Notas de autor: los prompts en su mayoría están hermosos y me tenía que sumar a la week sí o sí todo en nombre de superar la enfermedad de si escribo, me muero… Es bien importante escribir con música, así que mi fuente fue el soundtrack de la besto película: About time. La canciónes How long will I love you? De Joe Boden/Ellie Goulding.
Disclaimer: Bleach pertenece a Tite Kubo, yo soy solo una esclava de la OTP uwu.
How long will I love you?
Day 01: Confession / Flowers
How long will I love you?
As long as stars are above you
And longer if I can
«Versión Ichihime»
―¿No crees que tú también deberías aclarar las cosas pronto? ―la voz de Renji resonó mientras caminaban por el portal tras culminar su boda, tomándolo por sorpresa.
―¡¿Eeeeh?! —exclamó sin saber bien a qué se refería —¿de qué estás hablando? —inclinó la cabeza con curiosidad, pensó en que quizás tanto vino ya se le había ido a la cabeza. Igual se hizo el tonto, no había forma que los demás supieran en qué lugar estaba su mente en esos momentos porque eso ni el lo sabía, ¿cierto?
―No te hagas tonto, sabes bien que hablo de Inoue.
Ichigo se atragantó, sintiendo que su rostro se puso rojo. —¡¿Qu-é?! —comenzó a tartamudear nerviosamente —¿a qué te refieres? —instintivamente y horrorizado de que Inoue se diera cuenta que estaban hablando de ella, volteó a verla y la mitad de su cuerpo descansó cuando vio que ella iba feliz de la vida hablando con Chad y Uryu.
Era completamente ignorante de ese bizarro momento y respiró medio tranquilo por eso.
No le gustaba verse sorprendido, aunque fuese por una buena causa.
Renji, por su parte, solo sonrió porque esa reacción de sorpresa, y nada de enojo, solo le decía una cosa; había hecho bien en actuar de esa manera y planear ese momento que sentía le debía a Ichigo. —Estás enamorado de ella, ¿no es así? Se te nota en la cara —respondió. Sin ganas de burlarse, ese era el pequeño empujón que le faltaba porque ya era hora de que centrara cabeza y se diera una oportunidad con alguien que le correspondía plenamente, eran tan obvios ante sus ojos de hombre enamorado que vomitaba azúcar, flores y muchos colores —yo siempre pensé que te atraía Rukia, lo cual me molestaba mucho, pero con el tiempo me di cuenta que la que en verdad te gustaba es Inoue, ¿cierto? —y cómo olvidar aquellos celos mal dirigidos, ahora podía reírse de eso...
Tragó saliva.
¿Fue tan evidente?, ¿Todo ese tiempo había sido tan obvio? Y pronto todo ese trayecto se volvió una crisis existencial, como si su cerebro necesitara algo más, como para ponerse a pensar, clasificar, conceptualizar todas los momentos que había vivido a su lado… Y ahí dónde la luz del final del portal que conectaba a su mundo con la sociedad de almas comenzaba a brillar, admiraba sin pronunciar palabras, era un admirador secreto, y vivía tímidamente esa sensación instalada en su pecho que rogaba ser expresada verbalmente.
Porque si analizaba un poco, había libros, canciones, películas, cuentos, historias, poemas que hablaban de eso.
Y todo eso era muy parecido al amor.
¡Ay! El amor… Aaaay, era una palabra corta pero con mucho peso y demasiados significados.
Había canciones de amor.
Había historias de amor.
Había películas de amor.
Pero no había palabras de amor para Kurosaki Ichigo.
Y menos una definición propia.
Sonrió irónicamente su situación, una burla desesperada para él mismo, era ridículo que en toda la boda de Rukia y en todo el camino a su mundo, no hiciera más que tener mil y un sensaciones provocadas por una sola persona...
Era inspiración, era sentir, era vivir y quizás todo eso era amor.
¿Por qué era tan raro todo eso?
Él ni siquiera buscaba sentirlo... ni definirlo, ni expresarlo, bueno al inicio era eso pero la vida giraba y ahora estaba del lado opuesto, intentado y hasta anhelando materializarlo, pero ¿cómo llegó ahí? Y mientras se torturaba con esa batalla sin fin, Ichigo echó un rápido vistazo hacia donde estaba Inoue, la vio acompañada por sus amigos y también notó que su muñeca estaba adornada por un bonito corsage de flores, ante esa imagen su mente rápidamente se puso a recapitular.
