Advertencia: Lenguaje no apto para menores de edad. Temas con explicites y con sensibilidad.

Probablemente te sientas conmocionado, es decir, que no sepas como sentirte después de leer esta historia; ya que aviso que, después de todo… Esta historia contiene R18

Aclaración: En está historia Uchiha Sasuke se fue cuando Sarada tenía 3 años.

Los personajes utilizados en esta historia pertenecen al Mangaka Japones, Masashi Kishimoto, creador del Anime-Manga Naruto

.

.

.

. Nota de creador: "El problema son las personas, no el espejo".

. . . . . . . . . . . . No tenías que saberlo . . . . . . . . . . . .

De regreso a la aldea, se encontraba un apuesto azabache caminando rumbo a su hogar.

Ya era mas de medio día, por lo que se imaginaba su hija debe de estar con su equipo en entrenamiento o quizá realizando alguna misión.

El, sabía perfectamente que hoy era el día libre de su Esposa, así que probablemente tendría la suerte de encontrarla en casa.

Uchiha Sasuke no puede evitar sentirse abatido muy dentro de su corazón, al ver como ha avanzado la vida de sus seres queridos sin su presencia, pensando en lo fuerte que era su esposa al a ver sacado adelante a Sarada sola sin ningún problema, pues la noche en la que regreso después de tantos años, ella no le comentó ninguna dificultad ni problema.

Sarada con el paso del tiempo comprendía la misión de su padre, a pesar de no saber con exactitud que es lo que hace, y es que por nada del mundo debía enterarse de la verdad; solo puede saber que está defendiendo a la aldea… eso era todo por ahora.

El ojinegro en cuestión de tiempo llego a su vivienda, pero notó que la puerta estaba abierta, cosa que lo extrañó ya que su familia no tenía esa costumbre.

Pensando lo peor, decidió entrar sigilosamente. Sin hacer ni emitir ningún tipo de ruido para poder sorprender al enemigo. Así es, Uchiha Sasuke es demasiado extremista, si algo no está bien quiere decir que está mal… así es el.

La voz de su Esposa llamó su atención, se escuchaba que estaba discutiendo con alguien, pero no podía distinguir de quien era la otra voz; así que siendo severamente cuidadoso se colocó detrás del lumbral de la cocina y escuchaba la conversación.

-Entiende que no estás bien, Sakura. – dijo la voz de una mujer la cual Sasuke no podía ver y tampoco podía recordar su voz.

- ¿De verdad vienes a decirle a un medico que no se encuentra bien? – preguntó su pelirrosa Esposa algo molesta.

-No me refiero en salud física, sino emocional. – respondió aquella voz.

-Tu no sabes nada de mis sentimientos… nunca me entendiste, Madre. – dijo muy segura de sí misma la pelirrosa.

Sasuke ahora entendía, aquella voz de la otra mujer era de la madre de Sakura, Su suegra.

-Y sigo sin hacerlo, hija. – le respondió su madre con tristeza y molestia.

Sasuke no tenía idea de cómo había empezado todo, lo único que entendía es que las cosas al aparecer no estaban bien. Sakura se escuchaba molesta, y eso podía ser muy peligroso, ya que podría destruir de un solo golpe no solo el departamento si no también llevándose otros más de corbata.

-No necesito que lo hagas. – dijo secamente la pelirrosa. – Soy una mujer de 32 años, tengo una hija, un trabajo importante y muchas responsabilidades que atender.

-Lo se perfectamente hija. – le dijo Mebuki, su suegra. – Pero eso no debería de ser así.

- ¿Qué es lo que quieres decir? – preguntó la ojijade molesta mientras Sasuke se preguntaba así mismo si interrumpir o no, quizá podría evitar una discusión.

-Sakura… - suspiró la rubia. – No te tomas ningún descanso, te la pasas todos los días trabajando y cuidando a tu hija… tienes muchas responsabilidades…

-Lo se perfectamente. – interrumpió. – solo hago mi deber.

-Ese no es tu deber, Sakura. – le reprochó la señora. – El deber de una mujer de tu edad es quedarse solo a atender tu hogar y a tus hijos… no es mantener también a tu familia…

- ¿Pretendes que deje de trabajar y mi hija carezca de cosas? – volvió a interrumpir la pelirrosa. – Estas muy equivocada si piensas que permitiré eso.

-Quien tiene el deber de eso es tu marido. – dijo la madre rabiosa. – Claro, si es que se le puede llamar así.

Sasuke ya se imaginaba que el no era del agrado de sus suegros, al menos por la parte femenina.

El entendía que estuviesen molestos del que Sakura se haya ido con el por mas de un año, pero también era cierto que ambos ya eran mayores de edad y sus padres debían dejar partir a su pequeña florecita.

Pese que no le dolía la negada aprobación de sus suegros, si se sentía mal por las acusaciones.

Se suponía que en la aldea se acostumbraba a que en una pareja de casados el hombre trabajaba y la mujer atendía la casa. En su caso ambos trabajaban, pero solo una parte era visible ante los demás… la de ella.

-No te permito insinuar algo de mi Esposo, madre. – dijo Sakura con voz seria, defendiéndole. - Además… yo amo mi trabajo.

- ¡Sakura, por los dioses! – gritó la madre desesperada. – Ese hombre no te ha traído nada bueno, ¿Por qué no puedes darte cuenta? – reclamaba la madre.

Sasuke no se sentía nada orgulloso de las declaraciones de su suegra.

Solo los dioses sabían que tan arrepentido se encontraba el Uchiha de haberle causado tantos problemas a su equipo, sobre todo a Sakura.

Haría lo que fuera por cambiar esa parte de la historia, pero lamentablemente eso no se podría realizar.

-El me dio lo mejor que me pudo haber pasado. – dijo muy segura. – Gracias a el tengo a mi hija… tu nieta.

-Aja, ¿Y de que sirvió todo eso? – le reclamo de manera altanera. - ¿Para abandonarte durante más de 6 años?

- ¡Él no me abandono, madre! – Exclamó Sakura muy frustrada. El hablar de Sasuke era hablar de información muy confidencial, por eso no podía hablar de el con quien sea, aun si esa persona es su madre.

- ¿Ah sí? – se rio Mebuki. – Pues deberías decírselo a toda la aldea a ver si alguno de ellos te cree… todos pensamos lo mismo.

-Si mi Esposo se fue de la aldea fue por motivos justificables. – respondió seca.

-No tienes una respuesta en concreto… ¿Cierto? – la voz de la rubia se suavizo. – Hija… - le llamó a Sakura. - ¿Qué es lo que hace tu marido?, ¿Por qué te deja sola tanto tiempo?

Dioses… pensaba Sakura.

La misión de Sasuke solo era conocida por aquellos que estuvieron presentes en aquella reunión de kages. Sasuke había pedido muy detalladamente que nadie más podía saberlo, ni siquiera las parejas de los que estuvieron presentes.

Sakura desconocía si Naruto le había comentado a Hinata sobre lo que hacia Sasuke en sus misiones o si Shikamaru le había comentado a Temari.

Eso sería faltarles a las condiciones de la misión, pero también entendía que lo hayan dicho si es que lo hicieron; después de todo, a día de hoy no había alboroto sobre eso.

Bien dijo Sasuke: "La ignorancia será una bendición en este caso"

Decirle al pueblo que había seres más poderosos que Kaguya allá afuera no sería fácil.

-Eso no es de tu incumbencia. – dijo cortante, realmente no quería pelear con su madre.

Sasuke quien aun escuchaba tras el lumbral de la cocina sabia que Sakura no faltaría a su promesa de guardar el secreto; aunque también entendía que sus suegros tuviesen dudas de sus acciones. No es necesario especificar lo obvio.

-Tks, Sakura… - le habló su madre para que prestara atención a sus palabras. – Eres… una mujer muy bella, hija mía.

- ¿A qué viene eso ahora? – pregunto con un pequeño rubor en sus mejillas.

-Solo date cuenta Sakura. – tomó las manos de la pelirrosa para ponerlas en su pecho. – Tu rostro… parece haber sido esculpido por Isis. – le sonrió. – Eres una mujer joven aun, tu podrías intentar buscar a otro hombre…

Los ojos de Sakura se abrieron de mas al escuchar lo que su madre le decía. No podía creer que le estuviese proponiendo algo como eso.

Sasuke quien estaba oyendo la discusión, no pudo evitar ponerse tenso tan solo de imaginarse algo así.

Sakura era suya, SU esposa. El no permitiría tan fácilmente que otro hombre se quedara con ella. El la amaba con todas sus fuerzas a pesar de no demostrarlo tan abiertamente como lo hacia ella.

-… con tu belleza, con conocimiento y atractivo… puedes conseguirte al hombre que tu quieras. – le reafirmaba su madre. – Solo basta con que tú lo decidas, mi…

- ¡Basta! – contestó molesta la pelirrosa. – No tengo ningún motivo para dejar a Sasuke. – afirmó su mirada a los ojos de su madre para que se diera cuenta de su determinación. – Además… yo amo a mi marido.

- ¿De qué te sirve amar a un hombre que no te corresponde? – soltó molesta su madre al no lograr su objetivo.

Sasuke podía entender que los demás pensaran que el no amaba a Sakura. El no era nada demostrativo en público, pero le bastaba con que ella lo supiera.

- ¿A caso quieres que te recuerde lo que pasó hace unos años?, ¿Cuándo Sarada tenía 5 años? – le preguntó Mebuki a Sakura de manera retadora.

Sasuke se tensó por el silencio de su mujer; Ella se había quedado callada.

Tenia mucha curiosidad de saber a qué se refería su suegra; ¿Qué había pasado?

