Titulo: Apuestas placenteras.
Parejas: harryxdraco (harco) Blaise.
capitulo unico
Ya saben todo pertenece a Rowling yo solo me divierto con sus personajes o ellos se divierten entre ellos.
Escrito porque ya tenia rato intentando escribir cualquier cosa y no me salia. así que espero que con esto la inspiración vuelva. no quede satisfecha con la narración, pero de algo a nada.
— ¡Estás demente!— rugió Draco mientras veía con desagrado la escoba que Potter llevaba en la mano.
—Perdiste la apuesta, y esto es lo que habíamos acordamos.
Draco gruñó negándose a hacerlo.
—Recuerda que no puedes echarte para atrás— dejo flotando la escoba mientras miraba aun enfurruñado rubio— o quieres tener esa hermosa cara llena de granos.
—Mejor granos que…- dejó inconclusa la frase al ver la ceja alzada de Potter y no sabiendo que sería peor. Por lo menos lo otro nadie lo notaria en el capo de quidditch, pero los granos eran otro asunto.
—Por Merlín— chilló avergonzado caminado hasta Harry- dime porque demonios apostamos esto y justo durante un partido- Harry sonrió mientras con su varita susurraba unos hechizos.
— Porque estabas seguro de que ganarías- susurro quedó- ¿listo?- preguntó viendo como Draco tragaba audiblemente al mirar el nuevo accesorio en la escoba.
— ¡Joder! hasta tiene tu forma- cerro los ojos tragando grueso. Harry sonrió sin vergüenza comenzando a acariciar la réplica de silicona con la forma de su pene adosado a la escoba.
Afuera se escuchaba el alboroto por el próximo inicio del partido.
Harry susurró otro hechizo y Draco gimió quedo cuando sintió como su ano se dilataba y algo húmedo escurría por sus muslos, también sintió como otro hechizo habría su ropa en la zona deseada.
— ¿listo? — Draco negó, pero se acercó pasando un pie por sobre la escoba mientras se acomodaba alineándose en dirección del pene.
— ¡Santo cielo!- gimió por tercera o cuarta vez cuando comenzó a bajar lentamente por todo el falo. Se afianzó con más fuerza al madero de la escoba mientras cerraba los ojos y se tragaba un gemido. — ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!- repitió hasta que estuvo empalado completamente.
Cuando abrió los ojos, estos estaban vidriosos por el dolor, la vergüenza y también había ahí un atisbo de placer. Pero lo que lo dejó sin aliento fue la mirada hambrienta de Harry, había creído que de no ser por el partido en puerta esté ya se le habría lanzado y cogido hasta el amanecer. Eso le hizo tener más confianza en lo que se estaba por avecinar, comenzó a ondear lentamente las caderas sintiendo como la excitarse comenzaba a crecer solo de saber que eso estaba calentando a su Harry. Cuando el aludido hizo ademán de acercarse a él, Draco gimió quedo, negó con la cabeza con altanería y deteniendo todo movimiento salió de aquel lugar dejando a un Harry Potter maldiciendo por lo bajo.
Cuando el moreno se calmó lo suficiente y maldijo por enésima vez qué tal vez eso no fue tan buena idea. Monto en su escoba y salió también disparado rumbo al partido.
Estaban frente a frente. Harry podía ver como Draco se aferraba con fuerza a su escoba mientras su frente estaba perlada por una fina capa de sudor. Sus mejillas estaban arreboladas y se mordía el labio para evitar gemir. Dioses era lo más erótico que Harry hubiera visto.
Su pequeño amigo del sur brincó interesado.
Cuando el partido dio inicio, ambos volaron a más altura para tener mejor visibilidad, pero Harry notó que Draco se movía más lento que de costumbre. No pudo evitar mirarlo y darse cuenta de que el vaivén sobre la escoba estaba llevando a Draco, con una velocidad alarmante, a un inminente orgasmo. De pronto el rubio salió disparado a su derecha pasándolo de largo y dirigiéndose a lo que seguramente sería la pequeña snitch. Maldijo por lo bajo el haberse distraído.
Los gritos en las gradas lo alertaron de que el rubio estaba cerca de la pelotita y apretó el paso. Estaban a la par disputándose el premio, y fue de pronto, vio como Draco se aferraba con fuerza al mango de la escoba ralentizando el paso, se inclinaba hacia delante mientras arqueaba la espalda y una de sus manos volaba hasta apretar su miembro en un claro gesto para Harry. A Draco lo había golpeado un fantástico orgasmo y él estaba a nada de hacer lo mismo solo por el simple hecho de contemplar a su novio. Y ahora como si su vida dependiera de ello, puesto que necesitaba con urgencia ser el que se follara a Draco y no una estúpida réplica de su polla, Fue que cogió la snitch en un nuevo récord para la escuela incluso para él. Nadie podía dar crédito, el partido había terminado antes de poder disfrutarlo y para cuando se quisieron dar cuenta, ninguno de los dos buscadores estaba ya en la cancha.
