Ojalá hubiese estado encerrada en mi camerino aquel lluvioso atardecer. Si Chalmers no se hubiese tomado el día libre habría estado allí para cuidar la puerta, asegurándose de que nadie viniese a molestarme antes de tomar mis cosas e irme.
"Hola, ¿hay alguien allí? ¿Se puede pasar?"
Podría haber ignorado esa voz y esos suaves golpes mientras terminaba de ponerme mi abrigo y salía por la puerta de atrás. Pero mi curiosidad pudo más que mis instintos, que me decían que me marchara sin siquiera decir ni pío. Y bueno, bien dicen que la curiosidad mató al Persian.
"Ya va."
Abrí la puerta no muy suavemente. Había sido un día bastante agotador, con muchas noticias que cubrir, y mi mano y brazo parecieron tomar vida propia por un segundo, evidente síntoma de lo estresada que me hallaba.
"Sí, diga."
Y allí estabas, parado frente a mí con una expresión en el rostro que reunía tanto preocupación como interés. Había visto varios hombres altos en mi vida, pero ninguno tan imponente como tú. Ni siquiera Wikstrom era rival para tu estatura. Pero no me dejaría amedrentar ante esos ojos azules que me miraban de arriba a abajo, como si estuviesen analizándome.
"Muy buenas tardes. Lamento si soy inoportuno, pero estoy buscando a Malva, del Alto Mando de la Liga Pokémon."
"Pues te doy mis felicitaciones. Ahora la tienes justo enfrente."
Vi cómo tus labios parecían formar por un segundo una mueca que denotaba disgusto, antes de transformarse en una sonrisa afable.
"Excelente. Permítame presentarme…"
El escuchar aquel "permítame" hizo que una vena en mi cuello se hinchase. Si había algo que odiaba más que la falsa modestia, era el que se dirigiesen a mí como si fuese una anciana.
"No hacen falta los formalismos. Puedes tutearme si así lo prefieres."
Esa mueca de desagrado volvió a dar acto de presencia en tu boca, esta vez por más tiempo. La sonrisa tardó en reaparecer.
"Lo siento. Como decía, permíteme presentarme. Me llamo Lysandre, y soy el director ejecutivo de los Laboratorios Lysandre."
"Sé quién eres. Te he visto más de una vez en público. ¿Qué es lo que buscas?"
Te mantuve la mirada mientras volvías a sonreír. Parecías encantado de que no necesitases introducirte.
"Digamos que tengo una proposición que podría interesarte. Desgraciadamente no puedo compartírtela aquí con tantos ojos curiosos alrededor. Sería un gran placer si me dejases invitarte a cenar al restaurante Sushi Tres Delicias. Allí podremos hablar más tranquilamente. Si me lo permites, claro está."
Arqueé mi ceja izquierda mientras seguía cruzada de brazos. La oferta sonaba demasiado tentadora como para rechazarla. Decidí darte una oportunidad sonriéndote, puesto que de todas formas necesitaba alguien con quien distenderme. Necesitaba alguien con quien hablar.
"Muy bien. Acepto. Pero solo si tú pagas."
"No será necesario que ninguno de los dos pague nada, el dueño es amigo mío. Entonces, ¿nos vamos?"
"Con gusto."
Aunque todavía ahora me cuesta admitirlo, tus modales y tu paciencia me ganaron inmediatamente. Pese a que ya tenía un paraguas ofreciste compartir el tuyo. Tomamos un taxi hasta nuestro destino, y el recepcionista nos ofreció la mejor mesa para dos que tenían apenas nos recibió, asegurándose de que fuese en el rincón más apartado para que pasásemos inadvertidos. No tardamos mucho en escoger lo que comeríamos, mas reconozco que aquel día habría sido capaz de devorar hasta la mesa del apetito que tenía. El mozo partió inmediatamente a hablar con el chef, finalmente dejándonos solos.
"Antes que nada, te pido que me prometas que lo que vaya a decirte hoy no saldrá de aquí. Que puedo hablarte con la completa certeza de que no divulgarás nada de lo que te compartiré."
"Eso dependerá de lo que vayas a compartirme."
"Me parece justo. Iré al grano: he leído acerca de ti, y he visto varios de tus combates en la liga contra los entrenadores más experimentados. Y es por eso que tengo interés en ti."
Volví a alzar mi ceja izquierda, esta vez inconscientemente.
"¿Y a qué se debe ese repentino interés en mi persona?"
"Sé de buena fuente que siempre buscas con tus reportajes exponer la verdad y las cosas de las que muchos no quieren hablar en Luminalia. Que has hecho algo de...bueno, trabajo no muy limpio con tal de adquirir información y así velar por la seguridad y bienestar de todos en Kalos."
Te detuve alzando mi mano derecha, al mismo tiempo que casualmente el mozo volvía para servirnos el mejor licor de la casa en nuestras copas para después retirarse, dejando la botella en la mesa.
"Escúchame bien, si esto se trata de alguna clase de chantaje..."
"Descuida, no es nada de eso. Tan solo déjame terminar. Como ya he dicho, siempre buscas exponer la verdad con lo que reportas. Creciente falta de empleo en la gran ciudad. Discriminación a las minorías. Robos y asesinatos por parte de delincuentes y pequeñas pandillas en los callejones más estrechos y menos frecuentados. Escasez de alimentos y deficiencias en el sistema de salud pública. Pokémon maltratados por sus entrenadores viviendo precariamente en una villa cercana al Bosque Errante, sin nadie que los cuide. Niños huérfanos abandonados vagando por las calles. Pokémon siendo explotados con el fin de probar cosméticos o de satisfacer necesidades mucho más bajas y perversas. Los ricos aplastando a los pobres y débiles, viviendo a expensas de su sufrimiento."
No pude impedir ruborizarme levemente mientras te escuchaba con atención. Era la primera vez en toda mi vida que alguien me halagaba de esa manera, enumerando todo lo que llevaba un largo tiempo haciendo.
