Zero bajó de su hermoso automóvil y no podía creer donde estaba. Frente a él había un bar y no uno cualquier bar, era un bar gay. Caminó con paso firme por entre esos hombre, si es que se les podía llamar así, esos no eran hombres, eran intentos de hombre, seres fallados e inmorales. Casi vómito cuando vio que dos tipos musculosos se besaban con una indecencia que él jamás había visto, y para peor uno de ellos tenía su mano en la bragueta del otro. Volteó para no verlos y se encontró con tres tipos que se manoseaban entre ellos.
Dios sácame de este lugar mundano, pensó Zero. Pero en fin si estaba allí era para encontrar a ese hombre, su esposa quería verlo y por ella, la mujer que amaba, haría cualquier cosa, incluso estar allí buscando a su maldito hermano. La única pista que tenía era que Kaname trabajaba en ese lugar. Se acercó a la barra y una atractiva, pero poco recatada mujer le atendió.
- Hola, guapo ¿que buscas? - dice la mujer batiendo sus largas y postizas pestañas
- Busco a un hombre -
- Que lastima, hoy en jueves de chicas - le sonrió de forma coqueta
- ¿Chicas? - Dice Zero con ironía mirando a dos tipos que estaban casi follando en un rincón
- Bueno, si lo dices por Kaname, ese cuenta más como chica que como hombre, si gustas te hago la movida con él, lo que sí, no sale barato, pero vale la pena, esta delicioso - Y sonriendo - Te lo digo por experiencia propio, ese tío te puede llevar al cielo -
A Zero se le desencajo la mandíbula, su cuñado era un maldito puto, que asco. Pero por Yuuki haría lo que fuera.
- ¿Qué dices? - dice al momento que ponía un trago frente al peliplateado - Te hago el contacto o prefieres solo mirar. Si esos son tus gustos no hay nada malo, pero lo que sí, si quieres ver mientras se lo follan en los cuartos, tendrás que pagar -
- No estoy interesado en ver semejante espectáculo, solo quiero hablar con él -
- Vaya que eres de los raros - dice la mujer y se va dejándolo solo.
Zero se quedo esperando a ese asqueroso Kaname, con paciencia vio como el tipo se iba con otro hombre de la mano escalas arriba, vaya saber Dios que cochinadas harían en esos famosos cuartos, Mientras intentaba mirar únicamente su vaso, por sonde mirara, habían maricones, maricones inmundos, besándose y toqueteándose. Incluso la mujer que lo había atendido en la barra estaba coqueteando con un tipo, que solo le miraba las tetas y la muy puta se reía feliz, que poca dignidad pensó Zero.
Una hora después, un tipo de aspecto vulgar y con un cabello húmedo y mal teñido estaba frente a él.
- Me buscabas, hermoso - dice con desfachatez al peliplata
- Tú eres Kaname -
- Eso depende de quién me busque -
- Mi nombre es Zero Kiryu y soy el esposo de Yuuki -
- ¿Yuuki? ¿Quien es esa? Amigo, si me la folle, fue solo por trabajo, así que a mí no me vengas a hacer líos en mi trabajo -
- ¿Follar? - Y mirándolo con confusión - Mi esposa jamas pagaría por sexo -
- Entonces te equivocas de Kaname, yo no follo gratis con nadie -
- ¿Acaso no eres Kaname Kuran? -
- No, mi nombre es Kaname Sato -
El hombre llamó a la mujer con señas, la cual llego inmediatamente.
- Te equivocaste, no me busca a mí, busca a un tal Kaname Kuran, por casualidad sabes el apellido del que esta en el hospital -
- No es Kuran - responde la mujer
- Entonces es la putita del jefe - y mirando a Zero - Si es la pareja del jefe, estas jodido. Nuestro jefe ya no comparte lo suyo, dijo que no se iba a arriesgar a pescar cualquier ETS -
El hombre se retiro dejando a Zero con la mujer .
-Sí me dices para que lo buscas, quizás te pueda ayudar -
- Es algo personal, no lo puedo tratar contigo, pero gracias ¿Cuanto de debo? - dice al momento que sacaba su billetera
- Nada, va por mi cuenta -
- Gracias - dice el peliplata y sale del lugar
Se fue con un sentimiento de desazón, necesitaba cumplir el deseo de su esposa, ella quería ver a su hermano, pero llevaba tres semanas de búsqueda, pero era tan difícil, a ese maldito hombre se lo había tragado a tierra. Estaba por subir a su automóvil cuando esa mujer apareció ante él.
- Mañana al mediodía en el café Azul, el que esta en la plaza de armas -dice la mujer
- ¿Ira? -
- Sí, él estará allí -
- Gracias, linda - la mujer le sonrió ¿Cual es tu nombre? -
- Karen -
Zero no supo porque, pero se acercó a la mujer, la tomó de la cintura y le dio un suculento beso en los labios, para luego salir prácticamente huyendo del lugar.
