Hola mis amigos, soy Yuzuchi
Una vez más traigo a mi cuenta otro Madohomu, algo fluffy como se le dice a los momentos dulces como normalones que tienen las parejas y claro, que mejor ocasión que retratar un momento libre de un fin de semana, descansando debajo de un árbol y ver las nubes sintiendo esa gran tranquilidad que nos rodea.
Ya explicado esto, comencemos lo cute
Espero que lo disfruten
Yuzu y fuera
PD: Si el Madohomu no se afianzará como se quiere en la nueva peli confiemos en que el Kyosaya salga bien librado…
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Madoka clavó el tenedor en una fresa y se la entregó a Homura, quien la aceptó con una sonrisa. Mordió la punta de la fresa e inmediatamente se estremeció cuando toda su boca se llenó de un sabor amargo. La pelinegra cerró los ojos con fuerza, esperando que el sabor amargo desapareciera, pero la pelirrosa se rió entre dientes.
-Jejeje, ¿Te di el amargo?- Madoka se secó una lágrima invisible antes de entregar su propio tenedor que ya estaba pinchado con una fresa a medio comer- Cómete ésta, es muy dulce
Homura lo contempló por un momento, pero intercambiaron el tenedor sin una palabra y ambas tomaron un poco de su nueva fresa. La azabache sonrió, tan dulce como la fresa que acababa de probar, la amarga sensación en su boca se había ido. La pequeña pelirrosa hizo una mueca y se mordió los labios antes de que un escalofrío recorriera su espalda.
Fue el turno de Homura de reírse de lo tonto que reaccionó Madoka al amargo sabor.
-¿Te gusta?- La pelinegra preguntó suavemente.
-¡Es realmente amargo!- La pelirrosa gritó, pero su rostro se relajó y una sonrisa fue reemplazada rápidamente- Pero es bueno intentar algo diferente
Colocaron sus cubiertos en la caja después de comer algunas frutas más.
El árbol se balanceó con el suave viento que acababa de pasar y Homura miró hacia arriba, al igual que Madoka. Miraron las nubes que se extendían sobre el cielo como un pedazo de manta blanca mientras se sentaban en silencio bajo la sombra de un árbol. La pequeña pelirrosa trajo una caja de frutas y sándwiches mientras la azabache traía algunas bebidas y ambas las compartieron. Sin preocupaciones, sin estrés. Solo un sábado por la tarde normal que pasaban juntas en silencio y en paz.
-¡Esa nube se parece a Sayaka-chan!- Madoka señaló al cielo mientras una mancha blanca que tenía la forma de un pescado flotaba lentamente por el cielo. Homura sonrió y señaló otra mancha de nube blanca y esponjosa en el cielo, esta vez una redonda con dos pequeñas coletas
-Esa nube se parece a ti
-¿Cuál?- La pelirrosa se acercó más a la pelinegra, sus palabras definitivamente despertaron su interés.
-El de nuestra derecha
La más pequeña se rió.
-¡Tienes algo de razón!
Inconscientemente, Madoka se estaba acercando más y más hasta que su hombro rozó a Homura. La pequeña pelirrosa miró hacia otro lado cuando sucedió, fingiendo que no se dio cuenta, mientras que la azabache solo le dio una pequeña sonrisa que pasó desapercibida para Madoka.
Se quedaron así durante todo el día.