―Mis flores favoritas son las camelias, Kurosaki-kun ―dijo mostrando algunas imágenes de esas flores que tenía en su celular, las vio atento ―¿sabías que cada flor tiene su significado? ¡Hay libros que hablan del lenguaje de las flores y su simbolismo!
Él arqueó una ceja mientras volvía la vista a ella. ―¿Ah, sí? ¿Con que tu favorita?
Contenta asintió. Le encantaba hablar de esos temas y le entusiasmaba poder compartirlo con él. Ichigo no tenía corazón para cortar la plática y aunque no lo admitiera nunca, le interesaba saber sobre lo que ella tenía que decirle aunque su tema menos predilecto fuera sobre las flores…
Bueno quizás se podría informar para saber qué flores llevarle a su madre.
Incluso, podía darle ideas a futuro.
Y como fuera, aunque se hiciera el duro, por donde lo viera, el asunto era que no tenía la suficiente maldad como para cortarle el listón del globo a un niño y menos, para callar a Inoue.
Además, él atesoraba esos momentos de paz que compartían juntos. Simplemente había una sensación de calidez que se estacionaba en su pecho y lo mantenía anclado a ella. Se sentía magnetizado ante la luz que le proyectaba porque le daba esa bocanada de aire fresco y lo necesario para poder relajarse…
¿Cuántas veces no había sido su luz?, ¿Cuántas veces no había sido una farola que se encendía al pasar? Una mariposa, la estrella polar, era la voz que anunciaba su tren, el presentimiento de que todo estaría bien… era y es su destino, sin dudas.
―Tatsuki-chan me regaló un libro en mi cumpleaños… ―su sonrisa se ensanchó al sentirse alentada para continuar —la camelia se distingue porque sus pétalos se desprenden completamente al marchitarse… Incluso hay una leyenda de una serpiente de ocho cabezas que exigía, cada año, el sacrificio de la doncella más hermosa del reino, hasta que el dios del viento, la lluvia y los huracanes se cansó de esa vida y luchó contra la malvada serpiente… por eso la camelia simboliza el la admiración, la belleza y el… amor —culminó con timidez.
Una sonrisa torcida se dibujó en sus labios. Orihime resultaba fascinante. Frágil, bonita, delicada y perfecta como una camelia.
Y sin duda, su última palabra lo hizo flotar hacia un universo totalmente desconocido.
Lo hizo pensar en una opción mientras hacía eco en su mente.
―Inoue, ¿Para ti qué es el amor? —preguntó imprudentemente.
Se arrepintió y se regañó mentalmente por su torpeza pero ya no había vuelta tras, lo dijo en voz alta, tan de repente que hasta él se sorprendió. La chica alzó su vista y lo vio fijamente… después arqueó una ceja y él se sonrojó mientras pensaba en excusas para justificarse.
Amor-vapor-calor-tambor… ¿qué más rimaba con amor? Hablar del clima sonaba bien…
Pero nuevamente, sintió que el faro al pasar se encendía debido a que Orihime actuó como si nada, como si su pregunta fuera lo más trivial del mundo, y solo tamborileó su dedo índice en su labio inferior, meditando su respuesta.
No había escape y se tuvo que resignar a tocar ese tema delicado con ella.
Y fugazmente se cuestionó ¿cómo le hacía para vivir como si nada e ignorar todo lo que podía provocar?
―Creo que el amor son un conjunto de emociones, deseos y acciones —la vio golpear juguetonamente su frente —creo que te estoy confundiendo —Inoue se rió y él sintió que su corazón dejaba de latir —pero lo que quiero decir es que el amor es una emoción fuerte; es cariño, compañerismo, protección, lealtad… y todo eso termina con una acción o acciones que lo demuestran… ¿Y tú qué piensas, Kurosaki-kun? ¿Qué es el amor para ti?
Abrió la boca para decir alguna palabra y así poder responder pero solo salió aire de ésta.
No tenía respuesta ni para estar de acuerdo o en contra. Simplemente estaba neutral, así como cuando quedabas satisfecho luego de comer, o eso quería demostrarle, pero algo en su interior había comenzado a brotar…
Ese botón tenía tiempo esperando florecer.