Sakura nunca le había comentado nada de ningún problema, su respuesta solo fue que lo extrañaban demasiado. No entendía a que se refería su suegra, así que esperaba que pudiesen aclararlo de una vez, o más tarde le preguntaría a su esposa.

- Lo recuerdas, ¿no? – le preguntó Mebuki sonriendo al ver que su hija se había quedado callada. – Estuviste en una crisis emocional muy alta, tu autoestima fracturó demasiado… - Sasuke se sorprendió ante la declaración de Mebuki, ¿Autoestima bajo?, ¡por los dioses!, Sakura era toda una belleza. No había escuchado algo parecido a semejante estupidez. – Lo único que te mantuvo de pie… fue que tenías a alguien por quien luchar.

-Así es… tengo a mi hija.

- ¡Sakura por dios! ¡pudiste haber muerto! – gritó histérica la rubia mientras que nuestro azabache sentía la piel erizada por la sorpresa. ¿Muerto?, ¿Qué demonios pasó?, y porque era el último en enterarse de eso. - Si Ino no te hubiese encontrado aquel día no sabemos hasta que grado pudiste haber avanzado esa enfermedad.

Sasuke se encontraba mas que estresado, era demasiado lo que estaba escuchando. ¿Una enfermedad que casi la lleva a la muerte? ¿Por qué mierda no le comentó nada aquella noche que volvió?, ¿Por qué el muy idiota de su supuesto mejor amigo no le había avisado nada?

Sakura era el soporte mas grande de su familia; sin ella no podría seguir, ¿Por qué le ocultaron algo tan fuerte como esto?

-Pero no lo hice… me di cuenta de mi enfermedad y no dude en tratarla. – fue una respuesta rápida, pero en su voz se escuchaba nostalgia, quizá recordando aquello. - No he tenido más episodias hasta ahora

-Una enfermedad como esa regresa, Sakura. – dijo su madre seria. – La bulimia es así…

¿Bulimia?, ¿Pero que mierda era eso?, se preguntaba el Uchiha.

Se estresó de más al no tener idea de que trataba esa enfermedad. No le sonaba a nada como para sacar una hipótesis. Era la primera vez que escuchaba ese nombre.

- Lo se perfectamente madre, soy médico. – respondió sin ganas. - ¿Pero por qué lo mencionas ahora?, Si quieres insinuar que mi Esposo tuvo la culpa de eso… estas muy equivocada.

-Claro que sí, él te dejo sola. – le dijo su madre sin consideraciones, sin pensar lo fuerte que eran sus palabras. - El provocó que esa enfermedad llegara a ti.

¿Alguien puede dar detalles sobre que mierda era eso?, ¿Por qué la señora Mebuki decía que todo fue por culpa de Sasuke?, acaso… ¿Seria una enfermedad de… transmisión… sexual?, ¿O por qué el provoco que ella enfermara?

¡No tengo idea a que se refieren!, estaba muerto en cuanto a las enfermedades. Apenas y ubicaba la tos, fiebre y gripa.

-El no tiene culpa de los comentarios de los demás. – fue lo único que dijo la pelirrosa.

-Sakura… me duele decirte esto, pero… - dijo su madre con supuesta tristeza. -deja de defender a un hombre que… seguramente se la vive de amantes donde va.

Sasuke estaba conmocionado. Ya no sabía que sentía exactamente, estaba teniendo demasiadas emociones a la vez. Molestia, tristeza, furia, arrepentimiento… dolor; más aún cuando escuchó los pequeños sollozos de su esposa.

- ¿Cómo te atreves a decirme algo así, madre? – preguntó con dolor, ¿A quién no le dolería un comentario así? - ¿A caso no recuerdas que ese tipo de comentarios me llevaron a aquello? – Sakura se tensó. Nunca pensó que su madre alimentara ese sentimiento debilitado que quedaba en su interior. La duda de si Sasuke la engañaba con otras mujeres.

- No voy a hablarte suave, ya estas grande para eso. – sentenció la rubia. - ¿no te has dado cuenta? ¿nunca lo has pensado?, quizá todas esas personas tenían razón… - la señora se acercó más a su hija viéndola directa a los ojos. - quizá él prefiere la belleza de otras mujeres … - Los ojos de la pelirrosa se abrieron por la sorpresa y tristeza. – Algunos hombres… son así hija mía. – Sakura sentía ganas de romperse en llanto ahí mismo. – Tu aquí amándolo y el quizá engañándote con mujeres con cuerpos mas atractivos que el tuyo…

-Vete de aquí… - soltó en un suspiro mientras las lágrimas descendían de aquellos ojos jade. - por favor

-Hija…

-Ahora… - respondió firmemente.

Mebuki solo le dio una ultima mirada y se disponía a salir de la casa.

Sasuke al escuchar los pasos aproximándose, decidió cambiar su escondite, pero se le estaba dificultando moverse. Lo que su suegra le dijo a su Esposa lo llenó de rabia.

Pudo escuchar como la puerta de la entrada principal se cerraba, entendiendo que Mebuki ya se había ido.

Sakura sabia que el la amaba, ¿Verdad?; ¿Qué jamás se atrevería a engañarla, ¿Verdad?, ¿Qué el estaba loco por ella, ¿Cierto?, No lo dudaba, ¿verdad?

La voz de su Esposa quebrandose en llanto lo saco de sus pensamientos.

La escuchó llorar con dolor, amargamente mientras escuchaba que se retiraba de la sala para encerrarse en su habitación… tan concentrada en su dolor, que ni siquiera se dio cuenta de la presencia del azabache.

Sasuke se disponía a entrar y arreglar todo de una vez… pero ¿Qué tenía que hacer?

No tenia idea de como hablar con ella. ¿Cómo hablarle de algo que el desconoce al 100 por ciento?

Bulimia… no sabia si ella se lo explicaría y eso empeoraría las cosas.

Si Ino no te hubiese encontrado aquel día no sabemos hasta que grado pudiste haber avanzado esa enfermedad

Recordó las palabras de su suegra.

Ya sabia quien si le explicaría todo.

Yamanaka Ino, mejor amiga de Sakura.

Con duda, abandono su hogar para aclarar lo primero, ¿Qué enfermedad tuvo Sakura?, y como puede el evitar molestarse por que ella nunca le dijo nada.

Hoy sería un día difícil….

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

- ¿Sasuke-kun? – preguntó con sorpresa la rubia Yamanaka por la aparición de el azabache en la florería. Él nunca había ido. - ¿Qué se te ofrece?, ¿Quieres llevar unas flores? – preguntó con complicidad. Ella se imaginó que el iba por flores para su mujer

-Quiero preguntarte algo. – dijo sin tapujos. - ¿Podemos hablar… a solas? – preguntó con dificultad. No tenia idea que tan grave podría ser el asunto, pero si Sakura pudo morir por eso, necesitaba saber todo.

-Cielos… se oye como si fuese algo grave. – respondió porque el Uchiha jamás había ido a platicar con ella. - ¿Pasó algo? – no pudo evitar preocuparse. Quizá se había peleado con Sakura.

-Tengo una duda que necesito resolver. – respondió sin más.

-Oh… acompáñame por favor. – respondió dándole paso a Sasuke a una pequeña sala de estar para que pudiesen platicar sin ningún problema.

Sasuke la siguió mientras que la rubia le gritaba a su hijo que viniese a atender a los que llegaran. Se sentía un poco mal por interferir en los deberes de los demás… pero necesitaba saber eso de una vez.

- ¿Cuál es tu duda, Sasuke-kun? – pregunto con inquietud. - ¿Tu misión va bien? – pregunto ya que quizá el necesitaba de sus habilidades analíticas para determinar alguna información.

-Quiero que me respondas algo. – comentó seriamente.

-Oh… está bien. – respondió algo nerviosa, no entendía nada de lo que estaba pasando.

-Quiero que me digas… que tipo de recuerdos te trae la siguiente palabra.

Ino lo miro extraño. Sasuke era raro que hablara, pero vaya que hoy si se estaba pasando.

-Ahh… Claro. – respondió dudosa. - Dime.

- ¿A que te recuerda la palabra… Bulimia? – pregunto sin más rodeos y asustándose un poco por la reacción de Ino.

Ella paso de estar tranquila a estar tensa. El pudo ver como sus ojos cambiaban de estar serenos a estar serios y algo preocupados.

Ino se preocupo por las palabras de Sasuke, que el fuese a preguntarle sobre eso… es porque él sabía algo…

Algo que no tenía por qué saberlo.

-Amm. – respondió nerviosa, cosa que Sasuke notó. - ¿Por qué quieres saber sobre eso? – necesitaba saber primero cual era el origen de la duda de Sasuke; quizá se refería por otra cosa que no haya sido… la decaída de Sakura hace unos años.

- Por el mismo motivo por el que tu estas preocupada. – dijo con determinación. – Se que Sakura tuvo esa enfermedad. – dijo observando como Ino se sobre exaltó ante su declaración. – Lo escuché todo.

- ¿Lo escuchaste? – preguntó confundida, c0n eso pudo confirmar que Sakura no se lo había contado. - ¿Quién te lo dijo?

-Iba llegando a casa cuando la escuche discutir ese tema con su madre. – explicó rápidamente el Uchiha, pues quería llegar pronto a lo que le urgía saber. – Escuche que si tu no la hubieses encontrado ella pudo haber muerto.

Ino se sobre exaltó por las palabras del Uchiha.

Ella recuerda con terror y dolor el estado en el que Sakura se encontró aquel día reconociendo su enfermedad y pidiendo ayuda pues necesitaba seguir para poder criar a su niña. Era cierto que afortunadamente la enfermedad pudo controlarse a pesar de necesitar mucho por parte de Sakura, pudiendo sacarla de ahí.