"Eres una de las personas más adineradas en esta región, en parte gracias a tu posición como miembro del Alto Mando. Y sin embargo eres la única de ellos que parece no tener miedo en mostrar toda la maldad y corrupción que lleva años ensuciando y pudriendo esta bella ciudad como un tumor imposible de extirpar. Y yo...bueno, ya has cubierto mi historia hace poco. Me dedico más que nada con mi empresa al desarrollo de nuevas tecnologías, y a donar lo que pueda a hospitales, orfanatos y centros pokémon. Ambos aspiramos a la creación de un mundo mejor. Y es por eso que he venido a hablarte hoy. Quiero proponer una alianza."
Los platos que habíamos ordenado llegaron en ese momento. Recuerdo haber tomado el tenedor con mi mano izquierda mientras acababa de procesar lo que había escuchado.
"...¿Lo dices en serio?"
"No bromeo con este tipo de cosas. Veo en tus ojos el mismo deseo que yo por transformar Kalos. Y creo fervientemente en que con nuestra fuerzas combinadas podremos marcar la diferencia. Es más, te compartiré algo que nadie más fuera de mi círculo de confianza ha visto."
Te vi sacando del bolsillo derecho de tu pantalón un minúsculo dispositivo verde que, a juzgar por su forma, parecía uno de esos relojes de muñeca llamados pokégear, muy populares en Johto.
"Mis científicos están trabajando en esto. Lo hemos llamado el Holomisor. Permitirá a la gente hablar con personas que estén cerca o muy lejos mediante la proyección de hologramas, así como también recibir noticias y boletines especiales de última hora en forma instantánea. Y allí es donde entras tú."
"¿A qué te refieres?"
"Cuando el servicio del holomisor se ponga en línea la gente querrá que alguien de confianza les ponga al tanto de todo lo que la prensa cubra o quiera ocultar. No puedo poner a cualquiera a cargo de esa tarea, y es por eso que eres la indicada para ello: todos en Kalos te conocen y te respetan tanto como te admiran, por lo que te creerán, y no solo podrás reportar en vivo y en directo ante millones de personas, sino que además obtendrás más reconocimiento y notoriedad por tu esfuerzo y dedicación. Haré de ti una estrella."
"¿Entonces para eso me quieres? ¿Para contar con el apoyo público de una miembro del Alto Mando?"
"No. Te quiero para volver de nuestro sueño una realidad."
Y con esa última respuesta fui toda tuya. Procedimos a brindar y a cenar para consumar nuestra alianza, y mientras nos perdíamos en el deleite que el licor proporcionaba tanto a nuestros paladares como a nuestras mentes, las preguntas entre nosotros se tornaron cada vez más personales.
"¿Existe alguna razón en particular por la cual entrenas únicamente pokémon de fuego? Sé que muchos miembros del Alto Mando de distintas regiones solo se especializan en un tipo en concreto de pokémon, pero no son precisamente muchos los que escogen a los de fuego. Me gustaría saber cuál es tu motivo."
"Siempre he sentido una conexión con los pokémon de fuego. Muchas personas les temen por su poder destructivo, o los rechazan por sus numerosas debilidades ante los pokémon rocosos, terrestres o acuáticos. Yo por otra parte los adoro por el calor que brindan y lo leales que pueden llegar a ser. Me gusta pensar que representan la llama de mi pasión por ayudar a la gente y mejorar, ya sea como entrenadora o como persona."
"Imagino que no debe de ser sencillo domesticarlos."
"Ahí está el secreto: no los domestico. Es una relación basada en el respeto y en la aceptación de los límites del otro."
"Creo que debo diferir un poco en eso, si me permites el atrevimiento. Considero que el control es la clave para el éxito de todo lo que nos propongamos."
"No puedo decir que no comprendo tu postura, o a lo que te refieres. Pero hay cosas que ni nosotros mismos podemos controlar."
Aquella conversación debió haber sido la primera señal de que estaba cometiendo un grave error, metiéndome en terreno pantanoso. Pero tanto el alcohol como la química que sentía contigo nubló mi pensamiento crítico. Me sentía querida, comprendida. Era como tener enfrente a aquella persona que veía como mi igual.
Aun a día de hoy me cuesta trabajo acordarme con claridad de lo que sucedió al salir del restaurante. Mis sentidos dormidos a causa del licor solo consiguieron procesar una lluvia más gruesa y espesa que la que caía cuando habíamos entrado, tus quejas sobre que no parecía pasar ningún taxi y mis labios moviéndose por sí solos, retrucando que no estaríamos en esa situación si hubieses traído tu limusina con tu chófer. De una u otra forma llegamos mojados y tambaleándonos hasta la puerta de mi departamento. Con el alcohol nublando mi vista, el mundo parecía un conjunto de sombras amorfas y claroscuros, por lo que tuve que guiarme con el sonido de tu voz para caminar y evitar chocarme con la pared del pasillo mientras ingresaba a mi hogar.
"Tenías razón. Debí haber traído la limusina."
"Supongo que tendré que poner toda mi ropa a lavar y darme un baño antes de irme a acostar."
"Bueno, no fue el final que quería para esta velada, pero al menos me divertí. Será mejor que me vaya."
"Espera."
Pude escucharte deteniéndote justo en el marco de la puerta para voltearte a verme, y en cuanto mi visión se aclaró corrí instintivamente hacia ti. Y cuando me quise dar cuenta de lo que estaba haciendo ya era demasiado tarde: mis labios ya habían entrado en contacto con los tuyos. Los todavía frescos restos de licor en tus labios me hicieron disfrutar aquel breve instante incluso más, deleitándome con un inigualable gusto a ambrosía.
El sabor era tan embriagador. Pude haberme perdido en él con facilidad. Por fortuna la parte racional y moderada de mi cerebro comenzó a funcionar de nuevo, y supe que era mejor detenerse. Debía detenerme.
"¿Y eso por qué fue?"
"Por haber sido tan dulce. Y por haberme dado la mejor noche que he tenido en mucho tiempo."
Me sonreíste mientras reunías mis manos con las tuyas. A diferencia de las anteriores que me habías dedicado, aquella sonrisa era más que genuina.
"¿Cuándo puedo volver a verte?"