Al día siguiente Zero esperaba pacientemente a ese tal Kaname, esperaba que fuera un hombre discreto, porque moriría de la vergüenza si el tipo llegaba con un cartel lumisono gritando a los cuatro vientos que era reputo. Pero quedo gratamente sorprendido al ver llegar a un hombre que vertía un sobrio jeans negro, una chaqueta gris de cotele y al parecer una camisa algo fucsia, pero al menos no ve veía mucho.
- Usted me buscaba - dice Kaname mirando fijamente al hombre
- Sí, soy el esposo de su hermana, ella lo necesita -
Kaname se sentó sin dejar de mirar al hombre que tenía en frente. Kaname llevaba diecisiete años sin ver a su familia, la mitad de su vida. Su padre lo había echado a la calle una noche de un intenso frío, lo sacó a punta de golpes cuando descubrió que su hijo estaba en la cama con un compañero de la escuela. Esa noche quedaría marcada para toda su vida, estaba solo en la calle vistiendo un delgado pantalón de buzo una camiseta roja y descalzo, con su rostro golpeado, a tal grado que su nariz no dejaba de sangrar, con apenas diecisiete años no sabía que hacer, terminó esa noche durmiendo en un refugio para indigentes. A su hermana y a de su madre nunca más pudo verlas y eso que él intentó contactarse, pero el poder de su padre era tan grande que para el adolescente le fue imposible volver a verlas. Con el correr del tiempo su padre se encargó de eliminarlo incluso de la memoria de las demás personas, para todo el mundo Kaname Kuran había muerto a la temprana edad de diecisiete años.
- Yuuki, mi esposa, está enferma. Mi Yuuki esta muriendo y quiere verte -
- Lo siento mucho, pero yo no puedo ir a verla -
- Qué dices, allá está en un hospital, lo único que quiere es verte. Por favor te lo suplico -
- No puedo volver a aparecer en su vida -
- No entiendo -
- Yo morí, y los muertos no vuelven a la vida -
Zero no entendia nada, él lo veía frente a él en carne y huesos ¿Qué era eso de que había muerto?
- ¿Puedo preguntar algo? -
- Claro -
- Mi padre, perdón. Haruka sigue con vida -
- Sí, él está vivo ¿Por qué me pregunta eso? -
- Por qué él me mato hace diecisiete años, no puedo volver -
- No entiendo nada de lo que me dice -
- Pregúntele a él. Yo lo siento mucho por mi hermana, pero no puedo aparecer frente a ellos. Lo siento - y poniéndose de pie sale rápidamente del lugar
Kaname recorrió un par de calles hasta llegar a un callejón desierto, dónde se acuchilló abrazándose a sí mismo y sus lágrimas comenzaron a caer. Estuvo allí por más de media hora sin darse cuenta que Zero lo había seguido y estaba mirándolo desde una distancia prudente.
Finalmente, Zero se acercó cuando vio que Kaname ya estaba un poco más calmado, el castaño ni siquiera lo notó, pero al sentir la cálida mano del hombre sobre su hombro, lo miró a los ojos con la guardia un poco más baja que anteriormente.
- Mi padre dijo que si me acercaba a mi familia me mataría, puede sonar estúpido que a mi edad aún le tenga miedo a sus amenazas, pero quiero vivir, no importa como sea mi vida ahora, yo quiero vivir -
Zero sintió lástima por ese hombre, que lloraba como un niño, su esposa le había contado que Kaname era solo un chiquillo cuando su padre lo expulsó de la familia, pero jamás se imaginó que ese hombre podía estar tan roto por dentro como lo veía en ese momento. Por lo que no se pudo resistir y lo abrazó intentando darle consuelo. Fue en ese momento al tenerlo con la cabeza del castaño a la altura de su pecho que vio una extensa cicatriz en el rostro de su cuñado, era le atravesaba gran parte de su rostro, desde la sien derecha hasta casi el mentón, cuando Kaname se dio cuenta de la mirada del peliplateado, se alejó del hombre en intentó ocultarla tras su cabello.
- Este fue un regalo de mi padre, cuando intenté ver a mamá -
- ¿Hace cuánto de eso? -
- Poco tiempo después que me echara de casa - respondió con tristeza Kaname
- Por eso tienes miedo, pero ya no eres un niño. Ya no te lastimará -
Kaname se desprendió uno de los botones de su camisa y Zero pudo ver otra cicatriz cerca de su pecho.
