Advertencias: Esta historia aborda temas como lo son la pedofilia, el estupro, la violencia física, verbal, psicológica y económica, si bien no son explícitas y detalladas las situaciones en las que esta temas se ven involucradas pueden ser sensibles e incomodas para ciertas personas, por lo que si eres una persona sensible pasa de ella.
MENU: No es que el café me dé insomnio, es que me hace soñar despierto.
Terminaba de redactar el documento que debía meter en la corte para que mi cliente no fuera detenido, habíamos metido una apelación previa pero el juez la había rechazado, los recursos se nos agotaban y estaba contra reloj.
—Otro café? —la mesera que siempre me atendía paso para hacer mi refil—
—Por favor…—respondí sin mirarla—
—Disculpe que le pregunte, pero tenemos la cafetería llena, le molestaría compartir con algún otro cliente?
Levante mi mirada y en efecto la cafetería estaba llena, todas las mesas estaban llenas y hasta a barra, había algunos clientes de pie, mi gabinete era para cuatro personas y solo estaba yo.
—… no hay problema.
Acomode mis hojas y las apile a un lado mío para dejar la parte opuesta de mi de la mesa libre, me enfoque en mi documento, sin prestar atención, note que alguien se sentó después de un rato pero no preste atención tenia muchas cosas en que pensar y trabajar que en distraerme con insignificancias.
—Espero no incomodarte… —la voz del otro extremo hablo—
Esperaba que no fuera de esas personas que acostumbraban a entablar conversación con un desconocido y le contaran sus problemas a modo de terapia barata, porque si buscaba un psicólogo de calle yo no era el indicado ni sabia como comunicarme con las personas ni tenia tiempo ni ganas de escuchar los problemas de los demás, suficiente tenia con que mi cliente estuviera siendo enjuiciado por peculado y malversación de fondos públicos y una condena de 35 años le pisara los talones.
—… qué bueno, yo no incomodo a nadie… nadie me nota, bueno si incomodo a alguien… a mi marido… —comenzó a llorar—
Sí, la mujer buscaba terapia y lo peor era que buscaba terapia de pareja, un tema en el que yo no era ni de lejos el mejor para atenderlos, nunca había tenido una relación que pasara de una noche, ni siquiera podía hablar de compromiso porque mi único y as largo compromiso había sido con mi arrendador de mi viejo departamento y eso fue solo por dos años luego compre mi departamento y adiós compromisos. Era tanto mi repeles a las relaciones de pareja que mi especialidad de abogacía no eran pleitos familiares sino mercantiles y finanzas.
La mujer seguia llorando y solo atine a sacar mi pañuelo de mi solapa y se lo ofrecí sin mirarla.
—… gracias… —sentí que lo tomo de mi mano, sus dedos rozaron los míos, tenia una piel suave y tersa, no pude evitar levantar la mirada— creo que ahora si le eh molestado con mi llanto…
Era hermosa… jamas en mi vida había visto una mujer tan hermosa en mi vida, era como un maniquí andando, su hermosa y blanca piel parecía de porcelana con unos enormes ojos jade que brillaban por las lagrimas que aun tenia anidadas en ellos, la hinchazón por el llanto lejos de arruinar su belleza le daba un toque inocente y puro, pero lo mas hermoso si es que eso era posible era su hermosa cabellera rosada que llevaba en un recogido. Era una mujer joven, me atrevería a decir que era una mujer que atrasaba sus veintes, delgada pero de buena figura, seguramente de esas mujeres de estatus social alto que cuidaban su aparecía hasta el ultimo detalle. Toda ella era hermosa como elegante, sus movimientos al secar sus lagrimas eran tan pulcros y delicados, su porte y sus ropas eran sumamente cuidados, con glamour, con sofisticación, sus delicadas manos con una manicura perfecta levanto la taza de café que tenia y la llevo a sus labios, un ligero sorbo dio en él y enseguida limpio sus comisuras, yo estaba embelesado con esa mujer.
—… oh!… creo que eh manchado su pañuelo… —me sonrió de forma triste y nerviosa— lo lamento mucho, permitame reponérselo.
—No es necesario…
—No quiero causar más problemas de los que ya cause, le eh importunado, no es así?
—Para nada —cerré mi laptop— pero usted esta bien?
