Por si no lo sabían, se está celebrando la Taiora week y no podía no hacer nada por una de mis otp de Digimon (aunque me falta Yamato al saco xD). En fin, que decidí unir tres días en uno porque no tengo tiempo (?.
Así quedó la cosa :D
Conexión
1
Taichi lo sabía. No tenía dudas. Daba igual que el resto del mundo dijera que era un exagerado, que no estaba sucediendo nada. Que podría ser cosa de su exagerada pasión hacia Sora.
A él le sudaba completamente los huevos. Sí, así.
Sora estaba en peligro y él lo sabía. Lo percibía en cada maldito y condenado poro de su piel.
Y así fue. Cuando llegó a su casa, tras subir a un tercero sin ascensor, y entró, gritó su nombre frenéticamente hasta que un leve murmullo llegó hasta él.
Cuando la encontró, estaba aplastada entre un montón de ropa que no lograba quitarse de encima del todo. Oh, diablos, la condenada estaba doblando las prendas que iba logrando atrapar.
—¿Taichi? —cuestionó al reconocer sus pies—. ¿Has vuelto ya?
Yagami se dejó caer de culo, jadeante.
—¿En serio? ¿Estás aplastada por un montón de ropa y estás doblando la que logras sacar en vez de llamarme para que te saque?
Sora enrojeció culpablemente.
—Eres de lo que no hay, pelirroja.
Se inclinó para besarle la frente. Después, atrapó una de las prendas para doblarla.
—¡Oye! —protestó Sora enérgica—. ¡Al menos sácame!
—En eso estoy. Estoy en ello —bromeó sacando otra prenda y doblándola.
Sora le pellizco la pierna como venganza, al final, ambos terminarían entre risas.
Y sí, esa conexión especialmente, siempre existiría.
Elegancia/elegante
2
—¿Sabes qué he aprendido, pelirroja?
—¿Mi nombre?
Taichi le devolvió una divertida sonrisa a su mirada regañona. Era tan divertido meterse con ella que podría considerarlo su Hobby.
—Venga. ¿Qué has aprendido? —preguntó finalmente interesada.
Taichi entró en la cocina y la tomó de la mano con cuidado. Soltó de sus dedos el cazo para posarlo en la encimera y, después, la llevó hasta sus labios, depositando un casto beso en su palma.
—En cómo dar un beso elegante.
Sora apenas logró contener la carcajada.
—¿Es una broma?
—No, para nada —aseguró elevando sus cejas gruesas—. Lo he aprendido jugando a los Sims. Hay una opción para cuando ligas al sim al que quiera tu propio sim que es dar un beso elegante. Yo no le habría puesto ese nombre, pero en fin…
Sora entrecerró los ojos, dudosa.
—¿Y qué tiene de bueno ese beso?
—Que es elegante.
—¡Tai!
—Lo digo en serio —aseguró—. Mira, te mostraré como es.
Sora relajó su cuerpo. Confiaba tanto en él que podría haberla subido a la barra y hacerle el amor ahí mismo. En su lugar, la tomó del talle cuidadosamente y pegó su cintura a la suya. Después, con agilidad y fuerza, la volvió sobre sus piernas para que su cuerpo se arquera y su cabeza quedase flotando hacia atrás. Se aferró a sus hombros automáticamente y él, aprovechó para acortar las distancias y besarla. Suave al principio, delicado, hasta convertirlo en un auténtico beso de chupón que se rompió el característico sonido de la perfección de sus bocas al separarse.
Luego, la elevó.
Sora quedó completamente patidifusa.
—¿Qué diablos haces en ese juego?
—Pues, nos creo a nosotros. Mi personaje va a ligarte y lo consigue. Aunque una partida la borré.
—¿Por qué? —cuestionó.
Él gruñó y se cruzó de brazos. Como si de aquel niño pequeño de muecas se tratara.
—Porque me rechazaste para irte con Yamato, que tenía una casa enorme y millones.
Sora abrió la boca. Se rio a carcajadas, dándole golpecitos en los hombros.
—¡Mira que eres tonto! —regañó suavemente—. ¡Es un juego! La realidad es mejor. ¿No?
Taichi elevó una ceja. Luego la otra. La tomó del talle una vez más.
—Lo es. ¿Te muestro algo más elegante?
—¿Dónde? —cuestionó ella abriendo mucho los ojos.
—En la cama. En la ducha. En la mesa. Donde te de la gana.
Ella comprendió al instante. Sonrió, acariciándole la mejilla y los labios.
—Sé elegante y llévame a la cama —indicó.
Él no necesitó que se lo ordenara dos veces.
Celebración
3
—¡Han ganado! ¡SORA! ¡Han ganado!
Su mujer se asomó desde la puerta del taller, limpiándose las manos y quitándose unos hilos enredados. Sonrió mientras miraba la pantalla del televisor y luego a él, que saltaba por el sofá como si fuera un niño a la par que elevaba la bufanda con el emblema de su equipo favorito.
—Bueno. Pues habrá que celebrarlo —aceptó.
Él se detuvo para mirarla. Tragó, bajándose del sofá sin dejar de mirarla. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para no reírse cuando intentó apagar la tele sin mirarla si quiera, por no dejar de observarla.
Caminó hasta su altura, deteniéndose.
—¿Estás segura?
—Te dije que, si ganaban, lo haría —asintió—. ¿No quieres que lo celebremos de ese modo?
—¡Quiero! ¡Por Dios, quiero! —aseguró asiéndola de los brazos y lamiéndose los labios después—. Joder, podría correrme de solo pensarlo.
—¡Taichi! —regañó avergonzada.
Como respuesta, él esbozó una tímida sonrisa. Una que no la engañaba para nada. Porque sabía que tras esas tímidas sonrisas se disfrazaba realmente un lobo con colmillos.
Sacudió la cabeza y tiró de la bufanda. Cerraba la puerta cuando él empezó a silbar como un condenado lobo.
Tardó poco en salir y cuando abrió la puerta, él estaba de rodillas frente a la puerta. La miró de arriba abajo, con descaro. Su boca fue torciéndose en una mueca lasciva a medida que captaba qué única prenda llevaba puesta.
—Te queda de maravilla esa bufanda —aseguró arrastrándose hacia ella—. Lástima que vaya a estorbarme.
La atrapó de la cintura con ambos brazos, levantándose con ella a cuestas y, sin perder milagrosamente el equilibrio, entró en la habitación. La puerta se cerró y menguó el eco de sus risas, de sus suspiros y gemidos.
Esa noche se gritó y celebró, algo más que un gol.
n/a
Iba a darle un y fin, pero no sé qué pasará si haré otro día los demás. Así que lo dejaré abierto. Si ven que puse como completo arriba, es porque al final no tuve tiempo o no surgió. Perdón D:
Igual los reuno todos igual que en este capi =D.
¡Nos leemos!
