Aclarando que esto sucede en una línea del canon pero donde son felices y actúan como chicos normales? Si Shinichiro no hace acto de presencia es porque está de viaje (?) Esto no esta beteado así que disculpen los dedazos que encuentren

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Fuera de Lugar

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En muchas ocasiones Chifuyu no ha llegado a sentirse fuera de lugar a lo largo de su vida, realmente, porque la mayoría de veces él siente que puede apropiarse de los momentos en los que se encuentre, sea quien sea la persona que lo acompañe. Pero hay momentos, como el de ahora, que no sabe muy bien qué hacer.

—¿Puedo intentarlo?

—Atrévete a tocar mi cabello y te corto la mano.

Intenta reprimir la sonrisa nerviosa que quiere nacer en su cara, pero es difícil. También siente que, si se ríe, de alguna manera se sentirá mucho más fuera de lugar que ahora.

Se remueve en el lugar donde esta sentado, cruzado de piernas, frente a la mesa de centro abarrotada con bocadillos, dulces, y revistas de motocicletas. Al otro lado de la mesa, están las tres personas que protagonizan la escena más rara que ha visto en la semana.

Mira con expresión contraída a Mikey, quien viste un desgastado yukata verde, comiendo los dulces sobre la mesa y mirando a Baji con una sonrisa burlona. El más alto le devuelve una mirada hastiada, y Chifuyu está seguro de que su anterior amenaza no es cosa de broma, pero se atreve a dudar tomando en cuenta el hecho de que ahora la hermana de Mikey está jugando con su cabello como si nada, practicando hacerle trenzas de un costado de su cabeza. Cosa que ha estado haciendo durante la última media hora.

Y una hora antes Baji solo lo había llevado ahí, a la habitación de Mikey a un costado de la casa familiar de los Sano, un sitio que tenía toda la pinta de ser una guarida o algo así.

Se siente de lugar porque no sabe si compartir el espacio privado de Mikey es aceptable, a pesar de la relación que la relación de Chifuyu con Baji era como era. No sentía correcto que compartiera el mismo aire familiar que los hermanos Sano emitían para su capitán de escuadrón (no puede decirlo de otra forma todavía sin que le suden las manos y sus orejas se pongan rojas). No ha dicho mucho para aportar a la conversación, pero ha aceptado los dulces porque si se trata de Mikey-kun debe ser cortés.

No se queja, tampoco, porque Baji se ve tranquilo a pesar del hecho de estar recibiendo pullas por parte de su amigo de infancia. Ha visto su relación fuera de casa, en las calles, que se basa en bromas y ataques a su persona la mayoría del tiempo, pero también en revolverle el cabello a Mikey con una familiaridad innegable. Baji suele revolver los cabellos de Chifuyu también, pero sabe que hay una diferencia, por supuesto que la hay.

De cualquier modo, también se ve inusualmente alegre cuando habla con Emma, como si hubiera un lado especial para tratarla y dirigirse a ella. A tal punto que no se queja cuando Emma se sienta en el sillón a espaldas de Baji y empieza a jugar con su cabello.

A Chifuyu le resulta fascinante como le hace trenzas espiga y trenzas francesas con una facilidad increíble, probando una y otra vez, más que nada porque el cabello de Baji parece tan manejable y sedoso que resulta entretenido. Chifuyu puede pensar eso incluso a dos metros de distancia.

Se siente mal por pensar vagamente, que le gustaría estar haciendo lo que Emma. Le hace sentir culpable y fuera de lugar mil veces más que antes. De repente estalla un pensamiento más, donde puede escuchar la voz de Baji diciendo palabras nunca dichas pero que imagina que diría, como ellos son dos de mis mejores amigos, y quiero que los conozcas mejor porque nosotros, ya sabes, somos eso.

Ni siquiera puede imaginarse a Baji referirse a ellos como eso, porque probablemente moriría en el intento, y fallecer en la habitación de su comandante sería algo desastroso.

Tal vez su expresión se está volviendo demasiado compungida, porque Emma lo llama, atrapándolo con la guardia baja con solo cuatro palabras.

—Chifuyu, ¿Quieres intentarlo tú?