¡Y hasta las malditas flores podían expresarlo con su simbolismo y él no!
Y volviendo al presente, no negó nada y eso solo terminaba por afirmar las palabras de Reniji: estaba enamorado y por primera vez lo hablaba con alguien. No se esperaba esa jugada y su actitud fue más la de un chico necesitado que una de un arrogante que no necesitaba la ayuda de nadie... aunque Ichigo no sabía que tipo de ayuda necesitaba, quizás solo necesitaba que alguien afirmara su realidad, a veces las verdades eran más notorias en bocas de otros.
Sabía que si Renji hacía eso era de buena en fe, quizás hasta Rukia estaba enterada de esa acción.
En su anterior versión, quizás se hubiera burlado o hecho algún comentario sarcástico para desestimar las palabras de su amigo, pero no… el Ichigo viejo y nostálgico en el que se estaba convirtiendo, aceptó esas palabras y solo agachó la mirada, quizás por vergüenza, quizás era solo el análisis de las mismas pero nunca las podría negar porque podía ser lo que quisieran pero nunca sería un mentiroso.
Porque de que había un sentimiento puro y real instalado en su pecho que burbujeaba como agua hirviendo, lo había.
De que sentía algo más que una amistad por Inoue, lo sentía.
—No deberías hacerla esperar… ella es muy agradable y se puede aburrir.
Esa advertencia sonó muy devastadora y real.
Y lo que necesitaba en esos momentos era un baño de realidad porque nada físico era eterno.
El tiempo no era suyo.
Y la flor que recién florecía podía marchitarse o comenzar a desprenderse pétalo por pétalo como una camelia que comenzaba a secarse.
Revolvió sus cabellos y suspiró al verse totalmente expuesto, Renji tenía buen ojo. ¿Tenía miedo? Analizó rápido, tomando una profunda respiración y negó. No era miedo… ¿era indecisión? no, tampoco era eso... era más bien ignorancia por no manejar bien ese tema y ser malo para expresarse. Era un hecho que no estaba preparado, no había clases para ello, pero debía aprovechar más enseñanzas de la vida lo más pronto posible.
Y su lección apenas comenzaba.
—¡Lo sé! Sé que Inoue se merece todas las atenciones del mundo… pero yo no soy muy bueno con estas cosas —habló entre dientes porque él mejor que nadie sabía lo valiosa que era ella. ¡Por Dios! Él la valoraba y la quería muchísimo y eso lo sabía Renji, su sermón iba más a que actuara porque el tiempo se le agotaba como el camino de regreso a casa.
—De todas formas —sacudió la cabeza para espabilar su mente —no tienes moral de darme consejos amorosos, Renji porque tú te tardaste décadas en confesar tus sentimientos a Rukia, a mí solo me bastaron unos años.
Con eso ambos explotaron de la risa y tras calmarse, Renji lo vio con cariño.
—Te debo esto... —dijo y actuó rápido mientras que Ichigo solo lo siguió con la mirada para descubrir que se había acercado al grupo de Orihime para tomarla del brazo y llevarla hasta él, ante la mirada de extrañeza de sus amigos a los cuales les había guiñado el ojo para asegurarles que todo estaba bien.
Ichigo no sabía si reír, llorar o agradecerle eternamente a Renji.
—¡No te preocupes Inoue, solo quiero hablar sobre unas cosas con Chad y Uryu! ¡Ya sabes, cosas de hombres! —restó importancia mientras se alejaban de ambos.
—Eh… no hay problema —respondió, volteándose hacia Ichigo y al verlo parado, preguntó—; ¿Kurosaki-kun tú no te vas unir a esa charla de hombres?
—Eh… —ladeó su rostro mientras vio al grupo de Renji alejarse, los tres caminaban hacia el mundo humano. Y antes de avanzar más, el pelirrojo se tomó el tiempo de alzar su meñique para alentarlo —parece que yo no tengo que ir allí.
