Prólogo

Tanto para Nino como para el resto del grupo de amigos era evidente: Adrien Agreste definitivamente se había decidido al fin a aceptar algo que se había negado a aceptar desde hace mucho tiempo. Demasiado.

— Podríamos ir juntos —le sonríe con las mejillas ligeramente sonrojadas y con su mano derecha rascando ligeramente su nuca, tratando de hacer una pose que le haga lucir "genial"—, solo tú y yo —dijo un poco más bajo y algo inseguro, para luego carraspear—, ya que no creo que los demás lo aprecien tanto como nosotros...

Marinette sonreía calmada, parecía incluso algo distraída en otra cosa... ¡Tenía que ser el fin del mundo! ¿Marinette pensando en otra cosa que no sea Adrien? ¡¿Qué falta?! ¡¿Que el papá de Adrien le deje tener una vida?! ¡¿Que Chloe se vuelva esclava de Sabrina?! ¡¿Que Nathaniel no duerma en clase?! Pero... Por más sorprendente que esto pareciera, no era la primera vez que esto sucedía, de hecho ya llevaba un tiempo que las cosas habían comenzado a cambiar.

Primero un día Marinette parecía muy confundida, distraída y frustrada. Era como si estuviese enfrentando una verdad dolorosa, una que no podía enfrentar sola pero que seguramente debía de hacerlo así. Ese día fue el primero en que no titubeó, ni una sola vez, frente a Adrien. Tampoco cometió ninguna torpeza o se mostró insegura de alguna forma, mucho menos parecía especialmente emocionada al verlo como siempre. No nerviosismo, no sonrojos, solo una mirada de cierta resignación y una sonrisa nostálgica cuando se despidieron ese día. Ni siquiera se cayó una sola vez, lo cual ocasionó un sentimiento colectivo de temor por el destino de la humanidad ante un probable apocalipsis próximo.

Los siguientes días Marinette parecía seguir pensativa y algo dolida, casi no prestó atención a nadie ni quiso hablar al respecto de lo que la tenía así. Adrien era el más preocupado y, de cierto modo, hasta el más insistente de todos en sus intentos de que Marinette no se aisle en su mundo mental como parecía hacer todo el tiempo pese a los esfuerzos de Alya. Tampoco es que se resistiera tanto a conversar y divertirse con ellos, pero Adrien no estaba satisfecho pues la sonrisa de Marinette era cada vez más misteriosa y su mirada era... Ausente. Estaba con ellos, sí, y les escuchaba, les sonreía, les negaba con la cabeza y les asentía cuando era necesario; pero a la vez estaba muy lejos de estar ahí.

Presente y a la vez no, así se podría describir a la Marinette de los siguientes tres meses, meses en los que Adrien se acercaba cada vez más a Marinette y ella se lo permitía pero, extrañamente, también parecía que ella misma había puesto un extraño muro entre ellos. Uno que Adrien sabía que jamás podría demoler, pues eso estaba en manos de Marinette. Lo que le quedaba era esperar a que ella lo deje pasar y así lo hizo, paciente, atento, cariñoso e incondicional.

Pero, de nuevo, Marinette los sorprendió a todos un día, llegando cambiada por completo... Y no tanto de forma física.

Sus fieles coletas habían desaparecido, al igual que su clásico conjunto compuesto por sus sencillos pantalones rosa, su polo floreado y su chaqueta negra. A partir de entonces, sus cabellos oscuros eran libres de revolotear con la brisa de primavera, apartados de su rostro por una diadema de una suave tonalidad de rosa. Sus enormes ojos azules de forma almendrada, que parecían ocultar tantos misterios como un profundo y fascinante océano lleno de sorpresas —palabras de Adrien Agreste, por cierto—, ahora resaltaban más debido a un sencillo delineado, acompañado por unas suaves y discretas sombras doradas, que expuso lo magnético de la mirada de Marinette, algo que no siempre fue muy notorio en ella hasta ese entonces pues su mirada se sentía más dulce y soñadora que otra cosa.

De más está decir que aquello causó muchos estragos en Adrien la primera vez que sus ojos se encontraron esa misma mañana.

Y ni hablar de cuando miró sus labios, ahora adornados con un labial de un rosa ligeramente más rojizo que el de costumbre y más brillosos por la introducción del gloss a la rutina de maquillaje de Marinette.