"¿Qué te parece mañana a la misma hora, en tu café? Mañana estaré libre más temprano por ser final de semana, así que estaré allí en el acto apenas me desocupe."
"¿En mi café? ¿Estás segura?"
"No puedo imaginarme un lugar más discreto para vernos."
La sonrisa en tu rostro se mantuvo inalterada, mas tu lenguaje corporal indicaba un leve dejo de temor.
"Excelente. Te estaré esperando. Buenas noches."
"Buenas noches."
Me quedé unos cuantos segundos apoyada sobre la manilla de calle de la puerta, viendo cómo desaparecías al doblar en una esquina del pasillo para tomar el elevador. Y tras tomar una ducha caliente y haber puesto a remojar mis prendas, me fui a la cama, donde me quedaría profundamente dormida en tan solo cuestión de minutos.
Al día siguiente me levanté con algo de resaca apenas la alarma que había programado sonó. Tras haber alimentado a mis pokémon y haberme preparado, corrí hacia el estudio, donde todos estaban esperándome para comenzar. Las horas se pasaron en suspiros mientras daba boletín tras boletín. Mientras tomaba ventaja de los cortes comerciales para revisar correo sin abrir de parte de mis admiradores y de Drasna, esta última recordándome la importante reunión con Diantha y con el resto del Alto Mando que habría el lunes de la semana siguiente. Y el deseo de verte otra vez se tornaba más intenso a medida que las manecillas del reloj se iban moviendo.
Con la jornada llegando a su fin, salí disparada del edificio como un Liepard yendo tras un indefenso Bunnelby. Conocía más que bien la ubicación del Café Lysandre debido a mis contactos y averiguaciones, por lo que para ahorrar en taxis y llegar a tiempo decidí sacar a Talonflame con tal de que me llevase volando hasta allí.
Me enternecí en cuanto ingresé al local y noté que ya estabas allí, sentado en una mesa cercana y pensando con una sonrisa de oreja a oreja. Te pusiste de pie en cuanto te percataste de mi presencia.
"Me alegra que hayas podido venir. Ven, sígueme."
Me guiaste hasta la parte trasera de la cafetería, donde tras activar una puerta secreta me condujiste por un largo y oscuro corredor con un elevador que nos llevó hasta una instalación subterránea que me dejó sin aliento. En ella, decenas de empleados trabajaban frente a una interminable cantidad de ordenadores, siendo supervisados por un quinteto de misteriosos individuos, cuatro mujeres y un hombre, que portaban vestimentas la mar de extrañas y completamente distintas a todo lo que había visto, siendo el color rojo lo que más predominaba en ellas.
"Bienvenida a los Laboratorios Lysandre. Déjame tener el honor de presentarte a mis científicos de confianza. Ellos son Aliana, Bryony, Celosia, Mable y el respetado doctor Xerosic. Compañeros, denle por favor una cálida bienvenida a Malva, amiga personal mía y miembro del Alto Mando de Kalos. Ella estará trabajando con nosotros mucho más de cerca a partir de ahora."
Las cuatro mujeres me saludaron con impresionante cordialidad, mientras que Xerosic se limitó a estrecharme la mano sin mucho entusiasmo, estudiándome con una mirada fría a través de sus enormes gafas anaranjadas que no tuve problema en devolverle. Oh, si tan solo hubiese sabido que ese sería el principio de una larga e insufrible enemistad. Esperaste a que se fuesen para hacerme un comentario privado.
"Apuesto a que te preguntas por qué están vestidos así."
"Asumo que no es solo porque son lo último en desastres rechazados de la moda."
Te reíste fuertemente ante mi sarcástica observación, al mismo tiempo que tratabas de mantener la compostura frente a tus trabajadores. Me agradaba bastante el hecho de que compartiésemos el mismo sentido del humor.
"Hay un secreto que mantengo aquí para que mi imagen pública no se vea afectada. Dirijo al Equipo Flare, una organización secreta que creé hace un tiempo con el fin de ayudar a aquellos que más lo necesitan desde las sombras. Estamos trabajando en algo que cambiará Kalos para siempre. Lo pondremos en acción una vez el holomisor esté listo para ser lanzado al mercado. Y cuando el momento llegue, te lo explicaré todo aun mejor."
"Realmente eres un visionario. Si así de planeado tienes todo, no me cabe la menor duda de que el holomisor será todo un éxito en ventas."
Y así fue. Un mes después, y con su lanzamiento oficial anunciado en una rueda de prensa que me encargué personalmente de organizar, el holomisor se convirtió en un éxito rotundo, y de repente todo ciudadano o entrenador quería uno. Tanto que eventualmente hubo que incrementar su producción debido a la escasez de ejemplares en las tiendas por su constante demanda. Y con mi idea de venderlo en dos diseños con colores diferentes para hombres y mujeres y la innumerable publicidad que me preocupé por preparar con tal de promocionarlos, las ventas se triplicaron como el fuego que consume un bosque en cuestión de segundos. Juntos nos habíamos vuelto el equipo perfecto.
Celebramos nuestra victoria en mi departamento, bebiendo la mejor champaña que el dinero podía comprar. Hasta nuestros Pyroar parecían felices de nuestro triunfo, habiendo comenzado una relación más íntima entre ellos mismos. Todo era perfecto.
"Fue una idea brillante la que tuviste de diseñar un modelo para mujeres. No puedo creer que ni a Xerosic ni a mí se nos haya ocurrido."
"Es lo que pasa cuando falta el toque femenino en una compañía. Sin ofender a tus amiguitas científicas."
"No, tienes razón. Son brillantes, aunque pueden llegar a tornarse muy estiradas y poco imaginativas en ocasiones."
"Sabes que esto no resolverá la creciente ola de pobreza por más baratos que estén los holomisores, ¿verdad?"
Te limitaste a sonreírme y a menear la cabeza para luego apoyar gentilmente el dedo índice de tu mano izquierda sobre mis labios. Y por un segundo el único sonido que pudo oírse dentro de mi casa fue el lento y suave burbujeo de la champaña en nuestra copas.
"Todo a su debido tiempo. Esta noche solo quiero relajarme, y estar aquí contigo."