—Oh…
Hubo un silencio que se formó entre ambos mientras avanzaban…
Ichigo no hacía más que torturarse al preguntarse, ¿por qué no era bueno en eso? ¿por qué no podía hilar palabra alguna?, ¿por qué había perdido todo el valor que tenía? ¡Ni siquiera se atrevía a verla a los ojos! Y es que había algo en su pecho que quería ser expresado, lo exigía a gritos totalmente desesperados en su interior, pero entre tanto revoltijo, nervios y confusión, él se quedaba mudo con el corazón latiendo a mil por hora.
En mute.
En silencio.
Y aunque merecía ser escuchado, Ichigo no se sentía con ese grado de valor e iluminación porque, ¿de cuándo acá Kurosaki Ichigo pensaba en el amor?
No era un shinigami sustituto romántico y tampoco era el tipo de chico cursi que pensaba en esas cosas, pero le había llegado la edad y tal vez ante la emoción de la boda de Rukia con Renji, algo en su interior se encendió y terminó por detonar esas mil y un más emociones en su corazón.
Y en teoría era fácil de decirlo, ¿no?
Ya había dado el primer paso y este siempre era el más complicado de todos, eso pensó, pero la vida y eso que no controlaba se empeñaron en decirle que nope, nope, nope aún había algo más.
Ese había sido un avance fácil, con dificultades internas, pero fácil al fin de cuentas (y cumplido con las acciones de Renji).
Mientras caminaban, su alma pendía sobre un hilo entre lo que debía confesar y la proximidad que tenían con el mundo humano, tic-toc-tic-tac el reloj avanzaba, el camino se terminaba y la vorágine de sentimientos iba en aumento. Era una gran batalla caminar sin poder hablar porque el corazón le retumbaba, las palmas de las manos estaban sudadas y comenzaban a hormiguearse...
Y justo cuando se sentía ahogado, apareció la mano que lo sacó del óceano.
La luz de su camino.
El presentimiento de que todo iría bien.
La voz del tren.
La mariposa, la paloma que lo seguía, la estrella polar que lo guiaba;
Inoue Orihime.
―Kuchiki-san se veía tan bonita —luego de un rato en silencio, Orihime fue quien se atrevió a romperlo con lágrimas aglomeradas en sus ojos —el velo le quedaba tan lindo, ¡La quiero mucho! ¡Ojalá pronto la volvamos a ver! —Ichigo desvió la mirada hacia otro lado, más nervioso que nunca... deleitado por el buen corazón que la chica poseía —Kurosaki-kun —habló, atrayendo su atención y cuando ambos se vieron fijamente a los ojos, prosiguió hablando —gracias por tomar las fotos por mí en la boda, estoy segura que será un hermoso recuerdo. ¡Me encargaré de hacer un álbum de fotos y darles una copia a todos! —ella sonrió pero pronto, arqueó una ceja —¿Qué pasa, Kurosaki-kun? —cuestionó tras ver una rara expresión en su rostro.
—Eh... ¡NADA!
Respondió pero ni él se la creyó. Despeinó su cabello y miró hacia enfrente; la caminata estaba por terminar y nada iba bien porque:
Renji, Chad y Uryu cada vez estaban más próximos a ellos, cada vez había más luz y eso significaba la salida estaba más cerca de lo que creía, ¿era él o ese tramo se había encogido? ¿Tomaron un atajo que él desconocía?
Nada estaba ayudando: ni el tiempo y ni los reflejos de su nervioso cuerpo. Nunca había brillado por ser elocuente en esos temas, bueno en realidad Nunca había tocado ese tema, y cuando intentó hacerlo, descubrió que no se le daba y todo se volvía más difícil por la dulce mirada que Inoue le regalaba y por la amena sonrisa que esbozaba, como sintiendo que él necesitaba más empujones para animarse a hablar de una vez por todas.
Y sabía bien que si no arriesgaba, nunca ganaría nada.
Y que valía más de mil intentos de confesión proteger esa sonrisa.
Tal y como esa bella camelia que tenía amarrada a su muñeca que era simbólica para ella, la forma en cómo toda su relación había evolucionado y pasó de ser una conocida del vecindario a su compañera de clases, de su compañero a su amiga, una amiga que siempre estuvo a su lado, apoyándolo, y de amiga se convirtió en la mujer más importante de su vida, era significativo para él.
En las buenas y en las malas ella siempre había estado ahí: peleando a su lado, protegiéndolo, brindando paz, sonrisas, comprensión, dulzura, esos cinco minutos donde él se podía relajar. Y sin darse cuenta, en cada una de sus batallas había incrementado la necesidad de tenerla a su lado.