Sus conjuntos, a partir de ese día, comenzaron a ser mucho más variados diariamente, de acuerdo a lo que explicó la diseñadora, porque Kagami y ella abrirían una tienda de ropa por internet a la que finalmente llamaron Le Dione. Entonces ya era momento de que exponga sus propios diseños aprovechando de que, con la ayuda de Kagami y Zoé, consiguió maquinaria y mano de obra para hacerlos realidad rápidamente, a gran cantidad y sin matarse pasando por noches y noches sin dormir. Extrañamente, entre comillas, la "paleta de colores" del "nuevo estilo" de Marinette, como fue evidente, era el mismo que el del anterior, tal vez representando que ella no dejó de ser la Marinette que conocían, simplemente entró a una nueva etapa.

Un vestido negro corto, sin tirantes o mangas, con una apertura en el lado izquierdo, que llegaba hasta ligeramente por encima de la mitad del muslo, estaba por encima de una camisa rosa a cuadros negros y grises, ligeramente abierta por el pecho —el cual era cubierto por el vestido, hay que aclarar—, larga, o al menos lo suficiente como para cubrir la apertura del vestido, y de mangas largas. Todo combinado con un par de botas negras con un pequeño taco cuña, de tela elástica, y que llegaban ligeramente por encima de la rodilla. Los accesorios de este primer conjunto de inauguración de una Marinette reinventada constaban de un bolso, también rosado, con un bordado de flores de cerezo, un collar con un dije misterioso, pues siempre lo cubría —seguramente una "A" de "Adrien" y le daba vergüenza, teorizaba Kim—, y una pulsera con un pequeño dije de un gato, una rosa, una Torre Eiffel, una luna llena, una luna menguante y una luna creciente; todos de plata, excepto el del gato pues este era negro. Sus pendientes negros, de este modo, eran lo único que quedaba de la vieja era de Marinette, la única constante además del amuleto de la suerte que le regaló Adrien por su cumpleaños.

Aquel cambio de estilo dio mucho que hablar hasta a gente que ni siquiera era de la clase pues realmente Marinette, tal como decían muchos, parecía una celebridad.

Adrien, por su parte, no comentó mucho, solo sonreía como estúpido en su dirección de vez en cuando. Actualmente sigue sin comentar mucho, tal vez porque sabe, al igual que supo en ese entonces, que podría decir más de lo que le conviene.

Por su lado, las chicas comentaron demasiadas cosas, demasiadas, especialmente del tipo que haría dudar a cualquiera de su heterosexualidad; excluyendo a Rose y a Juleka, por supuesto, por obvios motivos.

Pero —sí, de nuevo otro pero— aquel día trajo muchas más sorpresas trascendentales que el renacimiento de Marinette.

Sea cual sea la relación que tenía con Adrien, esta también tuvo una transformación impactante, un nuevo despertar. El muro que Marinette construyó para Adrien fue demolido repentinamente. Sin previo aviso simplemente ya no estaba cuando zafiros y esmeraldas hicieron contacto y se saludaron, desencadenando así una situación cada vez más misteriosa.

Estar con ellos definitivamente daba diabetes y en la actualidad mucho más, pues desde ese día progresivamente fueron volviéndose muy, muy, muy cariñosos entre ellos, especialmente por parte de Adrien. Todos apostaban a que ya habían pasado el límite de lo cariñosos que dos amigos heterosexuales del sexo opuesto podían ser y que definitivamente los abrazos que le daba Adrien a Marinette todos los días al saludarse y despedirse en la escuela eran de todo menos fraternales, por su lado al menos.

"Se le nota lo puerco", susurraba Alix a Kagami cada vez que les veía en esas circunstancias en las que los abrazos duraban más de la cuenta y Adrien "parecía drogarse" —palabras de Alix también— con el perfume de su distraída amiga. Una muy querida amiga, claro.

Pero ella... Bueno, ella quería ser más que su amiga, era obvio, aunque sus objetivos eran muy distintos a los que todos esperaban.

"Eres mi mejor amigo, Adrien, no te preocupes por mí, ahora debes ponerlos a salvo hasta que nuestros héroes salven el día y sabes que lo harán... Yo estaré bien", le dijo ella, con cariño y firmeza, luego de que se puso en medio y fue mordida en su lugar por un zombie.

Al parecer al akuma de ese día le gustaban los zombies.

De ese modo, luego de sacudirlo para detener su ataque de pánico, le encargó a que cuide de los niños pequeños del orfanato que estaban con ellos y que entre los dos habían puesto a salvo previamente.

Ese día habían ido a visitarlos por una actividad escolar y de pronto, justo cuando todo parecía estar tranquilo, Chloé ocasionó otra akumatización.

Y tan divertido que estaba el asunto después de que Nino sorprendió a Adrien mirando embelesado a Marinette mientras ella jugaba con los niños.

