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Rinn sentía su cuerpo como fuego líquido en sus entrañas. Algo se ajustaba y, a la vez, aumentaba en su vientre mientras la lengua de Lucifer lamía entre sus piernas. Su cabeza enterrada allí mientras la mantenía sobre su escritorio por más que ella había intentado escapar de sus garras.
"Alguien podría entrar." Ella se había sonrojado de pies a cabeza cuando él la había sentado sobre el mueble de madera. Su boca succionando puntos en su cuello que hacían que Rinn se sintiese de gelatina.
"Dudo que quieran hacerlo cuando te escuchen del otro lado de la puerta." Él se rió entre dientes acariciando sus muslos.
"P-p-pero tienes que hacer el informe."
Ella se arqueó dejando lugar para que Lucifer siguiera con lo que estaba haciendo. Ella quería… Pero había tantas cosas que la ponían nerviosa respecto al tema. Empezando desde estar tan expuesta a él y no saber qué debía hacer. ¿Debía devolver el favor? ¿Cómo era la mejor forma de satisfacerlo? ¿Se sentiría bien lo que ella hiciese? Lucifer se detuvo y la observó. Sus ojos se detuvieron en su rostro leyéndola.
"Si no es lo que quieres, podemos esperar." Él sugirió susurrando con tanta delicadeza.
Rinn fue desarmada en ese momento. Pronto ella yacía recostada en el escritorio, sus manos enredadas en el cabello de Lucifer mientras él se dedicaba a sacar todo sonido de las cuerdas vocales de Rinn que solo hacía que ella se sintiese aún más mortificada si alguien los escuchaba. Él sólo sonreía dándole una que otra mirada mientras ella respiraba aceleradamente. No lo veía sonreír pero sabía que estaba haciéndolo.
"Lucifer…" Ella rogaba pero él sólo parecía llevarla al borde y detenerse. Una y otra vez. "Por favor, por favor."
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Rinn volvió a despertarse en el medio de la noche en su cuarto, sola. Con la incomodidad de haber tenido ese sueño otra vez y sentía vergüenza en cierto modo. Si bien habían pasado meses desde que había comenzado a salir con Lucifer, no entendía por qué él despertaba eso en ella. ¿Era algo de demonios? ¿Lucifer había tenido amantes antes que ella? Había vivido miles de años y las inseguridades sólo seguían acumulándose.
Trató de despejarse yendo a la cocina. Había ocultado unas oreos en la despensa (para que Beel no se las comiese).
Habían empezado a dormir juntos hacía unas semanas, pero cuando ella se despertaba, él ya no estaba. Le había explicado que sus hermanos sólo serían muy molestos y estarían sobre ella. Y últimamente Diavolo lo había cargado con proyectos así que ni siquiera dormía con ella.
Rinn dudaba que durmiese siquiera. Estaba preocupada por él y, quería su dosis diaria de mimos y cariño. Sus momentos a solas con Lucifer. Había días en los que ni siquiera cenaba con sus hermanos, ella y Melanthe.
Rinn se sentía levemente abandonada. Sin embargo, no quería ser una molestia, una carga. Quería ser la novia que apoyaba sus decisiones y su trabajo. Ella quería lo mejor para él.
"Aghhh… Estar en una relación es tan difícil." Se quejó en voz alta haciendo puchero.
"Ni me lo digas."
El susto de muerte que tuvo Rinn hizo que al intruso le tirara directo a la cara uno de los tres paquetes de la bolsa. Beel lo atrapó y sus ojos se iluminaron. Mierda…
"No sabía que habían comprado oreos… No las vi antes." Dijo alegremente mientras rompía el paquete.
Esa era la idea. Rinn se maldijo a sí misma.
"¿Pasó algo con Lanthe?" Ella se sentó en el taburete y se dispuso a comer sus galletitas con rapidez.
"Mmmm… Nos peleamos." Su expresión de alegría por la comida desapareció. "Ya ni me acuerdo de qué."
Oh, entonces a eso se debía el nuevo hambre que provocaba los atracones de Beel. Lucifer le había dicho que si bien Beelzebub seguía comiendo más que el promedio, su hambre había disminuido cuando había hecho el pacto con Melanthe y habían empezado a salir. En los últimos tres días ellos no habían hablado. Probablemente por orgullo y ahí estaba Beel a las tres de la madrugada saqueando la cocina.