Sus hombros se tensan, espera que no visiblemente, y abre la boca para responder, pero no sabe qué decir. Así que se encuentra a sí mismo pasando los ojos hacia Baji, quien ladea la cabeza. Mirándolo con un brillo repentino en esos ojos oscuros que lo desarman.

—Ah, si se trata de Chifuyu está bien —Baji dice, con una sonrisa tranquila.

Una que solo se la dedica a él, incitándolo a que se acerque.

Chifuyu se descubre a sí mismo moviéndose más rápido de lo que quería, mientras Mikey menciona cosas sobre la injusticia y el favoritismo.

—¿Qué pasó con el friends before-?

—Atrévete a terminar esa frase —le corta Baji, tajante—. Tan solo atrévete.

—Ah, claro —Mikey mira a Chifuyu—. Que sepas que solo me gusta meterme con este neandertal, no tengo nada contra ti, Chifuyu.

—Es bueno saber eso, Mikey-kun —él responde, mientras Emma desenreda el cabello de Baji.

De repente, la chica hace un puchero.

—Es increíble que tengas un pelo tan bonito, y estoy segura de que ni te esfuerzas —le espeta, jugando con uno de sus propios mechones rubios en el proceso.

—Tu cabello también es bonito, Emma.

—Gracias Mikey, pero es porque me esfuerzo por cuidarlo, mientras que este —jala un mechón oscuro y hace que Baji suelte una exclamación corta de la impresión. Aunque no hace nada más allá que gruñir— seguro no ha tenido que usar un tratamiento capilar en su vida.

—Obviamente tus genes occidentales no se comparan con los míos, enana —dice Baji, con una altanería fingida, que aun así provoca que Emma jale de su cabello de nuevo.

La última media hora de paz había sido una ilusión al parecer, es lo que piensa Chifuyu.

—Bueno, tú serás más amable que yo, ¿verdad? —dice Emma, dirigiéndose a él de nuevo—. Es todo tuyo.

Podría jurar que hay un doble sentido en esa última frase, pero Chifuyu decide no pensar mucho en eso. Luego se detiene un segundo cuando sus manos se acercan a la nuca de Baji, solo un segundo, antes de atreverse a tomar las hebras negras y moverlas a su antojo.

—Hay que dividirlo en cuatro partes, a ver cómo queda —sugiere Emma, con la cara apoyada entre ambas manos, indicándole a Chifuyu qué hacer.

Trata de parecer relajado, pero no demasiado, porque no usar la presión necesaria podría hacer que Baji piense que era débil y para nada decidido, pero en serio que no quería hacer un mal tirón y causarle molestias. El solo hecho de estar jugando con su cabello ya era todo un reto.

Se muerde el labio cuando se da cuenta que fracciones de la trenza quedaron más abultadas de lo que pretendía.

—Lo dividí mal, perdón —se disculpa, jalando el cabello de Baji con suavidad para volver a empezar.

—Ya, no importa —le oye decir.

Da la impresión de que podría decir algo más, pero no lo hace, así que Chifuyu sigue en lo suyo.

Al final la trenza de cuatro partes es un fiasco, y Emma sugiere comenzar una trenza tipo cascada. Eso supone un reto mayor no por lo complicado del diseño del peinado que Chifuyu nunca había tratado de hacer en su vida, sino porque tendría que tocar la cara de Baji momentáneamente. Varias veces. Solo serían roces de dedos, pero la situación ciertamente le preocupa. Sin embargo, se está llevando mejor con Emma de lo que pensaba, a pesar de que sea una actividad tan insignificante (para el resto del mundo, que esté peinando a Baji ya es todo un éxito para él), así que no se rehúsa.

Las indicaciones de Emma hacen que todo sea más sencillo, y a ojos de Chifuyu no está quedando mal. Le gustaría ver a Baji de frente cuando termine, pero una parte de sí piensa que no lo soportaría, y de nuevo, quizás moriría ahí mismo.

Ver a Baji con el pelo suelto o recogido en una simple cola alta ya le crea bastantes emociones, verlo a la cara con una elaborada trenza que hizo el mismo Chifuyu sería tentar demasiado a la suerte.

O es lo que piensa, hasta que Mikey vuelve a hablar.

—Oye, Edward, estás rojo.

Chifuyu contiene la respiración sin darse cuenta, y de la misma forma sus ojos pasan de sus manos entre el cabello de Baji a mirarle las orejas, que efectivamente están rojas, como las de alguien que se está ruborizando.