Cuando todo se resolvió, gracias a Rena Rouge, Chat Noir y Ladybug, Adrien lloró abrazando a Marinette todo el camino de regreso al colegio. Fue la primera a la que fue a buscar ni bien apareció apenas los héroes se habían retirado, y cuando la encontró... Ah, vaya escena. La abrazó, la alzó en brazos, y no la soltó desde ese momento, para nada. Marinette fue monopolizada por Adrien y casi forzada a aceptar que Adrien contrate un guardaespaldas para ella.

Desde entonces se volvieron inseparables, mucho más de lo bastante que empezaron a ser desde ese día extraño en el que Marinette cambió con Adrien; aunque primero tuvieron que superar la pequeña pelea que tuvieron debido a que Marinette no quería un guardaespaldas. Eso sí, hay que aclarar que parece que hasta la actualidad la idea de contratar a un guarda espaldas para Marinette no sale de la cabeza del modelo.

No obstante, por más romántica que se veía la situación entre ellos, por más que todo se veía encaminado para el nacimiento de la que podría ser la relación más popular y adorada de la escuela —pues hasta los profesores apostaban fechas para que ellos anuncien que estaban juntos—, había algo aterradoramente raro en todo este asunto: Marinette no parecía tener una intención romántica con Adrien en absoluto.

De hecho, parecía que ella lo estaba "friendzoneando" por más cariño que le demostrara o miradas de "bésame, maldita sea" —como denominaba Nino—, que le dedicara en ciertos momentos, pequeños y pocos, debía decir.

Y entonces, un día, Adrien parecía haber decidido algo.

"Hola, gatita", le saludó de pronto, apareciendo de la nada cuando ella cerró su casillero y ocasionando que ella dé un brinco, "... Te vi de buen humor al llegar, será que... ¿Soñaste conmigo anoche?"

Alya a la distancia trataba de advertirle que se detenga, al igual que Nino, pero no lo hizo y afortunadamente el resultado no fue tan malo... ¿O sí?

"No, soñé con Lady Gaga lanzándome un pedazo de su vestido de carne," bufó con las cejas ligeramente arqueadas y una media sonrisa, "sin embargo lo que realmente me da curiosidad saber es qué pasa contigo... ¿Gatita? ¿De dónde sale eso?", rió.

"Tus ojos", por un segundo casi tartamudea pero al instante recuperó la confianza, carraspeó y continuó con una de sus sonrisas de portada "... Tu delineado hace que tus ojos se vean como los de una gatita como", saca su celular y le muestra la imagen con una sonrisa apenada pero cándida, "... Como esta, ni bien la vi pensé en ti".

La imagen era la de una gata blanca, que llevaba una diadema con una gema rosa en el centro, de unos hermosos y enormes ojos azules, del mismo tono que los de Marinette, mirando a la cámara... Simplemente hipnótica. Si hay algo que destacar es que la gata de la imagen tenía naturalmente el mejor delineado de la historia, pues el contorno de sus ojos era negro.

Marinette se enterneció y soltó risitas sospechosas.

"Gracias," le sonrió y cambió de tema con rapidez, dedicándole unas miradas tan nerviosas como curiosas de vez en cuando.

Desde entonces Adrien ya no solo era amigo, o al menos ya no se contenía con mucho éxito las ganas de transgredir los límites de aquel rol, y comenzó a portarse un poco más coqueto, más "chistosito" y más como... ¿Chat Noir?

El grupo en general no dejaba de sorprenderse cada vez que esos momentos sucedían, momentos exclusivos para Marinette. Curiosamente, era solo en esos momentos en los que Marinette parecía ceder a otras posibilidades con quien denominó su "mejor amigo". Lamentablemente, aquellos momentos no duraban mucho y Adrien no llegaba a aprovecharlos antes de que ella huya con algún pretexto.

En el presente, los chicos miraban con pesar cómo Adrien le pedía una cita a Marinette una vez más, intentando que ella no lo "friendzonee" como en la veces anteriores, siendo algo más atrevido pero también teniendo cuidado de no ser tan directo para no arriesgarse a arruinar su amistad.

— Oh, ¿qué? —Marinette miró fijamente a Adrien con sorpresa, al parecer de nuevo estaba pensando en otra cosa y no le prestó atención al nervioso muchacho ante ella, quien ahora tenía la seguridad con la que llegó por los suelos— Disculpa, es que... ¿Qué decías? —le sonrió con culpa y Adrien solo suspiró con una sonrisa resignada.