"Lucifer está muy ocupado." Beel se recostó sobre la mesa mirándola. " No es su culpa y él te sigue queriendo."
Rinn casi sintió ganas de darle el tercer paquete de oreos de la ternura de que él intentase consolarla. Casi.
"¿Cómo sabes que es por eso que estoy aquí?"
Beelzebub la despeinó un poco con cariño mientras sonreía..
"He notado que los humanos cuando algo va mal románicamente, les gusta comer cosas deliciosas." Dijo él.
"Mmmm… Tienes razón." Ella agarró el último paquete y se dirigió hacia la escalera. Ni muerta se lo iba a dar.
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Standing there, killing time
Can't commit to anything but a crime
Peter's on vacation, an open invitation
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"Lucifer."
Rinn sintió su corazón acelerarse de la alegría al verlo en el pasillo. Él levantó la vista y le sonrió unos segundos antes de volver a la conversación que estaba teniendo con algunos demonios. El corazón de Rinn cayó en picada. Estaba ocupado.
Él la saludó de lejos siendo arrastrado por el grupo mientras trataban de indicarle lo que pasaría, que debía hacer. Ella no podía negar que se estaba sintiendo un tanto sola en los últimos días. No quería molestarlo con sus preocupaciones. Eran almas gemelas. No iba a olvidarse de ella. ¿O si?
Trató de olvidarse del asunto mientras estaban en clase pero su mente siempre volvía al mismo tema. Necesitaba despejarse, distraerse de ello.
No era tarea fácil. Podía recordar su calor cuando la abrazaba mientras dormían. Su risa grave y su aliento haciéndole cosquillas en su nuca. Su cuerpo comenzó a sentir calor en la clase mientras su mente divagaba a esos recuerdos. Su ensueño paró cuando la campana del recreo tocó.
Su sorpresa fue grande cuando Asmodeus se sentó en el banco frente a ella mientras guardaba sus cosas.
"Rinn~" Su voz casi ronroneó al decir su nombre. "¿En qué estabas pensando en clase?"
Oh, mierda. Rinn miró a Asmodeus y trató de forzar la sonrisa más normal que pudo. ¿Sería cierto que los demonios podían sentir las emociones ligadas a su pecado? Si era así, estaba jodida. Considerando que el mismísimo Avatar de la lujuria había puesto los ojos en ella.
"En nada en especial." Ella siguió guardando sus cosas.
"Ah, ¿en serio? Últimamente he visto problemas en todas las parejas de la escuela…" Él le sonrió de la forma enigmática de siempre cuando algo le interesaba y empezaba a ser pasivo-agresivo. "Y has estado sola, Rin-chan~. ¿Lucifer ya se ha aburrido de su juguete humano?"
Ella frunció el ceño y apretó los dientes. Si era para provocarla a contarle o mandarlo a freír espárragos, lo estaba logrando.
"No pretendo que entiendas sobre las personas predestinadas." Ella respondió tirando la mochila sobre su hombro. "O de cómo querer a sólo una persona. Y no, Lucifer no se cansó de mí."
Tal vez fue su mirada, su voz cortante o el puchero que ella hizo tras decir esas palabras pero la expresión de Asmodeus se suavizó. ¿Tal vez él podía sentir cómo su interior se revolvía en esas dudas y malos pensamientos? Esa voz detrás de su cabeza que la hacía dudar de ella misma, de si era digna de alguien tan poderoso como Lucifer. Si el destino los había emparejado correctamente, dijese lo que dijese su tatuaje con las estrellas de la mañana.
Usualmente, Lucifer podría sentir su malestar y hacer desaparecer todo con solo sentarla sobre sus piernas (todos los daddy issues, incluidos) y abrazarla para sí, como si no quisiera dejarla ir. Pero él estaba… ocupado.
"Mmmm…¿Qué tal si vamos por algo de comer?" Asmodeus le ofreció. "Tal vez ver mi bello rostro te anime un poco."