Tal vez es demasiado, y no solo para Chifuyu.

El cabello de Baji se desplaza con facilidad en sus dedos cuando el chico se abalanza sobre Mikey. Lo siguiente que pasa sigue dejándolo fuera de lugar, con Mikey moviéndose con facilidad por la habitación y escapando de las garras de Baji con una agilidad desconcertante. A su lado, Emma suspira, antes de ofrecerle papitas del cuenco de cristal negro que tiene al frente. Cuando Chifuyu acepta una, como si las otras dos bestias no estuvieran tentando con matarse entre ellos en medio de la habitación, Draken hace su aparición con bolsas de comida en una mano.

Chifuyu se ha sentido fuera de lugar gran parte de la última hora, pero cuando recibe un plato de comida específicamente para él, la sensación se desvanece de raíz.

—Baji dijo que estarías aquí, así que pedí esto para ti —le dice Draken, con calma, sentándose frente a Emma. La chica lo mira como si estuviera por jugar con su cabello también de un momento a otro—. Aunque no sé si te gustará.

Son al menos cuatro rollos primavera acompañados con una porción de arroz frito y trozos de tempura. Chifuyu lo agradece, porque se ve tan apetecible que lo comería él solo, aunque sabe que no lo hará.

Mikey es quién termina señalando ese punto en cuestión.

—De todas maneras, terminará compartiéndolo con Baji —comenta alegremente, como si no estuviera atrapando al sujeto entre sus brazos en una llave, colgado de su espalda y aferrándose a su torso con ambas piernas.

—Estás muerto… —Baji susurra, con la voz ahogada.

—Edward, cómo no eres capaz de darte cuenta de la situación —el tono de Mikey es neutral, pero su agarre es duro como el hierro.

Draken se levanta y los separa de un tirón.

El resto de la hora y media que se quedan ahí transcurre entre charlas normales sobre la última hazaña desastrosa de Takemichi (pensando que deberían traerlo a la próxima, con Hina incluida, aunque les faltaría metros cuadrados de habitación para permanecer allí), una cosa que Mitsuya está organizando para el festival cultural de su escuela, Emma finalmente jugando con el pelo de Draken y los ataques personales hacia Baji que no paran.

Se ha amarrado el pelo y ajustado la trenza que Chifuyu hizo, apartando la mano de Mikey cada vez que intentaba siquiera rozarla.

Y obviamente, en algún momento intercambian los platos, Baji le pasa la mitad de su curry, y Chifuyu media porción de arroz frito y dos rollos primavera. La mitad, siempre mitad y mitad.

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—¿La pasaste bien?

De camino a donde aparcaron la moto, Baji se arregla el cabello de tanto en tanto. La trenza se está deshaciendo más rápido de lo que quisiera, y Chifuyu no puede con el simple hecho de verlo intentar mantenerla intacta.

—Me divertí, Baji-san —le responde, ladeando la cabeza, con las manos en los bolsillos de la chaqueta.

Deja la frase sin terminar sin poder evitarlo, como si hubiera una objeción invisible que no se atreve a soltar.

Baji, como siempre, lo nota.

—¿Pero?

Chifuyu no le puede mentir, tanto por respeto, como porque se trata de Baji mirándolo y pudiendo con él en todos los sentidos.

—Siendo sincero, fue un poco raro venir a la casa de Mikey-kun de repente —le dice, mirando el suelo al caminar—. Y sé que no debería ser tan raro porque somos compañeros de la pandilla y…

—Mikey puede ser tu amigo si quieres —Baji le corta—. Con Draken igual. Emma definitivamente sería tu amiga.

—Yo sé eso —Chifuyu asiente—. Es solo que… es como si hubiera una línea que no se me está permitida cruzar.

Baji lo mira de reojo un momento, antes de detener su caminar, con una suavidad que cualquiera pensaría no sería propia del alocado Baji Keisuke. Pero ahí estaba, sosteniéndolo de un costado del brazo con amabilidad, antes de jalar su manga y alcanzar su mano. Entrelazando los dedos con los suyos.

—Chifuyu —dice su nombre en un tono al que nunca sabrá si podrá acostumbrarse. Espera que no, porque la sensación de sorpresa y nervios combinados es inesperadamente agradable—. Estamos saliendo.

