Contenido: Yaoi, Oneshot muy corto/Drabble. Drama, universo alterno. Forma parte del sexto desafío relámpago de la página de Facebook "Es de fanfics".
Pareja: Shizaya (Heiwajima Shizuo x Orihara Izaya)
Disclaimer:
Hikari: ¡Cuánto tiempo! Y no hablo solo del fandom de Durarara, sino al hobbie de escribir en general. En fin el trabajo me mantiene ocupada así que no demos más vuelta y empecemos. No sin antes decir que este escrito fue gracias al sexto desafío de crear un fic con cliché de acuerdo al mes asignado, en mi caso: "Enemies to lovers". La obra original es de Ryohgo Narita por lo que este fic fue escrito únicamente por ocio y sin fines de lucro. Notas al final.
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El ruido de la noche era constante, la luna era su única luz en las penumbras del bosque, algunos sonidos de los animales nocturnos se escuchaban a la lejanía y aun si el frío estaba siempre presente, sus cuerpos no parecían notarlo debido a la cercanía entre ellos.
El de cabello azabache dejó que sus labios al fin se separaran de los ajenos, soltando algo parecido a una risita sarcástica. Sin embargo, sus brazos no dejaron que el otro se alejara y, pasando su lengua por sobre sus labios, no dudó en abrir su boca cuando se acercó a su cuello.
-¿¡Pero que estás…?!- gruñó el rubio al sentir cómo unos colmillos se clavaban sobre su piel antes de succionar su sangre. Sintiéndose un poco mareado, no tardó en tomar del cabello al más bajo y jalarlo para que al fin detuviera su estúpido acto.-Maldita pulga…
-Si, como lo esperaba, tu sangre sabe realmente horrible, bestia.- sacó la lengua en gesto de desagrado, aunque la sorna en sus ojos no desaparecía en lo absoluto. La robusta mano pasó al cuello de su ropa y no le costó nada de trabajo levantarlo y estrellar su espalda contra el árbol más cercano, logrando sacarle un pequeño grito de dolor.
-Intenta volver a beber de mí y considérate muerto, maldito chupa sangre.- Tuvo que aguantar una risotada cuando vio sus cejas fruncir al decir tal amenaza.
-Tranquilo Shizu-chan. Ni aunque me encontrara al borde de mi muerte bebería tu sangre, prefiero mil veces la sangre humana, comparada con la sangre de un simple hombre lobo, es mucho más exquisita.
-Me valen una mierda tus estúpidos gustos.- luego de apretar un poco más la ropa del contrario, al fin el rubio lo dejó y, soltando un gruñido, se dio media vuelta y comenzó a caminar, tardando solo un par de segundos en perderse entre la oscuridad de la noche.
-Maldito Izaya.- escupió su nombre.- Estúpidos vampiros.
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-Los vampiros están cerca de rendirse.- ante tal afirmación Shizuo, quién no solía prestar demasiada atención a esas complicadas reuniones, no pudo evitar alzar la vista curioso.- Un líder del clan propone hacer una reunión de paz con el clan de los hombres lobo para poder llegar a un acuerdo mutuo.
-¿Un acuerdo? Está claro que los tenemos contra las riendas. No es lógico querer negociar en esta situación, lo más razonable sería admitir al fin su derrota.- el razonamiento Vorona, provocó que nuevamente los gritos eufóricos de sus compañeros resonaran.- Pero si trata de alguna clase de trampa, yo misma los detendré.
-No creo que sea el caso.- fue el turno de hablar (o más bien de escribir en un pedazo de pergamino) de Celty, la dullahan sin cabeza que también estaba presente.- Aun así, los vampiros son bastante astutos así que deben ir preparados. Los dullahan les hemos brindado apoyo todos estos años en esta guerra, así que más les vale terminar con todo esto de una vez.
-¡Oh, Celty! ¡Eres tan linda cuando te pones seria!- Shinra, el único humano a kilómetros y quién habló desde un principio, saltó hacia ella, pero Celty detuvo su ataque con sus látigos negros, aprisionándolo y callándolo de una buena vez.
Todos rieron ante la cómica y muy recurrente escena.
Todos estaban felices de estar casi saboreando la victoria, pero de algún modo, Shizuo no podía compartir el mismo sentimiento, es más, hasta podría decirse que cierta molestia comenzó a ahogarlo desde que escuchó aquellas palabras.
Queriendo aliviar su confundida mente, salió silencioso del lugar.
No se consideraba como alguien demasiado inteligente como para poder comprender acerca de los conflictos territoriales, políticas, estrategias de guerra, etc. Le bastaba saber que estaban en conflicto y que los vampiros eran sus enemigos.
Vampiros, como el maldito de Izaya con el que estuvo la última noche, y muchas antes que esa…era una relación bastante extraña.
Pero estaba completamente seguro de algo: lo odiaba. Lo aborrecía con todo su ser. ¿Era por ser vampiro? ¿Por su sonrisa burlona? ¿Por cómo sus colmillos chocaban con los suyos cuando se besaban? ¿Por su apestoso olor? ¿Por su obsesión por la sangre humana?
Tal vez por todo y al mismo tiempo por ninguna razón en particular. Izaya era el ser más despreciable de todo el bosque.
Y aun así no podía dejar de preguntarse acerca de cómo estaría él al saber que su clan había convocada aquella reunión.
-Mierda…-
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-Admitimos nuestra derrota.- dijo un vampiro, de estilo jovial y cabello azul, cuando ambos bandos se encontraron en una zona neutral dentro del bosque, en el territorio de los Dollars, que a pesar de auto llamarse así todos sabían que eran Spriggans.