-Ino… - volvió a llamarla ya que la rubia se había perdido en sus recuerdos. – Yo necesito saber que fue lo que sucedió. – pidió con preocupación y angustia. – No tengo idea que fue lo que paso… y sobre todo del porque no me avisaron absolutamente nada

- Es que… Sasuke-kun. – dijo nerviosa y algo triste. – Esto es algo que se suponía tu… no debías de saberlo nunca. – le explico viendo como su respuesta no le había agradado para nada, ya que los ojos negros se pusieron mas tensos de lo que ya estaban. – Sakura lo pidió así…

- ¿Qué yo no tenía que saberlo? – cuestiono irritado. – Sakura es mi esposa. – dijo como si no fuese obvio. – Yo tenia el derecho de saberlo.

-Ella nos pidió a todos discreción, Sasuke. – la rubia lo miro fijamente. – Solo 4 personas supimos de lo que Sakura sufrió. – Sasuke se molestó, porque entre esas personas el primero que debía saberlo era él. – Ni siquiera Sarada lo sabe.

Esto último sorprendió al Uchiha.

¿Qué clase de enfermedad era?, y ¿Cómo es que pudo ocultárselo a su hija y que ella a día de hoy aun no supiese nada?

-Por favor. – pidió Sasuke. – Explícame que fue lo que le paso.

Ino dudaba, se sentía mal pues estaría traicionando a Sakura contándole a Sasuke todo, pero también era cierto lo que el azabache le decía… el tiene el derecho de saberlo.

-Esta bien… - termino accediendo. – Solo te explicare… para que estes atento por si ella vuelve a tener alguna de esas conductas.

- ¿Qué quieres decir? – cuestiono sorprendido y miedoso. - ¿Conducta?, ¿No sería más bien síntomas?

-No sé si síntoma sería una palabra correcta para definirlo – explico tratando de ser lo mas clara posible. – Sasuke-kun… para explicarte lo siguiente necesito que estes tranquilo y escuches mi explicación. – le pidió a lo que el Uchiha decidió acomodarse mejor para poder escuchar lo que ella tuviese que explicarle. – No es un tema fácil… sobre todo para un hombre.

Sasuke se extrañó ya que no tenia idea de a que se refería, pero decidió no hablar pues por fin podría salir de su duda.

-Bulimia…- suspiro Ino buscando las palabras correctas y entendibles para explicarle a Sasuke. - Trastorno alimenticio por el cual una persona tiene episodios regulares de comer una gran cantidad de alimento… para después sentir una gran culpa sobre ello… y provocarse el vómito.

Sasuke se tenso al escuchar las palabras de Ino. ¿Comer para después provocarse vomito?, ¿Por qué alguien haría eso? Iba a interrumpir, pero la rubia prosiguió.

-Enfermedad más común en mujeres que en hombres. – Explicó para que el Uchiha fuera imaginando las cosas. - El trastorno es más común en niñas adolescentes y mujeres jóvenes. Como Sakura y Sarada, pensó el Uchiha. - La persona generalmente sabe que su patrón de alimentación es anormal y por esto empiezan a experimentar miedo o culpa con los episodios de atracones y purgas… pero a veces estos ya no se pueden parar.

Sasuke con dificultad entendía lo que Ino explicaba.

Pudo entender que es una enfermedad que te hace comer mucho, para que después te sientas mal por hacerlo y por eso mismo te provocas el vómito o te tomas algo para sacarlo.

¿Pero por qué?

-Entiendo un poco a lo que te refieres. – interrumpió el Uchiha. - ¿Pero porque una mujer… o más bien, Sakura… ¿Por qué haría algo así?, ¿Cuál fue el motivo?

-Se desconoce la causa exacta de la bulimia. Los factores genéticos, psicológicos, familiares, sociales o culturales pueden jugar un papel muy importante. – Explico Ino. - La bulimia probablemente se debe a más de un factor sin ser exacto en todos los casos.

-No entiendo. – declaro el Uchiha.

-Mira… - suspiro. Sabia que los hombres eran muy torpes en ese aspecto. – Lo que pasa es que los motivos por los que otras mujeres han tenido esta enfermedad no son exactamente los mismos que tuvo Sakura. - Explico con tranquilidad. – Pueden variar, pero no por eso es que todas las que enfermaron de ello pasaron por lo mismo.

Sasuke trataba de procesar la información, necesitaba más detalles para determinar todo.

-Sasuke… - interrumpió la rubia los pensamientos del pelinegro. – Quiero decirte… que tu no tienes la culpa de lo que pasó, ¿Entendido?

- ¿Por qué lo dices? – pregunto recordando que Sakura le había dicho lo mismo a su madre.

-… - suspiró la Yamanaka. – Te voy a decir el diagnostico que le di a Sakura… las causas que ella tuvo para que la hayan llevado a la bulimia.

-Habla. – pidió. – por favor.

-Sasuke-kun, la bulimia no es una enfermedad que se contagia… mas que enfermedad… se define como un trastorno… y es algo que se adquiere con tiempo

-Trastorno?

-Si… Es mas un padecimiento mental que otra cosa. – explico. – es tu mente quien hace que esa enfermedad evolucione… no tu cuerpo.

No importa si estás débil o no, si tu cuerpo es Sano o no… todo depende de tu mente.

El Uchiha iba entendiendo de poco a poco todo, pero necesitaba escuchar ese diagnóstico.

¿Por qué la diagnostico Ino?, ¿Acaso Sakura no es médico?

Como si le leyera la mente, la rubia continuó.

-Sakura como medico puede darse cuenta del trastorno… fue lo que ella hizo. – explicó. – Pero ella no puede tratarse. Esto va más allá de ninjutsu médico o de medicinas… necesita tratamiento Psicológico más que nada.

Sasuke le encontraba sentido a lo que Ino decía. Su esposa era médico, pero no era psicóloga o especialista en mentes. A pesar de poder descubrir la enfermedad o trastorno, eso ya no podía hacerlo ella pues le correspondía a otra rama, y quien mejor para tratar ese tipo de asuntos que un Yamanaka; clan especialista en mentes. No por algo Ino era la jefa del departamento de inteligencia de Konoha.

-Mira Sasuke-kun. – suspiro con pesadez. – Necesito que te tranquilices y me escuches todo lo que tengo que decirte.

El ninja solo asintió e Ino prosiguió.

-Todo empezó hace algunos años… Cuando tu te fuiste de la aldea, cuando Sarada tenía tres años solamente, fue cuando comenzó todo.

-Yo escuche que todo empezó cuando ella tenia 5. – interrumpió el Uchiha.

-Si, cuando tenía 5 ella comenzó a vivir el trastorno como tal. – explico. – pero desde los tres años de Sarada es que ella comenzó con todo.

Sasuke frunció el ceño en señal de que necesitaba la explicación ahora.

-Cuando tu te fuiste. – hablo la rubia. – Los comentarios ofensivos hacia Sakura no se hicieron esperar. – hablo con amargura. – se burlaban de ella porque decían que tú la habías abandonado.

Sasuke suspiro liberando su enojo. Le molestaba que la aldea se desquitara con Sakura; ella no tenia culpa de los errores que el cometió, aunque también le extrañaba que su esposa les hiciese caso a los comentarios de los demás, sobre todo si eran para ofenderla, y en el peor de los casos, ¿Por qué no los golpeaba con toda su fuerza hasta romperles la puta boca?

-Le decían cosas como de que tú te habías ido porque no soportabas el hecho de vivir con ella. – Sasuke tenia ganas de ir a buscar a los malditos que le decían eso a su esposa, para hacerlos pagar con su propia vida. – Porque te hacia infeliz, que era una arrastrada que se conformaba de ser utilizada por ti… que Sarada ni siquiera era hija suya.

El Uchiha estaba que se lo llevaba el demonio.

Malditos… malditos sean todos ellos que se atrevieron a decirle cosas como esas.

Tener a Sakura como esposa fue sin duda la mejor decisión de su vida. ¿Infeliz de estar con ella?, infeliz por no poder verla todos los días. ¿Arrastrada?, pero si fue el quien le pidió casarse con el… fue el quien fue a la aldea para buscarla e irse a viajar juntos. Esos hijos de puta no tenían idea de lo que pasaba entre ello. Nada les daba el derecho de opinar.

- ¿Y ella que hacía? – pregunto con la esperanza de que ella haya acabo con todos los que la hicieron sentir mal. - ¿Por qué no los golpeaba hasta el cansancio?

-Por que ellas son unas malditas perras. – fueron las crudas palabras de Ino.

-Ellas? – pregunto confundido.

-Aunque te sea difícil de creer… muchas mujeres en lugar de apoyar a otras, lo que hacen es no dejar de criticar, sin medir las consecuencias de sus palabras. – explico con amargura. – Sabían como y cuando meterse con ella.

- ¿Qué hacían como para que ella no se defendiera?

Sakura podía romper toda una pared con su puño, incluso hasta su propia casa de un solo golpe; ¿Por qué no las molía a golpes?

-Fácil. – explico la rubia. – Ellas siempre le echaban en cara el que ella es médico – Ino apretó sus puños por el coraje, recordando todo. – le decían: "Eres médico, ¿no?", "¿Qué clase de medico golpea a una persona solo por dar su opinión?", "¿Esa clase de medico eres?", "¿Ese ejemplo le das a tu hija?"

Sasuke sabia que metiendo a Sarada en la discusión Sakura evitaría cualquier enfrentamiento.

Malditas sean, ¿Qué no acaso entre mujeres debían apoyar a otras?, ¿Qué clase de sociedad es está juzgando a una mujer tan buena como lo es Sakura?