- Hace tres años, nuevamente intenté ver a mamá, pero solo conseguí un disparo que me mandó directamente al hospital. Por eso me ocultó de mi padre, por que para él mi existencia es un estorbo -
- No fuiste a la policía -
- No, por que apesar de todo es mi padre -
Zero no lo podía creer, Haruka siempre se había mostrado como un hombre correcto, un hombre bondadoso, un tipo compasivo, pero al parecer con este chico había sido un maldito monstruo.
- Te prometo que no te pasará nada. Yo cuidaré de ti - Dice Zero al momento que limpiaba las lágrimas del castaño - Te juro que Haruka no se atreverá a lastimarte -
Kaname vio determinación en los ojos de ese desconocido, algo en su interior le decía que Zero no mentía y que podía confiar en él.
- Está bien, pero hoy no -
- Entiendo. Pero debe ser pronto a Yuuki no le queda mucho tiempo -
Una vez que el llanto había pasado, quedaron de juntarse frente al café donde se habían citado, por más que Zero quiso llevarlo a su casa o que el castaño le diera su número de teléfono no lo consiguió, al parecer el castaño estaba demasiado asustado como para dar algún indicio de su ubicación. Al día siguiente Zero estaba puntualmente en el café, pero de Kaname no había ni luces, el castaño simplemente no apareció.
Con esa desazón en el pecho Zero encaminó sus pasos de regreso al hospital, donde se sorprendió de ver a su esposa abrazada del cuello de Kaname.
- No sabes cuánto me he arrepentido todos estos años - lloraba Yuuki
- No tienes nada de que arrepentirte, hermanita -
- Fue mi culpa -
- ¡No lo fue! - dice Kaname - Era algo que debía pasar, pero tranquila yo soy muy feliz ahora. Tengo un novio guapísimo - sonrió Kaname - Cuando salgas de aquí, te lo voy a presentar, pero no quieras quitarmelo esta vez -
- Jamás lo haría -
- Lo sé, es una broma. Tú eres una linda hermanita, no lo harías -
- Te dolió saber que yo estaba con él -
- No, claro que no. Takuma era así -
- Si esa noche no hubiera llamado a papá. Nada habría pasado -
- Te equivocas, tarde o temprano papá se hubiera enterado. Yo nunca pretendí esconder mi condición sexual. No me avergüenzo de ser gay, siempre me gustaron los hombres y no estoy dispuesto a salir con una chica para aparentar ser un hombre -
- Pero... -
- No, nada fue tu culpa. Papá lo iba a saber sí o sí. Lamento mucho que su corazón de padre no fuera capaz de comprenderme y de aceptarme -
Yuuki lo abrazó nuevamente con cariño, si bien al ser una chica inexperta de diecisiete años y presa de los celos que le causaba saber que Takuma, estaba con Kaname, nunca quiso lastimar a su hermano. Pensaba que su padre, regañaría a su hermano y haría que Takuma y Kaname terminarán rompiendo, jamás pasó por su mente que Kaname sería echado a la calle y alejado de ella y su madre de por vida.
La entrada de una de las enfermeras, hizo que los hermanos tuvieran que separarse.
Luego de recibir su medicina Yuuki se quedó dormida sin soltar la mano de su hermano. Cuando el hombre logró recuperar su extremidad, besó con cariño la frente pálida de su hermana, salió de la habitación y se encontró con Zero y con su madre.
- Mamá - dijo con su barbilla temblando
- Mi Kaname -
Se abrazaron como nunca en la vida, Kaname siempre había sido un chico independiente, pero nunca había dejado de añorar los abrazos de su madre, el ambiente era muy conmovedor, hasta la llegada de Haruka.
- ¿Qué haces aquí? - dice con una mirada iracunda
- Papá -
- Yo no tengo hijos putos - dice el hombre - Ya te cansaste de comer pollas -
- ¡Haruka! Por Dios - dice Juuri
- Esta bien, mamá - dice Kaname
- Fuera de aquí, este lugar es para personas decentes, no degenerados como tú. Fuera -
Kaname salió rápidamente del hospital, pero Zero salió corriendo tras el castaño.
- ¡Kaname! - le llamó a los gritos ¡Espérame! -
Kaname detuvo su marcha hasta que Zero llegó junto a él y le tomo una de sus manos entre las suyas.
- Muchas gracias por venir. Sé que era difícil para ti -
- Mi hermana me traicionó -
- ¿Qué dices? -
- Ella me lo acaba de confesar -
- ¿Yuuki? -
- Tan importante era ese cobarde de Takuma para ella, que fue capaz de ponerme en evidencia frente a mi padre -
- Yo no sabía de eso -
- Son cosas muy antiguas, pero me duelen... Me duelen mucho -
Zero lo volteó de los hombros y lo abrazó fuertemente. Qué importaban las miradas curiosas de las demás personas.