Te sonreí ruborizada mientras me acercaba para besarte. Probar nuevamente aquel bello sabor que había sentido la noche de nuestra primera cita me hizo sentir Vivillon en el estómago, y por un segundo me pareció que mis pies abandonaban el suelo, alcanzando el paraíso prometido.
Inconscientemente te traje hacia mí con ambas manos, al mismo tiempo que sentía las tuyas comenzando a rodear mi cintura, para minutos más tarde terminar deslizándose a través de mi espalda, hasta acariciar con amabilidad mis glúteos. Nuestras ropas desaparecieron en un susurro, y cuando finalmente pude procesar lo que estaba ocurriendo ya me hallaba completamente desnuda y sobre mi cama, encima tuyo y lista para lo que sabía que vendría a continuación.
Gemí de placer y arañé la funda del colchón mientras mi entrepierna conectaba una y otra vez con tu miembro y tus labios estimulaban mis zonas erógenas. El gozo era tan sublime que llegó un momento en el que creí que me desplomaría muerta sobre ti en medio de pleno orgasmo. Y cuando finalmente llegamos al punto culminante, de lo único que me sentía decepcionada era de que todo hubiese terminado. Agotados, nos separamos para poder descansar, solo para que segundos después me rodeases con tu poderoso brazo derecho, acariciando mi espalda con el mismo mimo y cariño previos.
"Eres una criatura exquisita. La mujer más maravillosa que haya conocido."
"De seguro se lo dices a todas las que terminan en la cama contigo."
"No. Solo a ti."
Nunca había pensado que era posible sentirse así de bien. Estaba en el mejor momento de mi vida, en la cumbre del éxito, con el único hombre que creía que me comprendía y me valoraba en todos los sentidos. El único hombre con el que podía ser yo misma. Lo que inevitablemente me llevaba a formular una pregunta que llevaba tiempo queriendo hacer en voz alta.
"Lysandre."
"¿Sí?"
"Este mundo...está muy mal. Si tuvieras la oportunidad de cambiarlo, ¿lo harías?"
"Absolutamente. Y la tendremos, Malva. Los dos juntos. Ya lo verás."
Tu promesa llenó de esperanza mi corazón, y mientras ambos cerrábamos los ojos soñé con una hermosa utopía. Los bosques de Kalos rebosando de color y de vida. La pobreza y las guerras borradas de la faz de la tierra. Humanos y pokémon conviviendo en paz y armonía, sin necesidad de poké balls o de luchar entre ellos para fortalecerse juntos. Y tú y yo estando casados, con hijos y dichosos.
Ah, pero qué sueño más bello para una mente ilusa.
Desperté en cuanto los delicados dedos del alba acariciaron dulcemente tanto la ventana de mi cuarto como mis expuestos omóplatos. Lo primero que hice, casi por un impulso, fue besarte en la mejilla derecha, dibujándote una sonrisa e invitándote a abrir los ojos.
"Buen día, dormilón."
"Buen día, belleza."
"Iré a prepararnos el desayuno."
"¿Estás segura? Yo podría hacerlo. No es por alardear, pero tengo unos excelentes dotes culinarios que rara vez utilizo."
"Shh. No protestes. Yo lo haré mucho más rápido."
"De acuerdo."
Me levanté con entusiasmo y efusividad, no sin antes revisar mi holomisor, el cual había dejado sobre mi sifonier y que juraba había oído vibrar durante la noche. No pude evitar fruncir el ceño con desdén en cuanto vi el nombre del remitente. Y pude sentir por el tono de voz que te habías percatado de ello.
"¿Es algo importante?"
"Una llamada perdida de Alexa."
"¿La periodista y guía de turismo?"
"La entrometida sin nada mejor que hacer, más bien. Lleva días queriendo hablar conmigo para saber más sobre cuál es mi conexión contigo. Solo es buena persiguiendo chismes en vez de noticias importantes."
Recuerdo haber dejado el holomisor justo donde lo había encontrado y finalmente ir hasta la cocina para preparar huevos revueltos de Torchic con algo de tocino de Grumpig para ambos, junto con dos cafés calientes con dos cucharadas de azúcar. En el camino de regreso a mi cuarto, y llevando todo en una bandeja, hallé tirada en el suelo aquella preciosa campera impermeable negra con bolsillos y bordes anaranjados que siempre usabas cuando se trataba de negocios. Una graciosa e infantil idea surgió en mi cabeza, y la tomé para cubrir con ella mi pecho antes de ingresar, haciéndote reír por lo cómicamente grande que me quedaba.
"Debes tener unos hombros muy anchos para poder llevar esto puesto sin que te pese. Tu sastre hizo un muy buen trabajo tomándote las medidas."
El verte reír ante mis comentarios me llenaba de alegría y de tranquilidad.
"Es de familia. Todos los varones en ella somos altos y de hombros anchos, por lo que debemos buscar una talla muy específica."
"Ya no tengo dudas de que en verdad eres descendiente del hermano menor del rey de Kalos."
"Y yo que pensaba que sería mi sangre azul la que me delataría."
Fue la primera vez que compartimos una risa juntos. Y fue en ese preciso instante cuando absolutamente todo se fue lentamente en picada. Al inclinarme para colocar la bandeja sobre la cama, un objeto plano y cuadrado cayó al suelo desde uno de los bolsillos de tu campera. Sorprendida y curiosa, me agaché en el suelo para agarrarlo y observarlo con más atención: era una pequeña caja acrílica negra cuyo interior protegía un reluciente disco plateado con una etiqueta cuya inscripción evidentemente estaba escrita en marcador indeleble. Mis instintos de reportera se activaron mientras terminaba de leer el título en voz alta.
"¿Proyecto Y griega? ¿Qué es esto?"
"Oh, es un proyecto secundario que todavía no he comenzado. Nada importante. Te aburrirías si te lo contara."
Te miré entrecerrando los ojos, dedicándote una mirada repleta de sospecha. Estabas ocultándome algo, y no me gustaban los secretos.
"Lysandre..."
Tu respuesta, como ya me imaginaba que lo sería, fue una rotunda carcajada.
"¡JA, JA, JA! Está bien, lo admito. Me atrapaste con las manos en la masa."