-Ellas sabían que Sakura no las golpearía… así que no le quedaba de otra más que aguantar todo.

Sasuke entendía. El conocía a Sakura y sabia que es una típica reacción de ella.

-Y aún hay más…- dijo la Rubia. – Ahora vienen los comentarios hacia ella directamente. – suspiro y Sasuke se tensó, ¿Aun había más? – le decían cosas sobre su cuerpo y físico, haciéndola sentir menos.

- ¿Qué clase de cosas le decían? – preguntó confundido.

¡Por los dioses!, ¿Qué demonios podrían decirle?, si Sakura es la mujer más hermosa que él ha visto en toda su vida.

-Le decían que tu la abandonaste por su falta de belleza, que seguro te ibas para acostarte con mujeres que si fueran bonitas. – Sasuke frunció el ceño. – Que su cuerpo era asqueroso y que por eso se te hizo tan fácil irte, que si de verdad te gustara jamás te hubieses ido; que sus pechos son paticos y mediocres. – dijo con asco por los comentarios de esas estúpidas. – le decían que te fuiste a buscar a otra mujer que si pudiera satisfacerte en todos los ámbitos posibles, que mientras ella cuidaba a su hija, tu estabas haciendo una nueva familia con otra mujer que si fuera atractiva.

Sasuke apretaba su puño y su ojo sin planearlo se puso de color sangre.

Tan solo de escuchar todo ya estaba con ganas de matar a alguien, de asesinar incluso a las mujeres que le hicieron daño a su cerezo, ya que todo lo que le decían era mentira.

Sakura era una mujer hermosa que le dio todo. Lo convirtió en una mejor persona, lo convirtió en su amigo, en su esposo, en su amante, y lo mejor de todo, lo había convertido en padre.

El quien es un renegado que tuvo el perdón de la aldea y quien no merecía nada, los dioses se compadecieron y le entregaron a la mejor mujer de todo el mundo y para más, le dieron a una hija tan perfecta como su madre.

El amaba todo de su Esposa; su voz, su cariño, sus labios, sus pechos. ¡Absolutamente todo!

- ¿Ella nos les creyó, ¿verdad? – pregunto ya que todo lo que le decían eran puras falacias.

-Sasuke… - suspiro y Sasuke se respondió por si solo. – Sakura sabe que te fuiste para cumplir una misión importante y no por gusto de alejarte de ellas. – le explico. – pero también tienes que entender… que todo esto que le decían, eran pequeñas espinitas que se iban clavando en su cabeza.

-A que te refieres?

-A que ella siempre trato de ignorar todo lo que le decían… pero es que tampoco se lo contaba a nadie, ni siquiera a mí me lo conto en su momento. – agacho su mirada la rubia. – Ella nunca me platico sobre ello, siempre que iba a verla hablábamos de otras cosas, pero nunca me dijo lo que estuvo callándose por años.

Sasuke se sentía fatal.

No podía evitar pensar en su Esposa llorando tras puertas cerradas de su habitación, esforzándose por sonreírle a Sarada y mantenerla alejada de todo por lo que ella estaba pasando. Sus ojos llenándose de lagrimas hasta ya no tener más.

El se imagino que la pasó mal, después de todo, sacar adelante a un hijo prácticamente solo no debe ser fácil. Recordo que la vez que regreso de la batalla contra Shin Uchiha, ella lloró en su hombro diciéndole lo feliz que estaba de verlo a salvo.

Quizá ese día te consolaste mentalmente con mi hombro… pensando todo lo que pasaste y que por mi ausencia… yo no pude hacer nada para impedirte ese dolor.

-Sasuke. – le llamó Ino atrayendo su atención nuevamente. – Esas mujeres le decían a Sakura que estaba gorda. – Sasuke levantó una ceja por la sorpresa. – Se la vivían diciéndole que… bueno, que su trasero era muy gordo y… que tu no la querías por gorda.

El azabache agrando sus ojos por lo último.

Es cierto que Sakura tenia ese atributo algo grande… pero tampoco demasiado.

Claro que tenia mas que el promedio, además de ser mas notorio por estar en un cuerpo delgado, pero se suponía que eso era un atractivo, no debería sentirse así.

-Te recuerdo que los estándares de belleza aquí… son demasiado crueles y son cosas que no deberían de existir. – le dijo con amargura la Yamanaka. – Cada mujer es hermosa a su propia imagen y debería de haber un escrito que diga quien es atractiva y quien no. Aquí una mujer con trasero pronunciado significa gordura…la molestaban con eso.

-No tenia idea de eso. – respondió el Uchiha, era la primera vez que escuchaba eso y lo consideraba una gran estupidez.

-Me imagino, a ustedes los hombres les suele importar menos su apariencia… a nosotras no. – Ino agacho su mirada. – Es horrible ver como entre mujeres nosotras mismas nos consumimos, después de todo, aunque algunos hombres hagan los estándares de belleza… nosotras somos las que los seguimos.

-Somos muy diferentes. – añadió el Uchiha, ya que a el nunca se ha preocupado por los "estándares de belleza" en hombres, ni siquiera había escuchado antes ese término.

-A lo que quiero llegar. – prosiguió mirando al azabache a los ojos. – Es que con el tiempo poco a poco Sakura, por mas que trato de evitar pensar en lo que le decían… su mentalidad se debilitó y dio parte a que los comentarios como esos entraran en su mente.

- ¿Ella creyó que estaba gorda? – pregunto incredulo.

-Si… y no solo eso. – suspiro con pesadez. – también creyó todo lo que le decían al ponerlo en un tal vez. "Tal vez si estoy gorda", "tal vez si son horrorosa", "Tal vez no soporte vivir conmigo", tal vez muchas cosas…

Ino no pudo seguir hablando, le dolía de sobre manera acordarse de todo lo sucedido en aquel año.

Sasuke al ver su reacción se preocupó mucho.

-Un día… yo decidí ir a visitarla para comer dangos. – su mirada estaba perdida, concentrada en recordar la escena con exactitud. – Toqué la puerta, pero nadie respondía… estaba a punto de irme cuando escuché muebles derrumbados y cristales rompiéndose. – Sasuke se asustó. – Rompí la puerta de su antigua casa para poder entrar… rápidamente fui al cuarto de Sarada y me di cuenta de que no estaba… recordé después que estaban en la academia. – Una lagrima traicionera escapó de sus ojos. – Escuche un llanto muy doloroso y me encamine a su recamara…

¿Quieres verlo? – le dijo viéndole directamente a los ojos, para que, si él quería, utilizara su Sharingan para ver ese recuerdo. – Puedes hacerlo, por si quieres ver todo con claridad.

Sasuke solo asintió y le pidió no moverse cuando su Sharingan giró y se adentro a sus recuerdos, no sin antes la Kunoichi permitir que esto sucediera, ya que su jutsu de mentes quizá se interpondría.

-*-*-*-*-*-*Recuerdo de Ino*-*-*-*-*-*-

Sasuke a través de sus ojos pudo observar lo que Ino recordaba.

Pudo escuchar el llanto de su Esposa y el sonido de mueblería quebrada.

Ino buscaba por todas partes sin encontrar nada. Rápidamente se dirigió hacia la habitación de su mejor amiga, dándose cuenta de que entre más se acercaba eran mas fuertes sus gritos y su llanto.

- ¡Sakura! – gritó a través de la puerta con miedo. - ¡Sakura!, ¡Soy Ino, ábreme!

Clash… más cosas cayendo.

-Sakura, ¡Voy a romper la puerta si no me abres! – le grito a través de esta mientras escuchaba que los golpes cesaban y que su llanto se aproximaba a la puerta.

Sasuke que observaba todo estaba impaciente por ver que es lo que estaba pasando.

Ino esperaba a que la puerta hiciera ademan de abrir para rápido adentrarse en la habitación.

Sakura le abrió, pero se adentró de inmediato a la habitación mientras no dejaba de llorar. Esto preocupaba demasiado a la rubia.

-¡Sakura! – trato de tocarla. - ¿Qué es lo que pasa, querida?, ¿Qué tienes? – se puso delante de ella y tomo sus dos manos. -¡¿Qué tienes?!

Ino se detuvo a observar a Sakura y sintió pánico, terror y tristeza al ver a su amiga en ese estado.

Una pelirrosa con su hermoso cabello maltratado, cuerpo temblando, ojos hinchados y con ojeras… llenos de muchas lágrimas. Mejillas encharcadas de lágrimas, nariz roja debido al estrés y llanto.

Observando su cuerpo tras la pequeña ropa que portaba, ya que traía un short tipo pijama corto y una camisa de tirantes, pudo ver moretes, rasguños.

Brazos tan delgados, llenos de pequeños rasguños, piernas con moretes en algunas partes… observándola bien, se veía demasiado delgada… muy pequeña y débil.

Ino no pudo mas y se lanzo hacia a ella para abrazarla, mientras que la ojijade no podía dejar de llorar.

- ¿Qué pasó, mi reina?, ¡¿Qué pasa? – la pelirrosa temblaba entre sus brazos. – Me asustas por dios, verte así…

- ¡No puedo más, Ino! – se soltó de su agarre y se dirigió hacia su cama. Ahí mismo sacó trastos de ramen instantáneo, envolturas de galletas y chocolates, y vio como en la cama, había dos platos grandes de comida que al parecer los comió hoy.

Ino miró con terror todo. Parecía una maldita película de terror.

Sakura se aproximo hasta ella y se sujeto de sus manos cayendo al suelo.

-Ayúdame…- pidió casi en un susurro. -Ino… tienes que ayudarme por favor.