En cuanto dije eso, su mirada de nuevo se torno triste, sus ojos de nueva cuenta se llenaron de lagrimas y desvió su mirada y rostro de mi atención como si estuviera avergonzada.
—Quisiera estarlo, pero ya olvide cómo es estar bien. —ella miraba por la ventana, no la veía directamente pero su reflejo en el cristal me dejaba verla, tenia un semblante tan triste, tan melancólico— Cuando te acostumbras a ser invisible y que nadie te note lentamente despareces hasta para ti misma, mi marido se encargó de ello… "eres una inútil" "ni para eso sirves" "mejor quédate en casa no quiero que me avergüences" que llega un punto que lo crees…
La escuchaba hablar con atención, su voz era apagada y dolorosa, me sorprendía las cosa que mencionaba, como podía haber alguien que le hablara así a una mujer? que le hablara así a su propia esposa? cómo podía haber alguien que osara hablarle así a ella?! Si era perfecta, pero porque ella le soportaba todo eso a su esposo? No me atrevía a preguntar, porque conocía bien la respuesta de es pregunta en los líos de pareja "porque lo amo y todavía estoy enamorada de él, sé que cambiara" A veces las raciones humanas eran mas patéticas y no dejaban de sorprenderme. Vi que giro su rostro hacia mí y vio mi cara, quizá de disgusto por la situación porque enseguida me respondió sin cuestionarle.
— … se que te estas pensando… —me sentí un poco incomodo por verme evidenciado— eh visto esa cara infinidad de veces, mas cuando mi esposo me humilla delante de algún empleado, "porque sigue con él?" "Porque no lo deja?" "De seguro le gusta vivir así, sino porque seguiría con el" "seguro le gusta mala la vida" "no tiene dignidad esa mujer"…
Escuchar eso me hizo sentir incomodo, cuantas veces su esposo la habría tratado mal delante de alguien para que ella escuchara esos comentarios y encima tuviera que soportarlos y aguantarse la vergüenza no solo de la situación sino del escrutinio publico. Se levanto para irse y aunque intente detenerla para disculparme, no lo hice.
—… solo puedo decirle que a veces la vida de una mujer es mas complicada de lo que se ve… no es perfecta… pero le agradezco que me escuchara.
Extendió mi pañuelo dejándolo sobre la mesa. La vi irse de la cafetería y la vi subirse a una camioneta muy lujosa con guardaespaldas, quizá era interés lo que la mantenía con ese hombre.
Pasaron los días desde el encuentro con esa mujer, no la había vuelto a ver, estaba en mi auto mirando el pañuelo que le había dado, aun tenia la mancha que ella le había hecho, era extraño porque no dejaba de pensar en ella, en su mirada triste y sus palabras "… la vida de una mujer es mas complicada de lo que se ve…" mi lado racional me indicaba que esa mujer sufría porque quería, tenia dinero y por el numero de guaruras que se cargaba debía ser poderosa, podía dejar al marido sin problema, pero su mirada me indicaba que ella estaba mal, que estaba sufriendo y a lo que contó, ese esposo suyo era un animal desgraciado. No pude evitar y me lleve el pañuelo a la nariz, aun tenia su aroma, un delicado y sutil aroma a flores en él, era sorprendente porque pese a los dias pasados aun mantenía su esencia impregnado, aspiro profundo llenando mis pulmones.
—Que enfermo estas… —gire el rostro y Obito abría mi auto—
—Tu cállate…
—Me vas a decir que no es enfermo que andes oliendo un pañuelo usado y sucio de una desconocida?
—Huele bonito…jaja quieres oler?
—No tengo tus putos fetiches… que asco.
—Debiste verla… si la hubieras visto lo olerías
—Ahora andarás con casadas? Espera ya lo has hecho… entonces que te detiene? Ah si que el marido puede ser un matón
—El marido no es un matón…
—Tenia guaruras, dijiste que tenia guaruras… cuantos, entre siete o nueve?… quien trae guaruras, los artistas que no lo es, los políticos y conocemos a muchos y a sus esposas y no lo es… o la mafia… —Obito me miro con obviedad— yo que tú tiraba ese puto pañuelo!
Quizá otro en mi lugar lo hubiera hecho pero su mirada triste, esos bellos ojos jade se dibujaban en mi mente y no se iban, que se sentiría ver esas bellas esmeraldas rebosantes de alegría? Quien era esa mujer y porque no dejaba de pensar en ella?
