Es una idea muy tonta, pero que se me vino a la cabeza en la primera interacción que vi de estos dos y no he podido sacármela hasta que la he escrito. Es muy ñoña e inocente, espero que no esté muy OOC, aún sigo poniéndome al día con este manga.
Disclaimer: Tokyo Revengers pertenece a Ken Wakui y yo no gano un céntimo haciendo esto.
BABYFACE.
Chifuyu lo observa. Baji lleva más de diez minutos poniendo posturitas frente al espejo de cuerpo entero que se ha traído del cuarto de su madre. Se suelta el pelo. Se lo vuelve a recoger. Con unos mechones fuera, o todo hacia atrás. De este lado, del otro. Se lleva la mano al mentón y se guiña a su propio reflejo, lanzándose un beso seductor que le arranca una risa de inmediato. Y vuelta a empezar.
Le dan ganas de decirle a su capitán que da igual lo que se haga, que siempre se verá genial. Que es de esas malditas personas que no importa que se tiren a la calle directamente desde la cama, con el pelo revuelto y poniéndose lo primero que pillen, que le dará mil vueltas a cualquiera.
Sabe cuál es la tarea que se trae esta vez, solo que no va a decir nada. Prefiere disfrutar del espectáculo un ratito más, hasta que Baji se dé cuenta por sí mismo. Pronto tiene que llegar la parte en la que empieza a marcar bíceps y aguanta la respiración para ver esas abdominales que por fin está consiguiendo, dejando atrás la blandura propia de la niñez. No puede decir que no le pone empeño, pues en su cuarto tiene nunchakus, pesas y pósters de viejas glorias de las Artes Marciales como Bruce Lee y Jean Claude Van Damme.
Pero aún no ha llegado a ese momento.
Chifuyu está sentado en la cama de su amigo, con la espalda apoyada en la pared. Es una tarde de verano y la ventana está abierta; un ventilador remueve el aire perezoso y la luz arranca destellos a uno de los platillos con agua que Baji deja para los gatos callejeros. No le extrañaría que alguno haya perdido el miedo y se aparezca por allí a comer con todo el descaro. Es así como alza la vista, en busca de algún gato imaginario en la ventana, cuando ve por el rabillo del ojo a Baji soltarse la coleta otra vez.
Está por levantarse y hacérsela él mismo. Debe tener calor. Le recogería el pelo con sus dedos y le soplaría en la nuca.
一Mierda一. Baji chasquea la lengua de nuevo. Los mechones se deslizan al sacar la goma elástica, ondean por un momento hasta parar desordenados a enmarcar su rostro. Ya le llega a los hombros.
Chifuyu también quiere que le soplen la nuca. También tiene calor.
一¿Qué te pasa? 一decide intervenir ante la frustración del moreno一. ¿Quieres que te ayude?
-.-
Fue precisamente por esa cualidad innata de Keisuke que Chifuyu pensó en él cuando vio el anuncio. Con bastante buen ojo, un par de personas se habían apostado a la salida del instituto a repartir unos panfletos que anunciaban un casting para un anuncio de una marca de ropa juvenil. Buscaban chicos y chicas bien parecidos de entre trece y quince años.
En otras circunstancias habría pasado de largo, pero algo quiso que aquel papel llamara su atención lo suficiente. De inmediato recordó que Baji tenía intención de hacerse con algo de dinero, pero no quería meterse en líos. Su madre aún seguía enfadada con él por repetir curso y conseguir dinero de manera legal a sus edades era difícil. Por eso le pareció que aquella era una buena oportunidad.
-.-
一¿Y por qué no te presentas tú? 一le respondió Baji aquella tarde, estando con los chicos. Se había guardado el folleto bien doblado en el bolsillo del pantalón esperando a contárselo en cuanto lo viera.
A Chifuyu se le subieron los colores de golpe. ¿Acaso estaba insinuando que él era digno de presentarse a un casting de modelos? ¿Que era guapo?