Lo encontró en el lugar de siempre, en una de los vestidores en desuso de la escuela, aún estaba sobre la escoba moviéndose rítmicamente de arriba abajo y de un lado al otro, tenía los ojos cerrados y la boca entreabierta dando pequeños jadeos cuando golpeaba esa zona placentera.
Draco abrió los ojos en cuanto escuchó el sonido de una escoba chocar contra el suelo.
— ¡Harry!— jadeó mirándolo con los ojos dilatados por el placer — Te necesito, ya, ya.
Y no se hizo de rogar, con delicadeza desmontó a su pequeño rubio de aquel pedazo de goma que hizo un indecente sonido de "pop" en cuanto el rubio lo dejó libre. Sin preámbulos, sin ceremonias, ya habría tiempo para eso, fue que Harry desapareció sus ropa y las de Malfoy y buscando donde sentarse es que atrajo al rubio sentándolo a horcajadas sobre de él, lo tomo de las caderas amasando la carne y dejando caer poco a poco sobre su miembro aún sobre excitado rubio.
—¡Mierda!- chilló Draco comenzando un vaivén rítmico- tu polla no tiene comparación, es gorda- gimió más fuerte mientras su voz se entrecortaba al subir los embates de nivel- caliente y resbaladiza. Palpita en mi interior, puedo sentirla palpitar dentro de mí— jadeó tomando su miembro comenzando a jalarlo con fuerza.
Y Harry tuvo suficiente. No le importó que el rubio se molestara, lo tumbó entre las mantas que había conjurado unos segundos antes sin ayuda de una varita y doblándolo lo más que pudo comenzó un vaivén rudo, quería hundirse en él, llegar hasta los lugares más recónditos de su interior, quería marcarlo como suyo, llenarlo hasta dejarlo preñado si es que se pudiera. Nada perdía con intentarlo hasta lograrlo. Afianzó el agarre y realizando otro hechizo ensanchando su polla, sabía que eso volvía loco a su rubio, sentirse llenado al por mayor, sentir como sus paredes se comían la polla del otro, le gustaba hacerlo sin protección, le gustaba sentir carne con carne, fluidos contra fluidos. A él, Harry le gustaba como se desmadejaba hasta tal punto de dejar que hiciera lo que quisiera con él.
Le ató las muñecas con cuerdas invisibles a las patas del banco más próximo. Hizo aparecer un anillo en la punta del pene de su novio y esto, sumado a la enorme polla dentro de él, hizo que al rubio lo golpeara uno de los mejores orgasmos que alguna vez hubiera tenido.
Harry siguió moviéndose con fuerza en su interior, Draco estaba lánguido debajo de él, pero eso no impidió que ayudará a su novio a llegar al ansiado éxtasis. Hizo que Harry se recostara sobre las mantas, se subió a horcajadas sobre de él y penetrándose apretó las paredes de su sobre estimulado ano arrancándole jadeos y suspiros a Harry, su Harry. Comenzó a estimularlo en las tetillas el punto erógeno por excelencia del niño dorado. Lanzo un hechizo más de lubricación, a Harry le encendía ese sonido, ese chapoteo de carne contra carne, le encantaba mirar como su conducto lo tragaba hasta ordeñarlo. Bastaron algunos minutos más para que a ambos los golpeara el orgasmo. Draco se recostó sobre el pecho de su amante sin dejar que Harry se saliera de él. Estuvieron en esa posición un buen rato dormitando, lánguidos por el esfuerzo realizado y satisfechos por lo sucedido. Harry trazaba figuras sobre la espalda baja del rubio, intentando mantenerse despierto un poco más.
—Creo que Blaise se dio cuenta— susurro Draco adormilado — me sonrió como si el supiera algo y me guiño un ojo.
Harry gruñó.
—él te tuvo y no te valoro, ahora eres mío. Él te intento compartir— se quejó como si eso fuera de suma importancia.
Draco rodó los ojos
—me intentó compartir contigo, imbécil. Pero tú lo tomaste todo y no vi que te quejaras, es más tú me compartiste con una silicona.
Harry sonrió abrazándolo con fuerza.
—aun lo recuerdas, cuando los vi, cuando te vi así de vulnerable y expuesto… yo. Mierda, aun me pone.
—Estoy empezando a creer que te gustaría repetir el trio de esa vez— susurro Draco contra su piel.
Una voz detrás de ellos los hizo alertarse
—y yo estoy dispuesto a sacrificarme.— Blaise los miraba sentado en una de la bancas con los pantalones a media pierna y con el miembro moviéndose entre sus manos.
Draco levantó el rostro para mirar a Harry y este sin decirle nada asintió imperceptiblemente. Draco se incorporó lentamente aun sobre Harry y girando hacia su interlocutor, susurró.
—y a que estas esperando...
Me disculpo si hay horrores ortográficos, pero así como lo termine lo estoy subiendo.