Ino se dejo caer junto con ella quedando sentada sobre sus rodillas mientras Sakura estaba igual que ella, pero sujetando sus manos con desesperación.

-Estoy enferma Ino… no puedo seguir así, mi hija me necesita, por favor ayúdame. - Rogó llorando y mirando con suplica a su amiga que también comenzaba a llorar. – Tengo… tengo bulimia Ino… ¡Ayúdame por favor!

La rubia al escuchar la declaración de su amiga no pudo evitar sentir un pánico terrible debido a lo que significaba tener esa enfermedad. Necesitaba más detalles, un trastorno como ese no era nada fácil de manejar ya que se necesitaba sumo cuidado con la victima de este padecimiento.

-Sakura… - le llamó viendo sus ojos. - ¿Por qué dices eso? – cuestiono asustada.

-Ino… yo – trato de regular su voz ya que estaba muy quebrada y sus ojos jade no dejaban de sacar lágrimas. – Reconozco todo lo que he hecho y por eso estoy segura de lo que tengo.

Ino observó detalladamente la habitación donde se encontraban y pudo observar muchas revistas de moda, donde había modelos con cuerpos irreales y exagerados.

También pudo ver la gran cantidad de comida que se supone ella estaba consumiendo, pero es que ¡Estaba hasta mas delgada de lo que recordaba!, no era creíble que se comiera todo… sin embargo al parecer lo hacía.

Lo que Ino observo y confirmo lo dicho por su amiga, fue al momento de ver los espejos que se encontraban en la habitación…

Todos estaba destruidos. La rubia lo detallo y sus ojos sentían ardor.

-No podía seguir viéndome al espejo… - respondió la pelirrosa al darse cuenta de l mirada de Ino a los espejos. – Tuve que destruirlos para terminar con ese maldito espejismo.

¿Espejismo?, se preguntaba el azabache que observaba los recuerdos de la Yamanaka con un triste pesar. No podía concentrarse mucho debido a la maldita realidad por la que paso su esposa y el no tenía idea y no estuvo ahí para sacarla.

-¿Por qué hiciste todo esto, Sakura? – pregunto su amiga llorando mientras mordía su labio para reprimir su llanto.

Sakura le daba vergüenza responder ya que ella tampoco se explicaba como pudo ser tan débil. Supuestamente ella no comento nada a nadie para no ser débil, pero de uno u otra manera lo termino siendo.

-¡Respóndeme, Sakura! – se exaltó la rubia tomándole las mejillas. - ¿Por qué hiciste esto?

-Yo solo… - comenzó a sollozar tratando de explicar. – Yo solo quería ser bonita. – Ino no podía creer las palabras de su amiga, ¿Qué estupideces estaba diciendo? – Quería intentar agradar a los demás…a mis amigos… a Sasuke. – soltó con dolor. – Ino…¿Tu crees que Sasuke no me soporte? -La rubia se sorprendió mientras que el Azabache que veía todo deseaba que lo partiera un maldito rayo. - ¿Crees que el me dejó porque yo no soy bonita?

- ¿Pero que estupideces estas diciendo, Sakura? – se exaltó la Yamanaka por las preguntas y declaraciones de su amiga. – Por que dices eso?, Si tu eres una mujer muy hermosa, ¡Por los dioses, Sakura!, Estoy segura de que lo que menos piensa Sasuke-kun es que está casado con una mujer fea. – le aclaro con firmeza. - ¡El muy idiota aún no se debe creer que está casado con una jodida diosa! – le halagó tratando de hacerla sonreír. -Tu nunca has dudado de Sasuke, ¿Qué te llevó a hacerlo ahora?

Sakura trato de tranquilizarse y explicarle a Ino todo lo que se había estado callando.

Ino estaba conmocionada ya que se culpaba por no haberse dado cuenta por lo que su supuesta mejor amiga estaba pasando, pero también se sentía furiosa del porque ella se cayo todo eso y peor aún, porque lo estaba creyendo.

Ambas lloraron y se abrazaron.

-Escúchame, Sakura. – le hablo firme. – Necesitas ayuda, yo voy a estar contigo en esto. – le apoyó mientras sujetaba sus manos. – Vamos a salir de esto juntas, ¿Ok?

-Ah. – asintió la pelirrosa. – Necesito salir de esto… mi niña me necesita viva.

-Yo también. – le dijo la rubia. – También Naruto, Hinata, Kakashi, Tsunade, Temari, Shikamaru… y, sobre todo, tu marido.

-Si. – dijo consolándose en el hombro de su amiga.

Ino dejo que descargara todo lo que se guardó y cayó durante tanto.

Ese fue todo lo que se permitió mostrarle al Uchiha.

-*-*-*-*-*Fin de recuerdo de Ino-*-*-*-*-*-

Ino cerro los ojos debido a que sentía un poco de cansancio en sus ojos.

Sasuke estaba serio y sus ojos estaban concentrados en algo, pensando.

Ino se acerco un poco mas a el y colocó su mano en uno de sus hombros.

-Sasuke-kun, se que lo que acabas de ver es muy duro para ti… - dijo Ino tratando de darle una sonrisa de apoyo. – Pero recuerda que lo que pasó no fue por tu culpa.

-Si lo es. – respondió rápidamente. – Si tan solo hubiese venido a verla unas cuantas veces…

-No! – le interrumpió la rubia. – Sasuke, por eso mismo Sakura nos pidió no decirte nada. Me dijo que tu no necesitabas problemas para llevar a cabo tu misión…

-Pudo a ver muerto. – frunció su ceño apretando sus ojos. – y yo no estaba aquí para impedirlo…

-Pero yo sí. – interrumpió. – Kakashi, Naruto, Tsunade y yo jamás lo hubiésemos permitido.

Sasuke suspiraba con pesadez debido a todas sus emociones luchando por cual liberar… ya ni siquiera sabía que sentir.

-Sasuke-kun… ¿A caso tú le pediste a esas mujeres criticar a tu esposa?

-No digas estupideces, por supuesto que no. – contesto molesto. – Jamás haría algo así.

-Por eso mismo no es tu culpa. – le apoyó. – La culpa es de los comentarios de esas mujeres que no tenían porque opinar… ellas hicieron que Sakura se viera así.

-Aún hay algo que no entiendo. -comento el azabache. - ¿Por qué no se veía en el espejo? – Ino suspiró, aun no le había aclarado ese detalle. - ¿A caso destruyó los espejos de nuestra habitación solo para no verse y creer lo que esas malditas le decían? – pregunto molesto.

-No, Sasuke…la bulimia tiene como efecto una distorsión de tu realidad. – hablo observando la confusión en los ojos del Uchiha. – El espejo es quien hace que tu subconsciente vea lo que estas queriendo ver de una u otra forma.

-… - no entendía muy bien.

-Mira, debido a todos los comentarios ofensivos para Sakura, ella comenzó a pensar en un tal vez. Ese tal vez fue el origen de todo, pues se permitió aceptar todos esos insultos y prejuicios sobre su vida. – Ino suspiro con pesadez. – Sakura se encargaba de que las inseguridades y dudas no llegaran a Sarada… pero ella no trabajo las suyas.

Al verse en el espejo… ella veía todo lo que esas mujeres le decían. Se veía fea, gorda, veía defectos que no tenía… pero, aunque te parezca raro, ella los veía.

-Entonces… - dijo tratando de entender. - ¿Es como un genjutsu?

-¡Exacto! – se alivio por tener una mejor manera de explicarlo. – Es como un genjutsu donde en su realidad ella tiene mil y un supuestos defectos.

-Ahora entiendo…- dijo con pesadez y dolor. – Gracias por… habérmelo dicho.

-Sasuke-kun. – dijo levantándose ya que el Uchiha al parecer pasaba a retirarse. – Recuerda… no es tu culpa…

-De una u otra manera lo es. – suspiro.

-Sakura se enojará mucho conmigo por haberte contado todo. – dijo con preocupación la Yamanaka. – Esto es algo que se suponía no tenías que saberlo.

Sasuke dispuesto a retirarse del local se giró pensando en lo que debería hacer.

-No te preocupes. – dijo llamando la atención de Ino. – Ella no sabrá… al menos de mi boca que me lo contaste.

-Entonces, tu…

-Es un alivio haber salido de esa duda. – respondió solo para despedirse. – Gracias

Un azabache salía de la florería Yamanaka sintiéndose conmocionado debido a todo de lo que hoy se había enterado.

Le daba tanto asco que las personas criticaran a Sakura sin sentido alguno, preguntándose como se atrevían a insultarla y después pedirle ayuda como médico… Como tenían el atrevimiento de decirle a una mujer hermosa que era fea, como se atrevían a meterse con sus sentimientos…

Rabia, dolor, angustia, preocupación… arrepentimiento.

Se sintió tan mal no haber pensado sobre esto mientras estaba de misión. Siempre se preguntaba si estaba bien, de cómo estarán ella y Sarada, pero jamás se imaginó que algo así hubiese podido pasar.

Se sintió un pésimo esposo, un pésimo amigo, pésimo padre…

Pensar que ella le oculto todo esto a Sarada para que no se preocupara. Pensar que su rostro se había adaptado a convertirse en una mascara de emociones al sonreírle a su niña para después encerrarse a llorar por las noches.

Pensando todo esto tomo dirección a casa, necesitaba hacer algo… pese a ya haber pasado tantos años de aquello.

¿Y si ese pensamiento vuelve en ella?...

No lo permitiría esta vez.

Sasuke se encontraba llegando al departamento donde vivían para ver como una azabache salía sonriente de este mismo.

-Nos vemos después, mamá. – dijo la pelinegra saliendo de su hogar- ¡¿Papá?! – soltó con asombro y felicidad. Extrañaba mucho ver a su padre.

