-Cálido-
Parte 4
Capítulo 15
TinaCeballos
Eldarya
En la sala de cristal todos estaban sentados en una mesa, como no era común había una junta secreta, en ella estaban los líderes de guardia, Okuyasu como remplazo de Valkyon, Keroshane y Miran. Una hermana del Oráculo quien les acababa de contar sobre su reunión con Miiko y porque en ese momento se le obligó a volver a la guardia.
-las hermanas, todas nosotras, estamos intercediendo al Oráculo por su pronto regreso- Miran hablaba con voz calma, justo hace unas horas estuvo con su hermana más Cercana en Jade. Ella le confirmo que todos tuvieron la visión de Beicar junto a Hakon Hammerling y lo mejor que pudo pasar fue la entrada de Valkyon al portal. El Oráculo se encargó de unirlos.
-¿entonces esa es la verdad?- a seis días del festival de san Valentin a Keroshane no podría importarle menos los preparativos ni la invitación que le tenía preparada a Ewelein.
Miran, la hermana del oráculo que apareció en la mañana exigiendo una audiencia les reveló exactamente una terrorífica verdad la cual sugería que Valkyon podría meter al cuartel en serios problemas con los Hammerling, peor aún, que ahora mismo podrían estar acribillándolo en el mundo humano.
-¡ustedes lo metieron en esto!- Nevra dio un fuerte puñetazo a la mesa mientras observaba el impasible rostro de Miran -alguien tiene que ir a apoyarlo- agregó con el mismo tono.
-Miiko no específico nada en las misiones especiales precisamente para que a nadie intentará ingresar a la tierra con Valkyon- le respondió la ninfa con tranquilidad -la guardia necesita todos los pilares disponibles-
-¡¿y Valkyon que?!- vocifero el vampiro
-calma- pidió Keroshane, su cuerno brillaba, en ese momento mantenía un potente hechizo de resguardo, nada de lo dicho en esa sala debía ser escuchado.
-¿cómo van a retribuirnos esto?- Ezarel miraba tan o más severamente como Nevra a la mujer frente a ellos
-es su destino... en un inicio ambos partieron juntos, sobrevivieron porque sus destinos se cruzaron, ellos vivirán si están juntos-
-¡y una mierda!- dijo el vampiro hastiado, quería que la mujer se dejará de rodeos, quería hacerla sentir terror pero no podía, Miran era un muro de indiferencia que tenía todas las respuestas y que había guiado a Miiko a entregar a su mejor amigo.
-¿nos aseguras de que vivirá si esta con esa mujer?- fue el momento de Keroshane para intervenir.
-No puedo saber lo que pasa en un mundo distinto a Eldarya, manejo las redes de este mundo pero sé que ambos estuvieron juntos cuando escaparon siendo unos retoños y esa profecía sigue Hasta hoy, la única forma en que Beicar sobreviva es junto a él y viceversa, las hermanas lo necesitamos.-
-yo aún no me trago ese cuento de que Valkyon es el hijo bastardo de Hakon Hammerling- murmuró Ezarel. Sinceramente era lo único en lo que realmente había estado pensando el elfo, fue una buena idea el pedir la mesa y las sillas.
-más importante- interrumpió Nevra -¿de que se trata ese escape exactamente? ¿Y la tal Beicar?-
La mujer entendió que no la dejarían ir tan fácilmente, y al ver la mirada del elfo supo que al menos esa información les serviría como compensación -existe una profecía- Miran tomó la palabra llamando la atención de todos. -dos fuerzas que surgen a un mismo tiempo necesitan una de la otra para sobrevivir. Como el sol y la luna Eldaryano y también los elementos de la tierra. Es solo un mito pero sus redes estuvieron entrelazadas de forma extraña cuando nacieron. Tengo la certeza de que estarán bien si están juntos el oráculo necesita que Valente mantenga a Beicar lejos de los Hammerling.
-¿Unidos? De qué forma...- finalmente Keroshane pidió una explicación más detallada.
Flash back
Las celdas eran húmedas, frías y estaban llenas de moho. Ahí dentro, cinco personas, los cinco aldeanos Cernunnos que no fueron masacrados ni contaron con la suerte de escapar, entre ellos una mujer en trabajo de parto.
Hakon Hammerling era un hombre bárbaro, Le dio completamente igual si sus tropas descuidaban o mataban a los Cernunnos por el camino, mientras un hombre y dos mujeres llegarán vivos estaba bien.
En ese momento las tres mujeres y dos hombres estaban alarmados, nadie podía escuchar los alaridos de dolor de la mujer, todos estaban ocupados en el castillo y las mazmorras estaban lo suficientemente alejadas de las salas principales como para que alguien notará sus quejas.
La mujer embarazada se agarró de las barandas, no quedando nada más que hacer cada mujer se quitó sus faldas largas quedando en pantalones blancos, acomodaron a la futura madre sobre estas mientras su fuente chorreaba a una velocidad alarmante.
-Peicar, está bien vamos a lograrlo- le dijo con falsa determinación una mujer a su lado mientras le pedía respirar y agarraba su cabeza.
