Descargo de responsabilidad: Los personajes pertenecen a Marvel y DC cómics. No tengo ánimo de lucro.


Que Slade Wilson, hermano de Wade Wilson, estuviera en el bar de la Hermana Margaret no era una novedad. Era un bar de mercenarios, también un hotel permanente para algunos de ellos. Actualmente Deathstroke tenía un contrato permanente y exclusivo con Lex Luthor y no podía aceptar contratos de otras personas, pero de vez en cuando se pasaba por allí para tomarse unas copas con sus compañeros y ver a su hermano.

Red Hood también frecuentaba el lugar, sobre todo cuando Batman fastidiaba sus planes. Muchos mercenarios preferían apartarse del camino de Red Hood, a veces ayudaba a Batman, otras veces se enfrentaba a él. No querían decir algo que le cabrease o dar alguna información para que Batman les hiciera una visita.

Y aunque todos supieran sus verdaderos nombres, en ese bar sólo existían los apodos, pero todos se conocían.

Pero Red Hood era el protegido de Deathstroke y nadie se atrevería a enfrentarse a ninguno de los dos en ese bar. Red Hood era conocido por su violencia y sed de sangre, Deathstroke actuaba con mucha más delicadeza, siendo más limpio en sus asesinatos, pero el resultado era el mismo. Tipo que le cabrease, tipo que moría.

Era atípico que allí hubiera alguien indefenso o inocente, pero cuando Hood señaló a un joven con rizos, aspecto inocente, grandes ojos verdes y lo más importante, desconocido en el bar, Slade supuso que ese chico se había equivocado de bar o quizás estaba probando nuevas experiencias en el lugar equivocado. Sabiendo la chusma que había entre ellos, rápidamente miró alrededor en advertencia y se colocó a su lado, Hood al otro, dejando al chico entre ellos, protegido de las acciones del resto de clientes, que era lo importante, porque, aunque a Slade le hubiera encantado protegerle de las miradas lujuriosas, era físicamente imposible. ¡Ya se sentía paternal hacia él y ni siquiera lo conocía! Pero ese chico no debería estar en ese bar ¡en serio! ¿En qué estaba pensando?

- ¡Qué ojos más grandes tienes!-dijo Red Hood.

Slade se rio. ¡Era la peor línea de coqueteo de la historia! Aunque un poco graciosa, considerando de qué iba disfrazado. El chico también se reía y empujó a Jason juguetonamente con la pierna. Slade miró a Jason, buscando alguna señal que le dijera que debía desaparecer en ese momento, dejándoles asolas para que pudieran continuar con el coqueteo en alguna de las habitaciones del hotel, preferiblemente lejos de la suya. Pero Jason no le miraba, absorto como estaba en ese extraño chico que no le quitaba la mirada de encima ni un solo instante, parecía un animal feroz que quería devorar a Red Hood de formas placenteras.

- Son para verte mejor.-susurró el chico, insinuante.

Slade no podía verlo, pero conociendo a Jason, sabía que estaba sonriendo debajo de la caperuza. Este chico había captado su interés desde el primer momento. Se preguntó cuánto de esa inocencia que emanaba del chico era fingida y cuánto real, porque Jason podía ser realmente rudo cuando quería, pero algo le decía a Slade que este chico, en lugar de estar intimidado, estaría extasiado sino excitado, con las cosas que probablemente Jason querría hacerle.

- ¡Petey! ¿Cómo no me has dicho que ibas a venir? ¡Te habría ido a recoger! ¡Oh, espera! ¿Era una sorpresa? ¿Para mí? ¡Podrías haberte metido en una tarta, aunque probablemente la endulzarías! ¡Espera! ¿Por qué estás con mi no tan apuesto hermano?

¡Oh, no! Esa voz. Deadpool estaba aquí y parecía que conocía al chico. ¡Un momento! ¡Wade estaba casado con Vanessa! ¡Y tenían dos hijos, Rusty y Ellie! ¿Por qué coqueteaba con alguien más? ¡Debería darle vergüenza!

