Nota: -se ahoga en una ola de fluff-.


I.

Inosuke tiene… una peculiar forma de amar.

Tal vez por su crianza.

Tal por su –como diría Uzui– extravagante forma de ser.

Las respuestas posibles son muchas pero ninguna lo suficientemente convincente o capaz de llenar de una el molde de una "respuesta correcta".

II.

La manera en que Inosuke demuestra su afecto con Zenitsu, son cabezazos (embestidas) contra su espalda, mordidas –mayormente en las mejillas– y lamidas. Las más frecuentes y de las que Agatsuma ha tenido que acostumbrarse y lidiar con ellas.

(Escuchando atentamente cuando Inosuke esté por acercarse o apartando lo más pronto posible el rostro, en ocasiones).

Pero hay veces en las que, Hashibira, más tranquilo, lo abraza por detrás o dócilmente (cual bestia domesticada) se acuesta en su regazo, sea para dormir o en busca de mimos. Momentos en los cuales Zenitsu, se permite bajar la guardia y sentirse en paz con el chico jabalí.

(Deseando internamente que el chico fuese así de dócil todo el tiempo).

Veces en las que sonríe suavemente por el tranquilo ambiente y se deja llevar, como si de una hoja por el viento veraniego se tratase.

III.

No es que Inosuke tuviera preferencias pero– el Rey de las montañas, se siente incapaz de ser demasiado brusco con Tanjiro.

(Al menos, no como la primera vez).

Porque, como si fuese casi una regla no dicha, Inosuke de sólo mirar a Kamado inevitablemente siente esa "suavidad". "Suavidad" que le envuelve y le brinda una calidez en el pecho, que si bien le pone nervioso –a la defensiva en ocasiones– no puede evitar querer un poco más.

(Inosuke es un niño pequeño que quiere mimos y atención constantemente).

Con Tanjiro es más de recargar su cabeza en su hombro, hacer cosas (o escándalos) para atraer su atención y le dé una o varias sonrisas de sol afable, y en ocasiones también, morderle la mejilla afectuosamente.

Y Tanjiro en respuesta le revuelve el cabello y le besa la frente.

(Otorgándole amor a una bestia.

–increíblemente, cariñosa–).

IV.

Zenitsu ha descubierto lo mucho que a Inosuke le gusta que le acaricie los cabellos –y otros rincones, tal vez–. Maravillándose por lo quieto y calmado que el menor puede quedarse en su regazo con tan sólo pasar sus dedos por sus cabellos de estropajo, así como también, el gusto que tomó por hacerlo.

Porque si bien Inosuke será un poco más brusco con sus muestras de afecto hacia él. No significa que él haga algo similar (por no decir lo mismo).

Y tal vez sea porque él siempre fue un romántico –o tal vez no– que sea más calmado y apasionado al momento de amar. Ya sea besando su frente o labios, abrazando de vez en cuando o mirándolo a los ojos sin decir algo realmente (no con palabras o voz, al menos).

Aunque, bueno, no era lo mismo hacer eso con una chica que con un chico. Más, si son dos.

(Y más, si se quiere la atención de ambos).

V.

Tanjiro se despierta una mañana, entre la maraña de brazos y piernas, al ser él quien esté en medio con Inosuke a su derecha y Zenitsu a su izquierda. Ambos dormidos profundamente, y por lo visto, cómodamente.

Al no ver a Nezuko, supone que ha ido a la Finca Mariposa como le había dicho ayer, y que lo más seguro es que no quiso molestarlos a los tres. Probablemente, dejándole una nota recordándole a dónde fue.

No negará que se siente cansado y que todavía quiere dormir un rato más.

Pero por un breve momento, mira el rostro adormilado de sus acompañantes y es ahí donde piensa un instante (donde mira al techo) en lo afortunado que es y en lo querido que se siente.

(En lo deseado, adorado y en lo importante que resulta ser–)

Con Zenitsu acostando su cabeza en su hombro mientras se acurruca y con Inosuke pasándole un brazo por la cintura en un vago abrazo, acurrucándose igualmente.

Suelta un suspiro y cierra los ojos, sonriendo.

(Definitivamente ha sido bendecido, en el final, con dos maravillosos-desastrosos chicos).

VI.

…Y su manera de amar –de los tres– es simplemente especial (y única).