Sin embargo, el modo en el que le devolvió el papel, casi incrustándoselo en el pecho a la vez que soltaba una risotada, le hizo desechar esa idea. Lo vio adelantarle, uniéndose a Mikey y los demás. Matsuno pensó que tal vez ya no le interesara lo del dinero. Y lo siguió.
-.-
Más tarde lo llamó para pedirle el teléfono que aparecía en el anuncio. Por suerte, no lo había tirado. Dijo que pronto sería el cumpleaños de Kazutora y que quería enviarle un regalo.
Ah, claro, Kazutora… Siempre ese tal Kazutora.
-.-
一¿Crees que así está bien? 一balbucea Baji, hablando sin separar los labios.
Tras desistir de encontrar una manera satisfactoria de recogerse el pelo, en ese momento pelea contra una manera de sonreír con la boca cerrada. Se ve tan artificial que a Matsuno le da la risa cuando se gira hacia él.
Baji coge el cepillo con el que ha tratado de peinarse y se lo lanza a la cabeza. Chifuyu no es vice capitán de la ToMan por nada, y no le cuesta nada esquivarlo.
Aquella zorra del casting le había dicho que sí, que todo muy bien, pero que tratara de sonreír sin enseñar los dientes. Que había pasado la primera fase, pero que con la boquita cerrada estás más mono.
Lo primero que hizo al volver de la prueba fue llamarlo por el interfono y arrastrarlo con él a su casa. Mascullaba algo de que su madre tenía un espejo donde poder practicar.
Se terminó de enterar de lo que había ocurrido mientras entraban al piso, pareciendo que iba a derribar el suelo y dando un portazo con indignación, más que justificado.
«Que parezco demasiado niño, hija de puta ¡No te jode! Tengo catorce putos años ¿qué quiere que parezca? ¡Niño mis huevos! ¡Se los enseño a ver quien es el niño!»
Chifuyu sintió que le hervía la sangre.
Su destreza esquivando cepillos voladores le roba una sonrisa, que Baji trata de reprimir apretando los labios. Y esos colmillos fuera de su sitio, tan característicos, tan… perfectos a su peculiar manera, hacen aparición sin su permiso.
Chifuyu quiere ir a la puta del casting y partirle la cara por tan solo insinuar que Baji debería ocultar una de las cosas más hermosas que tiene.
Sabe que a su amigo le hubiese dado igual lo que le dijeran, que se habría reído, sacado la lengua y el dedo corazón, pero no se juega con fuego cuando se trata de Kazutora. Y Baji quiere ese dinero.
A saber qué querrá comprarle. No le interesa saberlo.
Hace un par de intentos más, y a ambos les da la risa porque a Keisuke se le inflan las mejillas cuando trata de reír con la boca cerrada y parece un pez globo. A Matsuno las suyas le comienzan a arder. Quiere que le soplen en la nuca mientras lo disfruta con los ojos cerrados, y que entre más fresquito por la ventana. Sube el ventilador al máximo.
Vuelve a la coleta. Le ha crecido muchísimo el pelo ahora que se fija. Aunque suele llevarlo suelto la mayor parte del tiempo, y solo se lo recoge preparándose para que no le estorbe. Es una señal de advertencia, como quien se cruje los nudillos. Pero esta vez sabe por qué está poniendo tanta atención en el pelo.
Chifuyu no hace mucho que lo conoce, pero ha visto fotos y puede confirmar que Baji, con sus mejillas regordetas, siempre ha sido el que más cara de niño ha tenido del grupo. Que ese pelo largo que no sabe cómo domesticar delante del espejo, junto con esa risa forzada a contener su naturalidad, son solo maneras de engañar y parecer más maduro de lo que es. Como si eso les hiciera falta con la edad que tienen y todo lo que llevan a la espalda.
En ese instante está detestando la hora en la que le dejó el teléfono de ese casting en el que quieren obligar a Baji dejar de ser quien es y apagar la luz intensa y cálida que irradia.