La sonrisa en tu rostro desapareció, y adoptaste un semblante más serio que cualquiera que te hubiese visto adoptar durante entrevistas, juntas o conferencias. Nunca te había visto así.
"¿Recuerdas cuando te dije que el Equipo Flare y yo estábamos trabajando en algo que cambiará Kalos para siempre? ¿Algo que pondríamos en marcha una vez el holomisor fuese lanzado al mercado?"
"Lo recuerdo perfectamente."
"Bueno, ese disco que tienes en la mano contiene toda la información y todo el progreso que hemos hecho hasta ahora con ese algo. Tenía pensado compartírtelo personalmente cuando nos conocimos, pero necesitaba cerciorarme de que eras de confianza."
Noté cómo una apenas perceptible gota de sudor descendía por tu frente. Te veías agitado, por lo que resolví dejar la caja al lado de mi holomisor para volver a meterme en la cama contigo con el fin de abrazarte y tranquilizarme, acariciando tu desnudo torso. Los latidos de tu corazón se sentían acelerados, claro indicio de que estabas más que nervioso.
"Está bien, no tienes que decirme de qué se trata. Confío en ti. Es solo la reportera que hay en mí, es todo."
"No, Malva, no está bien. Tienes razón, debo ser franco contigo. Verás, antes de comenzar a diseñar el holomisor yo…"
Nuestra conversación fue interrumpida abruptamente por la vibración y la melodía de tu holomisor, el cual habías colocado no muy lejos del mío. Te vi estirando el brazo izquierdo para tomarlo, asegurándote de activar un comando secreto que me habías enseñado para atender la llamada sin que la otra persona pudiese vernos en absoluto.
"¿Diga?"
La respuesta a tu pregunta llegó mediante una voz tan cascada y apagada que reconocería en cualquier parte. Era Xerosic.
"Lo encontramos."
Tu rostro empalideció mientras tus ojos se abrían como platos, con tu boca esbozando una mueca tanto de estupefacción como de excitación. Lucías como si una gran verdad te hubiese sido revelada.
"Ya lo hemos trasladado al laboratorio. ¿Qué tan rápido pueden venir usted y la señorita Malva?"
"Estaremos allí en una hora. No hagan nada hasta que hayamos llegado."
Y con esa específica respuesta pusiste fin a la llamada. Confundida, me vi en la obligación de hacer la pregunta lógica.
"¿Estás seguro de que nos tomará una hora? Pero podríamos ir en…"
Me detuviste una vez más con una sonrisa que me dijo todo lo que tenía que saber para comprender tus verdaderas intenciones.
"Es suficiente tiempo para divertirnos un poco."
Antes de que siquiera pudiese volver a hablar, procediste a besar la zona izquierda de mi cuello, haciéndome gemir en éxtasis. Todo mi cuerpo se estremeció en anticipación mientras formulaba la última pregunta que me quedaba por hacer.
"¿Me prometes...que luego me dirás de qué trata todo eso del Proyecto Y griega?"
"Haré algo mejor que decírtelo. Te lo mostraré."
Dicen que si hay algo mejor que el sexo es el sexo por la mañana, algo que pude comprobar aquel día. Terminado aquel momento de ensueño, nos enfocamos en desayunar, vestirnos y tomar lo que necesitábamos para salir, incluyendo las poké balls que contenían a nuestros pokémon, no sin antes llamar a Chalmers para que limpiase todo mientras nos retirábamos. No lo sabía entonces, pero aquella hermosa mañana en la que hicimos el amor por segunda vez y disfrutamos del viaje en tu helicóptero privado sería lo último que compartiríamos.
Aterrizamos en el noroeste de Pueblo Crómlech, justo enfrente de una prehistórica formación de rocas, cuya entrada secreta reveló un ascensor que solo podía ir hacia abajo.
"Creí que los Laboratorios Lysandre ya eran la base del Equipo Flare."
"Usamos los Laboratorios Lysandre como un laboratorio de respaldo para asuntos más orientadas a la creación de bienes y servicios que luego se producen en masa para el público. Aquí...bueno, nos encargamos de controlar las operaciones de toda la región mientras seguimos con la fase de desarrollo del proyecto Y griega."
El ascensor se detuvo minutos después, revelando una planta baja y unos largos pasillos blancos que tuvimos que atravesar, siendo saludados por varios reclutas y comandantes que se encontraban haciendo guardia con numerosos pokémon, muchos de ellos siendo del tipo siniestro o veneno, como Golbat, Mightyena, Swalot o Houndoom. Hasta que finalmente llegamos a un cuarto pequeño y más cerrado, repleto de científicos yendo de un lado al otro, y con Xerosic y las chicas dándonos la bienvenida.
"¡Malva! ¡Te presento el Proyecto Y griega!"
Lo que vi me dejó boquiabierta, forzándome a quitarme mis gafas para poder apreciarlo mejor y con mayor detenimiento: más adelante, en el centro de la sala, un titánico y brillante cañón de cristal, cuya forma recordaba a una flor con los pétalos plegados y cerrados, estaba liberando un intenso brillo rojo desde su núcleo, que no se parecía ni en altura ni en proporciones a ningún rubí que hubiese visto antes. Y debajo de él, conectado a este con ayuda de un generador con varios tubos por los que fluía energía geotérmica y eléctrica, se hallaba situada una enorme crisálida esférica y oscura que por momentos parecía moverse lentamente, como si algo vivo estuviese dentro de ella.O como si estuviese viva.
"¿E-eso es…lo que creo que es?"
"El Arma Definitiva. El arma que alguna vez el hermano mayor de mi ancestro, el rey AZ, utilizó para acabar la gran guerra que azotó Kalos tres mil años atrás, en venganza por haber perdido a su amada pokémon. Puede revivir a cualquier ser vivo y otorgarle la inmortalidad, mas requiere de mucha energía, de la fuerza vital de muchos pokémon y de una llave especial que aun no hemos hallado para funcionar correctamente."
"Y adentro...de esa crisálida...está…n-no puede ser. E-es…"
Xerosic aprovechó mi tartamudeo para interrumpirme. El verle sonreír mientras se regodeaba felizmente de sus logros me hizo retorcerme por dentro de la repulsión que me causaba.