Si el bebé no podía nacer por ser grande o cualquier otra complicación, Sería el fin.
En ese momento tendrían un parto tradicional.
Peicar no dejaba de llorar entre gemidos y alaridos. Así empezaron los gritos tras cada empuje que hacía la mujer por sacar lo más pronto posible al bebe. Uno, dos. Los hombres ahí presente tenían el rostro volteado mientras las dos damas presentes hacían lo posible para que todo se llevará con normalidad.
-¡vamos Peicar ya casi esta!- alentó la mujer que se mantenía con las manos entre las piernas esperando a que la pequeña cabeza saliera un poco más y ayudar a jalarla.
Peicar jadeo. Uno otro empuje, un grito con el rostro perlado en sudor y las manos temblorosas, sonrió dolorosamente cuando lo sintió, la cabeza estaba afuera. Más el desgarre no se hizo esperar y entre el llanto de una nueva vida más sangre de la normal fue arrojada desde el útero de la mujer.
-¡Santo Oraculo!- gimió la muchacha sin saber qué hacer, por fin con la bebe completamente fuera.
-ya está fuera Peicar, resiste ahora tú- la madre no dejaba de llorar. Estaba herida. Podría vivir pero si nadie le atendía en ese momento terminaría por desangrarse y morir.
Uno de los hombres ahí presentes le paso a la muchacha que sostenía a la bebe una navaja con la cual se cortó el cordón umbilical.
La madre no tenía fuerzas siquiera para recibir en brazos al ensangrentado bebé que lloraba de forma desconsolada entre los brazos de Hanina ¿Y que podían hacer?
Llorar, solo les quedaba llorar, su dolor es lo único que aún era suyo, la mujer que antes estuvo sujetando la mano de Peicar la abrazo con fuerza mientras pedía entre sollozos que soportará un poco más, pero el charco de sangre que se formaba empezaba a dejarla blanca y sin fuerzas, como pudo extendió ambos brazos hacia la criatura y entre ambas mujeres pusieron a la recién nacida a tomar del pecho de su madre, la primera leche, la que ofrece las defensas y la bendición de Cernunnos.
-¡Alguien viene!- un hombre alertó a las tres mujeres tras ellos, pronto frente a los barrotes habían dos guardias, pero no eran los guardias que los custodiaban. Rápidamente un corpulento hombre moreno llegó un una gigantesca pinza y con la fuerza de un gigante rompió de un zarpazo el grillete de las cadenas que mantenía la puerta.
Tras el hombre una mujer de piel oscura y un bebé se mantenían escondidos
-Hay que irnos- vocifero el corpulento hombre tras abrir las rejas. Tenían poco tiempo antes de que se enteraran que Velika no estaba en la mansión.
-¡Ella acaba de dar a luz!- dijo llorosa Hanina señalando a la madre y la bebe en el fondo de la celda, el ceño de Vanago se oscureció. No tenía tiempo para ser un benefactor en ese momento, su propia hija y nieto podrían morir.
-llévensela, llévense a mi Beicar y váyanse- las primeras palabras contundentes por parte de Peicar desde que su bebé nació resonaron, Monique lloro y Hanina corrió hasta donde estaba.
-No, Peicar ¡tú!- gimoteo Hanina mientras recibía a la bebe.
-Si me encuentran sólo a mi aquí, me sanaran... no me dejaran morir tan fácil. Moriré en el camino si me llevan y solo seré una carga ¡Lárguense ahora!- los hombres concordaron y a las mujeres no les resto más que abrazar a su amiga con fuerza e irse tras el corpulento héroe que las rescató.
Velika quien vio hasta el último momento la escena con su Valente en brazos pensó que en su lugar haría exactamente lo mismo.
Corrieron, se adentraron al espeso bosque, pinos y altos robles que anticipaban el otoño cercano, frente al grupo Vanago guiaba la huida y tras ellos los dos hombres Cernunnos se mantenían alerta, dos retoños se cruzaron en ese momento, sus almas se entrelazaron y lograron huir...
La persecución no se hizo esperar y cobro la vida de los dos Cernunnos machos, Vanago, Velika, Monique y Hanina sobrevivieron ocultándose en la aldea cercana, encerrándose en una casa de un aprendiz de Vanago.
A ese mismo lugar una hermana del Oráculo llegó al día siguiente
Flash Back End
Todos escuchaban atentamente la historia entre un ambiente apesadumbrado, melancólico y apagado. La historia era entrañable y la hermana del oráculo relataba con lujo de detalle el sufrimiento y las dificultades.
Muchas preguntas quedaron al aire, que son los Cernunnos ¿porque su capacidad mental? ¿Acaso no eran un pueblo que tenía cuernos como Karuto? ¿Qué quieren los Hammerling con ellos? mas escuchar la sentida historia tras el nacimiento de Valkyon y Beicar los hacia dejar aquellos detalles a un lado.
Miran esperaba ser lo suficientemente profunda para que ellos dejarán a un lado los miramientos y precaución sobre lo que tendría que enfrentar la guardia si las cosas resultaban como en sus visiones.