Ella asintió y se atrevió a mirarlo.
"Siento haberte levantado la voz." Ella suspiró.
"Siento que te hayan dolido mis palabras." Él sonrió. "Vamos a comer una de esas tortas a la pastelería que tanto te gusta, seguro nos darán un descuento si los encanto con mi belleza."
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My turn to ignore ya
Don't say I didn't warn ya
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Lucifer partió otro lapiz con sus manos al ver a Asmodeus tomar la mano de Rinn tan indiscretamente. Llevó las uñas de su compañera hasta sus ojos admirandolas como si fuera una obra de arte y enseñàndole a Levi que probablemente no les estaba dando atención enfocado en algo en su pantalla. Ciertamente, su alma gemela era preciosa en todos los sentidos. Pero no podía evitar querer ahorcar a su hermano con cada segundo que pasaba toqueteandola.
Al principio, Rinn saltaba lejos de su alcance o le sonreía de manera tensa. Pero a medida que los días pasaban, en los pocos segundos que Lucifer había podido verla, ella parecía cómoda con la presencia del Avatar de la lujuria. Los había escuchado hablar sobre productos de belleza, cremas, chistes, innuendos por parte de Asmo. Lucifer no quería mostrar cuánto le afectaba, pero sin dudas sentía… celos.
No sabía cómo lidiar con esos sentimientos. Era bueno suprimiendo esa presión en su concentración y corazón. Pero eso no lo solucionaba. Nada llenaba ese vacío. Y con cada segundo que Asmodeus lograba sacarle una sonrisa algo se tensionaba en su interior, a punto de romperse.
"Mmmmmm… Estoy preocupado." La voz de Diavolo parecía un tanto risueña como para disimular su ira creciente.
"¿Y cuál sería la razón?" Lucifer intentó concentrarse de nuevo en sus papeles repletos de encuestas, ideas de modificaciones del edificio para mejorar el consejo.
"Llevas una hora leyendo la misma oración. Me pregunto si ocurre algo grave o es simplemente que Asmo está revoloteando de vuelta alrededor de Rinn."
Su amigo le dió una sonrisa afable (y en el fondo un tanto maliciosa). Conocer a alguien por milenios tenía sus contras. Especialmente a la hora de intentar ocultar sentimientos, emociones. A Diavolo no se le escapaba nada. Lucifer dejó los papeles de lado y lo miró.
"¿Es necesario terminar esto para mañana?" Se atrevió a preguntar por primera vez en toda su existencia al servicio de Diavolo. Y Diavolo estaba tan sorprendido como él, su sonrisa había desaparecido producto de ello. "Temo que he dejado a mi compañera… sin atender por mucho tiempo."
"¿Crees que Asmo te podría quitar a Rinn con tanta facilidad?" La expresión de Diavolo se suavizó.
"Creo que el vínculo de dos almas gemelas si bien está marcado por el destino… Se profundiza por nuestras acciones." Lucifer volvió su vista a la ventana. "Y últimamente no he sido una buena pareja...Yo...Extraño a Rinn."
"Entonces, ¿por qué sigues aquí?" Diavolo recogió sus papeles y miró su reloj. Barbatos ya estaba ordenando el resto. "Podemos seguir mañana o pasado si necesitas más tiempo para tus… actividades de cama."
Si bien Lucifer notó el énfasis de las últimas tres palabras, decidió no perder más tiempo saliendo del salón donde estaban derecho a buscar a Rinn. Al llegar al patio donde habían estado, ambos se habían ido. Sólo quedando Mammon y Levi.
"¿Dónde está Rinn?"
"Oh, se fueron con Asmo por una pedicura y manicura." Levi levantó por tres segundos la mirada de su pantalla. "Te los perdiste por 5 minutos. LOL."
Mammon casi salta sintiendo la furia asesina. Solo que no estaba dirigida hacia nadie particular. Sacó su DDD y le mandó un mensaje privado a Rinn. La estaría esperando.
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Look at you needing me
You know I'm not your friend without some greenery
Walk in wearing fetters
Peter should know better
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Lucifer estaba sentado en el diván de su cuarto leyendo cuando ella entró. Había leído el mensaje al salir así que había ido directamente a verlo. Ella estaba radiante, él no tanto.