"Glorioso, ¿no es cierto? Admiren nomás la crisálida de reposo del pokémon legendario Yveltal, dios y heraldo de la muerte y la destrucción. Se dice que ochoscientos años atrás absorbió la energía vital de todo humano y pokémon en la región de Kalos con solo extender sus alas para luego huir volando hasta lo más profundo de las montañas, donde se convirtió en ese capullo para sumirse en un sueño eterno. Con su poder sirviéndonos de batería, el Arma Definitiva podrá cumplir nuestro sueño: ¡Un mundo próspero, lleno de inalterable y duradera paz!"
Me volteé asustada para mirarte a los ojos, al mismo tiempo que comenzaba a comprender a lo que se refería Xerosic. Parecías extrañado de que te estuviese viendo así.
"Tu plan es matar a…"
"¿Millones de personas? Sí. Así es."
El miedo y el horror se apoderaron de mí. Solo ahora entendía en lo que me había metido al haber aceptado tu oferta. Al haber confiado en tu visión sin haber unido todas las piezas del rompecabezas con anterioridad.
"¡N-no! ¡No tiene ningún sentido! ¡¿Este es tu gran proyecto?! ¡Nuestro deber es mejorar la vida de la gente, no arrebatársela!"
"Y es justo por eso que este es el camino. Este mundo está podrido hasta la médula por cosas que ni tú misma has visto como yo, Malva. Sobrepoblación. Guerra. Hambruna en vastas extensiones de la tierra. Nuevas enfermedades imposibles de curar surgiendo a diario. Es solo cuestión de tiempo para que los recursos se agoten a causa de todos estos desastres que los ricos y poderosos, así como también los que se hallan encima nuestro, han provocado. Estoy tomando la única solución posible: iniciar desde cero. Solo entonces podremos poner en marcha la segunda y última fase de mi plan: el Proyecto X."
"¡¿Proyecto X?!"
"En algún lugar de la región de Kalos existe un segundo pokémon legendario llamado Xerneas, la divinidad representante de la vida y de la naturaleza. A diferencia de su hermano Yveltal, Xerneas no solo es capaz de dar su energía vital en lugar de quitarla, sino que también posee el secreto de la resurrección y la vida eterna. La leyenda dice que cuando Xerneas liberó toda su energía se transformó en un árbol marchito alrededor del cual nació un bosque virgen, y tengo motivos para creer que se trata del Bosque de Novarte. Una vez hayamos usado el poder de Yveltal para aniquilar a todas las personas y pokémon en la región de Kalos buscaremos a Xerneas, y utilizaremos su fuerza para disparar con el Arma un segundo rayo que nos volverá a nosotros y a todos los miembros del Equipo Flare en inmortales."
Permaneciste callado unos cuantos segundos junto al resto, como si estuvieses esperando a que dijera algo. Tu entrecejo se arrugó en cuanto oíste los gritos que escaparon de mi boca.
"¡¿ESTÁS LOCO?!"
"¿Loco? Malva, por favor. ¡Este siempre fue mi plan desde el comienzo! Cuando era joven deseaba ayudar a la gente más que a nada en el mundo. ¡Era mi razón de ser! Pero tras estudiar y viajar por todo el mundo solo llegué a ver personas y pokémon peleando entre ellos hasta la muerte con tal de vivir de lo que les ofrecía, o por algo tan insignificante como una hogaza de pan. Cuando solo hay una cosa de algo y ese algo no puede ser compartido, todo el mundo peleará por ello, y muchos tendrán que sobrevivir sin ese algo. ¿Por qué tiene que seguir siendo así? Incluso los pokémon, a quienes tanto adoramos y consideramos nuestros amigos, siempre terminan siendo usados como meras herramientas para el robo o la guerra, o para ganar medallas, copas y listones vacíos. ¿Por qué crees que fundé el Equipo Flare con ayuda de la gente más rica e inteligente y luego diseñé el holomisor? Los holomisores nos ayudan a espiar las conversaciones y formas de pensar de todos en Kalos, al igual que nos permitirán ver quiénes son los elegidos que compartirán nuestro ideal y se sumarán a nuestra causa cuando podamos poner el Arma Definitiva en funcionamiento. Solo los elegidos, como nosotros, somos capaces de crear un mundo perfecto, y lo haremos eliminando la inmundicia del actual."
"¡¿Pero es que has perdido la cordura?! ¡¿Cómo puedes llamar inmundicia a toda la gente y pokémon que han depositado su fe en ti y que ni siquiera pueden hacerse con un holomisor por motivos monetarios?!"
"No estoy hablando solo de ellos. Hablo también de los políticos. De los adinerados que, a diferencia de ti, de mí y de todos los aquí presentes han vivido por siglos a expensas de todos los demás. Son parásitos cobardes y arrogantes que deben recibir castigo por los atroces crímenes que han cometido. Y con el poder del Arma Definitiva bajo nuestro control les haremos pagar. ¡Caerán a menos que se den cuenta de lo que han hecho y se unan a nosotros! Y si no...bueno, es deber de todo padre castigar a los niños que se porten mal."
"¿Niños? ¡¿Acaso te estás escuchando?! No somos elegidos, y mucho menos dioses. No es nuestro deber decidir quién vive y quién muere."
El clima se puso tenso. Escuché a Mable retrocediendo unos pasos mientras estallabas preso de la cólera.
"¡POR SUPUESTO QUE ES NUESTRO DEBER! Se volvió nuestro en cuanto vimos la maldad que aflige a la región. ¡A todo el mundo! ¡Debemos controlar el mundo para que deje de sufrir!"
"Hay cosas que nadie puede controlar, Lysandre. Ni siquiera tú."
Te vi cerrar los puños y entrechocar los dientes enfadado, como si estuvieses conteniéndote para no decirme algo peor. Resolví esperar tu respuesta, cruzada de brazos y procurando estar lo más serena posible, manteniéndote la mirada sin problemas.