Se levanta y se acerca a él por detrás. En el espejo se ve el reflejo de ambos cuando su cabeza asoma por encima del hombro de Keisuke. Le gustaría apoyar la barbilla en él y dejarla descansar ahí unos segundos. Está sosteniendo la gomilla con los labios y se la arrebata sin avisar antes de que pregunte qué pretende hacer aunque sea más que obvio.
一Trae, anda, yo lo haré.
Antes de que su capitán pueda protestar y antes de acusar las consecuencias de su arrojo, sus dedos ya están deslizándose por su melena. Dudan un poco, pero no se arrepiente cuando ve que la sonrisa pícara de Keisuke hace aparición, y con ella, sus dientes quedan de nuevo al descubierto.
El pellizco en la tripa le advierte, se pone nervioso y la coleta le queda fatal. Algunos mechones se le salen de su sitio y el desastre es tan evidente que hace que Baji ría más fuerte.
Es así, ingobernable, como su belleza y carisma natural resaltan más que nunca, que hasta él mismo se da cuenta.
一¿Crees que serías capaz de dejarme el pelo así mañana? 一pregunta, mirándose cada perfil. Da la impresión de que le gusta el resultado一. ¿No parezco más mayor e interesante?
No necesitas parecer más mayor e interesante, piensa Chifuyu para sí mismo. Pero no puede decir eso en voz alta, como tampoco puede decir que todo ha sido producto de los nervios y la improvisación.
一No, me niego.
一¿Por qué? Si no me eligen no podré conseguir el dinero.
Porque me niego a que te hagan sonreír con la boca cerrada.
一No vayas. Yo te ayudaré a conseguir el dinero para el regalo de Kazutora, pero no vayas.
一Sí, claro,¿y de dónde vas a conseguirlo?
一No tengo ni idea, pero ya…
一¡Ya lo tengo! ¡Preséntate tú! ¡Seguro que a ti te escogen! Te ves cool, eres serio, ¡y tienes dientes bonitos!
En un segundo ha saltado junto a él y comprueba lo último alzándole el labio a la fuerza para confirmar su veredicto, como si estuviera comprobando la dentadura de un caballo. Chifuyu solo es capaz de enrojecer ante lo que seguramente sea la mayor cantidad de cumplidos seguidos que ha recibido en su vida, y perderse en observar el conflicto de Baji, que considera injusto que tenga que ser él quien cargue con la responsabilidad de conseguir dinero para el regalo de alguien a quien ni siquiera conoce.
一¿Por qué tendrías que gastar ese dinero que es tuyo? Pero ¿y lo genial que sería que salieses en los anuncios de las revistas y las paradas de autobús?
Y a la vez es imposible no sentir que es lo que tiene que hacer.
Salta de un lado a otro de la habitación, gesticula y el pelo termina por soltársele, otra vez. Tiene ese brillo en la mirada. Esa amplia sonrisa de dientes torcidos que le hace suspirar.
¡Se ve radiante cuando habla de ello! El entusiasmo se le contagia, y es tan bonito que una emoción positiva como esa sea capaz de propagarse que no puede decirle que no.
Sonríe, con un poco de bochorno, y acepta.
Baji lo celebra dando un salto.
一¡Bien!一. Aprieta el puño一. ¡Chifuyu, eres el mejor!
No se lo piensa y le planta un beso en la mejilla.
Matsuno cree que ha dejado de respirar.
Ay, Kazutora, no sabes la suerte que tienes.
N/A: Espero que os haya gustado. Realmente pienso que Baji tiene carita de bebé (al menos el que más de todo el grupo) y ¡en el manga se nota mucho más!¡ Tiene una carita redondita más cuqui! Admito que se me vino la idea al escuchar "Comerte entera" de C. Tangana XDD (la parte de la cola jajaja) y también admito que de no ser niños, esto hubiese terminado en un smut muy hot. Quizás lo escriba algún día.
¡Comentarios y kudos son gratis y me hacen feliz!
Besitos
Ak