—Yo lo sé —trata de hablar con determinación, pero es difícil.

Es difícil mirarlo a la cara y aceptar que no se está burlando de él. Que no es un juego ni nada por estilo. Que el apretón de manos se ajusta porque Baji va en serio con él.

—Y se supone que a ti no te gustan las jerarquías —le dice.

—También sé que dije eso.

Baji balancea sus manos de un lado a otro.

—No te he dicho esto, pero quién me animó a invitarte a salir fue Emma —Baji mira hacia otro lado cuando lo dice, para sorpresa de Chifuyu—. Y Mikey tiene la oportunidad de molestar cada vez que tiene oportunidad, pero es porque él es así conmigo. Pero también sé que está feliz por mí.

Chifuyu aguarda en silencio. Ha hablado con los hermanos Sano sobre él, sobre sus dudas, sus delirios y sobre que le gusta. Y ahora están ahí. Así.

—Así que no lo pienses demasiado. Me gustaría que te lleves mejor con mis otras personas favoritas en todo el mundo porque… bueno —carraspea, antes de sacar lo que tiene que decir—, creo que debería ser algo normal.

—La idea no me desagrada. Solo que me preocupa no estar a la altura, o algo así —Chifuyu se encoge de hombros—. Dejarme solo con mis pensamientos es peligroso, ya ves.

—Entonces no te dejaré solo —dice Baji, entre risas y soltando su mano, solo para pasar el brazo sobre los hombros de Chifuyu.

Se atreve, entonces, a hundir la cara levemente en el espacio entre su cuello y su hombro, aferrándose a su ropa con una mano. Es una sensación cálida, de esas que no quiere que terminen nunca.

—Aunque también… —susurra contra el hombro de Baji—. Me preocupa meter la pata y que Mikey-kun me odie.

—¿Cómo, exactamente, meterías la pata conmigo? —Baji le espeta—. En todo caso, el mayor idiota aquí soy yo, cosa que es tu culpa, por cierto.

—Me es difícil creer eso.

—Pues créelo —Baji mueve el cuerpo y hace que ambos vuelvan a caminar—. Además, si llegan a elegir bandos ten por seguro que te elegirían para brindar su apoyo. Y tiene sentido, digo, quién no te elegiría a ti.

Chifuyu se ríe, contrariado por sus propios pensamientos anteriores y las palabras sinceras de Baji que no hacen más que salir de su boca.

—Decir que no quiero volver a hacer algo como lo de hoy sería mentira, ciertamente —Chifuyu acepta.

Ya están a pocos metros de la moto de Baji cuando él le da un besa en costado de la cabeza. Luego en la frente, y otro más en la nariz. Chifuyu vuelve a reír, antes de darse cuenta que Baji lo está mirando, como preguntando y pidiendo permiso por algo que debería hacer cada vez que se le diera la gana. Baji nunca pide permiso primero para nada, salvo para eso.

El cielo se oscurece y se plaga de estrellas cuando al final, Chifuyu se pone de puntillas, acabando con los siete centímetros de diferencia y lo besa, haciendo que ese día termine mucho mejor de lo que esperaba. Aunque aún falta volver a casa, entre una cosa y otra, ninguno sabe lo que pueden hacer.

—Voy a conducir un poco lento, ¿bien? —Baji le avisa, tomándolo de la mano—. No me quiero despeinar.

Chifuyu sonríe, pensando que, ya sea sentándose en la motocicleta tras ese chico, o manteniéndose a su lado aferrado a un costado, bajo el agarre de uno de sus brazos, nunca se sentirá fuera de lugar. No si está con él.


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N/A: Escribí esto hace como un mes y decidí colgarlo aquí ya que finalmente vi que agregaron el nombre de Baji a categorías, así que ahora les habla Layla del pasado (?): Realmente estar escribiendo esto me sorprendió, porque me dije a mi misma que no escribiría cosas que pasaran en el canon porque todo, es bueno, TRISTEZA Y DOLOR, pero tenía ganas de escribir, aunque sea pequeños guiños de mis hc de Baji con los hermanos Sano, y también quería escribir BajiFuyu, así que heme aquí.

Los comentarios son bienvenidos si es que los dejan, gracias por leer uwu

Layla Redfox fuera!

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