"No te mentí cuando te dije que eres la mujer más maravillosa que he conocido, Malva. Esto no se trata solo de salvar a la humanidad entera con el poder de Yveltal y de Xerneas. También estoy tratando de salvarte a ti. ¡De preservar tu belleza! Lo que tenemos es algo especial, algo bello y puro. Somos la inspiración y el modelo a seguir de todos aquí en Kalos, mucho más que Diantha o que el resto de tus compañeros. ¿Preferirías dejar que el tiempo transcurriese y envejecer para marchitarte, perdiendo tu vitalidad y tu hermosura lentamente, hasta despertar un día muerta? ¿O gozar de una belleza eterna, junto con el resto de este mundo que tanto amamos?"
"¡¿Y qué si prefiriese eso?! No puedo evitar envejecer, al igual que todos. ¡Ni quiero hacerlo! ¡¿Acaso dejarías de amarme y de valorarme si me volviese vieja?! Dímelo, Lysandre. ¡DÍMELO AHORA!"
Tu silencio y el verte tragar saliva me dijeron más que mil palabras. Mi corazón se hizo trizas, y las lágrimas comenzaron a escurrirse por mis mejillas.
"Pensé que eras distinta. Pero si prefieres morir a estar conmigo entonces no me dejas otra alternativa. ¡Pyroar, requiero de tu poder!"
"¡A COMBATIR, PYROAR!"
Mandamos a nuestros pokémon a batallar por nosotros. Mi Pyroar, que aparentemente había oído todo dentro de su poké ball, me miró con un dejo de tristeza antes de encarar al macho que alguna vez amó. Dos amantes estaban a punto de sacrificarse en un combate a muerte por culpa de nuestros propios problemas, lo cual no hizo más que oprimir mi corazón con mayor fuerza.
"¡Utiliza Pulso Umbrío!"
"¡VOLTIO CRUEL!"
Solo se necesitó de una acumulación de energía eléctrica, una embestida y una gran explosión para determinar al ganador. Tu Pyroar no era rival para la mía. No me inmuté en lo más mínimo al oír a Xerosic y a todos los demás que se hallaban en el cuarto sacar y tomar sus poké balls, listos para hacerme frente.
"Traidora. Sabía que no eras de fiar. ¡Pagarás esta insubordinación con tu vida!"
"¡NO! Retrocedan. Es una miembro del Alto Mando. Sus pokémon acabarán con los suyos antes de que siquiera puedan tocarlos."
Regresé entre lágrimas a Pyroar a su poké ball, buscando la forma de contener mis emociones el tiempo suficiente para lo que tenía que decir. Una vez hallé la fuerza de voluntad necesaria para hacerlo, te planté cara y comencé a hablar.
"Si voy con Diantha, con el Alto Mando y con la policía acabaré contigo en la cárcel por haberte ayudado hasta ese punto con la etapa del plan del holomisor. No puedo dejarte seguir con esta locura, pero tampoco quiero empañar mi reputación. Me habré convertido en la clase de males que siempre me esforcé por perseguir y exponer, y perderé todo el apoyo y respeto de mis seguidores, compañeros y amigos. Así que no diré nada al respecto. No te delataré y te dejaré hacer lo que quieras aquí. Pero tampoco seguiré participando en esto. Ni siquiera me amas por cómo soy en el interior, sino solo por mi belleza física, que es efímera. Así que marca mis palabras en tu memoria: la gente no tolerará esto. Verán el monstruo en el que te has convertido y se alzarán contra ti, luchando hasta derrocarte. Y espero por tu bien que Yveltal no despierte y se rebele contra ti. De veras que sí."
Me di la vuelta para dejar aquel horrible lugar, no sin antes girar la cabeza hacia atrás para verte a los ojos una última vez, con gran pesar.
"Adiós, Lysandre. No volveremos a vernos."
Con esas últimas palabras abandoné el complejo para regresar a mi hogar y retomar mi vida ordinaria. Pasó un año, y eventualmente me vi en la obligación de reportar tus numerosos crímenes, sabiendo que se trataba de ti y siendo incapaz de divulgarlo. Sustracción de energía de la Central de Kalos, resultando en un apagón en Ciudad Luminalia. Robo de poké balls de la Fábrica de Poké Balls de Ciudad Romantis. Todo para llevar a cabo la creación de tu mundo ideal. Parecía que ibas a salirte con la tuya.
Y mi predicción se cumplió, aunque no de la forma en la que esperaba. No fue Yveltal, ni tampoco el poder de la gente lo que causó tu destrucción. Fue una adolescente rubia de entre dieciséis y diecisiete años quien acabó contigo con tan solo un Lucario capaz de mega-evolucionar. Una de los cinco niños escogidos por Sycamore para convertirse en entrenadores, completar la pokédex y desentrañar los secretos de la mega-evolución. Te forzó a activar el Arma Definitiva para suicidarte, tratando de llevarla a ella y a sus compañeros contigo. Pero ella y sus amigos lograron escapar, por lo que solo tú y todos los comandantes que allí se encontraban perecieron, siendo sepultados en lo más profundo del centro de la tierra por el mismísimo poder del arma.
Una parte de mí quería felicitar a aquella heroica jovencita que había puesto fin a tu demencia; la otra, estrangularla por haber provocado tu muerte, y lamentablemente tendría que limitarme a mostrarle mi desprecio para evitar que uniese los puntos y descifrase la conexión entre nosotros. Seguía odiándote con cada parte de mi alma por lo que habías hecho y el cómo me habías manipulado para conseguir lo que querías. Pero tampoco podía revelar lo que había habido entre los dos. No solo me habría expuesto, sino que además habría estado rompiendo la promesa que te hice. Y no la rompería por más muerto que estuvieras.
No pasó mucho tiempo después de tu fracaso para que lo que quedaba del Equipo Flare viniese a pedirme asilo. Tanto Aliana y Bryony como Celosia y Mable se presentaron en mi propiedad para solicitarme empleo a cambio de no terminar en prisión, y acepté dándoles un nuevo trabajo ayudando a aquel niño genio de Luminalia a desarrollar una máquina que, de llegar a ser producida en masa algún día, permitirá a todo el mundo correr con mayor velocidad. Xerosic, por otra parte, se rehusó a hacerme caso.