"Ah, lamento si tuviste que esperar demasiado." Le mostró sus uñas pintadas de rosa. "Asmo tenía razón, iban a quedar mejor de este color con mi atuendo."
"No deberías quedarte a solas con Asmodeus. No es seguro." Lucifer replicó con un veneno notorio producto de sus celos.
Ella dejó su mochila en una silla dándole la espalda por unos segundos mientras ordenaba sus cosas.
"Asmo no haría nada para lastimarme. De hecho, es muy agradable."
De todas las cosas que pudo haber dicho respecto a su hermano, tenía que elegir esas palabras. Si antes él estaba frustrado, ahora no había sentimiento que pudiese compararse con ese que estaba experimentando en ese preciso momento. Su mano se disparó agarrando sus muñecas y en un segundo Rinn se vio inmovilizada contra la pared, sus manos por encima.
Él inclinó su cabeza como si estuviese analizando su persona, su mirada era mucho más dura que de costumbre. Las piernas de Rinn se volvieron de gelatina en cuanto los labios expertos del Lucifer se conectaron a la piel de su cuello. Cuando Lucifer se sintió satisfecho con la forma en la que violáceas marcas se dibujaron en el cuello de la chica, la agarró de la cintura y cargándola sobre su hombro, se acercó a la cama.
"¿Lucifer?" Su voz temblaba al tener la respiración acelerada.
"Has jugado mucho tiempo con mis hermanos. Ahora jugarás mi juego, Rinn." La tiró sobre el colchón sin cuidado y este se hundió ante el peso de ambos. "Dime, Rinn, ¿no quieres que los dos nos divirtamos juntos?"
Ella estaba sin habla, su cerebro no le respondía. Asintió con la cabeza y él tomó sus manos.
"Que obediente." Él se mofó antes de darle un corto beso.
Con un tirón, las muñecas de Rinn quedaron atadas entre sí por una soga que colgaba de un complicado artefacto sobre la cabecera de la cama. No perdió tiempo. Las manos impacientes del demonio se escurrieron debajo de su remera, y un ronco gruñido salió de Lucifer al sentir su piel contra la de ella. La boca de Lucifer estaba firmemente apretada contra su piel, jugando con ella mientras sus manos recorrían el cuerpo diminuto, sin dejar ni un tramo sin tocar mientras la desnudaba velozmente.
Quería demostrarle quién la haría caer completamente en el infierno y no querer volver jamás. La volteó boca abajo mientras se desprendía de su pantalón y ropa interior. Con ya sus ropas quitadas de por medio, él se posicionó en su entrada. Su lengua y boca torturaban su nuca, y ella arañaba las telas de la cama retorciéndose sin poder moverse o liberarse.
Entró en ella mucho más despacio de lo que realmente deseaba, no queriendo arriesgarse a lastimarla. Si bien no era su primer momento íntimo, él no quería que tuviese recuerdos no placenteros de sus encuentros. Su ritmo fue suave, lo único que se escuchaba era la respiración de ambos y pequeños y cortos gimoteos de Rinn. Lucifer trataba con toda su fuerza mantener el control, de no dejarse ir.
"Lucifer…" Ella imploró mirando sobre su hombro. "Más, necesito más."
Sus dedos se enterraron en la suave curva de su cadera dejando impresas sus formas.
"No, me tientes, Rinn." Le susurró al oído.
"Pero quiero más." Ella trató de moverse pero las sogas lo impidieron.
Lucifer no podía decir que no. No cuando ambos deseaban lo mismo. Volvió a penetrarla de forma rápida, dura; sus caderas chocaron contra la de ella, rompiendo el silencio con los gemidos que escaparon de la garganta de Rinn. Su mano presionada sobre su boca para mantenerla callada mientras se metía una y otra vez con fuerza desde atrás.
"Así, así." Sus manos la mantenían en su lugar para poder murmurarle al oido. "Soy yo el que te hace sentir así. Dilo..."
Él quería que todos supiesen. Que cada hombre que pensase en tocarla supiese que ella era solo suya. Al diablo con la etiqueta, con sus hermanos, con todo demonio en el infierno. Ella iba a utilizar solo su boca en él, solo él iba a tocarla de este modo.