— Me preguntaba si querías ir conmigo a un baile —titubeó ligeramente y sonrió—, es un baile de máscaras en la mansión de mi primo, Félix, en Londres, es por el cumpleaños de su madre. Mi tía me dijo que podía llevar a todos los amigos que quisiera pero creo que sería mejor que fuéramos solo tú y yo, ya que tú amas la moda y sé que te encanta también el estilo estético de María Antonieta, así que estoy seguro de que... Una fiesta con esa temática la disfrutarás... Y yo disfrutaría de tu compañía —pausó y algo nervioso agregó—, y del concierto de Jagged Stone al que podríamos huir juntos cuando las cosas se pongan aburridas... Ya que mi padre me dará algo de libertad y no estaré bajo la supervisión de nadie, prácticamente.

Por un momento Marinette lo miró en silencio sorprendida.

— Suena bien —sonrió ampliamente—, pero no lo sé, necesito más datos para ver si estoy disponible y hablarlo con mis padres —miró a la nada con duda para después sonreír apacible a Adrien—, veremos qué pasa, pero en verdad suena divertido, si puedo ir definitivamente diseñaré nuestros trajes —soltó una risita cantarina muy entusiasmada.

Adrien le devolvió la sonrisa.

— Espero que puedas, no quisiera ir con nadie más.

— Yo también lo espero —le respondió con un tono dulce y hechicero, porque Adrien sintió de inmediato que había sido capturado por un hechizo del que sabía que jamás podría escapar.

Marinette le sonrió con cariño, pero no del tipo que a Adrien le gustaría y él lo sabía... De todos modos, el rubio soltó una risita boba.

— Estaré esperando que confirmes.

Marinette asintió y, luego de sus abrazos de costumbre, ella se fue, pues Kagami la esperaba afuera en su auto, habían quedado en ir de compras esa tarde —le explicó anteriormente la diseñadora. Adrien se quedó mirando como un idiota por donde Marinette se fue y Nino se acercó a él y lo tomó del hombro.

— Ya dilo.

Adrien pareció reaccionar.

— Marinette es solo... Una amiga...

Adrien le aclaró, con una mirada y un tono tan triste al hablar al punto en el que, a pesar de la sonrisa que llevaba en su rostro, Nino quiso llorar por lo miserable que se notaba que su amigo era por ese "hecho".

— Viejo —empezó a decir pero Adrien le interrumpió.

— Si preguntas lo que siento, creo que es obvio, pero realmente no tiene importancia cuando ella parece que no me corresponde —suspira y lo mira con seriedad—... No me rendiré fácilmente, Nino, pero no voy a ser ciego ante la realidad de que mis esperanzas son mínimas, debo mantener los pies en la tierra, así no dolerá tanto si las cosas no resultan como me gustaría al final.

Nino soltó un grito de frustración.

— ¡Estás completamente ciego, viejo! —lo sacudió— No sé qué ha estado pasando últimamente con Marinette, porque ni Alya tiene la menor idea, pero sé lo que te digo: ¡Ella está loca por ti! ¡Por supuesto que tienes esperanzas!

— ¡¿Qu-qué?! —exclamó él con los ojos desorbitados y un creciente sonrojo.

— ¡Que le gustas a Marinette, Adrien, presta atención! —exclamó Nathaniel irritado.

— De hecho, no solo le gustas, ella está enamorada de ti, por completo —agregó Iván con una sonrisa ligera.

— Yo diría obsesionada, pero supongo que es un asunto de perspectivas —analizó Max.

— Pero... Eso... ¿Qué? ¿Cómo es posible?

Adrien se veía muy confundido y sorprendido.

— ¡Vamos, hermano, ¿jamás lo sospechaste ni un poquito?! ¡Todos los tartamudeos, titubeos, nerviosismo, torpeza extrema y frases incoherentes solo contigo debieron haberte dicho algo!

— Sí, pero —Adrien suelta un suspiro—... Ella me lo negó mucho y muy fervientemente... Además, creí que tal vez no le agradaba mucho o tal vez simplemente yo no sabía cómo hacerla sentir cómoda porque pasé encerrado toda mi vida y no sé realmente cómo socializar adecuadamente con chicas, menos teniendo sentimientos fuertes por ellas. Por otro lado, también creí que tal vez simplemente le ponía nerviosa mi atractivo, a muchas chicas les pasa por ser mis admiradoras y eso tampoco quiere decir que estén enamoradas de mí... Una cosa es creer que alguien es guapo y otra cosa es estar enamorado, ¿están seguros de que ella me ama?

El grupo de amigos pasó por infinitas expresiones faciales extremas en un lapso menos a un minuto. Pero al final todos estaban con una mirada de asombro y duda, se miraron entre ellos y luego miraron a Adrien con una expresión complicada.

— La verdad, creo que ya no podemos estar seguros de nada —admitió Nino acariciándose la barbilla pensativo.