"Lysandre depositó su fe en ti, y se lo pagaste rompiéndole el corazón y haciendo la vista gorda. Si nos hubieses protegido cuando te necesitamos, esa mocosa atrevida de Serena no habría estado ni cerca de detenernos con su lastimoso equipo de inútiles pokémon, ¡y ahora es incluso más fuerte que tú y que Diantha! No me pondré de rodillas ante ti, ni tampoco quiero tu ayuda. Si el Equipo Flare realmente ha caído tan hondo como para tenerte a ti de entre todas las personas al mando, de ahora en adelante continuaré con mis propios experimentos yo solo."
Oh, Xerosic. Dulce y estúpido Xerosic. ¿De verdad creía que le dejaría seguir con sus planes? ¿Manipular a niñas huérfanas inocentes para cometer tus crímenes y fechorías bajo el control de un traje de expansión? Por supuesto que no. No existe el honor entre los ladrones. Por eso le dije a ese imbécil, ese intento fallido de detective de la Policía Internacional llamado Looker, qué era lo que tramaba cuando vino con pruebas de mi participación en el avance de los planes del Equipo Flare y con intención de arrestarme. Por eso le concedí a la mocosa el acceso a ese piso secreto en Laboratorios Lysandre que tú me diste en su momento. No iba a permitir que ensuciase los ideales de la organización más que lo que tú ya hiciste.
"Si me ayudas con este caso me aseguraré de que salgas impune de esto. Ni Diantha ni tus compañeros se enterarán de lo que has hecho. Y no solo eso. También te daré algo que sé que será de tu interés: lo que mis amigos de la Policía Internacional recuperaron de entre los escombros de la base de tu querido Lysandre antes de pedirme que viajase aquí a Kalos para capturar a Xerosic. Tienes la elección de limpiar tu pasado, Malva. Podré no tener pokémon, pero te aseguro que si te niegas a cooperar mis compañeros vendrán aquí y te someterán antes de que siquiera puedas ordenarle a tu Pyroar que use Lanzallamas. Tú eliges."
Looker cumplió su palabra, y abandonó la región en cuanto tuvo a Xerosic en sus manos. Pero nada podría prepararme para lo que recibiría como muestra de gratitud por parte de sus afiliados: una pequeña caja que contenía una ultra ball cerrada, una extraña piedra brillante y un mensaje holográfico que aparentemente había sido pre-grabado para mí. El mero hecho de que algo como eso de entre todas las cosas hubiese sobrevivido al poder del Arma Definitiva era un milagro.
Decidí encenderlo en mi cuarto una vez me aseguré de que estuviese completamente sola. Y las lágrimas volvieron a brotar de mis ojos en cuanto vi tu imagen y tu voz siendo proyectadas.
"Hola, Malva. Si estás viendo este mensaje, significa que he tenido éxito y que he tenido tiempo para poder pedirle a uno de mis comandantes que te entregue esto. Ya he conseguido la llave para activar el Arma Definitiva, y pienso usarla como te dije que lo haría. Pero la he programado de tal forma para que tú y solo tú sobrevivas cuando el rayo del arma y de Yveltal extermine a todos en Kalos. Me apena mucho que lo nuestro no funcionara. Estás en todo tu derecho a detestarme y a pensar que soy un monstruo por lo que estoy a punto de hacer. Tampoco te pediré que me perdones por ello. Pero quiero que sepas que no busqué usarte. En verdad te amo, y siempre te amaré aunque te cueste creerlo. Por eso es que quiero que aceptes este último regalo de parte mía. Dentro de la caja en la que ha venido este mensaje he agregado una ultra ball. Contiene un pequeño Houndour abandonado al que rescaté muchos años atrás, durante mis viajes por la región de Johto. Y no solo eso, sino que le he anexado un collar con una Houndoomita y su respectiva piedra activadora. No he olvidado el vínculo y la afinidad que sientes con los pokémon de fuego, y por eso sé que estará mejor contigo. Prométeme que cuidarás bien de él, y que sacarás a relucir todo su potencial oculto. Adiós, Malva. Espero poder verte en mi mundo perfecto. O en otra vida. Seré por siempre tuyo."
Y mientras Houndour abandonaba su cápsula contenedora para brincar hacia mí y acostarse sobre mi regazo, rompí en lágrimas. Te había guardado rencor por tanto tiempo que había olvidado el por qué me había enamorado de ti. Tus modales. Tu deseo de arreglar el mundo. Tu corazón. Todo eso perdido por un ideal mal encaminado, mal enfocado. Quisiera haber podido ayudarte. Quisiera haber podido convencerte de que lo que estabas haciendo estaba mal. Seguramente alguna vez fuiste un buen hombre. Si tan solo nos hubiésemos conocido antes...
Y aquí estoy, entrenando junto a la nueva campeona y a mis compañeros para romper mis límites y los de mis pokémon en mi tiempo libre, como siempre lo he hecho. El cariñoso Houndour que pensabas entregarme ya ha evolucionado, y creo que he conseguido liberar todo el poder dormido en él que aguardaba a ser despertado. Esto de la mega-evolución es impresionante. Nunca había sentido un poder y una conexión con mis pokémon como esta antes. Es una sensación hermosa, embriagadora...podría acostumbrarme a ella.
Quizás debería buscar algún discípulo para que tome mi lugar como miembro del Alto Mando cuando ya no pueda más estar en funciones. Tal vez esa muchacha originaria de Hoenn que vino el otro día a desafiarme para probar el poder de su Blaziken mega-evolucionado. Flannery, ¿verdad? Me recuerda demasiado a como era yo cuando empecé: torpe e inexperta, pero repleta de pasión y con un fuerte vínculo hacia los pokémon de fuego. Sí. Ella es la indicada.
Gracias por todo, Lysandre. Espero que dondequiera que estés me perdones por haberte fallado, y te perdono por todo lo que hiciste. Seguiré peleando por el mundo que desearía hubiésemos podido construir juntos. Y cuando llegue la hora de partir, te reencontraré en la otra vida. Y viviremos felices por siempre.