-Estoy en casa, Sarada. – dijo inexpresivo, como siempre.

- ¿Sasuke-kun? – se escucho la voz de una hermosa ojijade aproximándose hacia ellos. – Bienvenido a casa, Cariño. – sonrió. - ¿Apenas llegaste?

Sasuke no podía decirle que no, que había llegado desde la mañana y había escuchado aquella discusión con su madre. No podía porque no quería hacerle saber que el lo sabe, y tampoco porque se supone es algo que Sarada también desconoce.

-Si… no hace mucho llegué. – respondió rápidamente.

-Rayos… - habló la princesa de los Uchiha. – Acabas de llegar y yo tengo que irme a una misión de dos días. – dijo cabizbaja y muy triste pues normalmente Sasuke se iba un día después de su llegada.

Sasuke le sonrio y le dio un golpecito en su frente con sus dos dedos.

-No te preocupes… me quedaré una semana completa. – dijo admirando los ojitos de su hija que rebosaban felicidad por las palabras de su padre.

Sakura al escuchar su información se sintió muy feliz, ya que ella echaba de menos a su marido y así ya no estaría preocupada por si esta bien o no. Lo tendría en casa para comprobarlo.

-¡¿Hablas en serio, Papá?! – le llamo su hija con emoción. - ¿Entonces estarás aquí cuando regrese? – pregunto con ilusión.

-Por supuesto. – respondió.

Sarada se sonrojó ya que no podía negar la emoción que era tener a su querido padre en casa. Esa era una buena noticia pues sabia que su mamá no se quedaría sola.

-Me alegro tanto, papá. – dijo dándole un abrazo pequeño ya que comento. – Debo irme ahora, mi equipo debe estarme esperando. – miró a su madre sonriéndole. – Nos vemos en dos días. ¡Adiós! – se despidió para irse corriendo rumbo a la salida de la aldea donde la esperaba mitsuki.

Sakura sonrió también por tener a Sasuke de regreso. No sabia si sano y salvo, pero de eso ella se encargaría después con un pequeño chequeo médico.

-Pasa, Cariño. – dijo llamando la atención del Uchiha ya que el aun continuaba viendo por donde se había ido su hija.

-Ah. – asintió mientras su esposa se adentraba también a su hogar.

Ella estaba tan sonriente y animada, pero ahora sabia que ella hacia eso para ocultar su dolor. Hace unas horas estaba llorando, pero jamás le diría a Sarada la razón, así que lo mas seguro es que se armo de valor, se lavo el rostro y salió a atender a su pequeña.

-¿Quieres que te prepare el baño, Sasuke-kun? – le preguntó haciéndolo mirarla. – Mientras lo haces puedo prepararte la comida. – sonrió con amor.

¿Cómo es posible que esa mujer fuese así?, tan cálida y atenta, tan cariñosa y amorosa. Sakura no tenía comparación.

-Si… gracias. – respondió a la invitación de su esposa. Todo se escuchaba perfecto.

-Bueno… - sonrio acercándose a el sonrojada. – Ahora vuelvo, ponte cómodo. – dijo para tomar su rostro y darle un pequeño beso en los labios.

Sasuke se sorprendió por la acción, pero no pudo corresponderlo porque ella se separó muy pronto para irse al baño.

Sasuke salía del baño. Se había quitado el sudor y suciedad que traía.

Se sentía tan aliviado de estar en casa y poder pasar tiempo con su familia. El realmente solo iba a dar un informe, pero lo que ocurrió el día de hoy le dieron motivos por quedarse más tiempo.

-Cariño, ya está lista la comida. – le llamó y el bajo a la cocina con ropa ligera.

Mientras se bañaba pensaba en tocar el tema o no. Insinuarle algo o no. Aun no se decidía.

El azabache se sentó a la mesa mientras su esposa le servía la comida. Como siempre muy atenta y comprensiva pues ella sabia que a su esposo se le complicaban algunas cosas por solo contar con una mano disponible.

Ella lo hacia sin problema y sin molestia… porque lo amaba demasiado.

-Aquí esta todo. – dijo sonriendo mientras colocaba la ensalada ya que en las comidas de su esposo no podía faltar su adorado tomate. – Si necesitas algo mas no dudes en pedírmelo.

-Ah, gracias. – respondió observando como su esposa se iba al otro lado de la mesa.

Algo en su interior hizo que le doliera esa acción, ya que sabia que ella le daba su espacio pensando en no ser "molesta" cuando no lo era.

Ella era su esposa, la madre de su hija, la mujer que ama.

Se entristeció con sigo mismo, ya que el tenía la culpa de que ella pensara de esa manera.

Siempre siendo egoísta en pensar "Ella tiene que saberlo", "Yo la amo y ella lo sabe, no hace falta decírselo", "Se ve tan hermosa, ella lo sabe ya".

Hoy se dio cuenta que aunque ellas dijeran que no fue su culpa, aunque no lo fue en su totalidad, si que tenia parte de ella. Si tan solo hubiese alejado osos esos complejos y haber sido claro con ella, quizá ella no hubiese pasado por lo que pasó.

-¿No vas a comer? – preguntó el azabache viendo como ella buscaba un libro y se disponía a leer.

-Amm… no, no; Come tu. – respondió dudosa y nerviosa.

Sasuke que había escuchado hoy la conducta y el trastorno que vivió, no pudo evitar preocuparse. Se estaba comenzando a asustar.

-¿Ya comiste? – preguntó tratando de atinar su respuesta.

-No… pero la verdad no tengo hambre. – sonrio dudosa. Desde que su adre había ido a decir cosas de su marido y de su familia no había probado bocado. No tenia hambre por el coraje.

Sasuke quien desconocía los verdaderos motivos se tensó pensando lo peor.

-Debes de comer. – pidió. – No puedes estar así.

-Es que…por ahora no tengo hambre, mi amor. – dijo para ponerse de pie y dirigirse a una de las estanterías de libros que estaban en su sala.

Sasuke exaltado por la conducta de su mujer, decidió hacer algo para evitar pensamientos estúpidos en ella.

Hoy iba a sincerarse por completo.

El azabache tomó una de las botellas de Sake que estaban su casa y se sirvió un trago.

A pesar de que iba a decirle toda la verdad y lo que pensaba de ella, necesitaba un trago para poder relajarse un poco.

Dejando su comida de lado, se dispuso a ir hacia su esposa llegado por detrás abrazando su cintura y pegándola hacia el.

-¡Sasuke-kun! – se sobre saltó. – me asustaste. – rio un poco

-No era mi intención hacerlo. – dijo repartiendo besitos por su cuello, acariciando la piel libre del abdomen de su mujer.

Sakura se estremeció entre sus brazos debido a las repentinas caricias.

-Querido… - soltó un suspiro. - ¿Pasa algo?, ¿Ya terminaste de comer? – preguntó sorprendida pues no hace menos de dos minutos le había dejado la cena.

- No la he comido. – dijo atrayendo su cuerpo más hacia él.

Su miembro comenzaba a despertar, cosa que Sakura pudo sentir de inmediato.

-Hay algo malo… con ello? – preguntó estremecida por las atenciones en su cuerpo.

- No…- suspiró tomando entre sus labios su lóbulo y tirando levemente de el. – Realmente hay algo mas apetitoso aquí que prefiero comer. – beso su nuca y sonriendo por la reacción de su esposa.

Sakura se giró y lo miró a los ojos sorprendida por sus palabras. Sasuke jamás había dicho algo como eso.

-¿Eres tu, Sasuke-kun? – cuestionó por la manera tan abierta de hablarle. -¿Por qué estas actuando así? .

- ¿Hay algún problema en que quiera disfrutar de mi esposa? – preguntó abandonando su cintura descendiendo lentamente hasta sujetar uno de sus glúteos, admirando como el rostro de la pelirrosa se ponía cada vez mas rojo.

Sasuke sin pensarlo se agacho un poco para darse el privilegio de besarla.

¡Cuánto había extrañado estar así con ella!, sus labios eran como una caricia de una nube sobre sus labios… tan suaves y apetitosos.

Sakura correspondía el beso aun estando un poco en shock por la actitud de su marido, pero no podía evitar estremecerse por sus palabras.

El azabache la miró tan entregada en ese momento, que era lo único que necesitaba para poder liberarse, ya que con ella podía ser libre y decir todo lo que sentía. Sentía ganas de decirle antas cosas.

Descendió de su boca hasta su cuello nuevamente, besándolo y lamiéndolo a su antojo.

-Ahh… Cariño. – jadeo la pelirrosa mientras tomaba el cabello de su esposo entre sus dedos, entrelazando las fibras negras entre sus blanquecinos dedos.

-¿Te gusta? – preguntó masajeando más sus glúteos.

-Si. – suspiró en un gemido. -Vamos al cuarto, Cariño. – pidió, ya que la erección del Uchiha golpeaba fuertemente su vientre.

-No es necesario. – dijo volviendo a los labios de la ojijade y besándolos con amor. – Sarada no está en casa, ¿Lo olvidas? – finalizó dándole una nalgada haciéndola gemir sorpresivamente.

-Pero que te pasa hoy… - dijo acariciando su espalda. – A ti no te gusta hacerlo fuera del cuarto.

Sasuke la besó sonriendo por la voz estremecida y excitada de su esposa.

-Sakura… si por mi fuera te lo haría en todas las partes de esta casa. – dijo viéndola a los ojos con su Kekkei Genkai activo. El iba en serio.

Sakura al escuchar sus palabras se sonrojó toda. Era la primera vez que Sasuke hablaba de esa manera.