"Tú." ella susurró, ganándose una dura estocada.
" Más fuerte."
"¡Tú, Lucifer!"
Rinn gimió envuelta en el placer al tiempo en que se vino. El repentino bombeo de sus paredes alrededor de su miembro causó que Lucifer apenas tuviera tiempo de acabar fuera, a pesar de lo mucho que trató de contenerse. Sus cuerpos desnudos cayeron en la cama tratando de recuperar el aliento. Lucifer le dejó su espacio, desatando las sogas, y ella enredó sus piernas con la de él.
"¿Por qué fue todo esto?" Rinn murmuró contra su pecho. "No estoy quejándome fue distinto pero muy… agradable."
Lucifer sonrió. Solo de la forma en la que él podía hacerlo. Él la atrajo más para sí, abrazando el frágil cuerpo humano de su novia predestinada.
"Mmmm… Te extrañaba." Beso la coronilla de Rinn sobre su pelo. "Y hay una remota posibilidad que haya estado celoso de todo hombre o demonio que pasase más tiempo que yo contigo esta semana."
Rinn rió también y Lucifer sintió un cariño tan cálido en su pecho por ella.
"Pero yo te quería a tí, quería estar contigo." ella plantó un beso en su pecho acomodándose para tomar una siesta. "Prometo pasar más tiempo contigo esta semana y no tanto con Asmodeus si dejas tiempo para mí y duermes más seguido conmigo."
" Me parece una buena negociación. De todas formas, si volvieses a causar celos con algunos de mis hermanos, probablemente no podrás caminar hasta la semana entrante. " Sus ojos brillaron con malicia cuando ella pareció no entender. "Tal vez debería mostrarte como advertencia justo ahora."
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All the good girls go to hell
'Cause even God herself has enemies
And once the water starts to rise
And heaven's out of sight
She'll want the devil on her team
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Rinn dio saltitos (un tanto dolorosos) hacia la oficina donde Lucifer le dijo que estaría con un bento para cada uno lleno de Backstabbing sandwichs de y un termo con té (lleno de azúcar como le gustaba a ella pero lo que contaba era la intención). Se había despertado junto a Lucifer y habían llenado su cuota de acurrucarse en la cama en la mañana antes de tener que prepararse para afrontar el mundo real. Lucifer le había prometido de todas formas que esta noche también la acompañaría a dormir y podía pasarse a almorzar con él. No podía estar más feliz.
Justo en el momento que llegó, Barbatos y Diavolo salían murmurando algo.
Se detuvieron observándola y pudo jurar que los ojos de Diavolo brillaron. Él sabía.
Él sabía lo que había sucedido con Lucifer.
Rinn sintió que toda su cara y orejas estaban en llamas cuando Diavolo le dedicó una de esas sonrisas socarronas semi-burlonas.
"Muy buenos días, Rinn." Diavolo la saludó y ella juró que pudo escucharlo murmurar antes de seguir camino por el hall: "Supongo que mejores para tí."
Ella entró de todos modos al cuarto y cerró la puerta tras de sí.Lucifer automáticamente se recostó sobre la silla y la sentó sobre sus piernas.
"Diavolo…" Ella sentía como su cara volvía a arder por el pensamiento.
"Ah, lo lamento. Creo que fue demasiado notorio que estaba de buen humor y él debió suponer el mejor escenario… Negarlo iba a ser inútil."
Lucifer acercó su rostro a la curva de su cuello y su nariz haciéndole cosquillas contra la piel.
"Hueles… a vainilla."
"Es mi el perfume." Ella se retorció un poco entre sus brazos.
"Dan ganas de comerte, Rinn." Él se rió entre dientes mientras sus brazos la mantenían contra él.
"¿Aquí?" Ella atinó a preguntar mientras todo su cerebro se desconectaba y no atinaba a hacer nada coherente. "Deberías almorzar."
"Tengo tiempo suficiente para disfrutarte y comer." Él la sentó en el escritorio tomando su mentón. "Solo tienes que decir que sí."
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My Lucifer is lonely
There's nothing left to save now
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