KinkTober 2021. Prompt 31 # Aftercare.


La sangre y el agua


Agua. Tenía agua sobre el rostro.

(Tooru pensó por un momento que era la cerveza caliente de su padre).

(¿Él bebía? Ella no lo recordaba antes).

(Pero esa certeza golpeó con confusión su cabeza).

(La cabeza que le dolía, la única que tenía, aunque a veces Tooru podia jurar que había más de una persona dentro de ella).

(Más de una cabeza, más de una naturaleza, más de una culpa, más de una monstruosidad, más de una Tooru Mutsuki).

(Y algo más le dolía, allá abajo).

(Como cuando despertaba con su padre y...)

—Tooru, estás bien...

No, no era nadie así. No como su padre. La sensación de miedo se disipó casi por completo. Al igual que el asco y la amargura.

Estaba con Haise Sasaki. Él la sostenía. El gusto salado era por sus lágrimas, que habían mojado el rostro de Tooru.

Ella sonrió débilmente. Estaba a salvo. Aunque no supiera dónde. Haise la protegería.

Y Tooru a él.

Tuvo el impulso de alzar la mano, apretar la mejilla de Haise, para demostrarle que se encontraba bien. Que no había...resentimientos.

(¿Por qué tenía esa urgencia por mostrarle eso? No lo sabía).

—Haise...Sasaki...

—Pensé que no despertarías. Él...

¿Él? Si...Arima Kishou. Estuvo ahí. En esa...

En esa celda. Donde los interrogaron y...

Haise...Haise la había...

—Tooru, él me obligó a...Lastimarte. Logré que Toukita huyera y no sirvió de nada. La atrapó de todos modos. Y yo te hice cosas indecibles, porque Arima Kishou me lo exigió. Obedecí pero él no te perdonó.

—Lo sé. Lo recuerdo. No se preocupe, Maestro...

—Tú no entiendes. Has estado...mal. Dormido o en coma. No lo sé. No despertabas. Arima dijo que estabas...

—Él me mató. Bueno, lo intentó. Debí morir, ¿no?

—Si...Pero Tooru...tú estás bien. Tú estás vivo. Eres lo único que me queda —Haise abrió la boca en una sonrisa llena de gratitud. Tenía el cabello engrasado, pegado al rostro. Su camisa estaba arremangada y sucia. Con algo rojo.

(El mentón de Haise también tenía restos de eso, pero la luz era tan mala ahí...)

—Estaré bien, Maestro...tenemos que salir de aquí.

—S-si, es cierto, Tooru, pero primero...primero...tienes que sanar.

—¿Sanar?

—Pensé...que habías...muerto. Él te dejó aquí como castigo porque yo...yo ayudé a Touka Kirishima a escapar y...al principio no quise ultrajar tu cuerpo pero luego pasaron los días y yo...yo tuve mucha hambre...sabía que estabas viva pero él no me creía. Me dijo que comiera de ti, si estaba hambriento, ya que me sentía un ghoul porque los ayudaba, que me convirtiera en uno por completo, así podía hacer un quinque conmigo... no iba a hacerlo, pero luego...luego, Mutsuki, fueron muchos días y tú no te despertabas...

Mutsuki trató de nuevo de subir su mano, esta vez pudo...Pero porque Haise, apenado entre sus balbuceos, la estaba ayudando a alzar el hueso pelado de carne, en el que se había convertido su brazo derecho.

—Primero solo tomé un bocado o dos. Después se salió de control y...

...Mutsuki bajó los ojos. Contempló, horrorizada, que el resto de su cuerpo, el otro brazo, sus piernas...incluso su pecho y vientre, no estaban mucho mejor.

Por eso no podía moverse.

—Nada más tienes que sanar, ¿si? Solo sana rápido, Tooru. Cerraré los ojos, así puedo olvidarlo...

Tooru trató de obedecerle, forzó su cuerpo a ello.

Pero no dejó de preguntarse si aquello era un sueño.

Suyo...o de Haise.

(Si él abría los ojos, ¿ella estaría muerta otra vez?)

A lo mejor...si Mutsuki lo mordía...

La sangre funcionaría como refrescante agua sobre el rostro.