Antes de que Adrien pueda pedir más explicaciones su chófer llegó y tuvo que irse a otra sesión de fotos. Se despidió de los chicos apesadumbrado y se fue, dejándolos a merced de su mejor amigo; quien con su mirada decidida espantó a los demás.

Nino se había decidido, iba a ayudar a su mejor amigo a conseguir la felicidad.

Esa tarde se reunió con Alya, iba a hablarle al respecto, pero sus labios y sus caricias lo hicieron olvidarse del asunto, recordándolo solo horas después de que Alya y él volvieran a sus respectivas casas. No quería hablarle de esto a Alya por llamada ni por mensaje pues ella solía estar muy ocupada en su investigación sobre quién podría ser el villano que aterroriza París, entonces él prefería hablarle de estos temas "triviales" en los momentos en los que ella estaba libre y había determinado que serían completamente dedicados a él y a su relación. Nino quería respetar eso así que solo la interrumpía por cosas fundamentales... Como las sospechas sobre quién podría ser Shadow Moth y por qué debía de ser Gabriel Agreste, pero a su novia esa teoría suya, sin fundamentos aparte de su cara de malo, le hacía rodar los ojos. Sin embargo, cuando Nino podía tenerla solo para él le era difícil concentrarse en alguien más.

"Soy un pésimo amigo", se decía cada vez que se volvía a olvidar.

Pasada una semana, los chicos decidieron, o, mejor dicho, Nino decidió, que lo mejor sería hacer una pequeña investigación sobre la situación actual.

"Tantear el terreno para poner la semilla del amor", dijo Nino a sus no tan entusiasta equipo.

— Saben que podríamos simplemente preguntarle a Marinette, ¿cierto? —comentó Iván comiendo una hamburguesa mientras sus amigos observaban el balcón de Marinette con binoculares desde la azotea de un edificio vacío cercano al hogar de los Dupain.

— Le quitas lo divertido a la vida —murmuró Kim, quién hace rato se preguntaba por qué el balcón de Marinette se veía más lejos con los binoculares en lugar de más cerca.

— Viejo, ella siempre negó que le gustaba Adrien hasta el final, si es la Marinette que conocemos probablemente el chico por el que lo cambió, si es que existe, no esté en nuestra escuela, por eso actúa normal, lo que quiere decir que no podremos saber quién es ese por nuestra propia cuenta y ella difícilmente nos lo contará —explicó Nino acomodándose el bigote falso—... Y si lo hace pues no será tan divertido —admitió finalmente ante la mirada incrédula de Max, Iván y Nathaniel.

— Pero, ¿no será que simplemente superó sus inseguridades y desarrolló su confianza y autoestima? —consultó Marc luego de alzar la mano tímidamente para tomar la palabra.

— ¿Tú qué dices, Max? —preguntó Nino al cerebro del equipo luego de meditarlo un momento.

— Las probabilidades son altas, aproximadamente...

Entonces, antes de que Max pueda dar un porcentaje exacto de la probabilidad de que Marinette simplemente haya desarrollado su confianza sin tener nada que ver un nuevo enamoramiento, vieron a Marinette llegar a su balcón en los brazos de...

— ¡¿Chat Noir?!

— ¡No puede ser! —exclamó Nino.

— Tranquilo, Nino, no saltes a conclusiones extremas de nuevo —advirtió Kim, recordando la última vez que Nino fue akumatizado porque pensó, por algún motivo demente, que Chat Noir quería robarle a su novia—, probablemente Chat Noir vio a Marinette en problemas con todas esas telas que están cargando y simplemente decidió ayudarla porque... Bueno, es un héroe.

Nino ríe.

— Es cierto, ese tipo está obsesionado con Ladybug, así que...

Y de pronto sucedió, Marinette besó a Chat Noir.

Todos se quedaron pasmados un momento, al igual que el mismo Chat Noir. No vieron bien sus expresiones, pues Chat Noir estaba de espaldas a ellos y en el momento del beso jaló a Marinette y la puso de un modo en el que con su cuerpo la cubría.

— ¡¿Qué está pasando?! —exclamó Kim.

Sin tener forma de tener una pista de lo que la dulce e inocente Marinette y el "vil gato en celo que además de callejero es aprovechado" —palabras de Nino, por supuesto— hicieron o hablaron después de eso, vieron que Chat Noir se retiró, tan rápido como llegó con Marinette y sus telas en brazos, y que Marinette se quedó mirando por donde el héroe felino se fue, con una extraña sonrisa y acariciando una rosa rosada en su mano.

— Gata rompe-hogares —sentenció Nino en un tono siniestro.


Continuará...