Sasuke volvió a besarla mientras se dirigía hasta el costado de su cuello para susurrarle

-Eres tan hermosa que me enloqueces. – Susurro excitado al escuchar la respiración de su mujer y el como su voz cambiaba su tonalidad, indicando su excitación.

Sasuke reafirmo su agarre en su trasero y la hizo enrollar sus piernas en su cintura.

-Vamos… te llevare a la habitación. – le susurro apretando su trasero y escuchando sus pequeños gemidos.

El realmente tenia ganas de seguir y hacérselo ahí mismo en la cocina, pero a su mente vino otra idea que seria mejor para ella. Además, debía aprovechar de ese sentimiento que se apoderaba de el a no sentir vergüenza por sus palabras.

A pasos torpes entraron dentro de la habitación, pero para sorpresa de la ojijade, el no la recostó en la cama.

Sasuke se acomodo en frente de un espejo de cuerpo completo que estaba en una de las esquinas de su habitación. La bajo y la puso de espaldas a el, para que ella pudiese admirarse a ella misma.

Sakura sintió demasiada vergüenza al verse a través del espejo, era la primera vez que se observaba en una situación así.

Sasuke sujetaba su cintura haciendo restregar su trasero contra su erección, mientras que su mano ascendía hacia uno de sus pechos, apretándolo con delicadeza pero con firmeza.

-¡Ahh! ¡Sasuke-kun! – los gemidos llenaban la habitación.

-¿Ahora vez porque actúo así? – le susurro – Eres tan deliciosa que no pude resistir mas.

La pelirrosa se sentía entre el cielo y el infierno. La vergüenza y el placer luchaban entre si para ver cual dominaría la situación.

Sasuke tomó los botones de la camisa de su mujer, para retirarla dejándola solo en sujetador.

Inmediatamente volvió a tomar sus pechos estrujándolos a su antojo.

-Me fascinan tus pechos. – dijo tomándolos con un poco mas de rudeza ante la vista atenta de Sakura.

La pelirrosa sentía no poder mas, Sasuke le estaba hablando de una forma tan placentera que sentir su parte baja muy húmeda.

Sin pensarlo llevó sus manos al broche de su pantalón, tratando de quitárselo ahora mismo.

Sasuke sonrió por la actitud de Sakura. Le encantaba saber que ella también lo deseaba y lo necesitaba. El permitió que ella se deshiciera de su pantalón blanco y el aprovecho para quitarse la camiseta.

Una vez Sakura terminó, pudo ver su ropa interior color verde agua, dándole un contraste majestuoso a su piel tan blanca combinando con el verdor de sus ojos.

Sasuke rápidamente la pego a su cuerpo y la miro a los ojos.

-Por todos los dioses, Sakura; eres tan hermosa. – dijo besándola en los labios.

-Tú también eres muy guapo, cariño. – dijo separándose de sus labios besando su cuello, tratando de llevarlo hasta la cama, pero el no se lo permitió.

El ojinegro tomo nuevamente su trasero y lo estrujo a su antojo.

-Me encanta esto. – dijo dándole una nalgada sacándole un gemido de sorpresa. – Es tan perfecto

-Ohh… ¡Cariño! – gimió exaltada. – Si sigues hablándome así…no creo resistir mucho.

Sasuke sonrió por lo dicho por su esposa. Le motivaba a seguir al saber que la estaba haciendo disfrutar. Volvió a acomodarla viendo hacia el espejo. Quería que ella también se observara.

El acaricio su vientre y descendió su mano hasta llegar a su feminidad.

-¡Cariño!

-Ahh… estas tan humeda… - jadeo ronco al sentir los jugos de su esposa entre sus dedos.

El Uchiha sin pudor o vergüenza comenzó a masajear aquella zona haciendo movimientos circulares sobre esta.

-Sasuke-kun… Cariño. – mordió su labio cerrando sus ojos por la satisfacción. Sasuke la observo y se deleito con el paisaje, pero no lo quería así.

-Abre tus ojos, Sakura. – hablo en su oído. – Mírate muy bien… y no reprimas tus gemidos… tu esposo quiere oírlos todos. – le hablo ronco mientras sus movimientos en su mano aumentaban de velocidad.

-¡Ahh! ¡Ahh!... Mi amor! – ronroneo por los exquisitos movimientos en su vagina. Sasuke sabia como hacerla estremecer. Era demasiado ver lo que el le hacia, sintiéndose mas excitada al notar la profunda mirada de Sasuke sobre el espejo, observando cada una de sus reacciones.

El ojinegro descendió su boca hasta la espalda de su esposa, desabrochando su sujetador para que este cayera al piso, dejando al descubierto la redondes de sus pechos.

Sakura se sujetaba del cuello de su marido, observando todo lo que el hacia. No podía negar lo caliente que se sintió al ver la profunda mirada carmesí de su marido sobre los rebotes que hacían sus pechos.

Se sentía la mujer mas sensual y deseada del mundo.

-¡Sasuke-kun!... ¡Me vengo, Cariño! – gimoteo con deleite y el azabache se concentraba en continuar con los movimientos de mano. No iba a privar a su mujer de esa liberación que tanto ambos necesitaban. Uno sentirlo y el otro escucharlo.

-Correte… querida. – mordió el lóbulo de su oreja permitiéndole a ella escuchar su respiración entre cortada y sus gruñidos de placer haciendo a su esposa no soportarlo mas.

-¡Por los dioses!... ¡Sasuke! – gimio para terminar y liberarse dando paso a su orgasmo. El Uchiha se deleitaba con los gemidos de su esposa, adorando las pequeñas contracciones en sus dedos.

Sasuke la volteo para besarla acariciando la desnudez de su espalda.

Sakura se separó del beso acariciando el torso de su marido para después volver a besarlo pero esta vez llevando sus manitas hacia la erección de su esposo.

-Ahh… Sakura. – suspiro el pelinegro por las atenciones en su miembro.

-Estas tan duro, cariño. – le dijo besando su pecho para estremecerlo mas.

-Es lo que me provocas. – susurro para que ella pudiese oírlo.

La pelirrosa se sentía tan deleitosa y provocativa como nunca antes se sintió. No tenia idea de lo que había echo actuar de esa manera a su marido, pero sea cual sea el motivo, tenia que aprovechar que el se estuviese abriendo esa noche.

-Dejame darte placer, Cariño. – le pidió frotando su miembro por encima de la tela.

-Haz lo que quieras. – soltó ya que no aguantaba mas, el también necesitaba atenciones en su zona intima pronto.

Sakura sonrio y comenzó a bajar los pans pijama que su esposo utilizaba siempre que venia a casa, pero para s sorpresa, el pelinegro no traía ropa interior.

Ella le sonrio y sus ojos nublados por el placer le dieron una mirada fogoza.

-Con que ya tenias planeado hacer esto… - dijo continuando con su tarea, bajando lentamente el pantalón de su marido.

-Si… te necesito demasiado. – dijo sin sentir vergüenza ya que era la verdad. Incluso antes de enterarse del problema de Sakura, el ya pensaba en la noche que pasaría a su lado.

Sakura sin hacerlo sufrir mas comenzó a arrodillarse ante el, siendo para el Uchiha de las vistas mas excitantes que ha visto. Obviamente necesitaba grabar ese momento con su poder ocular.

Sakura comenzó a masajear el miembro de su esposo mirándole a los ojos. Sasuke deseaba de una vez que comenzara con su cometido, pero también no debía olvidar decirle lo que estaba sintiendo por verla haciéndole aquello.

-Dios… cuando haces eso. – suspiro atrayendo mas su mirada. – Podría venirme tan solo con verte…

Sakura se avergonzó por la fuerte declaración de su esposo. No tenia que alargar de mas las cosas, debía darle lo que quería.

Sin tardar mas tiempo, comenzó a lamer la punta del pene de su esposo, haciendo al Uchiha soltar sus jadeos y roncos gemidos. Una vez humedecido, la pelirrosa comenzó a adentrarlo en su boca, chupándolo y lamiendo a su gusto.

-Ahh… Sakura… - suspiro al sentir como los movimientos de su esposa aumentaban haciéndolo mas rápido. Se excito demasiado al sentir como ella tomaba su mano para sujetar su propio cabello rosa. El se encargaba de apartar los cabellos que estorbaran en las caricias que su sensual esposa le hacía con su boca mientras que las manos de ella se aferraban a las caderas del pelinegro para darse un mejor impulso.

-¡Mierda! – jadeo al sentir pequeñas succiones que ella hacían con su boca, haciéndolo perder un poco la cordura, ayudándola a ella con el ritmo, empujando su cabeza hasta sus caderas, haciendo que su miembro entrara por completo a su boca.

Ella conectaba su mirada con la de el, haciendo que el ojinegro se perdiera cada vez mas en el placer. A el le fascinaba ver sus ojos cuando estaban en situaciones como esta. Le encantaba ver como su verdor se volvía mas fuerte y oscuro, debido al placer y satisfacción.

-¡Oh… Sakura! … estoy muy cerca. – soltó al sentir un dolor en sus partes bajas pidiendo su pronta liberación. Su esposa al escucharlo, aumento sus movimientos para que su marido se sintiera complacido y satisfecho por su labor.

Sasuke quería apartarla, pero al parecer, Sakura quería recibirlo en su boca.

Cuando ella le hacia esto, el prefería terminar fuera de su boca, ya que aunque sonara ridículo o gracioso, le daba miedo que por la presión ella fuera a ahogarse. No podía negar lo placentero que era ver como la mujer de su vida recibía gustosa su corrida en su boca, pero aun así no perdia el habito de tratar de apartarla.

Esta vez no lo consiguió, como en muchas otras ocasiones.

