuvo que cerrar sus ojos cubriendo el cuerpo del niño aun gravemente lastimado sintiendo algunos pedazos caer sobre ella, para su suerte los mismos no harían mucho daño aunque aun era algo doloroso sentirlos impactar contra ella de muy lejos, los hombres mientras tanto vieron desconcertados el blindado cuerpo que cayo de la pared.

El silencio domino unos momentos antes que chasquidos saliesen de la armadura, los hombres solo miraron atónitos dando pasos hacia atrás al ver como la figura se levantaba lentamente apoyando uno de sus pies blindados contra el suelo, mientras el otro lo dejaba con la rodilla contra el suelo, apoyaría de golpe una enorme espada a su lado para ayudarlo a levantarse, una que estaba oxidada y dañada al punto que incluso parecía haberse partido en dos con uno de los lados de la hoja mas larga que la otra, mas eso no quito el intimidante tamaño que poseía junto al enorme ser que la portaba, al estar agachado este era difícil de medir su tamaño, ahora los presentes con unas expresiones de asombro vieron el enorme ser que había de medir mas de 2 metros, su cabeza tapada por el casco igual de dañado que su espada, vio hacia el grupo de hombres notando estos como en la zona donde deberían estar sus ojos solo habían dos orbes en un abismal negro, mas que la oscuridad de las sombras que le daba la armadura dañada para el resto de su rostro con un aura blanca a rodeando la oscuridad de los orbes abismales donde deberían estar sus ojos moviéndose hacia arriba como si se tratase de una flama.

Nhhhhhgggg...

El sonido de la inhalación puso a los hombres alerta y a Eleanor mas asustada que antes, el miedo aumento cuando la figura movió su cabeza hacia ella notando los orbes oscuros con bordes blancos mirándola directamente, el ser se movió lentamente hacia ella, los perros negros prefirieron no interrumpir congelados aun por el nerviosismo y la sorpresa de ver a tremenda entidad, el ser tras acercarse a ella se arrodillo con su mirada directa en una mancha rojo oscura que caía a su lado, la entidad movió su mano libre a aquella macha roja hundiendo sus blindados dedos en la ceniza mojada con sangre antes de levantarlos viendo al pequeño que mantenía una tez ya pálida, el caballero se pondría de pie de nuevo apareciendo de su mano libre una especie de campana blanca, el ser se arrodillaría con una luz dorada brillando de la campana antes de que momentos después un aura de la misma coloración con un circulo de signos desconocidos se dispararía a su alrededor, el pequeño en un instante recuperaría su color dando una fuerte bocanada de aire, Eleanor también sintió como el dolor anterior pareciese haberse desvanecido similar a la campana que el caballero ya no portaba.

Para esos momentos el grupo de 4 hombres notando lo sucedido cambiarían su expresión de desconcierto y asombro por uno de molestia, "¡Oye!, es obvio que no estas muy al tanto de la situación, pero estas personas están siendo buscadas, como un cargo bajo ordenes del Imperio del Sexo, exijo que me entregues sus objetos!", en lugar de venir una respuesta rápida para el hombre, solo hubo un considerable silencio, el cual lentamente se fue yendo cuando un susurro leve salió del casco del gigante.

"Apestan..." fue ese ligero susurro el que hizo que el líder del grupo de los Perros Negros llevara ambas manos a su espada, mientras el resto hacia lo mismo, sacando el fornido una masa y los otros 2 unas cimitarras bastante delgadas pero que eran eficientes en su trabajo.

"¿Disculpe, mal parido?... no pude escucharle, ¿Por qué no se da la puta vuelta y me lo dice de frente?..." el temor que había estado teniendo el hombre ante el enorme ser habría sido cambiado por una considerable rabia y un sentimiento de seguridad mayor teniendo en cuenta de que eran 4 contra uno.

"dije... ¡Que apestan!" el grito de una voz vieja y rasposa inundo los tímpanos de los presentes, el líder apenas vio como el enorme espectro blindado se daba la vuelta a una velocidad sobrehumana con sus dos manos agarrando el mango de aquel espadón dañado, habría logrado mover su espalda listo para bloquear el impacto de lo que ahora por el tono de voz era una persona bastante grande, lo cual solo aumento la seguridad de los hombres en pelear contra lo que ahora seria un caballero muy viejo, sin embargo el problema surgió cuando apenas ambas armas se tocaron el sonido de metal rompiéndose se hizo de escuchar y su mirada enfocada una vez en el caballero, termino contra el suelo rodando viendo multiples veces al suelo y cielo notando con el rabilo del ojo su cuerpo decapitado de pie aun para todo seguidamente tornarse negro.