Él siempre se ha creído mejor que todos, tanto que cuando éramos niños debíamos ser cuidadosos de no darle demasiado poder o se le subiría a la cabeza y pasaría de problemático a malvado. Eso no ha cambiado, aún se cree mejor que todos, pero como adulto las travesuras no son una opción, así que pretende ser el bueno, declarándose el sensato y responsable cuando a la hora de la verdad es la misma basura que el resto de nosotros: un ser digno de ser llamado Pajamatsu.
Ahora ese lado de él se esconde y muestra en su ego, un ego tan grande como el Sol, no, el Sistema Solar, no, ¡el universo! Tan enorme que parece estar al borde de engullirle en su inmensidad, atrayéndole con sus tentáculos de egocentrismo a un lugar donde su ego es la estrella y todo gira entorno a él. A veces es preocupante, pero preguntar sólo desatará una explosión de ego capaz de destruir todo lo que conocemos tal como un Big Bang inverso. Así es nuestro Egomatsu.
Sin embargo, no es difícil ver que le importamos. Probablemente de la misma forma en la que a la gente le importa tener la casa limpia cuando hay visita, pero le importamos. Tal vez por eso es el que intenta que las cosas no se salgan demasiado de control... a veces. Más allá de eso, es un total desconocido con el que vivimos: no la peor persona con la que pasar el rato, pero es como si no le conociéramos en absoluto. Cada vez que creemos que le conocemos, sale con algo nuevo y disparatado. Quizá ese es Choromatsu.
Siempre tiene una cara de preocupación, como si el futuro pusiera más nervioso a él que a nadie, ya que cree que es el único que trata activamente de avanzar y hacer algo con su vida. Ese es el problema: por mucho que lo crea, no lo hace. Es rápido para intentar, pero nunca hace un verdadero esfuerzo. Sólo flota en la superficie en vez de zambullirse y nadar hacia su objetivo. Por eso es tan aburrido que se aburre a él mismo y acaba rindiéndose. Por eso nunca logra ir más allá de la primera base. Por eso siempre será un Virgenmatsu sin esperanza.
Pretende que es el más normal cuando es el más raro. Todos tenemos nuestras peculiaridades, pero lo suyo no tiene nombre, es excesivo. A veces es un gruñón, otras demasiado emocional, otras ansioso, otras orgulloso y la mayoría un otaku de closet. Aún así lo peor es cuando ya las cosas no van como él quiere, es como si tuviera una crisis en la que su cerebro deja de funcionar y alguien aún más extraño que él le poseyera o le suplantara... Terrorífico. ¿Qué ocurrió? ¿Mató a alguien? ¿La música de esa idol gato le lavó el cerebro? ¿En qué momento perdió la cabeza? ¿En el instituto? Choromatsu-niisan... ¿Quién es?
¡Hola!
Este me ha costado. Choromatsu no es uno de los personajes más interesantes para mí así que ha acabado siendo un medio roasteo XD Pero en serio, el museo de Choro me dejó como a Totty y de ahí salió este fic. Wtf is Choro-choro?!
Lo bueno es que tengo una idea para Ichi y a los peques les loveo.
Sayonara!
Disclaimer: Osomatsu-kun/san y sus personajes y canciones pertenecen a Fujio Akatsuka y Estudio Pierrot.