-¿Y ya? No van a pensar que nos creeremos su rendición solo con eso- contestó formidablemente Tom, quién encabezaba a su propio grupo.- ¿Qué garantía tendremos de que no nos atacarán una vez que bajemos la guardia?
El chico tronó los dientes, disgustado por la pregunta, pero sin vacilar, giró a ver a los suyos propios quienes asintieron en silencio.
-Mataremos, aquí y ahora, al vampiro más antiguo de nuestro clan, como símbolo de rendición.- Hasta los hombres lobo se quedaron sin palabras, asombrados por ver cómo un par de vampiros arrastraban a un prisionero al centro, dejándolo caer al suelo.
-Vaya, muchas caras conocidas reunidas hoy.- saludó sarcástico, levantando el rostro y dejando ver sus múltiples heridas expuestas. No parecía poder sanarse, mostrando un estado deplorable, patético y sucio, además, la piel de sus muñecas y tobillos, atrapados por grilletes, parecía estársele cayendo por unas extrañas quemaduras.
-Orihara Izaya.- nombró nuevamente el vampiro.- Tu muerte será el símbolo del fin de la guerra.- otro chico, esta vez de cabello rubio y con una pañoleta amarilla adornando su cuello, se acercó con una espada. El peliazul la tomó sin vacilar y dio dos pasos hasta quedar a un lado del prisionero.
-¿El fin de la guerra? ¿Sacrificando a uno de los suyos?- la voz furiosa de alguien resonó con fuerza. Los hombres lobo se miraron los unos a los otros hasta que, por su propio paso, el que interrumpió terminó llegando hasta el frente.- ¿Qué clase de seres tan despreciables son ustedes como para ser capaces de insinuar algo como eso?
-¿Shizuo?- Tom no podía creer lo que veía, creyendo que se trataba de algún malentendido, trató de acercársele, pero se detuvo al notar las señales de alarma. Su pelaje encrespado, sus orejas puntiagudas completamente levantadas, sus colmillos sobresaliendo de su boca, de su garganta se oía un tenebroso gruñido contenido.
-No te entiendo, hombre lobo.- extrañado, blandeó la espada y la acercó a la nuca de Izaya.- Esto es lo que ustedes querían ¿no?
-Shizu-chan, en verdad te ves como una bestia.- rio divertido, como si la hoja de aquella arma no estuviera atentando contra su vida.- Que asco.
-¡Cállate!- gritó.- Yo seré quien mate a este tipo.- Confundido, el vampiro le ofreció la espada pero al momento, Shizuo terminó dando un fuerte manotazo, lanzándola a varios metros lejos.- ¡Ni se les ocurra intervenir!- sin más, se acercó al azabache quién lo miraba intrigado con una ceja levantada.
Maldiciendo entre dientes, Shizuo lo cargó con un solo brazo, acomodándolo sobre su hombro antes de emprender una carrera hacia el bosque.
Tuvieron que recorrer varios kilómetros, en completo silencio, antes de al fin detenerse, dejando caer el vampiro sobre la maleza verde y recibiendo un quejido como respuesta.
-¿Qué mierda fue eso?- hizo un leve puchero mientras desviaba su rostro hacia un lado, no se mostraba muy cómodo de haber sido salvado por su mayor enemigo. Sin decir palabra alguna, Shizuo mordió ambas cadenas que lo tenían preso y rasgó los grilletes con sus uñas y colmillos.
-Dices algo y te mato en este instante.- confundido y sin poder oponerse, Izaya reprimió su voz cuando la lengua de Shizuo empezó a limpiar sus heridas, por supuesto, trató de alejarse pero el otro lo impedía.
-Asqueroso pulgoso…aléjate.- chilló cuando los colmillos ajenos rozaron su manzana de adán.
-Tus heridas no se cierran.- murmuró Shizuo.- Te ves patético.
-Gracias por notarlo.- contestó irónico.- No sanaré hasta beber sangre, es inevitable luego de la paliza que recibí.
-Tch, eso solo complica más las cosas.- Izaya no supo disimular su expresión de sorpresa cuando vio cómo el propio rubio mordía con fuerza su lengua, provocando bastante sangre, pero no tuvo el tiempo ni siquiera para cuestionarlo o burlarse antes de que juntara sus labios con los suyos.
Trató de resistirse pero era inútil. Percibió el horrible sabor a hierro que provenía de la boca de Shizuo y, por los agresivos movimientos, no tenía otra opción que comenzar a ingerirla, en un intento inútil de querer que el aire regresara a sus pulmones.
-Sabe horrible…-jadeó, apenas ambos separaron sus bocas.
-Acostúmbrate y deja de quejarte.- afirmó antes de volver a besarlo.
¿Que era aquella horrible sensación? Aquel desagradable sentir…no lo sabía pero tampoco le importaba descubrirlo. Odiaba a Izaya, esa era una verdad absoluta que jamás cambiaría, pero ese algo también coexistía en su interior y era justo lo que lo empujaba a seguir sus instintos.
Instintos que le dictaron salvar a aquel odioso vampiro, a besarlo y a adueñarse de él.
Aun si lo odiaba, quería hacerlo solo suyo.
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Hikari: Hace mucho que no escribía de Durarara asi que me puso feliz el poder tener la oportunidad de hacerlo. Otra vez estuve revisando una y otra vez para no exceder las 1500 palabras, espero que aun con los cambios lo hayan disfrutado. Espero que nos podamos volver a leer en algún futuro no muy lejano. ¡Bye bye-perowna!