-¡Ahhh! ¡Sakuraa! – gimio al sentirse venir sobre la boca de su amada, observando como ella sin asco o prejuicios recibía gustosa y con amor los fluidos corporales de su marido.

Sasuke la levantó y la beso.

-Eres increíble, Sakura. – dijo cargándola hasta la cama para acomodarse entre sus piernas.

-Tu también… lo haces muy rico, Sasuke-kun. – Sasuke sonrió y volvió a besarla. Esa manera tan inocente de decirlo lo volvía loco.

Sasuke comenzó a mover sus caderas contra las de ella sin penetrarla.

Necesitaba que su erección se endureciera de nuevo porque no estaba satisfecho aun y sabia que ella tampoco.

-Mi amor… te necesito dentro de mi. – ronroneo la pelirrosa viéndole a los ojos.

Sasuke que sentía como su miembro comenzaba a despertar de nuevo, no lo pensó dos veces y llevo su erección hacia la entrada de su mujer para comenzar a introducirse en ella.

Ambos gimieron por la satisfacción de la unión de sus cuerpos, pero esto apenas estaba comenzando.

Sasuke comenzó a moverle lentamente para que su bella esposa se acostumbrara a la expansión que hacia su pene en su estrecha vagina. Necesitaba que si se quejaba, fuera de placer y no por dolor.

Una vez ambos se acostumbraron, Sakura apoyo con uno de sus brazos a Sasuke, sujetándolo para que no cayera sobre ella, ya que al tener un solo brazo era un tanto incomodo para el. Los movimientos comenzaron a volverse mas rápidos y los gemidos de ambos llenaban la habitación.

Sasuke besaba su cuello mientras que Sakura con su mano libre acariciaba su cabello, su espalda; mientras que con sus piernas abrazaba las caderas de su esposo para hacer mas profundo los movimientos.

-¡Mas!... ¡Ahh!, ¡Mas, Cariño! – pedía la pelirrosa perdida en el placer. Aunque esta vez era diferente, siempre que hacían en amor era magnifico para ambos. No era solo deseo o sexo… era por sentimiento, anhelo y amor.

-¿Mas? - Sasuke quien no se atrevía a negarle placer a su pelirrosa, aumento la velocidad de sus movimientos. -¿Asi?

-¡SI!... ¡SI!.. Justo así. – gimoteo mientras su rostro se ponía mas y mas rojo por la nueva experiencia.

El Uchiha se centró en ese ritmo para disfrute de ambos, observando con detalle cada gesto y expresión que hacían la mujer que tenia debajo de el.

-Ahh… Estas tan roja. – gruño al ver su rostro completamente sonrojado. A el le encantaba eso de ella, como a pesar del tiempo y de haber tenido intimidad varias veces, ella jamás perdia ese toque de inocencia y pena. – Tan perfecta…

Sakura gimio por las sensuales y dulces palabras de su esposo, pero antes de que pudiera responder el la beso apasionadamente, acariciando sus largas y bellas piernas.

No voy a dejarte ninguna inseguridad o duda…

Sasuke necesitaba mas de ella, así que decidió hablar corporalmente con ella, palmeando su muslo, indicándole lo que quería… tenerla en cuatro extremidades.

Sakura había establecido ese "idioma" entre ellos, dado que cuando Sasuke quisiera tenerla así, solo necesitaba palmear su muslo y con eso ella le daría lo que quiere.

En un rápido movimiento ella se coloco sobre sus rodillas y codos, dándole acceso a su marido para adentrarse en ella.

-Me encanta cuando te pones así. – declaró dándole una nalgada para acomodarse entre su entrada y penetrarla.

De esta manera el ojinegro tenia un mejor control sobre sus movimientos, ya que en esta postura la fuerza iba mas en las piernas que en los brazos, así que sujetando su cintura comenzó a moverse en ella, adaptándose a un ritmo único y placentero para ambos, mientras que sus gruñidos y suspiros no dejaban de visitar cada rincón de la habitación.

-Eres mia. – gruñó embelesado al admirar el rebote de los glúteos de su esposa chocar contra su pelvis. – solo… solo mia.

-¡Siempre lo he sido!... ¡Ahh! – gimio por ese stinto de posesividad. - ¡Mas!... ¡Amame mas!

Sasuke obedeció y cumplió la petición de su esposa.

El acariciaba todo lo que podía, desde su sensual y delicada espalda hasta la redondez exquisita de sus glúteos, haciendo mas fuertes y consecutivos sus movimientos; complaciéndola… amándola.

Amándola tan duro que podría romperla… amándola tan fuerte… como ella deseaba.

-¡Me vuelves loco! – rugio por todo lo que estaba sintiendo en esos momentos. Amaba la entrega que tenia Sakura al dejarse perder entre sus caricias y amor, como siempre estaba dispuesta a complacerlo.

-¡Cariño!... ¡Quiero acabar! – apretó las sabanas debajo de ella mientras que lágrimas de placer descendían de sus ojos. Sasuke gracias a su Sharingan pudo verlo. - ¡Lo necesito!

El pelinegro ahora tomo su cintura y la apretó tres veces seguidas marcando levemente sus dedos en su blanca piel enrojecida.

Eso significaba… montame, te quiero sobre mi.

-¡Si! – dijo afirmándole al Uchiha y dándole permiso a salir rápidamente de ella para acomodarse en la nueva posición.

Debido a la humedad no hacia falta esperar mas, ella tomo el pene de su esposo y lo dirigió a su entrada para una vez acomodado dejarse caer sobre su dura excitación.

El Uchiha se deleitaba con el rebote de los exquisitos senos de su esposa. No pudo contenerse mas y llevo una de ellos a su boca, mientras que con su mano libre estimulaba el otro.

Sakura se encargaba de el ritmo y de las penetraciones, haciendo para ambos disfrute. Ella sujetaba el cabello de su esposo y tiraba de el. Sabia que al su esposo eso le encantaba.

Sasuke se separó de sus pechos y comenzó a observarla, ¡se veía tan majestuosa! Necesitaba contenerse bien para no dejarse ir como un perdedor.

-Ahh… que maravillosa vista. – dijo sujetando la cintura de su mujer, marcando mas el ritmo. – Eres tan hermosa…

-¡Oh cariño!... ¡No podre seguir si sigues así!

-¡Acaba!... – dijo tomando uno de sus glúteos hundiéndose mas profundo en ella. - ¡Acaba, preciosa!

-¡Ahh!... Sasuke-kun. – fue en busca de sus labios para besarlo. - ¡Te amo tanto! …¡Ahh!

-Tambien te amo… - declaró por primera vez en medio del acto, normalmente lo hacia cuando se acurrucaban después de terminar. - ¡Sakura! – gimio al sentir las contracciones de sus paredes apretarlo mas y mas.

-¡Acabame, cariño! – pidió perdida en el placer. - ¡Hazme un bebé otra vez!

Sasuke se desconcertó por un momento, se sorprendió por la ultima petición de su esposa, pero también lo excitó mas… mucho mucho mas.

-¿Quieres que te haga un bebé? – pregunto excitado, el simple echo que se lo pidiera de esta manera lo había tomado por sorpresa… una deliciosa sorpresa.

Ya que el había comenzado con ese juego de decir todo lo que sentía, pudo darse cuenta que Sakura a pesar de pedirle cosas naturalmente, también había cosas que no las pedía por pudor o vergüenza.

Ahora que el se liberó ella también decidió hacerlo, y vaya que no se arrepentía del resultado.

-¡Siii!... ¡Hazme mamá otra vez! – gimoteo saltando sin parar sobre el pene de su marido. - ¡Damelo querido! … ¡Embarázame otra vez!

Sasuke no aguanto mas y tomo fuertemente a cintura de su mujer para terminar de una vez… ya no podía mas.

¡Ahh!.. ¡Cariño! … exalto fuertemente en un gemido tras sentir su orgasmo y tener la sensación de algo caliente llegando hasta su interior.

-Voy a darte el bebé que me pides. – tomó su rostro sonrojado y lo llevo cerca de su propio rostro para que lo mirara a los ojos, aun sintiendo ambos sus propios orgasmos. – Voy a hacerte mamá otra vez…y serás la mamá mas hermosa de toda la jodida aldea. – la beso.

Se besaron pausadamente sintiendo como sus cuerpos y respiraciones comenzaban a relajarse.

Sasuke no se arrepentía de haber echo lo que hizo, el haber sido sincero con ella había sido maravilloso y mas por darse cuenta que ella también se estaba sincerando.

"Hazme otro bebé", por los dioses, fue la mejor manera de pedírselo.

El la acomodo a su lado y se dedico a contemplarla.

Pudo notar el fuerte sonrojo que cubría las mejillas de su querida esposa. Seguro ya estaba meditando sobre lo que dijo o hizo.

El solo la atrajo mas hacia su pecho y beso su cabeza. Ambos quedaron abrazados por un rato muy largo, hasta que uno de ellos volvió a hablar.

-Oye… - dijo la pelirrosa. - ¿No tienes hambre? – pregunto ya que recordó que no había comido casi nada en todo el día.

-Vamos. – dijo llevándose a su esposa a la cocina para comer, ya que realmente se estaba muriendo de hambre y… ¿Por qué no?, quizá hacer lo que tenia planeado. Hacerlo en todas partes.

Porque ahora con la petición de su esposa, necesitaba quedarse mas tiempo en casa, cumpliéndole su deseo, haciéndola sentir la mujer mas hermosa y mas deseada del mundo y sobre todo… asegurarse que coma muy bien.

Fin :D

Fuerza para todas las que pasaron por algún trastorno. Espero haya sido de su agrado, déjenme su opinión y recuerden.

"El problema son las personas, no el espejo"

-Missjell