Habían pasado por tanto, ¿cuánto no habían aprendido uno del otro? Y ni hablar de los mil y un sentimientos que despertaba en él; ese afán loco y desesperado de protegerla, la ternura, el cariño, la lealtad, la confianza y porque ella era la única que podía hacer que su rígida expresión facial, se relajara. Lo volvía mejor persona y eso era importante para él.
Y ese día la estaban pasando bien, riendo y conversando, pero de un momento a otro, eso cambió: podía haber sido el peinado de Orihime, su elegante vestido, los bonitos adornos que llevaba en su cabello o las flores que adornaban su muñeca. También podía haber sido su sonrisa, sus sinceras lágrimas de alegría durante la ceremonia, o el rozar de sus dedos con los suyos cuando le pasaba la cámara. Pudo haber sido su risa, su presencia, su luz, su perfume. Su cercanía, sus suspiros, sus palabras llenas de cariño, el timbre de su voz. La música de la boda, las letras de las canciones, la melodía lenta que no salía de su mente. Pudieron haber sido los estragos físicos provocados en su cuerpo como el subir y bajar intranquilo de su pecho o todo lo que ella provocaba al acomodarse un mechón rebelde de su cabello tras su oreja, o su corazón latiendo más rápido, soñando sincronizarse con el de ella.
Lo que era obvio era que ese día hubo algo diferente y podía ser Inoue. Podía ser el ambiente. Podía ser su aroma a floral. Podía ser él. Podían ser ambos. Podía ser todo y nada a la vez porque ese todo estaba planeado y trazado para que se lo confesara ese día, porque ella era su destino:
Y si pensaba en el futuro, ya con la luz más clara, Ichigo se veía a su lado, la quería a su lado. Si escarbaba un poco más, podía ver que gracias a ella había conseguido lo que quería y no podía estar más agradecido con ella, por eso él...
Se lo debía.
Necesitaba decirlo.
Era el momento indicado cuando las mariposas revoloteaban, cuando su mirada se miraba más brillante gracias a la iluminación del final del camino, o cuando se miraban tan bonita luego de mostrar durante todo el día la pureza de sus emociones.
Y ahí es cuando él más la quería...
—Oye Inoue —habló motivado, lleno de una nueva energía que le regaló determinación. Debía tomar lo suyo.
—¿Qué pasa Kurosaki-kun?
—Hay algo de lo que me gustaría hablar contigo, quizás debamos hablarlo más tranquilos en otro lugar —porque ella se merecía más —pero aún así quiero que sepas que yo… bueno, que yo siempre te he… querido.
Continuará...
Definitivamente el otro capítulo se tiene que conectar con este porque hay cosas que se tiene que aclarar, desde hoy me disculpo porque no voy a poder seguir el ritmo de la week, que entre mi trabajo, mi perrito, leer slam dunk, one piece, Loki y el rewatch de Friends, no tendré mucho tiempo, pero tengo planeado terminarla, a ritmo lento pero lo haré porque los bebés lo valen.
Tuve que releer el último cap de la novela ligera y así nació este fic, sé que no es nada novedoso pero sentía que yo debía escribirlo porque tengo dos fics casi iguales donde hablan de cómo brotó el amor entre mis otps y el ichihime no se podía quedar atrás (y sinceramente ese fic es el que menos se parece xD).
Por cierto, yo quería hablarles de cómo ese amor de Ichigo nació porque yo shippee ichihime desde siempre ya que mi corazón decía que Ichigo sentía ternura por Orihime (ya que ella estaba sola) y por eso despierta su sentimiento de protección y todas sabemos que se volvía loco por protegerla y dirán misa de que así era con todos sus amigos pero en 99/100 veces, Tite manifestó esto por Orihime y así nació la otp 7u7, así que veo que su relación poco a poco fue evolucionando qué pasó de compañera a ser la mujer más importante de su vida porque siempre estuvo con él, es sunshine.
El otro cap será perspectiva Orihime e irá directamente ligado con este, quiero compartir mi visión de ellos.
Mi nota es súper extensa, sorry... espero que les guste, review, critica y sugerencia bienvenidas.