Slade quiso llevarse a su hermano aparte para que no molestase a los chicos. Jason necesitaba liberar el estrés con un buen polvo y olvidarse de Batman y de los problemas que le había causado durante toda su vida por un momento. También, estaba seguro, este chico estaba aquí por alguna razón y esa no era su hermano.

- ¡Wade! ¡Me alegro de verte!-dijo el chico de forma demasiado amistosa.-Soy Peter Parker.

Y de forma sorprendente, el chico estrechó la mano de Slade con una fuerza equiparable a la suya. Él, que había luchado contra Superman más de una vez, reconocía a un mutante cuando lo veía. Tal vez Parker podría contrarrestar la fuerza de Jason. ¡Oh, Jason, creo que eres tú el que estás en aprietos, niño! Slade reconocía a un tramposo cuando lo veía y había algo en Peter Parker que le hacía estar alerta. Jason estaba sentado a su lado, pero Slade podía suponer que estaba evaluando si Wade era o no una amenaza, después de todo ¡este es el famoso Peter Parker del que Wade nunca se calla!

- Es sólo un amigo tuyo ¿verdad, hermano?-Slade miró a Wade amenazante. Realmente quería saber la respuesta. Le partiría la cara a Wade en ese mismo instante si era necesario. Todo dependía de la respuesta.

- Sólo somos amigos.-intervino Parker, toda su atención fijada en Jason, sonriendo como si fuera un lobo.-Tengo mis ojos puestos en otra presa, desde hace tiempo.

- ¡Qué boca más grande tienes!-Jason le siguió el juego, acercándose más a él.

- Es para comerte mejor.-respondió Peter levantándose y ofreciéndole una mano a Jason.

Wade se reía incontrolablemente, mientras los veía subir las escaleras que daban a las habitaciones. Slade comprendió al instante. La visita de Parker a ese bar no había sido fortuita y el que hubiera estado solo tampoco. Hace un par de noches Wade le preguntó cuándo iba a reunirse con Jason en el bar, pero en ese momento no le dio importancia, acostumbrado como estaba a las rarezas de su hermano. Slade soltó a su hermano.

- ¿Vas a explicarme lo que acaba de suceder?-preguntó Slade, pidiendo al camarero una copa.

- El chico fue a Gotham hace unos días y vio a Red Hood luchando contra los criminales.-dijo Wade bebiendo de la copa de Slade.-Le entró sed de él y me pidió ayuda para conocerle. Os estaba observando desde la puerta de atrás a ver si os acercabais a él o no.

- ¿Vio a Hood en plena acción y aun así quiso conocerle?-Slade alucinaba. ¡Menuda noche!-¡Jesús, Wade! Ese niño debe estar loco o no sabe a lo que se está exponiendo.

- ¿Miedo de que tu caperucita haya encontrado a su lobito feroz, hermanito?-preguntó Wade. Slade alzó la ceja, mirándolo con incredulidad.

- ¿Lobito feroz? Más bien cachorrito.

- Si tú supieras, Slade…-murmuró Wade. Esto no le gustaba a Slade, era como si Wade estuviera ocultando algo y nunca había sido bueno guardando secretos. Pero Slade nunca jamás en su vida volvería a leer el cuento de Caperucita Roja, ni a ver sus películas, de la misma manera.

Mientras tanto, con Peter Parker arrodillado ante él, explorando su cuerpo y besando cada cicatriz provocada por el Joker y otros villanos, Jason Tood extasiado, le miraba maravillado por la delicadeza que tenía con él, preguntándose dónde había estado ese hombre toda su vida. Era la primera noche que se encontraban, pero tenía toda la intención de que hubiera una segunda, quizás una tercera. No conocía mucho a Peter Parker, pero parecía la clase de hombre que podías presentar a la familia. Jason no lo sabía, pero Peter tenía pensamientos similares.